Lo Femenino Más Allá del Organismo y el Género. El Género Como Vacío – por Marie-Hélène Brousse – 2021-01-29

LO FEMENINO MÁS ALLÁ DEL ORGANISMO Y EL GENÉRO.

EL GÉNERO COMO VACÍO

Por Marie-Hélene Brousse

2021-01-29


Muchas gracias, Araceli. Es un libro que acaba de ser publicado por Navarin. Está titulado en francés como “Modos de goce al femenino. ¿Qué es un libro? Yo he publicado muy pocos libros. Yo pensaba que un libro es como una botella en el mar, una carta que encuentra siempre un destinatario totalmente incógnito. Una vez que se ha escrito está separado y se va. Pero se habla de esto y es lo que voy a hacer esta noche.

Es el resultado de encuentros: un encuentro puedo decir epistémico, un encuentro clínico y uno político, epistemológico. Yo había hecho unas entrevistas con físicos especializados en la física cuántica para pedirles cómo definían la materia hoy. Pero la conversación fue así –no sé cómo decirlo-azarosa, se fue por distintos lados y especialmente por el desarrollo de algunos conceptos fundamentales en la física cuántica. Eran dos, una mujer y un hombre. El hombre de formación de Einstein, y la mujer más de formación de Breuil, es un físico francés. Y al hablar con ellos, surgieron conceptos, palabras que utilizaron. Una de ellas era el vacío que definían como algo lleno, y no como se define o se piensa en el discurso común, del vacío como “No hay nada”; en el vacío hay muchas cosas. El otro término que utilizaron fue le trou noir, los agujeros negros y los fenómenos de atracción que pasan y que chupan a la materia y no queda nada más que…No se sabe qué. Bueno, ellos saben, pero se reduce a dos cosas y jamás se ve mal: desaparece. Entonces, al escucharlos desarrollar estos conceptos, estas experimentaciones -tipo nave– me vino la idea de quizá utilizar los términos que ellos utilizaban en el campo del psicoanálisis, un préstamo. Y hay muchos préstamos, incluso algunos fundamentales como el concepto de estructura, por ejemplo, que apareció en matemáticas, pero también apareció en la lingüística, que cogió de de Saussure; o también otros préstamos que vienen de distintos lugares del saber y que son redefinidos dentro del nuevo campo donde uno puede hacerles funcionar. Entonces, la idea me vino de cómo pensar, ¿es posible o no es posible aprovecharse de estos conceptos sacándolos de su territorio y poniéndolos en la manija del psicoanálisis? Eso era el primer encuentro, epistémico.

El segundo fue clínico y previo de cierta manera porque yo había anotado que en el análisis de dichos hombres y dichas mujeres volvía la idea de un desaparecerse, de un esconderse, de un vacío también, en relación con el goce. No sé si yo tenía notas clínicas de palabras de analizantes sobre el goce de los cuales no sabía cómo realmente ubicarles en la orientación lacaniana, pero claramente hacían parte de la orientación lacaniana.

Y el tercer eje que es el eje político. No sé si dice en “l’air du temps”. ¿Se dice el aire del tiempo? Hay un cambio a nivel de la diferencia sexual, no tanto a nivel orgánico sino más a nivel de lo que es llamado el género. Hay un montón de géneros hoy en día. Durante siglos había solo dos: hombres, mujeres. Ahora hay GLBTI, otros nombres para definir lo que es el género. Entonces, en la contemporaneidad en la que vivimos no solamente hay un sentimiento de reivindicación del lado del género femenino sino también una mezcla de géneros que no había antes. Y la idea de que un género es elegido. Claro que también es puesto por la Ley, la medicina, las ciencias, pero hay un –cómo decirlo- intento, una voluntad, un deseo de autodefinición a nivel del género. De tal manera que incluso los artículos “el” y “la” no bastan y hay otros pequeños artículos para definir una elección de género. Entonces hay algo que es realmente novedoso, los sujetos hablantes quieren autodefinirse en referencia a su deseo, a su certeza también –hay algo de la certeza algunas veces-, su capricho, también. Y eso me parece novedoso en el campo político, que haya una política de los géneros y que eso implica los Unos-solos y no los grupos; incluso si se agrupan para defenderse, para luchar, para sus reivindicaciones, pero es como una elección individualizada, singularizada que antes no existía. No existía porque al momento de hacer, había dos categorías, según tu organismo, ibas en una o en otra. Claro que siempre hubo, a nivel del goce, posiciones singulares en relación con los goces. La elección es de siempre, pero sin, pero sin los muros del discurso común, del discurso jurídico, del discurso filosófico, de todos los campos de discursos que ocupan la palabra pública, si se puede decir. Entonces estos tres encuentros, epistémico, clínico y político me desencadenaron una idea de ver cómo pensarlo al nivel de la disciplina de orientación lacaniana.

