¿COn Qué Sueñan las chicas? – Por Anaïs Potiron – 2026/09/13

¿Con qué sueñan las chicas?

Por Anaïs Potiron

2026/09/13


El Musset de 1829 no planteaba la pregunta, como lo demuestra la ausencia de una forma interrogativa en su título[1]. Laertes, el padre de la obra, sabría lo que querían sus hijas – sin que ellas lo supieran todavía. Por eso monta toda una estratagema para que su deseo inconsciente se revele ante ellas.

El punto iterativo de Musset a Lacan, pasando por Freud, es la dimensión onírica y fantasmática en primer plano en el campo de la adolescencia y lo femenino. Ninon nunca deja de fantasear con el hombre impetuoso que ha robado un beso a su hermana, tanto que cree estar soñando cuando escucha, a través de su ventana, una canción que lleva su nombre. Subyugado por la lengua, el despertar de la primavera pasa por un cierto uso del significante y la letra, que ocupa un lugar central en esta breve obra de Musset. Freud también señaló que «la sensualidad [femenina] permanece en el reino de las fantasías»[2], atestiguando un nudo singular entre lo femenino y las dimensiones imaginarias y simbólicas. De lo que el viejo Laertes parece estar bien consciente: «El padre abre la puerta al marido material / Pero siempre el ideal entra por la ventana.»[3]

Más allá de lo femenino, esta dimensión interesa a la adolescencia, todos los géneros combinados. Esto es lo que Lacan indica sobre la obra de Wedekind, que aborda «el asunto de lo que es para los varones hacer el amor con-las chicas, marcando que ellos no pensarían en esto sin el despertar de sus sueños». [4] Así, el encuentro con el Otro Sexo requiere la mediación de la fantasía. Hay un cierto nudo que es esencial para hacer un encuentro con la «sexualidad [que] haga un agujero en lo real.»[5]

Sin embargo, en la actualidad, la palabra de los adolescentes, y especialmente de las adolescentes, dan testimonio de un cierto desecamiento de las fantasías y los sueños. Parece estar en juego un cierto aflojamiento de la relación con la cadena significante, al mismo tiempo que la imagen se sobreinveste. Se nos da la oportunidad de encontrar a chicas jóvenes con una mirada fijada, con una imagen ordenada donde nada queda al azar. Se miran más en el espejo como una base narcisista que en la medida en que  no se apoyan en el significante para dar testimonio de una experiencia singular: «Como analiza Gérard Wajcman, en el vínculo social, la mirada se ha vuelto central. La omni-clarividencia y, en consecuencia, la metonimia y la vecindad han sustituido a la cadena significante” [6]. Una sustitución que parece leerse en la proliferación de rivalidades y en los sucesivos reveses en el vínculo con el otro.

Dado que los encuentros románticos suelen tener lugar a través de redes, es difícil para estas jóvenes decir qué las llevó a elegir -a él o a ella- como objeto de amor. Además, la relación se abandona tan rápido como se invistió, en un todo o nada del que no puede surgir lógica. Lo que también llama la atención es que parece haber poco ideal en estos adolescentes. El futuro ya no es el lugar de sueños y promesas. El ideal, que entonces parece ser solo un semblante, es más una cuestión de un punto de certeza anticipado que de un rasgo simbólico tomado del Otro y orientando las identificaciones imaginarias del sujeto. No es debatible, ni desplegable: es así, no hay nada más que decir.

¿Qué pueden soñar aún las jóvenes de hoy sin usar el lenguaje como punto de apoyo? ¿Qué es lo que aún oculta el encuentro con lo real sexual? Quizá sigan soñando, pero el lenguaje ya no es el vehículo y el Otro ha perdido su estatuto de dirección.


*Potiron A., «À quoi rêvent les jeunes filles» – L’HEBDO-BLOG

[1] Musset A., À quoi rêvent les jeunes filles, Libre théâtre, publicación digital, disponible en línea.

[2] Freud S., “Sobre la más generalizada degradación de la vida amorosa (Contribuciones a la psicología del amor, II)” (1912), Obras completas, tomo XI, Buenos Aires, Amorrortu, 2003.

[3] Musset A., À quoi rêvent les jeunes filles, Acto I, escena IV, op. cit.

[4] Lacan J., “Prefacio a El despertar de la primavera”, Otros escritos, Buenos Aires, Paidós, 2021, p. 587.

[5] Ibid., p. 588.

[6] Brousse M.-H., Mode de jouir au féminin, París, Navarin, 2020, p. 38.

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