Presentación del prefacio de J.-A. Miller sobre «La diferencia autística» – por Iván Ruiz – 2022/08/18

IX SEMANA DEL AUTISMO – BOGOTÁ 2022

Presentación del prefacio de J.-A. Miller sobre La diferencia autística

2022-08-18


Carlos Márquez:

En primer lugar, queremos agradecer a los miembros y a todas las personas que viajaron desde todas las partes de la NEL para encontrarse con nosotros; a Lizbeth Ahumada en primer lugar por la organización de la IX Semana del Autismo y de tener a este invitado hoy tarde en la NEL-Bogotá y, por supuesto, un saludo y agradecimiento muy especial a Iván Ruiz quien está aquí hoy con nosotros; un saludo a todos los que están conectados por Zoom desde todas partes de la NEL y más allá.

Esta tarde vamos a tener una conversación sobre el prefacio con el que Miller presenta el libro de Maleval, La diferencia autística. El prefacio es un texto impactante que vamos a aprovechar en términos de nuestra formación, en términos de nuestra reflexión sobre la importancia del autismo para lo que hacemos en nuestra práctica.

Iván Ruiz es miembro de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis y de la AMP, director del TEA-Dir -una asociación de madres, padres de personas con el TEA-. Me comentaba que tienen diversos centros de atención donde trabajan desde la orientación lacaniana. A lo mejor al final una pregunta sobre esto nos podría hacer conocer un poquito mejor la experiencia.

Sin más preámbulo, le voy a dar la palabra a Iván Ruiz. Al final voy a hacer unas preguntas y abrimos la conversación para que todos ustedes -tanto los que están aquí como los que están por Zoom- puedan intervenir.

Muchísimas gracias de nuevo por venir.

Iván Ruiz:

Buenas tardes. De entrada, quiero agradecer al directorio de la NEL-Bogotá por aceptar la propuesta de trabajar en la Escuela. Se trata de un trabajo de Escuela realmente. He trabajado el prefacio que Jacques-Alain Miller hizo para presentar el último libro de Jean-Claude Maleval, La diferencia autística, que de momento está en francés, pero debe estar ya preparándose una traducción al español. Se trata de un libro realmente importante para nosotros. Se trata de un prefacio, pero a la vez es un postfacio -así lo dice Jacques-Alain Miller- porque si bien cumple la función de presentar la importancia del trabajo de Maleval, la operación que hace aquí Miller -y estoy de acuerdo con Carlos de lo impactante de esta presentación- es la de servirse de este trabajo para invitar a la comunidad analítica al debate, relanzar el debate sobre las herramientas epistémicas que venimos elaborando desde hace décadas en el Campo Freudiano en relación con el autismo y que -como dice Miller- debe ser un debate que debe renovarse una y otra vez puesto que, si tomamos en serio el enigma que es la cuestión del autismo más allá del diagnóstico -del goce autístico para cada uno de nosotros-, la reflexión, el debate, la discusión de ideas, de hipótesis, de tesis, creo que debe permanecer abierta. Creo que es a esto que Jacques-Alain Miller nos invita en este prefacio y postfacio. De hecho, es así como él lo dice. Cito a Miller: “Detengo aquí las puntuaciones de este postfacio que no tienen otra ambición que la de dar el pistoletazo de salida de las discusiones por venir sobre esta contribución mayor”.

Debe decir que quiero aprovechar este viaje a Bogotá para trabajar con ustedes y con los colegas que están participando del encuentro desde las diferentes sedes de la NEL -conectados online-. Para mí, que no he viajado mucho a Sudamérica- es impactante encontrarme con la comunidad de trabajo diversa y decidida que existe en la NEL en relación con el autismo. Creo que la puntuación de Jacques-Alain Miller al trabajo de Maleval pone de nuevo en evidencia la excepcionalidad de la enseñanza de Lacan en el abordaje de lo que se denomina hoy en una extensión enorme de su campo semántico el autismo. Sé que diciendo esto podría estar bajo los efectos de la satisfacción de estar aquí con ustedes, no me parece realmente exagerado vincular la más última enseñanza de Lacan con los avances posibles en relación con el abordaje de los fenómenos más complejos de la práctica con sujetos que llamamos autistas. Lo comentaba con Lizbeth. Me parece que, en estos momentos, la más última enseñanza de Lacan es la única vía posible para abordar los fenómenos más complejos y extraños que encontramos en algunos sujetos, sobre todo aquellos sujetos autistas que no han accedido al uso de la palabra.

