Contrarrestar a la Policía Sanitaria con una Ética de la Singularidad del Sujeto – Por Jean-claude Maleval – 2026/05/11

Contrarrestar a la policía sanitaria con una ética de la singularidad del sujeto

Jean-Claude Maleval

2026/05/11


Gracias a numerosos metaanálisis estadísticos, se ha establecido hoy en día que las psicoterapias psicoanalíticas demuestran una eficacia terapéutica equivalente a aquella de las terapias cognitivo-conductuales.

La Autoridad Nacional de Salud de Francia (HAS) ya no recomienda el psicoanálisis en el tratamiento del autismo. Sin embargo, reconoce que ningún método puede afirmar una demostración científica de su eficacia.

Los estudios sobre la eficacia terapéutica de las psicoterapias psicoanalíticas son muy concluyentes para la mayoría de los trastornos de los que los pacientes se quejan con mayor frecuencia. En lo que respecta al autismo, no faltan pruebas a su favor, pero sí son menos numerosas. La HAS se autoriza de esta constatación para considerar que no se recomiendan en la práctica con personas autistas.

Un método de evaluación sesgado

Ya de por sí poco probatorios, los resultados que apoyan las recomendaciones de la HAS también se obtienen mediante un método de evaluación sesgado. Los ensayos controlados aleatorizados que ella afirma que son adecuados para medir la eficacia de un fármaco o rehabilitación conductual, lo son mucho menos para entender qué funciona en psicoterapias. Desde el 2005, la Asociación Americana de Psicología incita a completar a la Evidence-based Medicine con una Evidence-based Practice que debe tener en cuenta la experiencia clínica en el contexto de las características, de la cultura y las preferencias del paciente. La HAS sabe que ningún estudio es perfecto, pero no busca fundar sus decisiones en una variedad de fuentes, que es lo que preconizan hoy en día los especialistas en evaluación en el campo de las psicoterapias.

Tomemos el ejemplo del método conductual ABA recomendado por la HAS. Es el más conocido porque es la más promocionada. Los estudios existentes a favor de la eficacia del ABA no reposan sino en niveles débiles de prueba. Esto hace consenso en la literatura científica internacional.

Además, la HAS descuida los problemas éticos inherentes a la práctica del ABA, en particular lo que muchas personas autistas denuncian, es saber, la violencia que le es intrínseca y los síndromes postraumáticos que provoca a posteriori.

El psicoanálisis, por el contrario, invita a una relación de acompañamiento del paciente. Sin duda, es menos directivo que las terapias cognitivo-conductuales, que son fundamentalmente técnicas de reeducación terapéutica, las cuales pretenden saber a priori qué es bueno para el autista tratado como un enfermo deficiente.

La ética psicoanalítica de la singularidad del sujeto autista

Los enfoques psicoanalíticos no pueden reivindicar la propiedad absoluta del saber sobre el autismo, pero excluirlos completamente, como recomienda la HAS, es un grave error que da testimonio del espíritu llanamente positivista en el que hemos caído.

Las distintas escuelas psicoanalíticas comparten una posición ética que prioriza la singularidad del sujeto autista, lo que lleva a depender de sus iniciativas, aunque sean mínimas. Tiene en cuenta sus defensas, intenta poner en juego una dinámica propia para desarrollar sus potencialidades. Acompañadas de la atención que requiere esta posición ética, las potencialidades de un sujeto autista se abren a desarrollos extensos y resultados más allá de las expectativas.

Referirse al psicoanálisis en el trabajo con personas autistas implica la invención de formas originales de la conducción de las curas. Son bastante heterogéneas, al igual que las formas de autismo. La mayoría de los psicoanalistas hoy en día consideran que es vano, con el fin de reducir los trastornos eventuales de las personas autistas, intentar interpretar sus fantasmas o ensañarse con aislar una causa de su autismo. Ya en los años 1970, grandes psicoanalistas, como Malher y Tustin, ya rechazaban las tesis de Bettelheim sobre la causalidad del autismo vinculada a fantasmas parentales. Las críticas sobre este punto datan de una época pasada. Hoy en día, los padres son parte importante en el apoyo a las iniciativas de sus hijos desarrolladas mediante enfoques psicoanalíticos.

Convergencias esenciales

Un gran número de terapias que buscan intervenir en los trastornos eventualmente asociados con el autismo tienen en común que priorizan la activación de las potencialidades del sujeto y no una normativización educativa. El Modelo Scerts, Jasper, el Modelo de Denver, etc., así como múltiples prácticas empíricas desarrolladas por los padres (Barnett, Idoux-Thivet, Suskind), comparten un respeto por el sujeto y sus iniciativas, así como un esfuerzo por adaptarse a su singularidad. Estos diversos métodos se validan esencialmente en la práctica: no por estadísticas vagas, sino por su docilidad ante las preferencias, dificultades y rechazos del niño, lo que a veces conduce a éxitos terapéuticos notables.

Los enfoques psicoanalíticos y estos métodos tienen en común que son prácticas no directivas, inicialmente basadas en juegos dirigidos por las iniciativas del autista. Por supuesto, difieren en ciertos puntos, pero no menos que los enfoques psicoanalíticos difieren entre sí. Más bien, es conveniente subrayar que convergen en lo esencial. La mayoría de estos métodos pueden presentar estudios calificados como «prometedores» a favor de su eficacia, pero generalmente «juzgados como insuficientes», porque se adaptan a cada autista y, por tanto, son difíciles de evaluar mediante ensayos controlados aleatorizados, los únicos considerados por la HAS. Señalemos que el modelo de Denver es, no obstante, recomendado por la HAS, y el modelo Jasper por el National Institute for Health and Care Excellence (NICE) inglés. Sin embargo, estos métodos no cuentan con los medios de la industria del ABA, lo que le permite multiplicar los estudios hasta el punto de extraer algunos parámetros favorables, ignorando su modesta eficacia en la integración social y su falta de evaluaciones sobre la calidad de vida.

Una ética contra las órdenes cautelares

Las prácticas terapéuticas con personas autistas que se refieren más o menos al psicoanálisis, que hoy en día no se recomiendan, son de gran diversidad y de un alcance tan amplio que resultan difíciles de definir. Aplicar las nuevas directrices de la HAS implicaría, por tanto, precisar el grado de nociones psicoanalíticas tolerado en la práctica con personas autistas. Buena suerte a quienes quieran trabajar en ello.

Cuando se le coloca en buenas condiciones, cuando comienza el trabajo, cuando se instaura una transferencia, entonces es la persona autista quien guía la cura y no el modelo teórico del terapeuta. La ética de la singularidad del sujeto, que es la de los enfoques psicoanalíticos y los métodos plurales, es una brújula más segura que cualquier saber previo.

Plan autismo tras plan autismo, recomendaciones tras recomendaciones, una gran parte de los profesionales se resisten a las órdenes que nunca tienen en cuenta el «terreno». Forzarlos hasta la náusea para formarse en métodos que ignoran la subjetividad, que hacen violencia a los pacientes y cuyos resultados son pobres, seguirá alimentando las batallas contra el autismo durante mucho tiempo. La amenaza no es suficiente para convencer cuando las recomendaciones de buenas prácticas chocan con la clínica.


*Maleval J.-C., Lacan Quotidien n°44 – Contrer la police de la santé par une éthique de la singularité du sujet, par Jean-Claude Maleval – Lacan Quotidien 2026

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