También otro encuentro para el volumen en francés que fue un encuentro con Eve Miller-Rose, que retomo dos artículos que mi amiga Florencia Dassen había publicado en un volumen titulado “Lo femenino”. Pero, tengo que decir que estos artículos que concluyen el volumen del cual Florencia se hizo cargo, yo no los había trabajado mucho. Era algo que había surgido, así como intuitivamente y yo había escrito algo, pero sin trabajarlo tanto como lo he podido hacer con Eve Miller-Rose, que fue realmente una compañera de trabajo precisa, seria, exigente y que decidió publicarlo entonces.

Eso es para introducir lo que me parece a mí hoy, después de que se transformó todo esto en un libro que ya me he es extraño o -no sé cómo decirlo- que se fue. ¿Cómo presentar lo que intento decir en este pequeño libro? Hay dos partes. Una parte que tiene que ver con vaciar a la madre, pero eso tiene que ver con el equívoco en francés que no existe en castellano. Entre la madre y el mar, el mar en francés es femenino a nivel gramatical. Entonces hay una primera parte que es vaciar la madre/mar que sale de un recuerdo infantil mío y de un estudio de discurso común dominante hoy, su evolución; y el segundo artículo, distinto, que tiene más que ver con el concepto de vacío y que trata del modo de goce al femenino, sean de hombres o de mujeres. Yo pienso que -al menos yo-, no puedo escribir sin partenaires. Eve fue una importante, pero también Lacan y únicamente para este desarrollo que he intentado el Lacan de Encore, Aún, muy precisamente algunas páginas que he utilizado con distintos cursos de Jacques-Alain Miller, Média mi-dire y también El Uno-solo, que también me permitieron elaborar la intuición que tenía sobre este tipo de goce al femenino. Entienden, supongo, porque no es “el modo de goce femenino”, porque eso sería volver al género. “Al femenino”, “del lado de lo femenino” es conectado con lo que dice Lacan en el Seminario XX.

En el segundo artículo sobre el vacío, he retomado las fórmulas de la sexuación y, segundo, el pequeño esquema que hay en la página 109 de la edición española de Aún. La página donde está el esquema que he tratado de explicar del goce al femenino está en la página 109. Es la entrada del capítulo VIII de Aún, El saber y la verdad. Es un pequeño triángulo con vectores donde hay lo imaginario, lo simbólico y lo real; y donde hay algo que Lacan escribe J de goce, jouissance. Fue mi base, fue mi inspiración, fue mi manera de leer, de entender, de descifrar las palabras de los analizantes que había anotado como precisamente ubicándose en este triángulo.

