Dali by Dali – Por Dalila Arpin – 2026/07/07

Dalí by Dalí

Por Dalila Arpin

2026/07/07


Salvador Dalí, este artista de fama mundial destacada, provocó una verdadera «dalimanía» durante su vida y más allá[1]. Personas de todo el mundo siguen acudiendo a lugares vinculados a él, como su casa en Cadaqués, el Teatre-Museu de Figueres o el Museo Salvador Dalí en Florida. Este interés no disminuye, gracias a la singular elaboración por parte de este artista de un personaje: él mismo.

Un personaje

De su delirio, él hace un método:la paranoia-crítica, según la cual se descifra una pintura privilegiando la interpretación y la imaginación desenfrenadas. Así, Dalí interpreta a la pareja que medita frente a una cesta en el Ángelus de Millet, como si estuviera vigilando a un niño muerto. En otras versiones, es una madre quien maltrata a su hijo. De su excentricidad, crea un personaje: extravagante, provocador, con palabras truculentas y una destreza demostrativa inusual. Ya reconocido, se encierra en un traje de buceo para dar una conferencia, de la que Gala tiene que sacarle rápidamente porque se está asfixiando. Salvador, que se ha propuesto salvar (salvar) la pintura, coquetea con las apariencias, convocando conscientemente la mirada.

Pero, entonces, ¿cuál es la respuesta a tanto alboroto?

Mostrarse vivo

Una revelación llegó para Salvador, tras ocho años de análisis con el Dr. Roumeguère: su exhibicionismo excesivo, sus trajes extravagantes, su bigote inimitable y sus líneas absurdas tenían su raíz en las circunstancias de su nacimiento. Tres años antes de su nacimiento, un hermano, llamado Gal Josep Salvador en homenaje a su abuelo paterno —que sufría de paranoia— murió a los veintidós meses. «Mi hermano solo había sido mi primer intento», dijo el artista. El fantasma del hermano muerto lo atormenta constantemente. Se ve a sí mismo como una réplica de este niño adorable, un doble en lo real, nunca a la altura del modelo idealizado. «Tenía que demostrar que yo estaba vivo»[2], dice. Entonces se trata de agitarse a sí mismo, de ponerse en escena para contrarrestar constantemente la identificación con el hermano muerto.

Un loco paranoico

No es casualidad que conozca a Gala, cuyo nombre de pila recuerda al primer Salvador, como otro doble de sí mismo, que contribuye a la creación de su personaje. Hacer existir a La mujer a través de Gala le da a cambio un plus de existencia que le falta. A través de un hábil montaje que actúa como escalera, Dalí da a luz a un personaje y a un estilo pictórico, verdaderos dobles de sí mismo que enmascaran al mismo tiempo que revelan su naturaleza íntima: «Soy un loco, un paranoico loco. La diferencia entre un loco y yo es que yo no estoy loco.» Una forma de bricolar con lo incurable y conectar con el sentimiento de la vida.


*Arpin D., Dalí by Dalí – J56

[1] Cf. Dufrêne T., Salvador Dalí. Imagen doble, doble vida, París, Hazan, 2012, p. 269 y siguientes.

[2] Lévy-Kuentz F., Salvador Dalí, génie tragi-comique, documental, Francia, 2012.

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