SEMINARIO XIV “LA LÓGICA DEL FANTASMA”
Por Éric Laurent
2023/09/23
Oscar Ventura:
Muy bien. Bueno, lamentamos este inconveniente técnico, cuestiones de las contingencias de la tecnología. Buenos días a todos, buenos días a todas, buenos días a los colegas y participantes en el Instituto del Campo Freudiano en Alicante y en Valencia. Buenas noches a los colegas que nos siguen online desde el hemisferio sur y, probablemente, desde otras latitudes. Bienvenidos a esta clase inaugural del Seminario del Campo Freudiano en Alicante que, como es habitual, es abierta a un público más amplio que los participantes del Seminario propiamente dicho.
Agradecemos también la presencia de los docentes que nos acompañarán en esta primera secuencia de lectura este año, de lectura y estudio del Seminario XIV de Jacques Lacan La lógica del fantasma.
Comenzamos esta mañana con nuestro programa de trabajo y estudio de este curso 2023-2024, un programa intenso, sin duda, con una pluralidad de actividades que les voy a presentar ahora sí muy brevemente y que pueden seguir con todos detalles en nuestra página web. Tenemos algunas novedades en nuestro programa, algunas rectificaciones que hemos introducido en el automaton de nuestras enseñanzas anuales.
Por una parte, el seminario de “Fundamentos del Psicoanálisis” que lleva más de 20 años ininterrumpidos en este curso se desplazará a la Sede del Colegio de Psicólogos de Alicante. Hemos formalizado un convenio entre el Colegio y el Instituto con el propósito de amplificar las transferencias en lo que concierne a las enseñanzas de la clínica y de la doctrina del psicoanálisis y llevaremos adelante un programa que implica una conversación con el estado de las prácticas clínicas en la contemporaneidad bajo el título general “De la psicopatología de ayer a la psicopatología de hoy”. Por otra parte, el ciclo de conferencias abiertas a la ciudad que lleva por título “Pulsos de nuestra época” y que está orientado a producir debates abiertos sobre temas que conciernen a la más estricta actualidad retorna este año a la sala de actos del Periódico Información, completamente renovada, mucho más funcional y con todas las ventajas -voy a decirlo así- de la parte amable de la tecnología. No podemos menos que agradecer la colaboración que el periódico nos ofrece desde hace ya más de 15 años cediéndonos este espacio que es un faro cultural en la ciudad y también por la generosidad de abrir sus páginas a las reflexiones de los psicoanalistas, a sus escritos que, como saben, varios de nosotros somos columnistas más o menos habituales del periódico.
También continúa el curso “Introducción a la clínica psicoanalítica” destinado a practicantes clínicos en general y que va por su segunda secuencia y que abordará este año como tema de estudio general “Cuerpo y subjetividad”. Por cuarto año consecutivo también continúa también la serie “El alemán de Freud” a cargo de nuestro querido colega Donato Bencivenga que nos seguirá orientando en la lectura de Freud a la letra en lengua alemana esclareciendo la génesis de conceptos claves tanto de la propia obra freudiana como de las múltiples referencias que Lacan extrae del texto de Freud leído en alemán.
También, por tercer año consecutivo seguirá el seminario de nuestro pequeño departamento de historia del psicoanálisis en este curso bajo el título “De los postfreudianos”. Nos detendremos en la lectura de los principales interlocutores de Lacan que él mismo los inscribe bajo el significante postfreudianos y en la atmósfera de esos debates que son una parte fundamental de la historia del psicoanálisis.
Continúa también el espacio de lectura destinado a los cursos de Jacques-Alain Miller y, en esta oportunidad, será concretamente el que dictó en el periodo 1998-1999 La experiencia de lo real en la cura analítica.
Y, por supuesto, como eje central del programa del seminario de textos que estamos inaugurando hoy en esta ocasión dedicada a la lectura, el estudio y el comentario del Seminario XIV de Jacques Lacan La lógica del fantasma. Y a partir del próximo encuentro sucederá, como es habitual, el seminario de casos clínicos donde la práctica del psicoanálisis queda expuesta a la enseñanza que de ella se pueda extraer y al debate que suscita entre los practicantes.
Hemos elegido este seminario por varias razones. Entre ellas vamos a destacar brevemente algunas. En principio, la aparición de un nuevo seminario del doctor Lacan es un hecho que trasciende el universo del Campo Freudiano. Si lo podemos decir de esta manera, es un acontecimiento de la cultura en términos amplios, si la palabra «cultura» tiene aún algún alcance en estos tiempos más bien de debilidad intelectual. No es tanto eso. Sería una cobardía retroceder en la pasión de inventar los antídotos que convenga inocular contra el empuje a la lógica de la instantaneidad y de la vanidad del discurso que hoy atraviesa el lazo social. Y sin ser ingenuos respecto a la lógica que la inercia del discurso produce en las subjetividades, apostamos cada vez por renovar la orientación lacaniana del psicoanálisis sin perder el horizonte de una época que merece no solo ser interpretada por el psicoanálisis, sino también, en la medida que podamos, rectificada bajo la lógica implacable del acto analítico -se inscriba éste tanto en la práctica cotidiana del psicoanálisis como en nuestra presencia en los debates que sostenemos con el conjunto de los discursos que habitan el lazo social-.
