Acerca de la noción de agujero en Lacan
Por Guillermo Agüero
2026/06/02
Agradezco mucho y me honra la posibilidad que me brindó Emilio de poder compartir este espacio junto a ustedes. Quiero decirles primero que creo que hay que embrollarse con los nudos como Lacan mismo lo recomienda en su seminario 22 y también con la topología de superficies que acompaña su enseñanza desde el inicio y no es sin relación a la topología de nudos, aunque solo sea por el hecho de que los nudos son el resultado de operaciones de corte sobre superficies. Lo que implica una relación entre superficies y nudos que por ahí se descuida y creo que eso dificulta comprender los nudos.
Emilio me pidió que hable sobre el concepto de agujero en Lacan en los diversos tiempos de su enseñanza. En esta vía debo decir que dicho concepto, si logramos captarlo en su complejidad, es según mi entender, uno de los conceptos que forman parte del fundamento de la teorización lacaniana del psicoanálisis, junto con el de Dimensión Una como sostiene Granon La Font (1992). Ya que para poder pensar al sujeto como creo que Lacan lo entiende debemos partir de esos dos conceptos fundamentales, a saber, agujero y dimensión Una.
Entonces, hay dos formas de pensar, el agujero en la enseñanza de lacan, que se corresponden a dos tiempos de esta, podríamos decir 1 al principio, donde el agujero se circunscribe al Corte que introduce el significante en lo real que genera un espacio vacío donde se aloja el sujeto y el deseo para lacan. Línea de corte en ocho interior como dice Lacan que además resulta ser el borde único de una banda de Moebius puesta en plano.

Y otra, el final de su enseñanza, donde el agujero está relacionado con lo que sería lo extrínseco a la consistencia de una cuerda. Porque la cuerda de algún modo marca un borde con su consistencia, por lo que no hace falta que una cuerda haga un nudo trivial para que pensemos que es un agujero, aunque en su puesta en plano así lo sugiera.

Ejemplo del primer tiempo es lo que figura en el seminario 1 en la clase del 30 de junio de 1954 donde pone en el pizarrón un poliedro de seis caras como este:

y dice que la línea del medio que divide la pirámide en una superior y otra inferior debemos pensarla como la línea de lo real en sus simplicidad. Agrega que nada de lo de abajo pude pasar arriba. Pero una vez que aparece lo simbólico con la palabra todo se modifica porque como dice Lacan allí “Porque las palabras, los símbolos introducen un agujero, un hueco, gracias al cual todo tipo de pasajes son posibles. Las cosas se vuelven intercambiables.” Agrega: “Ese agujero en lo real se llama, según el modo de abordarlo, el ser o la nada” y concluye que “Debe allí existir una ley mínima que la geometría no hace sino encarnar, a saber, que si desprenden en el plano de lo real una aleta que se introduce en una tercera dimensión, ustedes no podrán hacer nada sólido sin, por lo menos, otras dos aletas”.
Ahora bien, con relación a la primera concepción del agujero se relacionan algunas conceptualizaciones como, por ejemplo:
- primero, la relación de la palabra con la muerte que vehiculiza el significante con un centro exterior al lenguaje (esto está en función y campo) donde dice a demás que para darnos una idea de lo que dice debemos pensar en un Toro
- segundo sus desarrollo sobre la identificación que produce que algo exterior termine siendo un rasgo central en el sujeto, lo que muestra la topología de los dos toros enlazados, el del sujeto y el del Otro.

- Tercero, el discurso del sujeto como superficie continua que pone en continuidad el inconsciente con lo consciente. Y dónde el corte de la interpretación modifica la estructura de la banda y hace aparecer el otro constado del discurso.

- Cuarto, el fantasma fundamental como ese espacio continuo entre el interior y el exterior que ejemplifica el Cross-cap.

- Quinto: La interpretación como corte sobre la superficie del toro que representa la secuencia de los dichos de la demanda del sujeto en análisis y que gira en redondo al vacío donde por un abuso imaginario podemos colocar el objeto pequeño “a” y que lleva en el vacío de la sucesión significante el agujero donde Lacan ubica el lugar del deseo.

