Política de la Transferencia – por Ricardo Seldes – 2026/09/18

Política de la transferencia

Por Ricardo Seldes

2026/09/18


Ricardo Seldes:

Bueno, gracias a ustedes por esta invitación. Me siento muy orgulloso de estar acá participando de esta presentación.

Una presentación que, entiendo, es un acontecimiento porque que se presente simultáneamente en las tres Escuelas hispanohablantes de la AMP -la ELP, la EOL y la NEL- no es solamente porque compartimos una lengua. Yo entiendo que hay algo de la historia de las tres Escuelas que este libro permite volver a interrogar. La EOL fue fundada en 1992, luego la ELP y la NEL surgidas al comienzo de este siglo. Tienen historias diferentes, muy diferentes, pero en las tres encontramos un movimiento que llevó de una multiplicidad de comunidades, de grupos, de experiencias previas del Campo freudiano a la fundación de una Escuela. En cada caso, hubo un momento en el que fue necesario producir otra cosa.

Cuando asumí la presidencia de la AMP, propuse leer esta historia de las siete Escuelas desde esta perspectiva. Cada Escuela ha sido y es una respuesta singular a un real. No nacieron de una aplicación de un modelo institucional previamente establecido. Hubo en cada caso un impasse, algo que no podía resolverse con los recursos existentes y la fundación fue una respuesta a ese real.

Por eso me interesa especialmente el título de este volumen, “Política de la transferencia”. El título es un hallazgo de Xavier Giner, actual presidente de la ELP. Me parece una verdadera creación porque no se limita a reunir bajo un nombre común cuatro seminarios muy diferentes de Jacques-Alain Miller. Al reunirlos bajo ese nombre, Xavier permite leer après-coup algo de la operación que Miller realizó esos cuatros en España, acompañando el movimiento que conduciría a la fundación de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis porque “Política de la transferencia” no es una expresión tan evidente. Ustedes recuerdan que, en “La dirección de la cura”, Lacan distinguió tres términos que conocemos bien: la interpretación -relacionada a la táctica-, la transferencia -la estrategia- y, luego, la política que es la del deseo. Podemos, entonces, preguntarnos: ¿qué sucede cuando hacemos pasar la transferencia de la estrategia a la política?

Estos seminarios permiten quizás leer este desplazamiento, no tanto mediante una definición sino por los efectos que se producen. Durante casi 20 años se había trabajado en España para hacer existir una Escuela de la orientación lacaniana. Había grupos, instituciones, transferencias, diferencias, conflictos, amores y había también un límite. Y Miller no respondió a ese límite proponiendo simplemente una mejor organización de los grupos existentes. Por eso en la expresión que aparece en la presentación del libro, me parece particularmente justa: “No se organizaba un grupo, se organizaba un estilo de trabajar juntos”. Ahí encontramos -creo- a la dimensión política de la transferencia porque de lo que se trataba era de producir una transferencia de trabajo, no de borrar las diferencias para constituir un Uno, sino hacer posible un trabajo en común que no se fundara en la identificación. Es decir, no resolver los fenómenos de grupo haciendo un grupo mejor, sino al revés: inventar un lazo capaz de llevar el deseo hacia otra cosa.

Y aquí, para mí, surge una pregunta que este libro -entiendo- deja abierta: ¿qué es el deseo de Escuela? Porque deseo de Escuela no puede querer decir solamente querer a la Escuela como la queremos o trabajar para ella o ocupar funciones en ella o identificarse con algunos de los ideales. Si tiene algún valor para nosotros quizás precisamente es porque conserva algo de enigmático, algo para descubrir, algo para encontrar como novedad. En ese sentido, pondría en serie, sin confundirlas, tres preguntas que animan a las Escuelas: ¿qué es un analista? ¿Qué es el deseo de analista? ¿Qué es el deseo de Escuela? Ya que sabemos que una Escuela se puede dar estatutos, dispositivos, autoridades, reglamentos, -todo es necesario-, pero ninguna de esas respuestas puede decir qué hace que para cada una y cada uno de nosotros haya un deseo de Escuela.

Entonces, podemos volver al punto de partida. Si una Escuela surge en el encuentro con un real, su fundación no puede clausurar aquello a lo que respondió porque, de hacerlo, la Escuela correría el riesgo de transformarse simplemente en una institución que administra las soluciones que alguna vez encontró. Por eso me parece tan precisa la idea de transferencia de trabajo, esto porque permite pensar cómo una Escuela puede durar sin convertirse su acto de fundación en tradición, ni su orientación en identificación.

Por lo tanto, presentar hoy “Política de la transferencia” simultáneamente en la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis, en la Escuela de la Orientación Lacaniana y en la Nueva Escuela Lacaniana no es, entonces, recordar la historia de una fundación; es poner en resonancia tres historias singulares de Escuela y volver a interrogar desde el presente aquello que las hizo necesarias. Una Escuela se funda como respuesta a un real -dijimos- y permanece viva si esa respuesta conserva abierta una pregunta. Tal vez “Política de la transferencia” sea el nombre que Xavier Giner encontró para volver a planteárnosla hoy. ¿Qué transferencia de trabajo puede sostener uno por uno un deseo de Escuela?

Muchas gracias y les deseo un excelente trabajo.


*Intervención vía Zoom. Inédito.

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