Por otra parte, no perdemos de vista las orientaciones que Jacques-Alain Miller nos ofrece respecto a la aparición de este seminario; a la oportunidad que nos brinda como instrumento privilegiado para producir una lectura profunda de la subjetividad de la época, un momento pues muy oportuno para el estudio y, por eso, nos hemos propuesto desarrollar en este seminario en dos años, clase por clase, con el detalle en el que conviene detenerse. Jacques-Alain, en la conversación con Frédérique Roussel y ante la pregunta de por qué este Seminario XIV se publica después del XVI o el XVII respondía:
“Esa es mi fantasía. Siempre ha sido así, incluso durante la vida de Lacan. Este seminario es su taller. Sigue varios a la vez y el punto de vista se desplaza lección tras lección. También marca una inflexión ya que es entonces cuando Lacan comienza a darle a la lógica una importancia fundamental. Y luego La lógica del fantasma con el siguiente seminario con el que hace pareja El acto psicoanalítico no interesó particularmente en este momento. De hecho, entre los dos, Lacan introdujo su procedimiento del pase, la verificación del final de análisis.”[1]
Por otra parte, también, por ejemplo, Jacques-Alain nos ofrece sumergirnos en la génesis de Lacan “no hay relación sexual” cuando nos transmite en la misma conversación con Frédérique:
“La expresión «acto sexual» está tomada prestada del lenguaje común. Pero como Lacan la entiende, un acto verdadero cambia al sujeto, lo saca de su indeterminación, le confiere una identidad nueva. También, Lacan comienza destacando en el acto sexual su cualidad de acto. Revelaría la esencia de lo que es ser un hombre, ser una mujer. Este sería el momento en que tanto el uno como el otro serían plenamente lo que son. Sin embargo, para sorpresa de todos -asistí a este seminario- ¡giro de 180 grados! He aquí lo que Lacan lanza: «No hay acto sexual». Esto significa que, contrariamente a lo que pensaba anteriormente, fue llevado a concluir que el acto sexual no tenía las propiedades características de un acto, que no asegura de ninguna manera que la mujer y el hombre dispongan de una esencia determinada.”[2]
Bien, es bajo este argumento y algunos otros que emprendemos el estudio de este seminario y contamos con el privilegio de tener con nosotros a Éric Laurent, a quien le agradecemos su disponibilidad y generosidad para comenzar el estudio a la letra del seminario. Para quienes no lo conozcan, Éric es psicoanalista en París, es miembro de ECF, miembro de la AMP de la cual fue su presidente durante el período 2006-2010, es un autor prolífico, una pluma que sabe conversar de la buena manera con la actualidad más inmediata y con un estilo que no ha dejado de imprimir en el conjunto del Campo Freudiano y más allá del Campo Freudiano el entusiasmo que conviene a la causa del psicoanálisis. Su presencia en la escena del psicoanálisis de orientación lacaniana ha sido fundamental para lo que hoy es el conjunto de las Escuelas de la AMP y su presencia viva en el mundo.
Si bien el seminario no ha salido oficialmente en lengua castellana, sabemos que su aparición será en poco tiempo -semanas-, pero por ello no podemos dejar de agradecer a nuestra querida colega Graciela Brodsky el habernos proporcionado para uso interno del seminario las primeras cinco clases de la versión oficial en español, material fundamental para comenzar nuestra andadura de estos dos años. […]
Vamos a proceder de la siguiente manera. Después de la intervención de Éric, abriremos un tiempo de preguntas y comentarios, dos secuencias de cinco intervenciones, comentarios breves y concisos. Después de las primeras cinco, daremos lugar a una pausa de 10 minutos. Veremos di el tiempo nos da tiempo para eso. Y concluiremos con otras cinco preguntas y la conversación que se vaya desencadenando. […] Sin más, entonces, buenos días a todos y paso la palabra a Éric.
Éric Laurent:
Muchas gracias, Oscar, por su presentación y el amplio marco del trabajo que se hace en Valencia y que convoca a un grupo más allá de Valencia mismo, claramente.
Es una alegría para mí comentar este seminario de Lacan porque se trata de una hazaña. Es la primera publicación en 10 años de un seminario de Jacques Lacan editado por Jacques-Alain Miller. Este seminario, efectivamente, citando Oscar a Jacques-Alain, ha señalado la excepcionalidad de este seminario. Puedo añadir otros rasgos. Es el seminario que se celebra el año en que se publicaron por primera vez los Escritos. También su carácter excepcional se verifica en la tapa de la edición francesa del seminario y espero también sea también en la traducción castellana, esta ilustración cabalística en la representación del Adam Kadmon, el hombre antes del hombre, atravesado por todos los alientos y las escrituras divinas. Esta ilustración está ahí para llamar nuestra atención sobre el extraño aparato lógico que se va a construir a lo largo del seminario.
