Freud, Nuestro Contemporáneo y la Ilusión del TOdo-Neuro – Por Élodie Vittori – 2026/09/07

Freud, nuestro contemporáneo y la ilusión del todo-neuro

Por Élodie Vittori

2026/09/07


Casi un siglo después de la publicación de El malestar en la cultura, Freud sigue siendo sorprendentemente actual. En un momento en que la neurociencia ocupa un lugar cada vez mayor en las políticas de salud mental y cuando a veces existe la tendencia a explicar el sufrimiento psicológico únicamente por el funcionamiento del cerebro, Freud nos invita a no olvidar lo que hace la singularidad del ser humano: su relación con el deseo, con el habla y con los lazos sociales.

Desde las primeras páginas de su libro, Freud nos recuerda una verdad inquietante: » El programa que nos impone el principio de placer, el de ser felices, es irrealizable».[1]  Para él, esto no es un pesimismo estéril, sino una observación clínica. Los seres humanos están habitados por una carencia fundamental que les impide alcanzar la felicidad completa y duradera. Esta idea contradice ciertos discursos contemporáneos que nos llevan a creer que un mejor conocimiento del cerebro, combinado con técnicas cada vez más eficientes, haría posible erradicar el sufrimiento psicológico.

Freud muestra que este sufrimiento es inherente a la condición humana. Escribe: «Ya dimos la respuesta cuando señalamos las tres fuentes de que proviene nuestro penar: la hiperpotencia de la naturaleza, la fragilidad de nuestro cuerpo y la insuficiencia de las normas que regulan los vínculos recíprocos entre los hombres en la familia, el Estado y la sociedad.»[2] Esta cita es esencial. El sufrimiento no es solo biológico; también está ligado al cuerpo mortal, a los azares de la existencia y a las dificultades de la convivencia. En otras palabras, no puede reducirse a una simple disfunción neuronal.

Freud también se interrogaba sobre las promesas del progreso científico. Reconoció que «los hombres han logrado progresos extraordinarios en las ciencias y sus aplicaciones técnicas» y que pueden estar «orgullosos de estas conquistas.» Sin embargo, observa que este dominio creciente del mundo ya no hace que los hombres se sientan más. Incluso escribe que el progreso técnico «no ha incrementado la tasa de satisfacción placentera que esperan de la vida» y concluye que «el progreso técnico tiene un valor nulo para nuestra economía de felicidad.»[3]

Estas observaciones resuenan especialmente hoy en día. Nunca se había desarrollado tanto el conocimiento sobre el cerebro, nunca las herramientas para medir y evaluar habían sido tan sofisticadas, y sin embargo, las manifestaciones del malestar siguen siendo masivas. La tecnología avanza, pero la cuestión del deseo, la angustia y el sentido sigue sin resolverse.

Lacan radicalizará esta intuición freudiana. Para él, el sujeto no es reducible a su cerebro. Es un ser del lenguaje, marcado por lo que Lacan llama una carencia constitutiva. Por tanto, el síntoma no es simplemente un trastorno que debe corregirse; es una forma singular de que cada persona responda a lo que se le escapa. Mientras que el discurso del todo-neuro busca causas universales y protocolos estandarizados, el psicoanálisis se interesa en la singularidad de cada sujeto y en lo que su síntoma llega a decir sobre su historia y su relación con el deseo.

La actualidad de Freud quizá esté ahí: para recordarnos que los seres humanos nunca se reducen a sus cerebros. Detrás de las cifras, evaluaciones y datos biológicos, siempre hay un sujeto hablante, cruzado por contradicciones, pérdidas, sueños y deseos. Esta dimensión subjetiva que resiste la medición es lo que el psicoanálisis promueve y defiende frente a los intentos contemporáneos de normalizar y objetivar el sufrimiento psíquico. Freud nos enseña así que el malestar no es un accidente que deba eliminarse a toda costa; es una dimensión constitutiva de la condición humana, con la que cada persona está llamada a inventar su propio modo de vida.


*Vittori É., «Freud, nuestro rostro contemporáneo a la ilusión de lo neuro todo», disponible en: Freud, notre contemporain face à l’illusion du tout neuro

[1] Freud S., “El malestar en la cultura” (1930 [1929]), Obras completas, tomo XXI, Buenos Aires, Amorrortu, 2003, p. 83.

[2] Ibíd., p. 85.

[3] Ibíd., p. 87.

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