Del lado del primer texto, Vaciar la madre, tenía un recuerdo infantil bastante divertido, pero un recuerdo infantil mío, no un recuerdo infantil contado por los padres, los abuelos y todos ellos; muy claro el recuerdo, como un momento de gran satisfacción. Mi madre y mi padre estaban en la playa de Cannes, mi madre estaba esperando a un hijo que fue mi hermano. Yo tenía dos años y algunos meses. Y recuerdo haber hecho durante 10 días todas las mañanas el recorrido del agua del mar, de la mer -francés-, con una pequeña cubeta. Yo lo llevaba con agua del mar; iba caminando a los pies de mi madre; ponía el agua en los pies, volvía e iba y volvía. Yo tenía la idea -y realmente la tenía- de que yo iba a vaciar el mar, que era posible. Y como lo he escrito, se me ha olvidado la idea que tuve al constatar que era un fracaso, de que yo no había vaciado al mar para nada. Y al escribirlo, me di cuenta de que mi trayectoria en el psicoanálisis en los distintos campos que he trabajado también tenía que ver con vaciar a la madre, porque mi idea fue sobre las madres nodrizas, después he trabajado sobre los postfreudianos y su concepción de la madre, etc. Me había quedado con esta idea y entonces había venido el momento de concluir esta orientación. Y es lo que intento hacer en este artículo, ¿qué pasó con la madre durante los 40 años o más en el discurso actual o contemporáneo? ¿Cómo pensarlo hoy? ¿Con qué significantes amos? He leído un pasaje del Seminario Les non-dupes errènt, donde Lacan hace una pequeña media página de análisis del cambio de la función materna, el cambio contemporáneo de cuando habla en su seminario. Dice que antes había la función del Nombre-del-Padre. Y en francés hay un equívoco, con el Nombre y el ‘No’. Es lo mismo a nivel del sentido. Entonces, decía Lacan que, correspondiendo a la evaporización del Nombre del Padre, del ‘No’ del padre también -y Lacan trabaja mucho sobre eso-, lo que había venido a este lugar eran las madres. Esto porque el nombre se había reducido a una función y entonces cuando el nombre es reducido a una función -y Lacan dice que es el modo de organización de la contemporaneidad- bastan las madres para hacer el trabajo. Y entonces, yo me he interrogado acerca de otra transformación más fuerte después de cuando Lacan dice esto en su Seminario que es nombre, al menos en Francia y fundamental -hay un problema en castellano y también en italiano-: los padres, les parents. Los padres no es la misma cosa que les parents. Les parents quedan, en cierta manera, indiferenciados en la misma función, padre y madre.

Araceli Fuentes: En castellano se puede decir ‘los padres’ a ambos indiferenciados: “Los padres de Fulanito”, y son la madre y el padre, pero también hace equívoco.

Marie-Hélène Brousse: Pero suena fuerte el padre. Eso es difícil. En italiano es más difícil porque dicen genitori. Más complicado todavía. En francés es bien simple. En el lugar donde había el padre y la madre, hoy en día hay les parents. Y les parents es la neutralización del género. Y hacen, también, este significante donde antes había dos funciones, la función nombre y la función cuidado, hoy en día hay solamente una función que neutraliza la diferencia de antes entre madre y padre. Pero incluso se dice, en las palabras del maire, alcalde, cuando uno se casa, han cambiado también las frases y se habla de les parents. No se habla más del papel del padre o del papel de la madre como se hacía anteriormente. Dicen que es la misma tarea para ambos.