Como es señalado en la contratapa de los Otros escritos por Jacques-Alain, Lacan resumió la enseñanza de los Escritos en una frase: “El inconsciente es una cuestión de pura lógica, es decir, del significante. Los Otros escritos enseñan que el goce también pertenece al significante, pero en su juntura con lo viviente.”
Fin de cita de la contratapa.
Pero ¿qué lógica puede responder a esta articulación del goce dentro – «dentro» tiene que ser matizado- del significante? ¿Qué lógica puede responder a esta articulación extrañada de un goce articulado como una letra? Esto es lo que empieza a explorar el Seminario XIV. Este seminario llega en un momento particularmente fértil de la historia del movimiento lacaniano. A partir del ’64, Lacan -excomulgado por la IPA- traslada su seminario del Hospital Saint-Anne hacia la Escuela Normal Superior y, en tres años de refundación de la doctrina psicoanalítica, promovió un conjunto de escritos y relaciones lógicas que otorgaban un nuevo estatuto al inconsciente freudiano, a la experiencia del tratamiento y al objeto que abarcaba. Los tres títulos de los tres años anteriores marcan esta reconfiguración. Primero, Los conceptos fundamentales del psicoanálisis; después, Problemas cruciales del psicoanálisis y, luego, El objeto del psicoanálisis. Este Seminario XIV finalizó en junio del ’67 en el cual Lacan anuncia el título para el año siguiente: El acto analítico.
En octubre del mismo año, antes de comenzar el Seminario El acto analítico, Lacan publica su “Proposición del 9 de octubre del ’67 sobre el psicoanalista de la Escuela” que establece el sistema del pase para el reclutamiento de los psicoanalistas. Esta propuesta se basa enteramente en La lógica del fantasma, recientemente desarrollada. La urgencia, tanto teórica como institucional, que organizó estos años parece sin aliento y vectorizada por un objetivo alcanzado en un mínimo de tiempo. A partir de la lógica de alienación y separación del Seminario XI que permite, por primera vez, aprehender al sujeto y al objeto del psicoanálisis en un mismo aparato, las propiedades topológicas del objeto permiten concluir que la experiencia del tratamiento puede ser lógicamente desentrañada. Pero no hay nada de lineal en la prisa de Lacan por producir un aparato que dé cuenta de manera convincente del recorrido realizado en la experiencia de una cura. Procediendo a su manera, Lacan reelabora constantemente sus formulaciones sobre la marcha. Bajo el mismo nombre de «lógica de la alienación» se suceden contenidos muy diferentes.
Comentando esta lógica del fantasma en su Seminario 1,2,3,4 del ’84-’85, Jacques-Alain identificó dos modalidades distintas de alienación. Lo que tienen en común es que el término «sujeto alienado» se opone al ego como supuesta instancia de unificación. El sujeto se opone al ego, al yo porque está fundamentalmente subvertido primero por el significante, luego por la letra del goce, el objeto a. “El progreso del seminario avanza”, dice Jacques-Alain, “con meandros, tropiezos, retrocesos, avances y destellos de luz. La publicación permite seguir con detalles estos vericuetos y dejarse enseñar por sus caminos”.
Si la publicación del seminario nos facilita perdernos en el seguimiento detallado de Lacan, la ordenación del seminario en la edición de Jacques-Alain Miller nos facilita orientarnos a través de las divisiones y articulaciones trazada con precisión por los intertítulos, captamos la organización sinóptica con una cuatripartición poderosamente planteada. Primero, Lacan da los elementos de la lógica que toma prestados y utiliza. Luego, hay la construcción de lo que se llama el «grupo de Lacan» basada en el grupo de Klein. Este grupo de Klein de cuatro elementos parece surgir de manera sorprendente, pero recordamos que, desde el comienzo de su enseñanza, Lacan habría subrayado que el número mínimo de elementos para una estructura es cuatro. Por ejemplo, en el Seminario V Las formaciones del inconsciente, comentando la estructura de las cadenas significantes α,β,γ, y δ -propuesta en su “Seminario sobre La carta robada” en el Seminario II-, Lacan dice:
“Cada una de estas letras se define, en efecto, por las relaciones entre ellas de los dos términos de dos pares. Tenemos aquí pues un grupo de cuatro significantes cuya propiedad es que cada uno de ellos es analizable en función de sus relaciones con los otros tres. Para confirmar este análisis añadiré que cada grupo es, según Roman Jakobson, como él mismo dijo cuando me reuní con él recientemente el grupo mínimo de significantes para el que se dan las primeras condiciones elementales del análisis lingüístico.”[3]
Esta cita viene del inicio del Seminario V en la edición francesa páginas 11 y 12, es decir la primera lección del Seminario V.
