¿Por Qué la Guerra? – por Alexandre Stevens – 2022/02/26

Entonces, ¿por qué la guerra? Primero, quiero agradecerles a nuestros amigos ucranianos por haber organizado este intercambio. Es un acto generoso en este momento en el cual la guerra causa furor. Quiero enviarles también mi amigable solidaridad a los que están bajo el ataque de bombas. Que ustedes hayan organizado ese debate, un poco en el estilo de Einstein y Freud en 1932, es muy digno y es muy preciso en relación con aquello que se puede esperar de los psicoanalistas. No tenemos en nuestras manos los medios para detener una guerra, pero sabemos la importancia de decir al menos las palabras precisas. No se trata para mí de tomar partido en esta intervención, aunque la situación nos lleve a ello. No quiero traer tampoco juicios morales aun si tener un juicio es legítimo.

Cuando se relee -como hice ayer- el texto que Einstein le dirige a Freud, nos sorprende la actualidad de ese tema. Más allá de todas las razones para una guerra -cito-: “El apetito de poder, el apetito político de poder, e incluso la fabricación y el comercio de armas”. No es una lista limitativa, sino más allá está el hecho -cito-: “La masa se deja exaltar hasta la locura y el sacrificio”. Lo atribuye a que el hombre tiene en sí un deseo de odio y de destrucción. Evoca sin nombrarlo la pulsión de muerte freudiana, la que -con Lacan- llamaremos el goce. Es algo totalmente actual, sin embargo, es muy diferente en la guerra de hoy. Es sorprendente que no hay una masa seducida para esta guerra de hoy. Ciertamente, un lado de la población parece estar lista para defenderse hasta al sacrificio, pero no es un ideal de guerra. Del otro lado, no se ve una masa exaltada que grite “¡Viva la guerra!”. Se ve solo algunas protestas. Por ende, lo que Einstein llama la minoría, a quienes sirve a sus apetitos la gran masa del pueblo, esa minoría, digamos el poder, en el caso presente, vela los motivos de su accionar en relación con el pueblo. No hablan de guerra, sino de mantener la paz. El mantener la paz no exalta a las masas. ¿El término de «mantener la paz» no es el sintagma con el que se vela la guerra hoy en día? Francia y Europa, por ejemplo, en Israel y Gaza; los occidentales en Afganistán, es cada vez para mantener la paz contra el terrorismo que esas guerras se sostienen. Y eso no exalta en efecto a las masas.

No digo que esas guerras se avalen, ni que todas sean ilegítimas. Trato de situarme fuera un juicio, pero en estos ejemplos que doy, hay un elemento, un poder -digamos- que limita el acto de guerra. Es una forma particular de la masa, lo que llamamos la opinión pública. Eso implica un debate libre tal como lo conocemos en las sociedades democráticas. Sin eso, se da curso libre a la pulsión de muerte, a un real sin límites. Podemos añadir que los psicoanalistas si no se dirigen a la opinión pública -en sentido amplio-, pueden sin embargo dirigirse a una opinión ilustrada -según la expresión de Jacques-Alain Miller utilizada hace algunos años- para nutrir en esa opinión ética.

Agradezco a nuestros colegas ucranianos y rusos por darnos hoy esta oportunidad de dirigirnos a esa opinión ilustrada o simplemente a comenzar a crear con estas palabras.

Les agradezco.

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