De la estructura autística y de los falsos autistas
Por Marcela Piaggi
2026/08/10
Marcela Piaggi:
Buenas tardes a todos. Muchas gracias, Silvia [Tendlarz] y Patricio [Álvarez]. Me sumo al corazón de ustedes con Colombia.
Hoy, como decía Silvia, vamos a hacer una introducción sobre el nuevo libro de Maleval que aún no está traducido al español. Bartyra [Ribeiro de Castro] tradujo algunos capítulos así que nos servimos de su amable traducción para acercarnos a la letra del libro. Por supuesto, lo vamos a tener a Maleval para que lo desarrolle completamente. Así, que comienzo. Traté de hacer el mayor resumen posible para que podamos conversar, así que ahí voy.
Bien, en este libro que se llama De la estructura autística y de los falsos autistas[1], Maleval, por un lado, pretende avanzar sobre la estructura del autismo y, por otro lado, como dice su título, aborda la proliferación de diagnósticos y autodiagnósticos indiscriminados a los que a va a mencionar como falsos autismos, entendiéndolos como un fenómeno que señala la forma en que la sociedad se está presentando en la actualidad. Este libro de Maleval se inscribe en la continuidad de sus obras anteriores: El autista y su voz y La Diferencia autística. Apunta a cernir de un modo más detallado la estructura autista.
Se trata de sostener principalmente en este libro una tesis precisa: la hipótesis de que el congelamiento del S1 constituye la característica fundamental y estructural del autismo. Él lo fundamenta en una indicación de Lacan en la “Conferencia de Ginebra” donde Lacan ubica que hay algo que se congela. Si bien entiende él que es una metáfora, es necesario -dice- “precisar el mecanismo específico para el caso del autismo”. Asimismo, va a citar del comentario del caso Dick de Lacan donde Lacan se refiere que en el caso “la palabra se encuentra detenida”. Según Maleval, estos datos clínicos son realmente aptos para ser aprehendidos por la metáfora de un congelamiento que porta la enunciación y su garantía a la cual el S1 será posteriormente relacionado en la enseñanza de Lacan.
Propone, entonces, el congelamiento del significante-amo que indica para el sujeto autista la imposibilidad de articular el S1 con el S2. Sin embargo, el término «congelamiento» para Maleval conlleva una potencialidad en espera, lo que lo conduce a proponer en algunos casos del espectro un descongelamiento del S1 y una posterior introyección de este elemento.
Si bien esta formulación converge con lo que Jacques-Alain Miller y Éric Laurent designan como «congelamiento del efecto sujeto», no se trata de nociones equivalentes, dice Maleval. El congelamiento del S1 es específico del autismo, mientras que el congelamiento del efecto-sujeto es aplicable también a la esquizofrenia. Clínicamente, este congelamiento se manifiesta por un congelamiento de los afectos de contacto, así como de los afectos ligados a la enunciación y a la decisión. Se acompaña de una tentativa de reificación de la lengua que permanece poco o nada subjetivada. Por «reificación», se refiere a una codificación de la lengua a partir del uso del signo en detrimento del significante.
En la introducción señala que psicosis y autismo conciernen ambos a un funcionamiento subjetivo que depende de la forclusión del Nombre-del-Padre y sus clínicas pueden superponerse. Sin embargo, dice Maleval, “las estrategias de compensación de esa forclusión se presentan de maneras bastante distintas”. Afirma que el autismo no es una psicosis pues mientras la psicosis evoluciona hacia delirios cada vez más estructurados, el autismo sigue otra vía de funcionamiento.
Es en este contexto de diferenciación entre la psicosis y el autismo que retoma a Rosine y a Robert Lefort, quienes propusieron distinguir la estructura autística de la psicótica, permitiendo un avance decisivo en la investigación clínica. Maleval va a decir que, frente al caos inicial de su mundo, el sujeto autista busca un orden absoluto. A diferencia del sujeto psicótico, no constituye una nueva realidad significante por medio del delirio. Tal como señala Miller en el “Prefacio” del libro que escribe a Maleval en La Diferencia autística, el autista está desprovisto de una solución delirante. Mientras el psicótico crea certezas, el autista procura garantías en un supuesto orden de las cosas apoyándose en la clasificación de objetos, en la búsqueda de la inmutabilidad y en la inversión[2] en intereses específicos.