Jakobson, entonces, había transmitido este interés, esta necesidad del grupo de cuatro a Lacan como lo había hecho con Lévi-Strauss porque Lévi-Strauss en su formalización de Las estructuras del parentesco, con la ayuda del gran matemático André Weil, que había conocido en New York a través de Jakobson, lo había utilizado. Pero utilizando estas propiedades de cuatro términos con temas inversos. Estas operaciones lógicas, Lacan va a utilizarlas, pero en sus manos el poder organizador del grupo de Klein va a subrayar -de manera opuesta a lo que había hecho Claude Lévi-Strauss- que el grupo no organiza el todo, no autoriza ningún universo de discurso. En el grupo de Lacan, en lugar del Uno, unificador del todo, el Uno del universo del discurso, la repetición se introduce como rasgo unario. El rasgo unario viene en oposición al Uno del universo del discurso y este rasgo unario -cito a Lacan- “se establece fundamentalmente por la repetición. Se puede decir que la repetición se da una sola vez, lo que significa que es doble, de lo contrario no habría repetición. Para quien quiera detenerse en ello, esto establece inmediatamente en su fundamento más radical la división del sujeto”. Fin de la cita que es la página 49 de la edición francesa.
Frente a toda idea unificante, sea del universo del discurso, sea del yo, Lacan introduce el sujeto dividido por la repetición misma. «División del sujeto» o «repetición» son sinónimos. Esto es la marca que escribe el rasgo unario.
A partir de la repetición y del lazo entre sujeto y significante marcado por la repetición, Lacan trata de definir no cómo el pensamiento pasa al ser -punto de partida cartesiano, de cómo uno sale de la cadena significante de los pensamientos para Descartes-, lo que Lacan más bien trata de plantear como problema es cómo el saber del inconsciente pasa a lo real. Los desarrollos en el seminario sobre acting-out y pasaje al acto van a precisar clínicamente una la cuestión más general del paso a lo real del saber obtenido al final de la experiencia analítica.
A partir de este conjunto de orientación lógica situados bajo el epígrafe del grupo de Lacan, Jacques-Alain Miller en su edición pone de manifiesto dos desarrollos sucesivos que definen el nuevo enfoque de lo real. Por una parte, una serie sobre la subjetivación del sexo con una carencia central que se formula como el “no hay acto sexual” -en su particularidad que ya ha señalado Oscar en su presentación-. Luego, viene otra serie de desarrollos por el lado de la economía del fantasma, centrados en la emergencia perfectamente subrayada por esta división que el estatuto del Otro se desplaza en el seminario. Lo dice en la portada Jacques-Alain:
“No sorprenderá ver al gran Otro, locus de la palabra, definido como el cuerpo, locus primordial de la escritura. Este desplazamiento solo es posible a condición de definir la escritura como escritura lógica en el sentido de Lacan, escritura que agujerea el tejido subjetivo. Los orificios erógenos que Freud identificó como orificios pulsionales en sus “Tres ensayos sobre la sexualidad” son generalizados por la inscripción en el cuerpo como inscripción del agujero. En este sentido, el orificio pulsional y el agujero de la letra se unen. El destino pulsional de la sublimación se encuentra con la letra del goce en torno a la cual gira el funcionamiento perverso del fantasma.”
Para ver cómo se articula el sujeto con la escritura del significante, creo que lo mejor es leer la primera lección del seminario. Esta primera lección ya está traducida por nuestros colegas argentinos y Graciela les ha transmitido estas lecciones. Entonces, voy a poder leer esta lección ya que sé que ustedes disponen del texto. Y también voy a discutir un problema de traducción interesante que me parece que encarna toda la dificultad de lectura de este seminario.
La primera lección del seminario tiene cinco apartados o intertítulos: 1. Existencia lógica y existencia de hecho. 2. El listo para usar del fantasma. 3. El deseo es la esencia de la realidad. 4. El significante no puede significarse a sí mismo. 5. No hay universo del discurso.
Primero, la diferencia entre existencia lógica y existencia de hecho se introduce así de manera fuerte a través de la repetición. Cito a Lacan:
“Este camino implica esta suerte de retorno tan especial que el año pasado hemos visto inscrito en la estructura y que es literalmente fundamental en todo lo que el pensamiento freudiano descubre. Este retorno se llama repetición. Repetir no es reencontrar lo mismo y, al contrario de lo que se cree, no es necesariamente repetir por siempre.”
Esto es fundamental para definir un momento de final de la cura.
Introducir así a la repetición como el concepto fundamental del psicoanálisis es, de parte de Lacan, leer de nuevo o precisar lo que fue el Seminario XI. En el Seminario XI había cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, dentro del cual había la repetición. Esta vez, digamos, para instalar su lógica, es como si Lacan consideraba que hay un concepto fundamental del psicoanálisis, decisivo: la repetición. Y, también, subraya su modo de releer lo que hasta entonces escribió diciendo -lo cito-:
“Estamos en la época de la función de ese retorno. Creí que no podía demorar el momento de brindarles la recopilación de lo que hasta aquí me había parecido necesario como puntuación de este recorrido. Me refiero a este volumen titulado Escritos que ustedes tienen a su alcance. Me creí en el deber de dar el paso -de la publicación- porque este año sin duda no será posible ahondar en su función.”
