La Tentación Anoréxica – Por Emmanuelle Borgnis Desbordes – 2026/09/13

La tentación anoréxica

Por Emmanuelle Borgnis Desbordes

2026/09/13


En una época de devaluación del habla y el lenguaje y de la asfixia generalizada producida por el rechazo de cualquier dialéctica humanizante, tenemos que leer los síntomas y usos del cuerpo hoy como tantas respuestas a la extensión de las deslocalizaciones del goce.

 En primera línea, los adolescentes. Luchando con la reorganización de una pubertad que provoca vacilaciones, parten en busca de nuevos medios identificatorios que toman de su época: figuras ideales, imágenes, discursos. Precipitados a una era en la que el Otro no existe[1], los efectos de la desorientación no tardan en llegar y prevalece el recurso a hacer bricolajes con el cuerpo. La sumisión del cuerpo mediante la restricción, la privación y a veces la anorexia es siempre un intento de limitar un sin límite que, sin duda, merece una lectura clínica diferencial, pero también un cuestionamiento de la relación con lo femenino, donde el significante no logra situar el ser de un sujeto.

La inflación de anorexias en niñas jóvenes hace síntoma hoy en día. Cuando estas jóvenes comienzan a hablar en el análisis y dispositivo, y descubren un recurso para apoyar y revivir el deseo, regresan a los momentos angustiantes que las obligaron a encontrar una solución: someter a un cuerpo-objeto caprichoso que escapó de su mando y limitar su ira. La era es de la adoración al cuerpo[2], un cuerpo cada vez más objetivado, un verdadero objeto de plus-de-gozar[3]. Las jóvenes anoréxicas testifican, más que nadie, que hoy el objeto plus-de-goce ha venido al lugar del Otro. Y como la regulación del goce ya no se encuentra en el Otro, estamos presenciando intervenciones directas sobre el cuerpo, acciones que se supone deben limitar el goce –identidad incluso para algunas.

Hoy, «nuestro modo de goce no se sitúa sino del plus-de-gozar«[4] y los imperativos de goce no están exentos de modificar las formas que toman los síntomas y agustias, que ahora llevan «la marca del exceso en lugar de la de la carencia».[5]  La operación analítica permite elaborar un filo delante del agujero de lo sexual y la relación sexual que no existe, una nueva y más civilizada puesta en forma del síntoma. Hacer advenir al sujeto es el desafío de la acción analítica. La clínica de la anorexia de las jóvenes chicas nos enseña sobre la época – sus negaciones, sus nuevos imperativos, sus conexiones con el objeto, la errancia del goce – y los caminos a menudo sin salida que toman ciertos sujetos en este delicado momento de la pubertad.


* Borgnis Desbordes E., La tentación anoréxica – L’hebdo-blog

[1] Girard H., «El camino lejos de nuestra jouissance», L’Hebdo-blog, nº 236, 2 de mayo de 2021, disponible en línea: «en la era del Otro que no existe, las jouissances ya no se ordenan de la misma manera».

[2] Brousse M.-H., «Política de identidades, política del síntoma», Ornicar? , n°53, octubre de 2019, pp. 11-20.

[3] Miller J.-A., «Biología lacaniana y el evento del cuerpo», La Cause freudienne, nº 44, febrero de 2000, p. 12: «La supuesta identidad del cuerpo».

[4] Miller J.-A., «La théorie du partenaire», Quarto, n°77, 2002, p. 16.

[5] Delarue A., «Editorial. De lo prohibido a lo imperativo», Mental, n.º 50, noviembre de 2024, p. 8.

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