Varidad… – Por Patricia Bosquin-Caroz – 2026/06/06

Varidad…

Par Patricia Bosquin-Caroz

2026/06/06


El XXIV Congreso de la NLS[1] reunirá pronto a los miembros de los veintidós grupos de esta Escuela, distribuidos principalmente por Europa, pero también por otros continentes, así como un amplio público interesado en el psicoanálisis. Al igual que la NLS, el congreso es bilingüe en francés e inglés. Constituye un momento de convergencia del trabajo epistémico elaborado a lo largo del año. Además, se da un gran espacio a las presentaciones clínicas e intercambios entre profesionales guiados por las enseñanzas de Freud y Lacan.

Su tema, «Varidad»,[2] cuestiona las variaciones de la verdad en el psicoanálisis. Lacan acuñó este neologismo condensando «verdad» y «variedad». Así, indica que la verdad no se presenta ni como un saber fijo ni como un bloque homogéneo, sino en formas variables, a través de las emergencias, desplazamientos y reestructuraciones que puntúan la experiencia analítica. Lo que afirma el análisis no es toda la verdad, sino una vari(e)dad del sinthome, es decir, una forma singular del síntoma en constante transformación.

Desde el principio, Lacan distinguió radicalmente la verdad de la exactitud de los hechos. No compete ni de una realidad objetiva ni de una adecuación de la palabra para la cosa. Surge en la palabra, en forma de revelaciones singulares, atrapada en un movimiento de revelación y evasión. El análisis se presenta así como una serie de revelaciones singulares, sin llegar nunca a entregar una verdad completa. La verdad solo puede medio-decirse, por ende, siempre queda un resto irreductible.

Freud ya había renunciado a la idea de una realidad objetiva del traumatismo. En el inconsciente, este no es diferente de la ficción impregnada de afecto. Por tanto, no se trata de decir lo que es, sino de hacer verdad de lo que se ha vivido, incluyendo lo que no pudo inscribirse ni decirse. La verdad analítica no se da: se construye en la propia experiencia.

Freud también había destacado otra verdad, la que surge cuando la palabra tropieza: en el lapsus, el acto fallido o el error. El sujeto siempre dice más de lo que quiere decir: «la verdad caza al error del cuello de la equivocación»[3], escribe Lacan.

Dicho esto, la concepción de la verdad evoluciona a lo largo de la enseñanza de Lacan. Inicialmente se pensaba como hacia donde avanza el análisis a través de la reconstrucción de una historia reprimida, pero luego se articula con el saber mediante la formalización de los discursos. Lo que se presenta como verdad se deposita en una cadena significante. Pero este saber encuentra un límite: no toca la realidad del goce.

Lacan acaba introduciendo la dimensión de la verdad mentirosa. El lenguaje no puede decir lo real; solo puede definir sus contornos. Los efectos de la revelación marcan el recorrido analítico hasta un punto de parada: el goce. A partir de ahí, la verdad se convierte en un efecto, un golpe de sentido, un «sentido blanco», sin garantía de una significación estable.

El ideal de una historia continua se sustituye por una concepción discontinua de la experiencia analítica, compuesta por fragmentos, esquirlas y emergencias. La verdad ya no es una, sino variable, inestable, revisable.

La acción del psicoanalista, a través de sus puntuaciones y escanciones, participa en estas variaciones. Los cortes desplazan las coordenadas de la palabra y producen nuevos efectos de la verdad. No hay una verdad última, sino una historia singular, construida en la transferencia. Una hystoria, como la describe Lacan, en la medida en que se dirige al otro en modo de intersubjetividad histérica.

En la llamada era posverdad, donde el Otro de la verdad se ha evaporado, el psicoanálisis mantiene la exigencia de una relación ética con la palabra y la verdad, no como totalidad o certeza, sino como experiencia. Dicho de otro modo, si la verdad desaparece como dimensión, permanece como un lugar – «mansión«, propone Lacan, que la entiende como una morada[4] – donde algo puede suceder. El reto de este congreso será sostener esta orientación: afirmar que la verdad, aunque sea variable y mentirosa, sigue siendo lo que involucra al sujeto en la palabra.


*Bosquin-Caroz P., Varité… – L’HEBDO-BLOG

[1] París, el 27 y 28 de junio próximos.

[2] Cf. Lacan J., El Seminario, libro XXIV, « L’insu que sait de l’Une-bévue s’aile à mourre », lección del 19 de abril de 1977. Inédito.

[3] Lacan J., El Seminario, libro I, Los escritos técnicos de Freud, texto establecido por J.-A. Miller, Buenos Aires, Paidós, 2017, p. 386.

[4] Lacan J., El Seminario, libro XVIII, De un discurso que no fuera del semblante, texto establecido por J.-A. Miller, Buenos Aires, Paidós, 2008.

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