Así, Maleval muestra que la hipótesis del congelamiento del S1 esclarece de manera decisiva toda la clínica del autismo y en los casos de alto rendimiento se observa un momento de consolidación del descongelamiento del S1 que logra introyectarse. Va a proponer así que, a medida que el sujeto autista progresa en el espectro, su lengua deja de ser una secuencia de S1 sueltos, como observa Jacques-Alain Miller -él lo cita- que dice: “Puede entonces emerger una actividad mental clara, intuitiva, empática y comprensiva marcada por un cálculo sin sorpresa y por un funcionamiento organizado como un programa”.
Bien, vamos al capítulo 1 que lo llama “¿Qué matema para el autismo?”[3].
¿Qué matema para el autismo?
Maleval, entonces, retoma el “Prefacio” escrito por Miller en su libro La Diferencia autística para desarrollarlo y proponer al final de este capítulo un matema propio del espectro autista[4]. Miller propone un matema en ese libro de La Diferencia autística para concebir el autismo, del que se desprenden diversas consecuencias. Podemos dividir el matema en dos.
(S1)0 –> S1 S1 S1S1…
Del lado izquierdo de la fórmula, encontramos la forclusión del S1 y luego una flecha donde apare S1 S1 S1 S1… Entonces, del lado izquierdo encontramos la forclusión del S1 y del lado derecho se ubican las consecuencias de esa forclusión del significante-amo: “Una metamorfosis multiplicativa en enjambre” va a decir Miller. La iteración, es decir la consecuencia de esa forclusión del significante-amo, es la iteración. La iteración del significante-amo se cumple sin efecto de significación, nunca encuentra un significante binario con el cual hacer pareja[5]. Esto, según Maleval, ubica la característica de inmutabilidad como principal en concordancia con lo que Kanner describe como sameness o mismidad. Entonces, las conductas de inmutabilidad se describen como una exigencia de retorno a lo idéntico de los elementos primeros una vez que aparecen en cierta situación y en cierto orden.
Maleval considera entonces que las conductas de inmutabilidad para Miller son el fundamento de la escritura de este matema. Maleval plantea que, del lado izquierdo, Miller no formula, no establece un debate posible. Sin embargo, del lado derecho de la fórmula, es decir sobre el efecto de metamorfosis multiplicativa de los S1, para él pueden desprenderse otras consecuencias. Es decir, de la forclusión del significante-amo, para Maleval, pueden desprenderse otras consecuencias además de la iteración. Maleval va a sostener que no es la inmutabilidad la principal característica del autismo, sino el congelamiento del S1. Esta sería la consecuencia fundamental que se desprende de esa forclusión.
Entonces, privilegiando la iteración del S1, Miller se sitúa -dice Maleval- en la misma posición que Rosine y Robert Lefort. Los tres comparten la tesis según la cual en el autismo no hay un Otro simbólico que domine, sino un Uno, de manera que hay un Uno-solo en lo real, pero no un S1 que represente al sujeto. Según Maleval, Miller ubica la inmutabilidad y la mismidad como característica central del autismo, más cercano a la idea de Kanner y de otros autores italianos que él nombra en esta nueva obra como Panayotis Kantzas, quien presentó un libro en 1987. Para él, la inmutabilidad sería la característica fundamental del autismo infantil. De ahí que este autor compare a los autistas con “pequeños Budas”. Entonces, Maleval dice que Kantzas parece anticipar lo que muchas décadas después va a destacar Miller.