También la cuestión de la sexualidad en la entrada a la adolescencia o en la adultez de estos sujetos es una cuestión que vamos a trabajar dentro del marco de la Semana del Autismo en Bogotá. Vamos a trabajarla en la conversación clínica del sábado y el domingo. Hay que decirlo. Hay otros fenómenos de la clínica del autismo que en estos momentos se resisten a toda comprensión. Estos fenómenos son muy habitualmente relativos al cuerpo, al goce en exceso, al borde autístico, a la letra, a la relación con el significante o a la imposibilidad de entrar en la comunicación con los otros, del sujeto de acercarse a otro. Todos estos fenómenos en estos momentos están siendo abordados por movimientos que intentan reducir la vida de un sujeto a procesos cognitivos. Son modelos cognitivos que reducen lo psíquico a lo cerebral y que llevan al sujeto al impasse de la angustia en muchas ocasiones.

Es verdad que en algunos casos hay profesionales en el campo desde lo neuronal y cognitivo que se han abierto a tomar en cuenta los intereses restringidos -y a veces extraños- de algunos sujetos autistas, pero en muchas ocasiones lo que vemos es que esta apertura a estos intereses restringidos se hace a condición de que estos sujetos se plieguen antes o después a aprendizajes estandarizados. Entonces, cuando estos modelos cognitivos consideran los fenómenos más complejos del autismo -sobre todo en aquellos sujetos que no han accedido al uso de la palabra-, los consideran como errores en los procesos cognitivos y no hay, entonces, ninguna oportunidad para acompañar al sujeto en su síntoma.

Por ejemplo, los procesos de mentalización que vuelven a estar en boga otra vez en España. Estos procesos de mentalización son un modo de reducir la subjetividad a un proceso cerebral. Una neuróloga les decía a los padres de un chico que atiendo que su hijo se mordía las manos -era un chico con serias marcas en las manos de tanto mordérselas en sus momentos de angustia- cuando ellos se dirigían a su hijo porque, en su proceso de mentalización, él no comprendía suficientemente lo que ellos querían decirle.

En efecto, ésta es una comprensión de las cosas que deja fuera toda dimensión del sujeto. ¿Por qué lo deja afuera? Creo que lo deja afuera porque lo extrae, lo separa de todo efecto del significante sobre el sujeto. El efecto del significante sobre el sujeto autista queda totalmente borrado fuera de todo intento de comprensión. Con estas intervenciones un autista es situado no solamente fuera del discurso, sino fuera del lenguaje también. Vemos así cómo el destino de estos sujetos sería la rehabilitación, la discapacidad. Recordemos que, sobre la cuestión de la inclusión del sujeto autista en el lenguaje, Lacan fue claro: el autista está en el lenguaje. Podríamos decir que es efecto del significante. La pregunta es: ¿de qué modo?

Me parece que la indicación de Jacques-Alain Miller en este prefacio nos lleva de manera decisiva a dar un paso más en esta cuestión, en los modos en cómo el significante afecta al parlêtre. El libro de Maleval retoma la cuestión de cuando nos referimos al autista como sujeto por los efectos que encontramos en los sujetos que no se identificaron con un significante-amo. Es decir que la cuestión que ha estado abierta en el Campo Freudiano es si podemos referirnos al autista como un sujeto cuando lo que encontramos son los efectos de no haberse identificado con ese significante-amo. Hablamos entonces desde hace algunos años de «efectos de sujeto», por ejemplo, cuando no creemos poder decir con todas las letras sujeto. Y en ocasiones escuchamos hablar a efectos de sujeto para referirnos a algunos fenómenos o algunos cambios que acostumbran a ser observables en ellos: cuando un autista comienza a decir palabras, por ejemplo; o de repente deja de decirlas; o cuando sus aprendizajes se producen en un cierto desplazamiento de un discurso inicial restringido del signo a pasar al uso del significante y otros fenómenos.