La función del escrito. Y anuncia de entrada en esta primera lección cinco puntos decisivos que van a ordenar sus desarrollos. Primer punto, la articulación lógica del fantasma. Parece extraño. El primer punto parece abarcar todo. entonces, primer punto toda la articulación lógica del fantasma. El segundo, la articulación entre esta estructura del fantasma y la del significante. tercero, una observación esencial, fundamental que concierne el universo del discurso. Y hay que subrayar que Lacan no formula la novedad fundamental “no hay universo de discurso”, pero dice una observación esencial, en verdad fundamental. Cuarto punto, la relación entre esta formulación sobre el universo de discurso y la escritura. Es muy llamativo que desde el punto de vista del significante se podía definir el A como tal, sin tachadura, como el locus de la palabra, pero una vez que se instala la función de la escritura, la consecuencia es la imposibilidad de un A sin la tachadura. Es una manera de notar que no hay universo del discurso. Y, para finalizar, dice Lacan: “Cerraré con el recuerdo de lo que Freud nos plantea, hacer con lo que tiene lugar en la relación del pensamiento con el lenguaje y con el inconsciente”. Algo que parece también abarcarlo todo del problema.
Estos cinco puntos parecen definir un programa de renovación, de relectura de lo que había sido propuesto hasta ahora. ¿Cómo lo dice? Primero hay que partir de la lógica del fantasma, primer punto, que había desarrollado hasta ahora. En el momento en el cual abre su Seminario Lógica del fantasma ya, efectivamente, había propuesto una escritura del fantasma, el $◊a. Dice:
“Les recuerdo que en esta fórmula el $ representa lo que proviene de la división del sujeto la cual se encuentra en el principio de todo el descubrimiento freudiano. Esta división consiste en que el sujeto está, por una parte, barrado, separado de lo que lo constituye como función del inconsciente.”
Y ya vemos que en la lectura que Lacan hace de su fórmula del fantasma vemos cómo él reordena los cuatro conceptos fundamentales del inconsciente del Seminario XI. En el Seminario XI el primer concepto fundamental es el inconsciente y lo reordena después de haber planteado la repetición porque la repetición es lo que va a permitir la escritura y después pone en su lugar el inconsciente dentro de la fórmula del fantasma que une el inconsciente y el a. En lógica freudiana se podría pensar que Lacan hubiera podido decir: “Voy a proponer el punzón para unir el inconsciente y el ello”. Pero, precisamente, dice más bien y esto da cuenta de todos los desarrollos del psicoanálisis después de Freud, el acento sobre lo que es el objeto fantasmático. He así que en La lógica del fantasma es conexión entre el inconsciente y el objeto. Hay un desarrollo después en el cual separa el objeto que está en juego en el fantasma de lo imaginario. Pone más bien, entonces, el valor fundamental en el valor lógico del objeto -primera manera de separarse de lo imaginario-. Y, después de esta separación sobre lo imaginario, vemos una declaración de Lacan extraordinaria que voy a leer y que hay que leer en todo su alcance. Leo a Lacan:
“A decir verdad pienso que si se consideran las cosas algo más amplio ya iba siendo hora de inventar este objeto a. Sin este objeto a, en efecto, cuyas incidencias se han hecho sentir de manera bastante considerable, me parece, entre la gente de nuestra generación, resultan deficientes muchos de los análisis que han sido hechos tanto en el plano de la subjetividad cuanto en el de la historia y su interpretación de lo que hemos vivido como historia contemporánea.”
Apenas introduce Lacan el objeto a como clave en la constitución de la contrapartida del inconsciente, saca una consecuencia sobre la historia global. Eso es una nueva lectura de lo que era antes la perspectiva hegeliana -si se puede decir- del sujeto en su particular como idéntico al sujeto de la historia. Lo particular como vía de entrada a lo universal. En la perspectiva hegeliana esto se hace por la magia de la dialéctica. Lacan, más bien, apenas introduce el objeto a dice que este objeto es el instrumento de lectura de la historia porque es un instrumento de demolición de la perspectiva del totalitarismo como explicación de la historia. Hay que ver que en los años ’60 -cuando Lacan escribe- siguen vigentes y siguen consideradas como fundamentales los análisis de Hannah Arendt sobre el totalitarismo -como implicando la necesidad del todo y del todo del universo del discurso para dar cuenta de lo que se produjo sea en el nazismo sea en el estalinismo-. También el concepto de totalitarismo era aceptado por Sartre. Mientras que Lacan va a proponer el objeto a -esta invención del psicoanálisis- como instrumento de lectura de la historia contemporánea sin el totalitarismo.