Para Maleval, esto trae un problema: situar la inmutabilidad y el Uno-solo en el principio del funcionamiento del sujeto autista parece inducir que sus aptitudes para el cambio y sus capacidades creativas son frágiles. Apoya esta formulación en diferentes casos que va a presentar y, fundamentalmente, en Hans Asperger quien consideraba como increíble la hipertrofia compensatoria de sus psicópatas autísticos, mientras que Leo Kanner ubicaba una tendencia más precavida en la evolución hacia el lazo en el autismo. Él decía que los autistas permanecían totalmente extranjeros desde el comienzo a los cambios. Maleval, entonces, subraya con todos ejemplos que, aunque la inmutabilidad haga obstáculo a los cambios, la clínica de los autistas de alto nivel testimonia de sus aptitudes para cambiar en el reconocimiento social de sus producciones, en las aptitudes para inscribirse en el discurso y en las expectativas colectivas, que no permiten considerar que sus creaciones no estén desconectadas con el Otro del lenguaje.
El espectro del autista
Respecto del espectro del autismo, Maleval considera pertinente concordar con Miller que el espectro del autismo se ha convertido en un cajón de sastre que incluye las psicosis infantiles y algunas deficiencias intelectuales y, en los adultos, incluye muchas psicosis ordinarias. Maleval sostiene la idea de «espectro» y afirma que el autismo avanza hacia el autismo, es decir de Kanner a Asperger. Se hace una formulación muy interesante. Se pregunta si el pasaje de Kanner al autista de Asperger sería en gran medida tributario de la forma de tratamiento emprendida. ¿De qué depende ese pasaje? Clínicamente es una pregunta para poder quedarnos pensando. Entonces, dice que, aunque Miller no cuestiona las formas mixtas -estos pasajes, estos autismos-, parece preferir el retorno a la fórmula pura del autismo propuesto por Leo Kanner.
Y entonces va a formular que el abordaje del autismo formulado en un retorno a la pureza, a la forma pura de Kanner, lleva a Miller a defender una escisión en el espectro. Dice que esto se vuelve difícil de sostener, es decir que esta decisión se vería difícil de sostener una vez que muchos autistas -por ejemplo, el caso Donald o el caso Dick- testimonian que, en realidad, solo más tarde pudieron descubrir que tuvieron la capacidad de servirse del lenguaje para la comunicación. En la pequeña infancia esto no les parecía posible.
Para Maleval, entonces, la hipótesis de un espectro se basa en las diferencias entre ambas presentaciones, es decir la presentación de Asperger -donde la capacidad de utilizar el lenguaje con fines de comunicación es más visible- y en Kanner una utilización más deficitaria del lenguaje. Los autistas que avanzan mucho en el espectro, dice Maleval, con el tiempo se vuelven invisibles, ya no responden a los criterios comportamentales del DSM, pero persisten como vivencia subjetiva. Parece pertinente considerar entonces que hay autismos -en plural-. La clínica que las capacidades de progresión dentro del espectro no son iguales para todos, se inscriben inicialmente en el nivel de las variables del espectro.
Según Maleval, entonces, la iteración del Uno-solo en el matema de Miller es pertinente para aprehender una gran parte de la clínica del autismo. Sin embargo, ese matema no resulta convincente para considerar la totalidad del espectro. Y lo fundamenta en dos nociones. Uno, implica un corte en el espectro del autismo dado que la iteración del Uno sitúa al autista fuera del discurso. Y el autista de alto nivel está inserto en el discurso compartido, aquel que estructura un orden simbólico. Dos, dice que en el autismo hay un retorno del goce sobre el borde -esto lo dice en coincidencia con Éric Laurent- que, según Maleval, no parece poder ser aprehendido a partir de la iteración del Uno-solo. Y otra razón que da es que esta iteración del Uno no permite integrar lo fundamental de la relación del autista con los objetos.
Sobre la forclusión del significante-amo
Acá un poco me pregunto a qué llama Maleval significante-amo. Después lo charlamos.
Bien, para Maleval conviene, sin duda, distinguir la forclusión psicótica -donde el lenguaje retorna en fenómenos elementales que escapan a su dominio- de la forclusión autística -que permite al sujeto mantener el dominio orientado en un supuesto orden lógico de las cosas-.