Ésta es una cuestión central, por ejemplo, por su repercusión sobre las cuestiones relativas a las emociones y a los afectos. Es un tema tratado por Maleval de manera muy interesante en este libro. Quiero subrayar el modo excelente en cómo Maleval lo aborda en La diferencia autística. Encontrarán el desarrollo que hace en concreto en la página 180 de la edición francesa. Trabajando este capítulo donde aborda la cuestión de las emociones y de los afectos -que para Lacan no eran la misma cosa-, me di cuenta de que lo que encontramos como efectos del trabajo con algunos sujetos autistas no es ni más ni menos que a lo que Lacan se refiere en “Televisión”, es decir a la relación del significante y el afecto. Podríamos decir que si el autista se protege de los afectos -primero de los afectos del otro, después de los propios- es por la posición que ese sujeto mantiene en relación con el significante. Lacan dice en “Televisión”: “Así, el afecto va entonces a un cuerpo de lo que lo propio sería habitar el lenguaje”. Es muy interesante esta manera de Lacan de decirlo. No es que un sujeto se apropia del significante, sino que el afecto va a un cuerpo de que lo propio de ese cuerpo sería habitar el lenguaje. Es decir que el afecto se produce en tanto se habita el lenguaje. No hay afecto si no hay el efecto de significante.

Ahora, para entrar con más detalle en el prefacio de Jacques-Alain Miller, diría que la inscripción del autista en el lenguaje y, por ende, en el campo de la palabra deben ser estudiadas en términos de posición respecto del significante. Es lo que pensé después de leer este texto de Miller. Creo que hay un trabajo por hacer en los casos que llamamos de autismo para estudiar ahí, en cada caso, qué posición toma el autista toma el autista en relación con el significante. Hay en el trabajo de Maleval una tesis fuerte, rigurosamente desarrollada y es que la especificidad del autismo se encuentra en el congelamiento del significante-amo. Hay muchas cuestiones muy interesantes desarrolladas en el trabajo de Maleval, pero una que tiene un relieve en particular y en la que Miller se detiene es ésta: la especificidad del autismo vendría por el congelamiento del significante-amo.

Esto permite a Maleval sostener la tesis ampliamente discutida desde los trabajos de los Lefort de una estructura autística como tal, una estructura autística diferenciada de la psicosis. Y estos son los tres elementos clínicos que Maleval destaca para sostener una estructura autística diferenciada de las psicosis:

Primero, una retención inicial de los objetos de la pulsión dice Maleval.

Segundo, un retorno del goce emparejado por el borde. Es un poco difícil traducir a appareillé. Digamos, como Laurent lo diría después haces unos años, el retorno del goce sobre el borde. Es la tesis que Laurent en 1992 sostuvo según la cual el borde apareja el goce del sujeto, que lo pega -si se puede decir así-.

El tercer elemento es una alienación retenida contigua a un congelamiento del significante-amo.

Otra vez, Maleval recuerda en su libro el modo como Jacques-Alain Miller se refería al significante-amo en su curso Un esfuerzo de poesía del 2002-2003. Allí Miller decía: “Lo que Lacan llama el significante-amo es lo que hace la juntura de un lado con el sujeto y del otro con el conjunto de los significantes”. Y sigue diciendo:

“Lo que Lacan llama el significante-amo es de un lado el sujeto, como por lo que el sujeto se representa como teniendo un valor en discurso universal y, de otra parte, es lo que ordena, lo que marca el conjunto de los significantes. Es el mediador entre el sujeto y el conjunto de los significantes.”

