Simplemente, el Inconsciente es la Política – por Silvia Tendlarz – 2024/09/20

SIMPLEMENTE, EL INCONSCIENTE ES LA POLÍTICA

Por Silvia Tendlarz

2024-09-20


Bueno. Me sumo al agradecimiento por estar hoy con ustedes y lamento lo que pueda haber de repetición, aunque lo dudo porque tanto Miquel [Bassols] como Jesús [Santiago] han hecho unas presentaciones tan particulares, singulares e interesantes que yo haré lo que pueda frente a esto.

Muy bien, entonces el libro Simplemente, el inconsciente es la política es el resultado de un seminario dictado en la EOL en el año 2022 por un grupo de colegas que partieron del texto “Intuiciones milanesas” de Jacques-Alain Miller y retomó, cada uno de ellos, un punto desarrollado a través de las noches de trabajo para extraer sus consecuencias epistémicas, políticas y clínicas. Es, sin lugar a duda, una propuesta original que aporta algo nuevo a nuestra comunidad de trabajo. El resultado es una conversación que incluye numerosos invitados que dialogan entre sí y que fue publicado por Editorial Grama. Como lo señala Gerardo Arenas: “Es un intento de mantener una orientación argumentada, discutida y sostenida por más de uno”. Walter Capelli dice: “Más que ser un discurso sobre la política”, voy retomando lo que han dicho cada uno de ustedes -no todos-, “se trata del alcance al discurso analítico y de la incidencia en el contexto en donde lleva a cabo su práctica”. Entonces, nuevamente agradezco la oportunidad de intercambiar con ustedes en esta breve presentación algunas breves puntuaciones que llamaron mi atención. No podría de otra manera porque se trata de un verdadero texto de estudio sobre la enseñanza, la práctica y la política orientada analíticamente en la Escuela de psicoanálisis.

Las “Intuiciones milanesas” son dos clases que forman parte de un curso inédito hasta ahora de Miller en español titulado El desengaño del psicoanálisis en el que interroga el binomio política/inconsciente y extrae sus consecuencias. Son diez reflexiones propuestas por Miller y estudiadas en cada oportunidad por un miembro del seminario y un invitado. Creo que no está demás nombrarlas. La primera es “la política es el inconsciente”; dos, “el inconsciente es la política”; tres, “el inconsciente es político”; cuatro, “la ciudad no existe”; cinco, “Freud y la Reina Victoria”; seis, “Lacan y la Reina Goce”; siete, “la cura analítica en la época de la globalización”; ocho, “degradación del psicoanálisis”; nueve, “las burbujas de certeza”; diez, “el psicoanálisis en la era de la globalización”. ¿Se dan cuenta que es todo un programa de trabajo apasionante?

Los desarrollos que propone este libro se inscriben en la orientación de dar cuenta del ser hablante político -que es como lo llama Éric Laurent en El reverso de la biopolítica-, de cómo el cuerpo que habla testimonia del discurso como lazo social y se inscribe sobre él y que es un cuerpo socializado o, como también lo plantea Miller en su libro ¿Usted quiere ser evaluado?, en el cual dice: “No hay clínica del sujeto sin la clínica de la civilización”.

Gustavo Stiglitz señala la oposición entre “la política es el inconsciente” correlativo a la represión y a la identificación que se deduce de los textos freudianos y la frase “el inconsciente es la política” que, a su entender y retomando al propio Lacan en La lógica del fantasma, deja a la política la tarea de dilucidar qué es el inconsciente a partir del lazo entre los cuerpos. Retoma entonces a Blandine Kriegel y su posición entre dos lógicas: las del imperio y la de la república. La primera unifica bajo el significante-amo y, en la segunda de acuerdo a la referencia dada por Miller de Gauchet, la política es el lugar de la fractura de la verdad.

Por su parte, Antoni Vicens desarrolla la oposición entre la política del todo y la excepción -que es la del imperio- y la política del no-todo -que es la república y la democracia-. Tomo este hilo conductor y se dan cuenta cómo se va desarrollando un diálogo entre los autores. Es lo que quiero mostrarles. Esto lo lleva a interrogar el lugar del saber en la universidad y en la ciencia contemporánea y cómo la falta de una verdad última es considerada como oscurantismo. Entonces, al binomio imperio/república se añade un tercer término retomado en distintos trabajos que es de la globalización. Miller indica que la salida de la era disciplinaria -trabajado por Michel Foucault- cuyo correlato es la prohibición y la transgresión lleva a una cuestión de arreglos, recorridos y regímenes de goce -en la página 23- y sus consecuencias de degradación del psicoanálisis. Todas esas cuestiones son trabajadas clínicamente en este libro como, por ejemplo, por Silvia Baudini y Alejandra Glaze, entre otros.

