Una alegría no imposible
Por Gustavo Hugo Freda
2026/06/30
Para el biólogo francés François Jacob, la vida responde más a una lógica que a un sentimiento. Más que sentimental, la vida es lógica. En La lógica de los vivos[1], F. Jacob muestra que lo vivo responde a una lógica propia y que esta lógica no es necesariamente comparable al hecho de sentir que existe. Por eso, la biología puede afirmar sin ningún tipo de complejo que en un cadáver hay vida y que, en la podredumbre, abunda la vida. Por tanto, habría una disyunción entre la lógica de lo viviente y el sentimiento de la vida.
Poetas…
Para Borges, no había disyunción entre el sentimiento de la vida y la literatura. Con él, hay una coincidencia entre la vida y la literatura, entre vivir y vivir en la literatura. Quizá lo único que importaba antes de la literatura era su madre. Además, forma parte de su literatura. De hecho, fue ella quien le introdujo a poetas como Eça de Queiroz en portugués y a los clásicos ingleses que leía en el texto gracias a su abuela anglófona. Una anécdota encantadora cuenta que, habiendo leído Don Quijote en inglés durante su infancia, y luego releyéndolo en español, dijo que había releído una mala traducción de un tal Miguel de Cervantes. Para Borges, la sensación de vida son las letras.
Para Verlaine, el sentimiento de la de vida viene de estar con Rimbaud. No sabemos si ocurre lo contrario. Sin embargo, sabemos que hizo falta un Verlaine para que Rimbaud le reconociera como poeta. Luego Rimbaud se fue a viajar por el mundo y no volvió a escribir. Sin embargo, Verlaine permitió que Rimbaud experimentara el sentimiento de vivir. Vivir y existir como escritor.
… y psicoanalistas
Para el psicoanalista, la cosa es diferente. ¿Es un psicoanalista testigo de confesiones que exaltan el sentimiento de la vida? En general, el sujeto que considera que la vida tiene un valor lo hace cuando se enfrenta a la muerte. Además, en la frase de Lacan, de la que se extraen las palabras para dar título a nuestras Jornadas, la que precede al sentimiento de la vida es la palabra desorden. El sujeto se ve amenazado de la forma más íntima y, allí, el sentimiento de este trastorno de la vida no miente.
Finalmente, para el propio analista, existen otros enfoques del sentimiento de la vida que no son los de poetas, científicos, escritores o seres excepcionales, y que merecen ser reconocidos por el equilibrio positivo de un análisis llevado hasta su conclusión.
Philippe Sollers titula uno de sus libros Una vida divina[2]. Un análisis no promete una vida divina, pero puede reconciliar el sujeto con su existencia y hacerle ver que es posible una cierta alegría de vivir.
*Freda G., Une joie pas impossible – J56
[1] Jacob F., La Lógica du vivant. Une histoire de l’hérédité, París, Gallimard, 1976.
[2] Sollers Ph., Une Vie divine, París, Gallimard, 2006.
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