LEER A LACAN HOY
Entrevista a Jacques-Alain Miller
2023/02/03
La mañana de France Culture con Guillaume Erner.
Guillaume Erner:
42 años después de su muerte, el psicoanalista Jacques Lacan continúa siendo debate en el medio médico e intelectual. En tanto gran teórico del inconsciente y de la psicología humana, en tanto charlatán con conceptos oscuros y sin fundamentos científicos, este heredero de Freud encendió el modo de pensar de la época posterior a la guerra con sus nuevas ideas. Pero ¿cómo leer e interpretar hoy sus Escritos?
Buenos días, Sophie Mendelsohn. Usted es psicoanalista. Es la autora de La vida psíquica del racismo, el imperio de la desmentida publicada en Ediciones La Découverte.
Buenos días, Jacques-Alain Miller. Usted es psicoanalista y usted edita los seminarios dados por Jacques Lacan. Usted es su discípulo. Y lo último en la fecha son los Primeros escritos publicados en el inicio de su carrera y el décimo cuarto seminario que dio entre 1966 y 1967. ¿Por qué, Jacques-Alain Miller, estos inéditos son preciosos?
Jacques-Alain Miller:
Son preciosos porque -me gusta bastante la expresión- son leídos como libros de hoy en día. No hay verdaderamente muchos libros así. Creo que es una excepción de los libros que han sido concebidos hace más de 50 años y que son leídos como de hoy en día. Es este fenómeno singular que se constata -lo creo- con Lacan.
Guillaume Erner:
Son inéditos importante. El décimo cuarto seminario se titula “La lógica del fantasma”, un título que aparece como una paradoja, Jacques-Alain Miller.
Jacques-Alain Miller:
Estoy de acuerdo. Es una paradoja. Es incluso una discordancia, si se quiere, ya que el fantasma es para todo el mundo -independientemente de su definición psicoanalítica- reenvía a la imaginación o, como dice Lacan, a lo Imaginario mientras que la lógica es una manipulación de símbolos y, entonces, pertenece según Lacan, al registro Simbólico. Entonces, son dos campos completamente diferentes. La lógica no debería nunca rencontrar el fantasma. Así, Lacan los pone junto y eso es ya un fenómeno de sorpresa que se impone.
Segunda singularidad: la lógica del fantasma es el arlesiano de los seminarios ya que Lacan lo dice así. Regularmente dice que contribuye a nuestra lógica del fantasma y de ahí nos conduce a la lógica del fantasma. Entonces, habla mucho de ello, pero esta lógica no aparece jamás. Es decir que no hay un capítulo que estaría explícitamente consagrado a la lógica del fantasma. Y, finalmente, Lacan deja a sus lectores, a sus auditores la tarea de recomponer esa lógica del fantasma.
Entonces, yo podría tratar de decirles cómo leer. Yo trato de hacer con pedagogía. Como ustedes me han invitado, voy a simplificar un poco para mis colegas que están aquí -Sophie- y los que están escuchando.
Guillaume Erner:
Sí porque es importante decirlo, Jacques-Alain Miller, de hecho, este seminario se dirigía primeramente a los de su profesión, dicho de a otra manera los psi.
Jacques-Alain Miller:
¡Ah! Eso se puede discutir porque justamente durante 10 años, es decir el período del Seminario I al Seminario X, Lacan hizo su seminario en el Hospital de Saint-Anne. El mayor de los anfiteatros del Hospital de Saint-Anne podía albergar a 100 personas. Y, ahí, en efecto -salvo excepción- eran psicoanalistas y psiquiatras que se interesaban en ello, y además otros intelectuales curiosos como mi amiga Katherine Clément -a quien conocí en esa época-. Y, luego, Lacan tuvo con la Sociedad Internacional de Psicoanálisis y decidió salir de Saint-Anne y es en ese momento en el cual Louis Althusser -del cual han oído hablar, quien era responsable de filosofía en la Escuela Normal Superior- invitó a Lacan a dar su seminario en la Escuela Normal. Y ahí Lacan tenía 300 auditores -entonces era el triple- y era la sala que se llama todavía la “Sala Douzanne” que está a la misma altura del barrio latino. Entonces, ustedes empujaban la puerta y entraban. No había asistentes, no había mapa del lugar. Entonces, el pública eran, en efecto, los antiguos, pero había muchos nuevos. Y, por ende, nos desafiábamos con ellos como alumnos de la Escuela Normal. Con mis camaradas entramos en la sala, en la primera estaban los psicoanalistas notables que nos miraban de lado y nosotros también los mirábamos de lado. Y luego estaba la curva que daba al metro Gobelins que nos volvía locos a las 5 de la tarde o 7 de la tarde. Pero era eso, había que tomarlo para ir al seminario de Lacan.
