Un Caballo De Carreras EN Un Mundo Sin HIpódromo – POr Dalia Arpin – 2026/05/31

Un caballo de carreras en un mundo sin hipódromo

Por Dalila Arpin

2026/05/31


A los treinta años, Sylvia Plath puso fin a su vida, dos semanas después de la publicación de su única novela, La campana de cristal[1], que narra una depresión severa seguida de un intento de suicidio a los veinte. La historia comienza en junio de 1953, el verano en que los Rosenberg fueron electrocutados. Casi como una premonición, y como preludio de su depresión, esta ejecución la observa.

La joven Sylvia llega a Nueva York para unas prácticas en el equipo editorial de una revista de moda, con un grupo de chicas seleccionadas gracias a sus buenos resultados. La atmósfera de celebración continua solo acentúa su profunda tristeza: «Me sentía muy calma, muy vacía, como debe sentirse el ojo de un tornado moviéndose tristemente en medio del caos generalizado.»

De vuelta en su casa, es un gran vacío: rechazada de un curso de literatura en la universidad y abandonada por su novio por otra, intenta escribir una novela para mantener un apego vital – en vano – y se insulta a sí misma.

Aquí se capta el deseo en su forma más simple, rozando el dolor de existir[2]. La joven Sylvia, dejada a su aire, carece de interés por el mundo que la rodea. La más mínima presencia de vida le molesta. Ella lee Duelo y melancolía de Freud y se reconoce en él. Desconcertada, luchando con ideas oscuras, busca la manera de ponerle fin.

Una primera desconexión con el sentimiento de vida ocurrió a los nueve años, con la muerte de su padre, de quien sabía que era la favorita. A los veinte años, se recuesta en su tumba y se desplomó. Poco después, se tragó barbitúricos en el sótano de la casa. Hospitalizada, recibió sesiones diarias de psicoterapia y electroshocks durante tres meses.

El sentimiento de la vida

Este caso revela un «desorden provocado en la juntura más íntima del sentimiento de la vida en el sujeto»,[3] que Jacques-Alain Miller despliega en tres externalidades. ¿La expresión La campana de cristal es metafórica o literal? Aparece varias veces en la historia, en momentos muy diferentes, nombrando algo del orden de lo experimentado. Condensa varios puntos: su sensación corporal, en particular la sensación de inmovilidad y asfixia que culminará en la asfixia fatal por el gas; la imagen imborrable de bebés en formaldehído que la atormenta; la forma en que percibe a los demás a través de la campana de cristal y su poder distorsionador; finalmente, su estar en el mundo, como si la mayor parte de su vida hubiera transcurrido bajo una campana de cristal.

Por tanto, aquí se identifican las tres externalidades.

Una externalidad social negativa: separada del mundo por la campana, se siente aislada de los demás y pinta un retrato irónico de ellos. «Me sentía como un caballo de carreras en un mundo sin hipódromo.» Este punto se despertó once años después cuando su marido se marchó con otra mujer.

Una externalidad corporal: en un intento de cubrir el cuerpo que no tiene, detalla la ropa con descripciones detalladas. Al igual que la Sra. Boyer, interrogada por Lacan[4], expresa su deseo de «vivir como una prenda» y se identifica con el «corpiño planchado». El cuerpo se deshace y requiere un apretón para sentir vida.

Una externalidad subjetiva: «Para quien está bajo la campana de cristal, vacío y congelado como un bebé muerto, el mundo mismo no es más que una pesadilla.» El sueño añade un elemento más: la sensación de irrealidad que acompaña a su presencia en el mundo. La campana de cristal expresa su experiencia de vacío abrumador.

A partir de ahí, esta expresión pasa a nombrar literalmente la experiencia del cuerpo, la relación con los demás y con la propia subjetividad, recordándonos que, para algunos sujetos, lo simbólico es real. No es de extrañar que escribiera esta única novela poco antes de su suicidio, como una crónica de un abandono predicho por completo.


*Arpin D., Un cheval de course dans un monde dépourvu d’hippodrome – L’HEBDO-BLOG

[1] Plath S., La Cloche de détresse, París, Gallimard, 1972.

[2] Lacan J., El Seminario, libro V, Las formaciones del inconsciente, texto establecido por J.-A. Miller, Buenos Aires, Paidós, 2016, p. 264.

[3] Lacan J., “De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis”, Escritos, tomo 2, Buenos Aires, Siglo XXI Editores, 2018, p. 534.

[4] Lacan J., «Presentación de la Sra. Boyer», Lacan Redivivus, Ornicar?, número especial, Buenos Aires, Paidós, 2025.

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