Entonces, Maleval -luego de esta afirmación y de poner en relación la forclusión del Nombre-del-Padre, tanto para el autismo como para la esquizofrenia- va a poner en relación el matema que Miller utilizó para la esquizofrenia en otro artículo del año 1982 y el mismo matema que Miller utiliza en el “Prefacio”, es decir en 2021. Miller utiliza un mismo matema en 1982 que en 2021. Así lo puntúa Maleval en este texto. Ese matema Miller matema en el 1982 lo lee así para la esquizofrenia: “Un enjambre de significantes irremediablemente dispersos produciendo una fragmentación y una desaparición del significante-amo”[6]. Luego, ese mismo matema -según Maleval- en el “Prefacio” es leído para el autismo, leído de esta otra manera: “La forclusión del significante Uno tendría por efecto su metamorfosis multiplicativa en el enjambre de S1”, lo que presentábamos al comienzo. Pero, además, toma de la página 29 del libro de La Diferencia autística otra pregunta que se hace Miller. No es una afirmación, sino una pregunta que hace Miller: si el autismo o los autismos no comportarían una cara psicótica.
Entonces, es con este matema que se repite en esos dos años que Maleval propone que la yuxtaposición de estos matemas similares invita a que tenemos que lograr una mayor precisión -por eso es por lo que él propone un nuevo matema-, salvo que se considere al autismo como una esquizofrenia o viceversa -que tampoco me parece que sea el caso-.
Luego, Maleval presenta cinco argumentos que excluyen al autismo del campo de la psicosis, pero no nos vamos a detener en eso. Vamos al matema del espectro autista:

Entonces, Maleval responde con su propia propuesta que es este matema donde vemos que la multiplicación de S1 aparecen con un corchete. Este matema, para Maleval, escribe las formas de compensación evolutiva de la forclusión del Nombre-del-Padre, localizada al inicio del matema S1 forcluido. Así, lo menciona en el texto. Los corchetes están con el fin de cernir la dispersión de los significantes que se multiplican en el autismo. Muestran el ensamblaje, clavija o encastre de los supuestos algoritmos inherentes al orden de las cosas. El pasaje de la escritura del S1 sin corchete al S1 con corchetes toma en consideración la suposición del algoritmo que ancla la iteración, diferente del S1 del esquizofrénico que surge suelto en los fenómenos elementales -ahí no itera-.
Entonces, este matema propuesto por Maleval permite articular, por un lado, el matema propuesto por Jacques-Alain Miller en 1982 sobre la dispersión del S1 con el matema del autismo del 2021 y, por otro lado, lo articula con la noción -para Maleval fundamental- de retorno del goce sobre el borde. Eso queda señalado en el encuadre del S1 como un objeto que hace borde en el cual el sujeto encuentra la fuente de su animación libidinal y, a veces, el soporte de su enunciación.
Así, este nuevo matema permite circunscribir las dos principales defensas del autista. Primero, el congelamiento del S1. Segundo, la construcción del borde puesto que una de las formas más comunes de congelar el S1 es hacerlo sostener de un borde. Además, la intensa inversión libidinal en ese borde es correlativa del congelamiento de los afectos que borran la expresión del S1. Entonces, el S1 congelado en el autismo de Kanner y de Asperger no se aloja solamente en el borde, sino también en los objetos que capturan su goce y lo animan de manera insistente.
Bien. El congelamiento del S1, entonces, es una noción más amplia que la de su iteración. El S1 itera en las conductas de inmutabilidad y encuentra un algoritmo en el orden de las cosas elegidas. Hay manifestaciones del S1, por ejemplo, que no son iterativas -va a decir Maleval-. Por ejemplo, en las frases espontáneas de los autistas. Esas jamás se revelan.
Entonces, los corchetes alrededor del S1 designan un congelamiento que sobrepasa a las conductas de iteración. Los corchetes denotan -dice, además- una barrera respecto del S2. El S1 congelado es un S1 suelto que no permite la entrada en el lazo social y genera una realidad fragmentada y caótica. En cambio, el S1 en el corchete cierne, delimita y frena al S2, pero si eso se descongela produce un pasaje al lazo social.
