Con o Sin Equívoco – Cécile El Maghrabi – 2023/10/06

CON O SIN EQUÍVOCO

Por Cécile El Maghrabi Garrido

2023-10-06


La frase «Yo no te obligo a decirlo», que Lacan utiliza dos veces durante un intercambio con un joven que lo interrumpió durante la conferencia de Lovaina en 1972[1] fue pronunciada «sin ser interpretada, o sin ser equívoca», según Yasmine Grasser.[2]

Sin embargo, en «El atolondradicho»[3]  en el mismo año, Lacan utiliza esta fórmula como ejemplo de la equivocidad que inevitablemente lleva consigo el lenguaje. Esta aseveración, cuyo sentido común es afirmar con fuerza que uno está de acuerdo, hasta tal punto que uno podría evitar que el otro diga lo que ha dicho, puede causar cierta confusión, ya que implícitamente dice, por un lado, que lo que no se dice se ha dicho, y por otro lado, que nadie ha hecho que lo diga el que lo dijo. Lacan es claro: «‘Yo no te obligo a decirlo’. ¿No es ese el mínimo de intervención interpretativa?[4] En ambos casos, equívocos o no, la dimensión del sentido no está en juego en el acto.

Estas dos versiones del uso del «Yo no te obligo a decirlo» tendrán una función diferente dependiendo de la estructura del sujeto al que se dirija el analista. Para el sujeto con el que la interpretación es apropiada, se trata de hacer vacilar el sentido revelando la equivocidad de sus palabras. Para el sujeto psicótico, podemos plantear la hipótesis de que, sin funcionar como equívoco, es la forma en que esta fórmula, aflojada en términos de sentido, pero con fuertes contornos, permitirá hacer corte en un flujo incesante de interpretaciones, que opera. Se trata de invitar al sujeto a entrar en una transferencia evitando la unicidad de un sentido que apuntaría su ser.


*Avec ou sans équivoque – J53 (causefreudienne.org)

[1] Lacan J., « Conférence de Louvain », texte établi par J.-A. Miller, La Cause du désir, no 96, juin 2017, pp. 7-30.

[2] Grasser Y., « Un dire non équivoque », posté le 1er juin 2023 sur le blog des J53.

[3] Lacan J., “El atolondradicho”, Otros escritos, Buenos Aires, Paidós, 2012.

[4] Ibíd., p. 516.

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