Variaciones en el acceso a la verdad en el Seminario XV
Por Anne Béraud
2026/04/30
«[Qué] es la verdad? Esta es la pregunta que hago para introducir qué está en juego en el acto propiamente psicoanalítico»[1], afirma Lacan. Continúa: «La cuestión de la verdad es […] planteada por el hecho de que corresponde al analista fingir que la posición del sujeto supuesto saber es sostenible».[2] Es «el único acceso a una verdad del cual este sujeto será rechazado para ser reducido a su función de causa de un proceso en impase.»[3] En impase porque el sujeto supuesto saber está condenado a ser rechazado por el analizante, y es a través de este acto que él puede a su vez ocupar este lugar de analista para otros. En su experiencia como analizante, quien se ha convertido en analista «ha sido capaz de ver la función del sujeto supuesto saber cómo reducirse a lo que es»[4], es decir, a una finta; un semblante, dirá en el Seminario 20 sobre la función del analista como objeto a.
El final del análisis ocurre con la caída del sujeto supuesto saber y su reducción al objeto a. Este es el único acceso a una verdad: que este sujeto supuesto saber es rechazado para ser reducido a su función de causa (objeto a). El acto del analista debe dirigir la experiencia analítica hacia la caída de este sujeto supuesto saber, a la cual él mismo conoce por experiencia. Esta caída del sujeto supuesto saber, que libera el lugar ocupado por el objeto a, está en juego para convertirse en analista y, a su vez, para ocupar, para otro analizante, el lugar del sujeto supuesto saber que el análisis da a la existencia.
«El fin del psicoanálisis libera lo que es de una verdad fundamental, es decir, la desigualdad del sujeto de cualquier posible subjetivación de su realidad sexual. Para que esta verdad aparezca, se requiere que el psicoanalista ya sea la representación de aquello que enmascara, obstruye y bloquea esta verdad, y que se llama objeto a.»[5] Esta verdad fundamental es, por tanto, laimposibilidad de hacer Uno a la subjetivación de la propia realidad sexual. En otras palabras, siempre habrá un vacío —lo que Lacan llamaría más tarde la inexistencia de la relación sexual. Con la caída del objeto encarnado por el psicoanalista, que obstaculiza esta verdad, ésta se revela. El sujeto adquiere un nuevo saber sobre lo imposible. Este cambio es calificado por Lacan como el matema S (Ⱥ).
*Béraud A., Variations de l’accès à la vérité dans le Séminaire XV – NLS Congress 2026
[1] Lacan J., El Seminario, libro XV, El acto psicoanalítico, texto establecido por J.-A. Miller, París, Seuil, 2024, p. 65.
[2] Ibid., p. 66.
[3] Ibid.
[4] Ibid.
[5] Ibid. p. 150.
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