Guillaume Erner:
Un seminario, entonces, con una voz particular. Es extraño escuchar la voz de Lacan. ¿Contribuía mucho a la fascinación por él?
Jacques-Alain Miller:
Eso contribuía mucho y su vestuario también. Philippe Sollers -quien era uno de los grandes fieles del seminario que no faltaba a ni una sesión, como él mismo decía- me daba lata para que yo filme a Lacan. Lacan no quería escuchar hablar de ello porque consideraba que su persona -inclusive la seducción de su persona- y de su voz contribuían a borrar sus aportes intelectuales.
Guillaume Erner:
Propongo escuchar justamente une extracto de una conferencia de Lacan.
Jacques-Lacan:
“Ese inconsciente del cual se habla sin hacer más que fiarse a una imaginería tan antigua como grosera, pero que para Freud surgió para designar algo de jamás dicho, jamás dicho hasta él. Lo que conviene articular ahí como lo que es su estructura es el lenguaje. Está ahí el corazón de lo que enseño. Está ahí también bajo su forma más temperada que mantengo esa vía que viene de Freud y que señala el tiempo de la razón. Es lo que encontré al principio en ese retorno a Freud”
Guillaume Erner:
La voz de Jacques Lacan.
Sophie Mendelsohn, usted es psicoanalista. En su práctica de psicoanalista, ¿qué rol juega Lacan?
Sophie Mendelsohn:
Juega un rol esencial, pero tal vez antes de regresar a eso quisiera decir unas palabras para situar el acontecimiento editorial que es la publicación de ese décimo cuarto seminario “La lógica del fantasma”, el cual inaugura una nueva temporada de ediciones. Esto porque ha sido después de 10 años. Entonces, es un acontecimiento editorial en tanto que Jacques Lacan es una figura del paisaje intelectual francés cuyo esplendor va mucho más allá del círculo psicoanalítico -para responder a punto que usted subrayaba hace un instante-.
Lo que yo encuentro particularmente regocijante en este momento de publicación es que una parte interrumpida recomienza. El meollo comenzó que esta parte contribuye comenzó al inicio de la enseñanza de Lacan, cuando sus alumnos comenzaban a elaborar artesanalmente versiones transcritas de su seminario ampliamente difundidas y que se volvieron alternativas con la aparición en 1973 de los primeros seminarios oficialmente publicados en Seuil. Entonces son dos versiones, una convertida en alternativa a partir del momento donde hubo una oficial. Esto generó discusiones y conflictos, sin duda, pero la historia de estas publicaciones oficiales de Seuil tiene sus propios efectos, los cuales son particularmente interesantes a considerar ya que se trata de una publicación discontinua en el tiempo, desde que comenzó y que por el momento permanece lacunar y que tampoco ha seguido el orden de los seminarios. Salió el Seminario XI en 1973, luego el I, luego el XX. Hemos lamentado mucho esa falla del orden. Hemos renegado mucho también, pero podemos preguntarnos hoy en día si el carácter singular de esta empresa editorial no tiene el gran interés de impedir que la obra de Lacan no se totalice, no se cierre sobre sí misma en un saber fijo y que termine siendo, en suma, en un patrimonio.
Guillaume Erner:
¿Por qué eso sería un peligro, el de hacerlo un patrimonio, Sophie Mendelsohn?
Sophie Mendelsohn:
Es un peligro, a mi modo de ver. Yo, quien pertenezco a la tercera generación de psicoanalistas. Entonces, no soy de aquella de los compañeros de ruta -y a veces de desvío- de Lacan ni aquella de los alumnos o sus analizantes, y esta tercera generación llega en un momento de la historia donde la relación con las instituciones y las figuras de amo cambiaron. No buscamos un Lacan redivivus, a Lacan vuelto a la vida, incluso piedra pulida de sí mismo. Buscamos los usos contextualizados que podemos hacer de Lacan hoy en día.