En cuanto a la segunda concepción del agujero que como dije se relaciona con la topología de nudos hay que recordar que hacia los años 70 Lacan modifica su concepción del síntoma, de lo simbólico, de lo imaginario y de lo real. Esa modificación implica un movimiento que los hace cada vez más independientes uno de otros a sus tres registros, categorías o dimensiones como las irá llamando, hasta llegar al punto en que sea muy difícil pensar la relación entre ellas ya que son absolutamente heterogéneas y se encuentran en una relación de equivalencia total.
Así entonces se le impone redefinir la relación entre esas tres categorías y no va a encontrar nada mejor para escribir esa relación que el nudo Borromeo, ya que dicho nudo permite escribir una relación entre tres elementos tan heterogéneos como son lo imaginario, lo simbólico y lo real, que sin embargo están en relación de equivalencia. Eso implica que su mínimo sea tres. Sólo a partir de tres la propiedad borromea no es trivial, por eso el Nudo.
Así en el Seminario 22 define las relaciones que mantienen entre sí lo real lo simbólico y lo imaginario a través de la ex-sistencia, el agujero y la consistencia. En la consistencia se trata de lo siguiente dirá Lacan. Que no hay imaginario que no suponga una sustancia, entendiendo como sustancia una cierta materia. La materia es imaginaria en lo que tiene de enclavado en el cuerpo.
Ahora bien, la cuerda es el fundamento supuesto de la consistencia y, por lo tanto, la consistencia de lo imaginario es estrictamente equivalente a la de lo simbólico como a la de lo real. La equivalencia es entendida aquí en términos de relación, es decir que real, simbólico e imaginario están en la misma relación. Si el nudo se sostiene es que hay algo que le es común en la consistencia. Consistencia que reside en el hecho de poder hacer nudo.
Ahora bien, es a partir de la consistencia en tanto puede hacer redondel que podemos definir tanto la ex-sistencia como el agujero. La consistencia pude tomar dos formas, como redondel o como recta infinita. Si hace redondel circunscribe un agujero en la puesta en plano. Hay que ser cuidadosos en lo que podemos interpretar de ese agujero ya que basta con que imaginemos la consistencia de la cuerda para apreciar que el interior y el exterior son lo mismo. Es decir que es en la puesta en plano que el redondel circunscribe un agujero. La consistencia está en la base.
Ahora bien, puede que una consistencia circunscriba un agujero en la medida en que se cierra encontrándose en sus extremos. No solo eso, sino que el agujero es lo que ex-siste a la consistencia misma de la cuerda. Es fundamental entender esta referencia a lo que sería el agujero, como siendo lo que ex–siste a la consistencia misma de la cuerda, es decir que no hace falta que la cuerda se cierre y se encuentre con su punto de partida para que sea un agujero, como ocurre en su figuración en plano y se vea como un redondel.

Ahora bien, como dije que las cuerdas tienen una relación homogénea entonces puede atribuirse para cada una de ellas también una consistencia, un agujero y una existencia. Incluso lo podemos poner en el nudo como lo hace Lacan.

Ahora bien, al final del Seminario 22, luego de comenzar a despejar la función de nominación que atribuye al nombre del padre en tanto nombrante, Lacan insiste en que, si esto es así, entonces hay más de un nombre del padre y que en tal caso serian al menos tres. Lo que implica una nominación imaginaria, una simbólica y una real. Pero el hecho de que estén en relación de homogeneidad absolutas esas tres consistencias, eso hace que se vuelvan indistintas, lo que introduce la necesidad de una cuarta cuerda para anudar. Cuarta cuerda que hace falso agujero con alguna de las otras tres. Falso agujero pues no pasa por el agujero que le ofrece la otra, sino que se pliega como oreja dice Lacan y de ese modo forma un falso agujero con la otra consistencia de que se trate.

Ahora un falso agujero se vuelve verdadero si una recta infinita u otro anillo de cuerda que sabemos que es lo mismo pasa por él. Aquí entonces la concepción del agujero en el momento final de la enseñanza de Lacan que se relaciona con la topología del nudo Borromeo. Y, he aquí las tres mínimas nominaciones que plantea Lacan al final del seminario 22.

Para concluir, creo que Lacan descubre que en esa triplicidad que comienza con el nudo, ya que los unos que lo componen no son unos sino en la medida en que están anudados de manera borromea, es decir sueltos de a dos, descubre decía la prueba de un fundamento para el pensamiento y el sentido, en donde aparece que el tres sería un cifrado necesario para plantear una existencia que no haga imagen.
Si hay preguntas podemos conversar luego. Gracias.
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