Psiquiatría Gadgetizada – POr jorge Mourao – 2026/10/27

Psiquiatría gadgetizada

Por Jorge Mourão

2026/10/27


El encuentro con el paciente

En un futuro muy próximo, un niño y sus padres consultarán en una sala de urgencias de psiquiatría infantil y serán atendidos por un médico. El médico hará preguntas que el niño responderá rigurosamente en su tableta. Colocado sobre la mesa entre el médico y el paciente, el dispositivo utilizará software de IA que, al instante, se desplazará a través de escalas cuyos datos serán procesados por algoritmos, con resultados disponibles de inmediato. El médico tendrá entonces las probabilidades diagnósticas listas para comunicar a los padres. Se imprimirán recetas para solicitudes de diversas revisiones, de modo que el niño pueda ser enviado de nuevo a la cola de un CMP. Este ejemplo de las emergencias del futuro no es una ficción: es un proyecto ya en marcha en algunos hospitales.

En 1967, Lacan ya enfatizaba que el psiquiatra, le guste o no, está irreduciblemente concernido en el encuentro con el paciente[1]. Para evitar esta implicación, que puede adoptar la forma de angustia, algunos pueden poner «barreras protectoras» en la relación con el paciente. Estas barreras pueden hoy en día adoptar la forma de los dispositivos que proliferan en la psiquiatría: evaluaciones exhaustivas, escalas, IA. Estos aparatos, por su parte, cumplen el imperativo de la rapidez: encontrar una categoría diagnóstica en el DSM lo antes posible. Para retomar la imagen de Lacan en este texto, saber de qué «coleóptero extraño» se trata.

Un desorden en la juntura más íntima de la psiquiatría

Se podría decir fácilmente que la psiquiatría del DSM sufre en la forma en que «se relaciona con sus propias ideas»[2], según la expresión de Jacques-Alain Miller para caracterizar uno de los desórdenes del sentimiento de la vida. Para ver hasta qué punto este pensamiento psiquiátrico está perturbado, basta con seguir las ediciones sucesivas del manual. Su nosografía, que se presenta como ateórica, se caracteriza por discontinuidades, rupturas, olvidos, desplazamientos, desapariciones de categorías,  emergencias ex nihilo y conflictos internos. Esto resulta sorprendente para una disciplina que afirma basar su verdad en los datos de la ciencia. Estas rupturas nosográficas parecen menos radicales en otras especialidades médicas, e incluso en lo que se denomina psiquiatría clásica, algunas de cuyas principales categorías clínicas han mostrado una estabilidad notable a lo largo del tiempo.

La psiquiatría intenta animarse a partir de sus gadgets y producir respuestas universales a lo que no funciona, a lo real, a la no-relación sexual. Sin embargo, esta psiquiatría con dispositivos ha sido, desde hace varios años, en Francia, una de las especialidades menos buscadas por los estudiantes de medicina. Sus aparatos parecen haber perdido incluso su función como causa del deseo, en este caso el deseo de ejercer la especialidad. ¿Seguirán entonces su destino: acabarán en un vertedero o serán desmantelados[3]? ¿O corren el riesgo de arrastrar toda la disciplina con ellos?


*Mourao J., Psychiatrie gadgétisée – J56

[1] Cf. Lacan J., «Petit discours aux psychiatres de Sainte-Anne», 10 de noviembre de 1967, inédito, disponible en internet.

[2] Miller J.-A., «Effet retour sur la psychose ordinaire», Quarto, n° 94-95, 2009, p. 45.

[3] Cf. Lacan, J., «El fenómeno lacaniano», Cahiers cliniques de Nice, n.º 1, junio de 1998, p. 145.

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