¿Decirlo todo?
Por Yves Vanderveken, director del congreso
2026/10/05
¿Decirlo todo? Esa es la pregunta que plantea el título del próximo Congreso de la EuroFederación de Psicoanálisis, PIPOL 13.
El objetivo será estudiar e interpretar lo que se desprende del ideal, o incluso del auténtico imperativo contemporáneo de transparencia que determina nuestra época: Decirlo todo. Se tratará de cuestionarlo tanto en la clínica como en los discursos, a la luz de la experiencia del psicoanálisis.
Transparencia/ vigilancia
¿Es la transparencia una nueva ilusión? Sus efectos son bien reales. En muchos ámbitos, lo actual es desvelar, perseguir lo oculto, lo no dicho, lo no-visible, el secreto, la verdad, pero también exponer lo íntimo en todas sus formas: confesiones públicas, revelaciones, divulgaciones, coming out de todo tipo, denuncias, difusiones desenfrenadas en las redes sociales, etc. Todo se dice, todo se muestra. Todo se sabe o debería saberse. Todo pudor es dejado de lado y se pierde toda vergüenza.
Al mismo tiempo, cunde la angustia por la vigilancia algorítmica generalizada y la búsqueda de estrategias, vitales, para lograr que algo de lo privado y lo íntimo pueda aún sustraerse a la exigencia de la trazabilidad.
¿Qué decir?
En la época de la generalización de la oferta de un «espacio para expresarse», a veces esto se convierte en un verdadero empuje a decir.
Considerada como la primera de las terapéuticas y como un derecho inalienable, esta cuestión de decirlo todo abarca muchos ámbitos.
¿Cómo anunciar, hablar de acontecimientos graves, ya sean personales, públicos o de actualidad? ¿Qué hay que decir, qué hay que mostrar, de qué hay que hablar y cómo hay que decirlo?
En política, ¿qué hay que decir a los ciudadanos, o como dicen algunos, «al pueblo»? ¿La confesión, procedente del ámbito religioso, se ha extendido más allá de su propio campo, cambiando al mismo tiempo de naturaleza? ¿Dónde situar la dimensión de la confesión? ¿Sólo tiene lugar en los tribunales o en los testimonios autobiográficos?
El inconsciente
Decirlo todo nos remite también a numerosos prejuicios sobre la regla fundamental establecida por Freud para la cura psicoanalítica: la abolición de toda censura, de lo que estuviera oculto, negado o rechazado, con el fin de levantar la represión y eliminar los síntomas que de ella se derivan.
Esta regla, que suele llamarse de la asociación libre en psicoanálisis, portadora de una forma de decirlo todo, fundamenta su práctica y apunta a producir efectos de verdad, capaces de liberar del peso de esa censura. Para la cuestión que nos ocupará durante el congreso PIPOL 13, tendremos que extraer las enseñanzas de una opacidad fundamental que, sin embargo, determina al inconsciente. No la de un no-dicho, de un no-todo puede decirse, sino la de un indecible, de un imposible de decir estructural.
Por lo tanto, tendremos que ser precisos para demostrar que todas las ideologías llamadas de plena conciencia no son más que rechazos de la lógica propia del inconsciente.
Los estatutos de la palabra
Decirlo todo, como tal, no es un concepto psicoanalítico. Pero Todo y Decir son ampliamente abordaos y articulados en la enseñanza de Lacan. ¿Qué podemos extraer de ello?
El psicoanálisis se funda en la palabra. Pero la palabra reviste diversos estatus. Está la palabra vacía y la palabra plena, el parloteo y la frase marcante, lo dicho y el decir, el enunciado y la enunciación, el detalle inédito y lo fútil, lo íntimo y lo obsceno, la mentira y la verdad dicha a medias. Añadamos a ello el tacto y el insulto, así como el pudor.
Es la interpretación la que permitirá distinguir los estatus de la palabra. Si Lacan afirma que debe ser equívoca en la práctica analítica, ¿no es precisamente para dar lugar al no-decirlo-todo, que no pueda decirlo todo?
Resonancias clínicas
Así, tendremos que recorrer las manifestaciones del decirlo todo que encuentran resonancias en la clínica.
Recordemos que Lacan señalaba ese momento en el que el niño descubre que el Otro no lo sabe todo sobre sus pensamientos, como el momento inaugural de la puesta en marcha de un inconsciente de tipo neurótico – con su cuota de fantasías inconfesables, de ensoñaciones y de pensamientos reprimidos –. Sin este momento crucial, el niño quedaría expuesto al desbordamiento de un saber todo sobre él, invasivo y persecutorio, que le impediría el acceso a cualquier dimensión de su fuero interno, de lo íntimo, y, de este modo, a la experiencia del pudor. ¿No se aloja la obscenidad tanto en las voces de las alucinaciones, tanto como lo imposible de no decir? En el ámbito de la lógica de la psicosis, ¿no debe guardarse el psicoanalista de querer poner al descubierto la verdad? — allí donde, en la psicosis, lo real dice, anuncia al sujeto su verdad[1]. ¿No se aclara esto con lo que enuncia Jacques-Alain Miller, a saber, que «el padre es […] aquel que no lo dice todo, preservando así la posibilidad del deseo. No pretende recubrir lo real»[2]?
Decir y deseo
¿Qué ocurre, por otra parte, en el ámbito del amor, el deseo y el goce sexual? ¿Se le dice todo a la pareja? ¿Hay que decirle todo a los hijos? ¿Qué es lo que funda, a este nivel —incluido el sexual—, la marca del deseo e incluso su posibilidad? ¿Cómo comprender el alcance de lo que dice Lacan sobre Freud —que su punto ciego es haber querido que la mujer se lo dijera todo— en lo que él califica de chimney-sweeping de la talking-cure[3]? ¿Y cuáles son los efectos de las revelaciones salvajes?
Tantas preguntas, variaciones, distinciones y puertas de entrada que deberían abrir pistas para el trabajo de elucidación al que nos convocan PIPOL 13 y su tema.
*Vandervekent Y., PIPOL – EuroFédération de Psychanalyse[
1] Cf. Miller, J.-A., « La orientación lacaniana. Cosas de finura en psicoanálisis », enseñanza pronunciada en el marco del departamento de psicoanálisis de la universidad Paris 8, clase del 3 de diciembre 2008, inédito.
[2] Miller J.-A., « Freudiana. Itinerario de Lacan (El Ser y el Uno) », enseñanza pronunciada en el marco del departamento de psicoanálisis de la universidad Paris 8, clase del 6 abril 2011, p.19.
[3] Cf. Lacan, J., El Seminario, libro 10, La angustia, texto establecido por J.-A. Miller, Buenos Aires, Paidós, 2007, p.143.
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