¿Para Qué Sirve Un Mito? – Por Simone De Carvalho Bianchi – 2026/05/07

¿Para qué sirve un mito?

Por Simone De Carvalho Bianchi

2026/05/07


Podríamos leer, a través del mito de Tótem y el Tabú, la construcción freudiana de la distinción entre los modos de inscripción de la lógica fálica en hombres y mujeres.

Del lado masculino, como Freud postula que el hombre posee el falo, no deja de vincular su posesión con una excepción, representada por el padre de la horda.

Así, la lógica generada por el mito de Tótem y el Tabú indica que solo es posible pensar en la dimensión del todo en el lado masculino a partir de una relación entre la excepción y la regla; es decir, que el goce absoluto del padre mítico sobre todas las mujeres, los hijos solo pueden tener acceso a una parte. El lugar del padre implica, por tanto, una relación en la que el «todo» se fundaría por una excepción.

Lacan llama la atención sobre el hecho de que Freud nunca postuló que el padre primitivo fuera un padre castrador. Al contrario, ninguna de las formas de mito a las que Freud se aferró da la idea de ello. En otras palabras, la idea de la castración, como declaración de una prohibición, solo puede fundarse en una etapa posterior, es decir, a partir del asesinato del padre.

En este contexto, la estructura del mito de Tótem y el Tabú revela que el asesinato del padre implica algo distinto tanto del acceso de los hijos al goce original del padre como de la ocupación de su lugar por una herencia; en otras palabras, implica precisamente la prohibición de su goce. Es en este sentido donde establece el lugar del padre como una excepción, llegando a gobernar la relación de los hombres con el falo.

Lacan muestra que el lugar del padre como excepción puede considerarse equivalente a la postulación de cero. Solo a partir de la concepción del cero como número se puede fundar la serie de números naturales. De este modo, el padre, al ocupar el lugar de cero, funda a todos los hombres en relación con la lógica fálica. Sin embargo, como indica el axioma, aunque la serie de hombres relacionados con la lógica fálica genera una sucesión, el lugar del padre como excepción fundacional no se implica en esta sucesión. Por esta razón, se constituye como una posición imposible.

En otras palabras, el padre como cero no entra en la dimensión de la sucesión engendrada por todos los hijos. Por tanto, no habría una relación directa entre el lugar del padre y la sucesión generada por todos los hombres en relación con la lógica fálica.

El padre del mito freudiano de Tótem y el tabú se convierte así en el representante del goce, funcionando como operador estructural. Como dice Lacan: «El mito es esto, el intento de dar forma épica a lo que opera a partir la estructura.»[1]

Para concluir, la verdad del goce del padre es siempre una verdad mítica.


*De Carvalho Bianchi S., À quoi sert un mythe ? – NLS Congress 2026

[1] Lacan J., “Televisión”, Otros escritos, Buenos Aires, Paidós, 2021, p. 358.

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