Dirigir No Es Gobernar – Por Philippe Benichou – 2026/06/21

Dirigir no es gobernar

Por Philippe Benichou

2026/06/21


Una voluntad política está atacando ahora el psicoanálisis. Tiende a querer reemplazarlo por prácticas de atención basadas en protocolos aplicados de forma autoritaria a los sujetos a partir de su categorización diagnóstica. Este modo de gobernar las prácticas de la llamada salud mental es la manifestación contemporánea del discurso del amo y la ilustración de su consecuencia: la sumisión de los seres hablantes a imperativos. Nuestra praxis da lugar a otro tipo de lazo social, a saber, el discurso analítico. Esto no se basa en órdenes judiciales, sino en principios que es deber del analista asegurar que se cumplan.

No es sin interés recordar que el amo con el que Lacan se enfrentó en los años cincuenta, la IPA, propuso como propósito de análisis, en su versión francesa y según Sacha Nacht, la reeducación emocional del paciente[1] o incluso el descondicionamiento de conductas[2]. Esto sorprendentemente refleja los discursos de las psicoterapias autoritarias actuales. Lacan se opuso firmemente a la desviación que esto implicaba respecto a la obra de Freud, y que él calificó como una «tendencia a degradar»[3] la dirección de la cura.

Oponerse al discurso del amo no contradice el hecho de que es el analista quien dirige la cura. Lo hace orientándose con las tres nociones que Lacan toma de Clausewitz y la teoría militar: táctica, estrategia y política. Aplicadas a la experiencia analítica, tratan sobre la interpretación, el manejo de la transferencia y la teoría de la conclusión de la cura.

En primer plano de esta dirección, el analista debe asegurarse de que se respete la regla fundamental instaurada por Freud. Esta es la condición para la apertura del inconsciente. Su contraparte, el silencio del analista, suspende la significación y deja que la palabra y su ambigüedad resuenen. El analista también indica que apoya la elaboración de la envoltura formal del síntoma. El analista también se destaca por la responsabilidad que tiene en el uso de las escansiones.

Esta dirección debe mantener que el sujeto asuma la responsabilidad tanto de su discurso como de sus acciones y síntomas, en la medida en que puede, sin peligro, asumirlos por su cuenta. Por último, esta dirección debe protegerse del furor para sanar que se ha apoderado de ciertos políticos. Esto puede interpretarse como una modalidad de la pulsión de muerte. La ética del psicoanálisis encarna así una respuesta saludable al delirio científico del gobierno de los comportamientos y la puesta en orden del síntoma.


*Benichou P., Diriger n’est pas gouverner – L’HEBDO-BLOG

[1] Cf. Lacan J., “La dirección de la cura y los principios de su poder”, Escritos, tomo 2, Buenos Aires, Siglo XXI Editores, 2018, p. 559.

[2] Cf. Nacht S., «La thérapeutique psychanalytique», La Psychanalyse d’aujourd’hui, vol. I, París, PUF, 1956, p. 134.

[3] Lacan J., «La dirección de la cura y los principios de son pouvoir», op. cit., p. 612.

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