Después, introduce Lacan la complejidad de la nueva lectura que va a hacer del punzón. El punzón, al mismo tiempo, como dice, puede leerse en primer lugar como mayor o menor (>, <), pero puede también leerse como incluido o excluido. Inclusión y exclusión van a ser los dos primeros puntos lógicos que va a tomar en cuenta y que van a permitirle separar existencia de hecho y existencia lógica en el sentido que introduce Lacan. Tratamos de ver esta distinción -existencia de hecho y existencia lógica- que está muy basada en su lectura de Bertrand Russell. Aconsejo a los que tienen interés en esto a leer el famoso artículo de Bertrand Russell llamado On denoting. Dice Lacan: “La existencia de hecho nos remite a la existencia de seres -hay que colocar el vocablo entre dos barras), seres -o no- hablantes”. Y añade a los seres que existen, por ejemplo, el convidado de piedra no existe solamente en el escenario donde Mozart lo anima, que tiene un modo de existencia. “La existencia lógica es otra cosa y tiene, en tanto tal, un estatus diferente. Hay sujeto a partir del momento en que hacemos lógica, es decir en que tenemos que manipular significantes”. Esto es todo lo que en su texto On denoting o Sobre la denotación introduce Russell con sus desarrollos sobre hacer con seres como el Rey de Francia. No es el convidado de piedra que toma Russell, sino el hecho de que una frase como “El rey de Francia es calvo” introduce una dificultad que no haya más reyes de Francia. Entonces, ¿cuál es el estatuto de una frase así? Y muestra cómo con los cuantificadores esta frase puede aclararse en sus dificultades. La existencia lógica permite separar el análisis de todas las propiedades que van con “todos los reyes de Francia poseen tal propiedad” con el hecho de que reyes de Francia no existen. Hay que recordar que Lacan luego va a utilizar esto con todas las propiedades que conciernen al Padre como tal -“Todos los padres esto…”-, pero esto no implica que haya un ser como el Padre.
Pasamos, entonces, al segundo apartado. Dice Lacan: “El a resulta de manera sorprendente de una operación de estructura lógica”. Sorprendente hasta ahora porque más bien había desarrollado en los últimos seminarios -a partir del S. XI introduce otra dimensión- y definido a partir del goce y del goce del viviente. Entonces, es la importancia de este primer párrafo del apartado 2: “la operación de estructura lógica que define el objeto a no se efectúa in vivo, ni siquiera sobre el ser vivo estrictamente hablando en el sentido confuso que conserva para nosotros el término «cuerpo». No es necesariamente la libra de carne”, del mercader de Venecia, “aunque pueda serlo y, a fin de cuentas, cuando lo es no organiza tan mal las cosas” y desarrolla que hay que redefinir el cuerpo.
Ustedes han reconocido en este primer párrafo 2 el inicio de “Radiofonía”. En este texto, “Radiofonía”, Lacan introduce el objeto a a partir de la sepultura, es decir, a partir del cuerpo muerto rodeado de sus objetos de goce, goce que se descubre en la sepultura. Y el cuerpo -vivo o muerto- es esto que introduce Lacan en este párrafo; perspectiva nueva que va, efectivamente, en los desarrollos del seminario a definir el cuerpo no como esencialmente vivo, sino como superficie de escritura a partir de la cual el objeto a toma su raíz a la vez dentro y fuera del cuerpo. Dice: “Para obtener el objeto a se necesita algo que esté listo para proporcionarlo”, como el cuerpo.
Añade Lacan: “Por lo tanto, de la misma manera en que hay algo listo para proporcionarlo, para obtener un fantasma se necesita algo que esté listo para llevárselo [prêt-à-le-porter]. Hay una ambigüedad para leer este «llevárselo» entre lo que sería en francés le prêt-à-le-porter. No es prêt-à-l’emporter -a llevarse el fantasma-. No. Es algo listo para soportarlo. Y esta ambigüedad entre el «algo que está listo para llevárselo» y el «listo a soportarlo» es lo que introduce la dificultad que veo en la traducción siguiente -y tomamos la página que sigue-: “En lo que es cuestión de enunciar aquí pues, propongo: para obtener un fantasma es necesario algo que esté listo para usar. ¿Qué es lo que usa el fantasma?”. Eso es la traducción. En el texto francés, lo que escribió es: “[…] prêt-à-le-porter. Qu’est-ce qui porte le fantasme?”. No es «usar el fantasma», es «soportarlo». Y me parece que hay un problema en esta traducción y es muy interesante que surja este problema porque por el resto que he leído del seminario la traducción es impecable. Como los seminarios traducidos al castellano, ésta que es la lengua que tiene más precisión en la traducción de Lacan que existe. Pero aquí hay una ambigüedad. Es verdad que Lacan utilizó la frase “el uso fundamental del fantasma”. Hay algo que puede usar el fantasma, pero aquí en esta primera disposición del fantasma no se trata del usar, se trata de soportar el fantasma. Es: Qu’est-ce qui porte le fantasme?. No es: Qu’est-ce qui utilise le fantasme ? Y vamos a ver la importancia de «soportar el fantasma» porque lo que va a soportar el fantasma es una superficie topológica y no es la superficie topológica quien usa al fantasma. Lo soporta como la burbuja del planeta soporta nuestras existencias.