Esto lo encontrarán en Un esfuerzo de poesía.

Entonces, conviene leer con atención los desarrollos de Maleval en estas cuestiones por lo que Jacques-Alain Miller la ha llamado una «obra magna». Los elogios de Jacques-Alain Miller al trabajo de Maleval no son cualquier cosa. Están dichos de una manera muy contundente. Me parece una toma de posición política muy importante en lo que se ha denominado «la batalla del autismo». Quería señalar el interés que Jacques-Alain Miller añade a este trabajo de Maleval problematizando justamente esta cuestión del congelamiento del significante. Lo interesante de este texto de Miller es que realiza el prefacio del libro al estilo clásico -digamos- presentando las virtudes del trabajo que se prologa para después añadir lo que llama un postfacio. Dice: “Ahora voy a hacer el postfacio del libro”. Y lo que hace Miller es introducir algunas cuestiones que promuevan un debate, sobre todo un debate entre nosotros, debate que es antiguo, pero que no ha habido tantas ocasiones -me parece- en el conjunto de la AMP para hacer explícito ese debate y sacar mayores consecuencias.

Una de las problematizaciones que hace Miller en este postfacio es sobre la cuestión de este congelamiento del significante-amo. Es cierto que Lacan se refiere una única vez al congelamiento en el autismo, el gel en francés del autismo, concretamente en su “Conferencia de Ginebra” cuando, contestando a su interlocutor, dice -lo cito aquí a Lacan-: “Se trata de saber por qué hay algo en el autista o en el llamado esquizofrénico que se congela. Pero ustedes no pueden decir que no hablan”. Y la referencia es ésta exactamente, dice Lacan que hay algo que se congela. De ahí que Maleval sostenga que este efecto de congelamiento, de detención recae sobre el significante-amo sin posibilidad, entonces, de que el S1 se enlace con un S2 en lo que sería la cadena discursiva. Miller, en el momento de discutir esta cuestión, cuestiona a Maleval y se pregunta: “¿Está bien pensado aplicar el término congelamiento al significante-amo?”, a la vez que dice que si no es más preciso abordar la cuestión del autismo desde la forclusión del significante-amo. Es decir, no desde el congelamiento del significante-amo sino desde la forclusión del significante-amo. Así, entonces le seguirían entonces las consecuencias sobre el sujeto. En palabras de Miller: “El efecto sujeto permanece inhibido, congelado”. Es decir, lo que hace Miller es situar el efecto de congelamiento no sobre el significante-amo, sino sobre los efectos-sujeto a partir de la forclusión del significante-amo. Me parece una cuestión de un calado epistémico fundamental.

Como verán los que todavía no han podido trabajar este prefacio de Miller, se trata de una puntualización con incidencias mayores en el abordaje del autismo. Y estas incidencias mayores vienen dadas por la orientación que Miller extrae de la más última enseñanza de Lacan. Me parece que esta puntualización, este cuestionamiento de la tesis de Maleval no podría hacerse sino a partir d la enseñanza de Lacan de los años ’70. En realidad, esta cuestión la encontramos en este prefacio de Miller, pero es algo que Miller viene desarrollando en los últimos cursos en relación con los finales de análisis y a los testimonios de los AE.

Así, en este punto, Miller arriesga un matema que tiene todo su calado para el final de los análisis y para el dispositivo del pase. Voy a citar un pequeño párrafo que me parece interesante sobre todo para los que no hayan podido leer el texto. Dice Miller:

“El significante-amo en tanto que significante está mortificado y es mortificante. No es del orden de lo vivo. No es susceptible de estar congelado o descongelado. ¿No parece más indicado situarlo como forcluido? Es por otra parte lo que hacen los Lefort, citados por Maleval. La clavija del significante-amo inicial, S1, está forcluido, dirían los Lefort”.