Entonces, estamos llevados en este proyecto por el inmenso trabajo que ha sido hecho por estas dos generaciones de psicoanalistas que nos preceden, por su deseo de analista, en suma, pero también somos llevados por un deseo de analista más amplio que atraviesa las ciencias sociales con una intensidad particular en estos últimos tiempos.
Pienso que esto muestra también lo vivo del pensamiento lacaniano. Pienso en autores en la actualidad editorial muy reciente. Pienso en el libro de Hervé Mazurel, L’insconscient ou l’oubli de l’histoire -su título no es una carga contra el psicoanálisis-. Y hay muchos otros autores, particularmente en Estados Unidos que tienen un uso de Lacan a vez crítico y clínico y que abren perspectivas para el análisis del tiempo actual.
Guillaume Erner:
Jacques-Alain Miller, una pregunta difícil…
Jacques-Alain Miller:
Si usted me permite, quisiera decir unas palabras sobre la voz de Lacan.
Creo que ustedes han escogido un extracto que no es una parte del seminario de Lacan, según mi opinión…
Guillaume Erner:
Es una conferencia.
Jacques-Alain Miller:
Es una entrevista o una conferencia. Y eso da una voz muy tranquila y de estudio mientras que, en su Seminario, Lacan brillaba por su dinamismo y por una voz que tenía inflexiones extremamente cambiantes. Eso llegaba incluso a la vociferación en ciertos momentos y luego podía volverse de nuevo muy dulce. Podía ir del humor más grosero en momentos de la sala de guardia y luego hasta las expresiones más refinadas. Entonces, el ejemplo que ustedes han dado, en mi opinión, es un poco restrictivo. Discúlpeme.
Guillaume Erner:
Tenemos otros ejemplos. Vamos a hacérselos escuchar en unos instantes.
Jacques-Alain Miller:
Encantado.
Guillaume Erner:
Si le pidiese definir lo que era el psicoanálisis para Lacan, ¿en qué se diferenciaría, por ejemplo, en la cura para Freud?
Jacques-Alain Miller:
Escuche. Me cortó en el momento en que iba a explicar el título sobre el cual usted me interrogó. Y, entonces, estaba en el fantasma y tratando de enseñar pedagógicamente lo que es el fantasma en esa “Lógica del fantasma”. Entonces, para decirlo como profe, este fantasma tiene un triple estatuto.
Primeramente, el fantasma como ensueño. Así como están las ensoñaciones de los viajantes solitarios, son ensoñaciones que se hacen en solitario, estando consciente y manejando estas ensoñaciones de acuerdo con el propio agrado. Este es el primer sentido.
El segundo es más delicado. Es el fantasma como medio de goce y de goce solitario también aquí. Digamos que son las imágenes, el pensamiento, las frases, los escenarios que suscitan y acompañan la masturbación. Esta es una experiencia de todos -me parece-.
Y tercero, me parece que es la más complicada, está el fantasma inconsciente, el fantasma llamado fundamental que da su marco a toda la vida mental del sujeto y es en la cura que la descubre precisamente.
Usted me preguntaba antes de que tome la lógica, para tomarlo como segundo término, usted me preguntaba qué diferencia hay entre la práctica del psicoanálisis por Freud y para Lacan. Creo que la cosa más evidente -y de esto hicimos un reproche agudo a Lacan- es que la duración de la sesión analítica en Freud era de una duración fija. Se decía que era de una hora, otros de 55 minutos para que el psicoanalista en los 5 minutos restantes pueda hacer sus necesidades, se mantuvo eso incluso a hasta tres cuartos de hora. Mientras que para Lacan impuso de entrada desde los años ’50 como alguien que hacía sesiones de duración variable. Y eso era algo que iba ya contra los dogmas y se amenazó a Lacan con borrarlo de las asociaciones psicoanalíticas a causa de esa singularidad. Como lo dijo Lacan, él nunca renunció; hizo de esa práctica la piedra angular de su método y eso terminó mal, en efecto. Él terminó siendo excluido por la Asociación Internacional de Psicoanálisis que llamamos a menudo International Psychoanalytical Association. Bien si ésta fue fundada por Freud en Viena, pasó a las manos de los anglosajones -primero los ingleses y luego los estadounidenses-, y Lacan fue cazado por esa sociedad y entonces creó su propia Escuela en 1964, la Escuela Freudiana de París. Ahí no solamente hizo sesiones variables, sino que hizo sesiones -diría- cada vez más cortas justificando ese método en función de lo que consideraba la estructura del inconsciente.