Lacan dice: “Lo que soporta el fantasma tiene dos nombres que conciernen a una sola y misma sustancia”. Fundamental el uso de «sustancia». “Si ustedes quieren reducir este término”, el término de «sustancia», “a la función de la superficie tal como la articulé el año pasado. De esta superficial que necesitamos para hacer que funcionen nuestras articulaciones lógicas ya conocen algunas formas”. E introduce el término «burbuja». La «burbuja» no es un término que va a conservar para definir el plano proyectivo que articula, por una parte, la banda de Möbius y la esfera, lo que introduce dentro de toda esfera un punto -el punto de inflexión de la banda de Möbius- que permite subvertir toda completud imaginaria esférica. Y, entonces, en esta primera lección con las distintas propuestas que hace Lacan vemos la imagen del plano proyectivo, su representación y manipulaciones de esta superficie con cortes. Y con esta magia no de la dialéctica, sino de los cortes. Cuando digo que la magia de los cortes remplaza a la dialéctica -o que viene en lugar de cualquier dialéctica posible- es que, de la misma manera en que la dialéctica pasa por la repetición y el negativo, tenemos aquí el corte y la repetición del corte. Y con la idea de que el doble corte restablece un estado anterior. Con un solo corte se destruye en la particularidad topológica del plano proyectivo lo que es el pasaje interior/exterior en continuidad y que permite a Lacan destruir las imaginarizaciones que tenemos del inconsciente como contenido -como dicen los kleinianos- o del objeto como lo que contiene contenido. Todo esto está subvertido por esta superficie tan preciosa porque no tiene ni interior ni exterior. Esto permite hablar de «inscripción» y no de contenido/continente.
Lacan utiliza la propiedad fundamental del plano proyectivo para mostrar una operación que cuando se repite reintroduce un estado que era anterior a la de esta primera operación. Las propiedades topológicas del plano proyectivo, él va a mostrar cómo funcionan de manera homóloga con la lógica del grupo de Klein en el cual la repetición de una operación reinstala el estado anterior -como en la dialéctica el trabajo del negativo permite pasar a un estado superior que supera, que reenvía al estado anterior del trabajo del negativo, pero a un nivel superior-. De una manera parecida tenemos con estos cortes que se repiten una operación similar que nos permite pasar a un nivel superior, pero del punto de vista topológico, reinstalando la propiedad inicial.
Del hecho de que hemos tenido una hora de atraso técnico, no voy a leer más la primera lección del seminario, pero bueno, voy a permitirme 5 minutos más.
Vemos cómo, utilizando esta propiedad topológica que destruye la idea de interior/exterior, Lacan puede leer de nuevo su texto sobre la denegación, las observaciones a Jean Hyppolite que están en los Escritos. Lo leo -son dos páginas más allá-, nota que su idea del sujeto suportado por una superficie topológica introduce una relación -lo cito- “exactamente inversa respecto a la que enlaza el yo a la imagen del otro”. El uso de la superficie topológica para soportar el fantasma va en contra del estadio del espejo tal como lo había definido: el yo enlazado con la imagen del otro. E introduce una lectura distinta de esta relación del y con la imagen. Dice:
“El yo es doblemente ilusorio. Es ilusorio para estar sometido por estar sometido a los avatares de la imagen. También es ilusorio por instaurar un orden lógico pervertido del cual veremos -en la teoría analítica- que ésta”, es decir la teoría analítica, “en efecto, la formula -en la medida en que franquea sin prudencias esa frontera lógica que supone que en un momento dado cualquier dato que se supone primordial a la estructura- lo que es rechazado y que se puede llamar no-yo.”
¡Wow! Esto es exactamente la lectura que Lacan había hecho en sus observaciones del texto de Freud entre Behajung y Auβtoβung. En el momento de admisión en el yo lo que era expulsado lo que era el no-yo. Entonces, lo lee de nuevo tratando de enlazar lo que es admitido en el inconsciente y expulsado, pero lo expulsado no como algo que es un no-yo, sino una parte perdida de este yo. El objeto a como parte perdida del yo es fundamental en este proceso de expulsión. Y la lógica de la separación que va a introducir Lacan y desarrolla en el seminario viene en el lugar de lo que es admisión/expulsión, en lugar de lo que había en Freud de admisión/expulsión -operación sofisticada que permitió a Lacan leer “La denegación”, la posibilidad de una admisión y expulsión al mismo tiempo-. Pero ahora pasa a un nivel superior y considera que los obstáculos imaginarios de admisión/expulsión tienen que ser remplazados para más claridad por alienación -en lugar de admisión- y separación -en lugar de expulsión-. Son relaciones lógicas que generalizan lo que había sido introducido por Freud y es la razón por la cual Lacan dice que a partir de alienación/separación podemos leer de nuevo -lo cito-:
“nuestra discusión de la función de la denegación. Todos saben o podrán notarlo en esta recopilación”, la recopilación era los Escritos, “que el primer año de mi Seminario en Sainte-Anne estuvo dominado por la discusión de la Verneinung en la que el Sr. Jean Hyppolite, cuya intervención se reproduce como apéndice, escandió excelentemente lo que ella era para Freud.”
Y relee este punto fundamental de la articulación primordial entre sujeto admitido y lo que es expulsado a partir de la fórmula del fantasma como tal.