La fractura de la verdad, presentada por Gauchet, es retoma por Elena Levy Yeyati a la pregunta de “si pensamos a la Escuela como organización social, ¿qué tipo de lazo se establece entre los miembros ante la declinación del líder? ¿Cómo gestionar los lazos ante múltiples singularidades autocentradas?” -que tal vez ella quiera explicar un poco más-. A esta pregunta dice que “es el desafío político de cómo gestionar la fractura social y la fragmentación de la masa. Y afirma que “la conversación postanalítica figura, entonces, como una perspectiva frente a los eventuales disfuncionamientos”. “Existe un lazo entre psicoanálisis y la política que se resume en la responsabilidad de los analistas en el campo social”, dice Gustavo Stiglitz, “que lleva a la lectura y la interpretación de las inconsistencias de los discursos que fundan la sociedad contemporánea”. Entonces, retoma la indicación de Éric Laurent que dice que “mientras el discurso del amo hace de la identificación la clave de una captura, el cuerpo es el lugar que experimenta afectos y pasiones tanto en lo político como en lo social”.

Patricio Álvarez señala la ampliación de lo colectivo en tanto que el inconsciente es el lazo social. Allí se incluye la no-relación sexual y dice que “existen dos modos políticos de funcionamiento del no-todo, según Miller, que es la democracia y la globalización”. Se pregunta entonces: “¿Cómo mantener la conversación permanente, única salida frente a la consistencia del Otro?”. Esta es una pregunta que atraviesa el libro, el tema de cómo mantener la conversación dentro de una Escuela y en el ámbito social.

Antoni Vicens responde que “la oposición del grupo formado como un todo, cuyo síntoma es la segregación, que se opone al organizado por el no-todo -con su inevitable angustia-. Dice: “La Escuela es la colectividad de los que no tienen grupo y acoge la soledad de la angustia”. Marisa Morao precisa: “Un colectivo fundado sobre la soledad de cada uno”. Alejandra Glaze: “El imperio tiende a la homogenización sin líderes, con funciones intercambiables mientras que la república es el gobierno de la ley encarnada”. Esto me parece importante y he subrayado en el libro cuando Éric Laurent dice que la política “necesita nombres irreductibles y que se encarnan ante las decisiones”. O sea que no se puede reducir exclusivamente a un funcionalismo, sino que hace falta que ponga cuerpo y su nombre.

Graciela Brodsky retoma los efectos sintomáticos de la democracia señalados por Miller. Dice que “el sujeto de la democracia es el sujeto tachado, vacío, sin cualidad que excluye el orden de la particularidad del goce”. Miller dice: “El todos iguales connota una sin-excepción y esto forcluye al goce”. Y en la Escuela existe un lugar de excepción, tanto el de Lacan como el de Miller y es necesario que se consienta a ello. Es una lógica que no prescinde la excepción y que no supone que seamos todos iguales.

Finalmente, ¿hacia dónde va el psicoanálisis? Silvia Salma se pregunta: “¿Hacia dónde va la Escuela?”. Ella dice: “Se trata de una política de la enunciación que entraña una política de admisión del sentido nuevo, el que sólo puede surgir en el encuentro con la palabra contingente de cada uno”. Por otra parte, Leticia Acevedo indica “cómo la permutación permite algo nuevo en la Escuela”.

Todo esto conduce a la pregunta formulada por Graciela Brodsky de: ¿cómo orientar la dirección de la cura y la práctica cuando lo no-reabsorbido del goce por lo simbólico retorna sintomáticamente? Se trata de una orientación hacia lo real y, de ella, Lacan ha dejado sus trazos.

Me detendré en este punto. No es mi intención ser exhaustiva. Como verán he tomado un hilo conductor y retomé algunas consideraciones volcadas por los participantes del seminario. Quedan muchas otras puntuaciones que desarrollar. Podemos pues concluir con la afirmación de Gerardo Arenas -empecé con él y terminé con él- cuando dice: “Creo que no somos los mismos ahora que antes de haber hecho este seminario. Y esto significa que hemos conversado, lo cual no es poco”. Entonces, espero que ustedes, los lectores, tengan el gusto también de conversar con este libro del que seguramente se desprenderán nuevas reflexiones que -repito- no es poco.

Gracias.


*Intervención transcripta de: Supera expectativas: Diseños avanzados | Wix Studio (youtube.com)

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