Entonces, yo he trabajado un poco los efectos y las consecuencias de esto, de estos cambios en el discurso común; si bien el primer artículo es un estudio del discurso común que de palabras de analizantes. El segundo artículo realmente es construido a partir de las palabras de analizantes y tomando en serio algunas formulaciones de Lacan en Aún. Voy a decirlas. He buscado en la traducción. Está en la página 90. Dice Lacan: “Hay un goce, ya que al goce nos atenemos, un goce del cuerpo que está, si me permiten, Más allá del falo. Quedaría de lo más gracioso. Y daría verdadera consistencia al MLF. Un goce más allá del falo…”[1]. Esa es la primera frase que me orientó. La segunda está en la página 97. Lacan comenta las fórmulas de la sexuación, la izquierda y la derecha. Y dice: “A la derecha tienen la inscripción de la parte mujer de los seres que hablan”. Hay que estar muy atentos a esta formulación “la parte mujer de los seres que hablan”. No dice “lo femenino de los seres que hablan”, dice “la parte mujer”. “A todo ser que habla, sea cual fuere, esté o no provisto de los atributos de la masculinidad aún por determinar”. Eso me encanta, “los atributos de la masculinidad por determinar”. ¿Qué son los atributos de la masculinidad por determinar? Increíble. Eso es un pequeño inciso en la frase. “A todo ser que habla, esté o no provisto de los atributos de la masculinidad, le está permitido -tal como lo formula expresamente la teoría freudiana- inscribirse en esta parte”. Entonces, los dos lados del cuadro de la sexuación tienen que ver con los seres hablantes, pero no en lo absoluto en términos de género. Porque si no, el goce suplementario del lado de la derecha sería un goce complementario. El cuadro de la sexuación, tal como aparece en la página 95 de la edición española, implica una disimetría de los dos lados: derecho e izquierdo. Y entonces, es bien claro, porque hay un montón de expresiones de Lacan en estos capítulos que son los dichos hombres y los dichos mujeres; no solamente para decir que estamos en el campo del decir, sino también enfatizando que uno puede, no con la voluntad, encontrarse en algún momento -no para todos-, es decir de esta manera inconsistente, cualquier ser hablante puede encontrarse -prefiero decir ‘encontrarse’ porque generalmente eso se produce por sorpresa del lado femenino-; y es el lugar en donde Lacan habla de los místicos.

Resultado de imagen para triangulo lacanEntonces, he intentado construir con los dichos de analizantes un pequeño dibujo en el modelo que es señalado en Aún que es esto, donde hay unos vértices de triángulo: uno es imaginario, otro es simbólico y otro es real. Yo he buscado en las palabras analizantes lo que volvía. Y, para mí, a mi parecer, la palabra adecuada que volvía era escondido/escondida, porque tiene que ver con la imagen, esconderse. Del lado de lo simbólico era anónimo. Y del lado de lo real era desaparición. Yo intenté ver que cuando el goce se ubica del lado de lo femenino, organiza movilizando estas tres dimensiones del escondido, anónimo y desaparición. Todo esto teniendo que ver con el cuerpo y no del lado del sujeto. Hay una fórmula que Lacan dice: “Y esto es el goce más allá del falo”. Más allá del falo no quiere decir sin el falo. En la página 92-93, Lacan toma como ejemplos clínicos de este goce femenino a los místicos. Y da como ejemplo de goce femenino los escritos de Juana de la Cruz, también de Santa Teresa, etc. Por eso, estamos haciendo este año con Laura Sokolowsky, una noche al mes sobre los místicos, como orientado por la línea que Lacan designaba como un lugar donde hay un saber sobre precisamente lo femenino, del goce místico. Y ya hemos descubierto algunas cosas; no descubierto, todos los que trabajaban sobre los místicos lo sabían, pero hemos una pequeña lista -si se puede decir- de lo que singulariza este goce femenino de los místicos y de la posición de los místicos. Un elemento fundamental es que se produce generalmente una vez. No se repite de la misma manera. La primera vez es la que cuenta, si puedo decir. También es interesante ver que todos son muy activos en el lazo social, es decir del lado del decir masculino de la sexuación.

Araceli Fuentes: Santa Teresa, desde luego.

Marie-Hélène Brousse: ¿Mucho?

Araceli Fuentes: ¡No paraba!

Marie-Hélène Brousse: Juan de la Cruz, también.

Araceli Fuentes: ¡Sí! De otra manera…

Marie-Hélène Brousse: Y hemos trabajado sobre una mística que vino a ver a Lacan para analizarse dos años: María de la Trinidad. Ella habla de esto. No digo que se puede asimilar el lado femenino del goce con lo místico, pero hay una cierta -no sé cómo decir- relación.

Bueno. Es lo que quería decir.


[1] J. Lacan. El Seminario, libro XX, Aún. Buenos Aires: Paidós, 2017, p. 90.

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