Una Transformacion Infinita – POr Romain Aubé – 2026/06/23

Una transformación infinita

Por Romain Aubé

2026/06/23


De la vida, solo tenemos un sentimiento es una de las tesis de Lacan. Una de las primeras apariciones de la expresión «sentimiento de vida» en su enseñanza subraya hasta qué punto este sentimiento es el resultado de un artificio, en el sentido de lo fabricado, de una elaboración, es decir, un delirio.

Todo es transformado

Es en relación con el presidente Schreber que Lacan indica: «Nada de su interior, de su sentimiento de la vida, de su vida misma, le es comprensible a Dios, quien sólo lo recoge cuando todo está transformado en una notación infinita.»[1] Para Schreber, falla el sentimiento de vida, no es reconocido por Dios, porque «el poder divino», especifica Lacan, «no sabe nada del hombre.» La definición del defecto de este sentimiento aquí está relacionada con un no-reconocimiento en el Otro: para Schreber, su Otro de predilección —más bien gozante sobre los bordes— no puede reconocer su sentimiento de la vida, ni su propia vida. Una negación se lleva a este nivel en el Otro, lo que induce un cierto desorden.

Entonces, ¿cómo podemos anclarnos en la existencia y sostenernos? Son sus Memorias, esta «notación infinita», como dice Lacan, las que permiten al Otro (Dios) recoger este sentimiento. Esto tiende, en este caso, a ahuyentar el abandono que teme el presidente. No hay diferencia natural en este asunto, ya que requiere una transformación en una notación infinita. No hay otra opción para esta notación que continuar eternamente, pues es el sentimiento de vida para este sujeto – así que necesariamente siempre debe ser perseguido. Además, leer las Memorias de un neurópata es experimentar un texto que nunca termina, con múltiples añadidos. En este libro, Schreber reapropia elementos de su vida a los que ha sido sometido y que han tocado su cuerpo: como el milagro del alarido. En resumen, establece un sentimiento de vida en retroacción, la ganancia de la vida recae al sujeto.

Un delirio

No se trata de un carácter innato ni de una creación ex nihilo de un sentimiento de vida, sino del establecimiento de un orden, de un efecto de significación, en la «juntura más íntima del sentimiento de la vida».[2] Por tanto, dicho sentimiento es un efecto. Sería un delirio si seguimos la definición de este último como el efecto resultante de la suma de un significante a otro, de un S2 a un S1 – en otras palabras, una organización mínima, una elaboración del saber.[3]

Basándose en el enunciado lacaniano «todo el mundo está loco, es decir, delirante»[4], Éric Laurent propone hablar del «sentimiento delirante de la vida».[5] Este sentimiento es, en efecto, el resultado de un saber elaborado sobre un punto de real que fundamentalmente escapa al sentido —la vida— mientras conlleva un punto de goce.


*Aubé R., Une transformation infinie – J56

[1] Lacan J., El Seminario, libro III, Las psicosis, texto establecido por J.-A. Miller, Buenos Aires, Paidós, 2017, p. 188.

[2] Lacan J., “De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis”, Escritos, tomo 2, Buenos Aires, Siglo XXI Editores, 2018, p. 534.

[3] Cf. Miller J.-A., «L’invention du délire», La Cause freudienne, nº 70, diciembre de 2008, pp. 81-93.

[4] Lacan J., «¡Lacan para Vincennes!», disponible en: ¡Lacan por Vincennes! – por Jacques Lacan – 1978/10/22 – PSICOANÁLISIS LACANIANO

[5] Laurent É., «El sentimiento delirante de la vida», entrevista con S. Tendlarz, 25 de octubre de 2011, disponible en internet.

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