Espero haber, por lo menos, en esta lectura detallada de la primera -y podría seguir, hay muchas cosas tan interesantes- transmitir el interés de leer paso el Seminario como método de lectura, ver y tomar el tiempo de releer lo que estaba antes desarrollado en los Escritos, comparar los términos con los cuales ahora Lacan los piensa de nuevo a partir de sus avances.
Pero como el tiempo corre y como quiero que haya una discusión, voy solamente a subrayar algunos puntos que tocan el acento final en el Seminario acerca del goce y la perversión.
El seminario, después de haber redefinido el cuerpo como tal, concluye haciendo hincapié en el goce y su relación con el cuerpo al que se puede acceder a través de la experiencia perversa. Del lado de la neurosis, lo que se encuentra no es el goce, es el deseo, el deseo que encuentra sus dos desencuentros fundamentales con el goce -la versión histérica de la insatisfacción; la versión obsesiva de lo imposible-. Es el fantasma lo que permite articular goce y deseo. Cito a Lacan:
“Es el lugar excepcional que ocupa el fantasma lo que nos empuja a definir las leyes de transformación que asegurarán a este fantasma el lugar de un axioma en la deducción de los enunciados del discurso inconsciente. Ésta es la única función posible que puede dar al papel de la fantasía en la economía neurótica. Al mismo tiempo he demostrado, como ustedes han visto, que el material y la disposición de este fantasma están tomados del campo de determinación del goce perverso. La disyunción en el campo del Otro del cuerpo y del goce deja un resto, esa parte reservada del cuerpo donde el goce puede refugiarse.”
Final de la cita que es el final en la edición francesa en la página 421.
Decir que el fantasma es un axioma es fundamental porque un axioma no está nunca dentro de los enunciados. El axioma está fuera del universo del discurso. Es lo que implica y va a permitir el desarrollo de todos los enunciados posibles sobre el goce.
[Se corta un momento la transmisión por la batería baja en el celular de Éric Laurent]
Hola.
Oscar Ventura:
Hola, Éric.
Éric Laurent:
Sí. Decía que era una cuestión fundamental. Subraya que esta posición de axioma del fantasma define un lugar topológico para el fantasma que permite pensar de nuevo lo que es el fantasma como frase. Esta frase sí se formula, como por ejemplo “Ein Kind wird geschiagen”, “Pegan a un niño”. Es una frase sí, pero lo importante no es tanto que esta frase sea definida, es una frase escrita. Es una frase escrita y Lacan subraya que en esta frase lo interesante es que hay una parte del desarrollo del fantasma que no obtenemos nunca. Hay un momento en el cual el sujeto está ausente, es decir nunca se puede decir: “Esto es mi fantasma”. En el fantasma estoy expulsado, separado. Y esa diferencia es precisamente la del neurótico y el perverso. El sujeto neurótico quiere con su deseo apropiarse del fantasma. El sujeto perverso está ausente y se produce él como objeto a. Y es toda la clave de lectura absolutamente nueva que Lacan hace del fantasma sádico y masoquista en este seminario.
Bien, voy a detenerme en este punto ya que son las 12:15 más o menos y podemos pasar…o hacemos un corte ahora de unos 10 minutos y después seguimos con las preguntas.
Oscar Ventura:
Ok, Éric. Hacemos un corte de 10 minutos. Muchísimas gracias por esta introducción al seminario, por este desarrollo, por un lado, del conjunto del seminario en la primera secuencia de tu exposición y por esta -hay que agradecerte sin duda- lectura a la letra de la primera clase del seminario con la precisión que has hecho, la cual seguramente tendremos como programa de estudio como orientación esta clase. Vamos a producir un pequeño corte de diez minutos. Son las 12h19…
Éric Laurent:
Quería añadir solo una cosa. Por supuesto, la lectura que hice y que me hizo pensar en que había una dificultad de traducción, le escribí a Graciela inmediatamente cuando me di cuenta y ella me dijo que, efectivamente, esto era un problema y que iba a tratar de cambiar esto con la gente de Paidós para que en la publicación del seminario esto sea rectificado de la mejor manera.
Oscar Ventura:
Magnífico. Tenemos a Graciela que estaba invitada. No sé si la tenemos con nosotros. Seguramente está por ahí sin imagen escuchándonos. Tenemos, entonces, esta precisión de la traducción realmente fundamental con respecto a la cuestión del soporte del fantasma -la palabra «soporte» como algo listo para soportarlo-. Toda una orientación. Vamos a hacer, entonces, una pausa exactamente de 10 minutos. Vamos a retomar con la conversación con los colegas que van a introducir sus comentarios, sus preguntas y desencadenar un debate -en la medida de lo posible- que le daremos una duración aproximada de 40-45 minutos según como vaya siendo.
Muchas gracias, Éric.
*Laurent É., «La lógica del fantasma», Clase de apertura del Seminario 2023-2024 del ICF Alicante. 2023/09/23. Recuperado de: Conferencia de apertura . Seminario de Textos: La lógica del fantasma ERIC LAURENT
[2] Ídem.
[3] Lacan J., El Seminario, libro V, Las formaciones del inconsciente, Buenos Aires, Paidós, 2010, pp. 13-14.

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