Y sigue Miller: “¿No es la matriz ausente que retorna bajo la forma pluralizada de las reglas absolutas y ordenamientos rígidos a los cuales todos los testimonios manifiestan que el autismo aspira?”. Es decir que a falta de una matriz sobre la incidencia sobre el significante-amo, se produce la pluralización de las reglas absolutas y los ordenamientos rígidos que aparecen en los testimonios de los llamados autistas. Y sigue Miller: “En esta óptica, la forclusión del S1 tendría por efecto su metamorfosis multiplicativa en un enjambre. Arriesguemos este matema: (S1)0 à S1S1S1S1…”. Metamorfosis multiplicativa en un enjambre de S1. Miller dice: “Esto es lo que produce en el autista, dirá Maleval, una lengua particular, esto es una lengua de S1-todos-solos”.

Este punto me interesó especialmente ahora que estoy estudiando la cuestión de la lalengua en el autismo, un tema apasionante y complejo. Me parece muy interesante encontrar en esta frase de Miller cómo la lengua particular del sujeto autista estaría constituida de S1-todos-solos dado por el hecho de que el significante-amo está forcluido. Es decir, no hay lengua común. Hay la lengua del sujeto en la radicalidad en lo que lo plantea el autismo. Entonces, noten ustedes como la referencia al S1-todo-solo adquiere con este prefacio/postfacio un alcance mayor después de lo que trabajó Jacques-Alain Miller en el curso que llamó El ser y el Uno. En ese curso dice: “La inexistencia del Otro será un modo de decir de Hay el Uno, de que lo que se trata en el inconsciente real de lo que se trata es del Uno del significante, que el significante Uno no está necesariamente implicado a un S2”. Es lo que encontramos aquí. “Y que este S1 real, este S1-todo-solo no se produce más sino por el vaciamiento que produce su marca, es decir, a condición de pasar primero por su inexistencia”. Si ustedes recuerdan en este curso, lo que sostiene Miller ahí es que la producción de un S1 no viene dada de entrada. El S1 se sostendrá a partir de haber podido introducirse una falta sobre ese S1 para que puedan venir otros significantes, S2, a hacer serie con ese S1. Pero la pregunta es: ¿no es éste el esfuerzo al que se consagra el autista? ¿A hacer de la iteración de goce una marca y a la vez la inexistencia de ella para a su vez poder pasar a otra cosa, para poder pasar al S2? En concreto, esto lo encontrarán en las clases del 23 y del 30 de marzo del 2011 del curso El ser y el Uno cuando Miller dice:

“El goce repetitivo, aquel que se llama de la adicción, lo que Lacan llama el sinthome, se sitúa al nivel de la adicción. No tiene relación más que con el significante Uno. Esto significa que ese goce no tiene relación con el S2, lo que representaría al saber. Este goce repetitivo está fuera del saber. Es un autogoce del cuerpo por medio del S1 sin S2. Lo que hace función de S2 es la materia, es el cuerpo mismo”.

Pues bien, esto es lo que podemos decir -lo que yo diría- que queda sin efecto para muchos de los casos de autismo por el hecho de esta forclusión del S1.

Me detendré aquí puesto que la propuesta para hoy es más bien la de conversar con ustedes sobre estas u otras implicaciones que se puedan encontrar en el texto de Miller al trabajo de Maleval. Para mí esta invitación de Jacques-Alain Miller al debate es realmente una oportunidad única para verificar en nuestra práctica -sea en el consultorio, sea en la institución- qué hay del Uno, de este S1 en los casos llamados de autismo, incluso en aquellos que se resisten a incluirse en este diagnóstico. Esto requiere de cada uno situarse en una posición de humildad -diría- frente al real en juego que cada uno de los sujetos con los que trabajamos. Y es el modo -creo- de que las instituciones que se orientan por la enseñanza de Lacan puedan sostener la pregunta una y otra vez de cómo hacer que la institución sea permeable a la lalengua del autista.

Hasta aquí. Entonces, si les parece podemos pasar a conversar.


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