Hacer Pasar La Verdad 2 – Por Claudia Iddan – 2026/05/06

Hacer pasar la verdad II

Por Claudia Iddan

2026/05/06


El psicoanálisis revela que el inconsciente ignora el «no» y que, en consecuencia, siempre es un deseo «afirmativo» el que amenaza al parlêtre y debe ser reprimido. Sin embargo, es precisamente mediante un «no» que el pensamiento se libera de la represión, y por el surgimiento de un esp de un laps, que el sujeto puede reconocer la verdad que pasa. Esta brecha, este bévue del significante, es precisamente el lugar donde la verdad se abre paso a pesar de la represión.

En este sentido, Lacan nos ofrece una formulación que juega con la verdad y falsedad binomiales lógicas. Dice que en algunos casos «lo que el Verneinung suele reconocer a sí mismo es que se tiene que decir algo falso para lograr transmitir una verdad.»[1] Luego añade: «Una cosa falsa no es una mentira.»

Se puede construir una falsedad para transmitir una verdad, así como se puede expresar una verdad para transmitir una falsedad. ¿Qué es lo que la Verneinung  nos permite reconocer en este pasaje? Es el resultado de una elisión: la de un significante, del objeto a como plus-de-gozar, o incluso de una imagen tachada por el «no».

Tomemos tres ejemplos. En primer lugar, la de un  muy famoso judío Witz, citado por Freud: ¿Por qué me dices que vas a Cracovia para que crea que vas a Lemberg, cuando en realidad vas a Cracovia? En este caso, es la decisión de afirmar una verdad, mientras precisamente se quiere engañar, es decir, hacerla pasar por falsedad, es decir, una mentira deliberada.

Pero la falsedad no siempre es un acto deliberado de engaño. También puede ser una necesidad estructural de la escritura, una forma de eludir lo que resiste la representación directa. En la literatura, y más concretamente en ciertos estilos de escritura, a veces encontramos una operación que transmite la verdad al omitir lo que debe ser omitido —por ejemplo, el agujero abisal de la Shoá— para poder destacarlo. La escritura del escritor israelí Aharon Appelfeld produce este efecto: a través del camino de la pequeña historia, que reconstruye un mundo (familia, hogar, lengua), lo que moterializa laimagen humana, la vida, motoriza, revela, en contraste, el horror, la ausencia, la pérdida radical.

Esta falsedad, necesaria para transmitir una verdad, puede manifestarse finalmente en el borrado de un fragmento de realidad, en un no querer ver, como en una alucinación negativa donde una percepción intolerable queda tachada por un «no», creando así una especie de mancha que mira. De hecho, «es en el psicoanálisis que esta promoción de la Verneinung, es decir, de la mentira destinada como tal [o de falsedad] para transmitir una verdad, es ejemplar.»[2]

Estos tres ejemplos – Witz, la escritura y la alucinación negativa – ilustran cada uno a su manera la misma operación: la denegación como camino real hacia la verdad. Lo que representa al sujeto —un significante para otro significante— muestra que el discurso encuentra diversas formas de transmitir lo que se niega a expresar directamente: es precisamente en la operación del Verneinung donde este pasaje encuentra su forma más ejemplar.


*Iddan C., Faire passer la vérité II – Congreso NLS 2026

[1] Lacan J., Le Séminaire, libro XXIV, «L’insu que sait de l’une-bévue s’aile à mourre», conferencia del 15 de febrero de 1977, inédita.

[2] Ídem.

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