Bueno, finalmente, Maleval le agrega, después de esta segunda flecha, la posibilidad de otro modo de posicionamiento subjetivo. Es decir, frente a la introyección del S1 -que sería la desaparición de esos corchetes y la introyección del S1 en el descongelamiento-, da lugar a un sujeto capaz de apoyarse sobre su modo de goce sin tener que pasar por un objeto, es decir sin tener que pasar por un orden. Gran parte de los autistas del espectro presenta el S1 prendido al borde: un objeto autístico, un doble o un interés específico.
Congelamiento y descongelamiento del S1, va a decir Maleval que son conceptos nuevos para designar modos de compensación de la forclusión del Nombre-del-Padre que no se acompañan de una plena restauración de la función paterna. La estructura autística es indisociable de los mecanismos que la describen, aunque pueda observarse un pasaje de la iteración del S1 a una introyección.
Esta nueva propuesta de matema escribe la proyección en el espectro que va de Kanner a los autistas de alto nivel. Se da preferentemente por la vía de los intereses específicos. Maleval va a decir que el interés específico conduce al autista a un aprendizaje del S2. Lo que en un primer momento aparece como un aprendizaje memorizado va siendo integrado y subjetivado. El interés específico constituye una prolongación de la inmutabilidad para Maleval. Por eso es por lo que en esa fórmula entrarían los dos tipos de autismo, digamos. Dice que esta mutación subjetiva tiene como efecto la complejización del interés específico, favoreciendo la apertura al lazo social sin rupturas radicales. El pasaje del S1 al extremo del matema -va a decir Maleval- no borra totalmente los S1 iterativos, de modo que la totalidad del matema todavía debe ser considerada para comprender el posicionamiento subjetivo del autista de alto nivel. La forclusión del Nombre-del-Padre subsiste en el fundamento del matema, es compensada, pero no disipada.
Y, finalmente, se refiere al descongelamiento e introyección del S1. Vuelve a ubicar que los autistas de Asperger llegan a una increíble mutación subjetiva que se caracteriza por una aptitud para tomar la palabra en nombre propio y tomar actitudes sin la ayuda de nadie. Esta mutación testimonia clínicamente un descongelamiento del S1 definido aquí por una introyección del S1 que se desplaza del objeto al sujeto de modo que se opera una ruptura de la dependencia respecto de un objeto externo y del orden de las cosas, abriendo la posibilidad de conectar el S1 al S2 y de alcanzar una inserción en el lazo social.
Dice que dos mecanismos nos permiten localizar lógicamente ese descongelamiento del S1. Primero, su introyección y la caída de barreras hacia el S2. Segundo, la subjetivación del anclaje del goce y de la garantía que va acompañada de una aptitud para actuar sin darle ilusión de estar bajo el mando de un objeto o remitiendo lo vivo a una máscara. En el origen del descongelamiento del S1 se observa frecuentemente la emergencia de una capacidad de expresión bajo una doble expresión: un aparato de enunciación y la producción de escritos. La eclosión de un sentido conectado a los afectos constituye un largo trabajo y las observaciones de estos autistas de alto nivel pasan a estar ancladas en juicios sobre fenómenos y no ya sobre el orden de las cosas.
Bueno, hasta acá lo que pude resumir.
[1] Maleval J.-C., De la structure autistique et des faux autistes, Saint-Denis, PUV, 2025.
[2] N.d.t.: aquí la autora utiliza un término mal traducido del original. El término conveniente para la traducción es el vocablo freudiano de «investidura».
[3] Maleval J.-C., De la structure autistique et des faux autistes, op. cit., pp. 15-93.
[4] Cabe decir que la primera ocasión donde J.-C. Maleval propuso su matema del autismo fue en la primera matiné del ciclo 2023-2024 del CERA el 2023/09/23. Disponible en: La Inmutabilidad Autística – por Jean-Claude Maleval – 2023/09/23 – PSICOANÁLISIS LACANIANO
[5] Maleval J.-C., La Diferencia autística, Olivos, Grama Ediciones, 2025, p. 30.
[6] Miller J.-A., «Schizophrénie et paranoïa», Quarto, #10, febrero de 1983.

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