Guillaume Erner:
¿La sorpresa debía ser un elemento de la cura?
Jacques-Alain Miller:
La sorpresa fue un término que fue introducido en el psicoanálisis -si no me equivoco- por Theodor Heit, el cual se volvió luego uno de los papas de la IPA y quien había notado que la interpretación analítica, es decir cuando el psicoanalista abre la boca para -¿cómo voy a decirlo?- un comentario, pero que también es un oráculo que responde al discurso del paciente, indica que esa interpretación es al mismo tiempo una sorpresa para el sujeto, lo desvía y le hace darse cuenta ángulos que le eran invisibles.
Guillaume Erner:
Nos encontramos en veinte minutos.
Jacques-Alain Miller, el Seminario libro XIV y Primeros escritos son entonces los dos libros inéditos de Jacques Lacan publicados en Seuil y su libro Cómo terminan los análisis – Paradojas del pase. Sophie, nos damos encuentro en unos instantes para continuar evocando a Lacan, su obra y sus Escritos.
……………….
Guillaume Erner:
Estamos en compañía de Jacques-Alain Miller y Sophie Mendelsohn, primeramente, porque dan cuenta de un elemento editorial, los Primeros escritos de Jacques Lacan y el Seminario, libro XIV, La lógica del fantasma que han sido publicados en Ediciones du Seuil. Y usted, Jacques-Alain Miller, ha publicado Cómo terminan los análisis en Ediciones Navarin. ¿Podría darnos unas palabras sobre el método del psicoanálisis lacaniano, Jacques-Alain Miller?
Jacques-Alain Miller:
Escuche, voy a tomar eso a partir del fantasma -si me lo permite- ya que está en el título. Lacan da una fórmula del fantasma que se retoma en el Seminario y que inventó ya -si mi recuerdo es bueno- en el Seminario V o VI, es decir mucho antes. Sería necesario un pizarrón negro para escribir la letra S mayúscula barrada $, un punzón ◊ y, del otro lado, la letra a minúsculo. El $ es un sujeto, el punzón designa un conjunto de relaciones y la a minúscula es un objeto: ($◊a)
Entonces, precisemos. ¿Por qué un $? Porque es el sujeto fundado por el inconsciente -si creemos en lo inconsciente, por supuesto-. Es que el inconsciente está constituido por pensamientos donde el sujeto no puede decir “Yo” [Je]. Es eso lo que da el inconsciente. Y como dice Lacan: “Pienso ahí donde no soy” y es eso lo que traduce, es uno de los sentidos que podemos dar a ese $.
El punzón en esta cuestión quiere decir que el sujeto está fascinado, fijado por ese famoso objeto a minúscula y que está -dice Lacan- en fading -como lo vemos poco a poco se puede borrar el sujeto y estar fascinado por este objeto a minúscula-. Lo más difícil para hacer comprender es qué es este objeto a minúscula. Es lo que llamamos en psicoanálisis el objeto parcial. Es un objeto que es tomado del cuerpo y que concentra lo más intenso del goce.
Freud encontró dos de estos objetos: el objeto oral y el objeto anal -que son bien conocidos-. Lacan no dudó en añadir dos objetos a estos: la mirada -el cual es especialmente realzado en la psicosis donde el sujeto puede verse vigilado por todos-, también se presenta en lo que Freud llamaba -el término está en la perversión y Sartre había tomado el ejemplo del voyerista-; y cuarto objeto, la voz -que es muy realzada en primer plano en la psicosis donde el sujeto puede escuchar voces en su cabeza hablándole- y a partir de aquí la función de la voz es más extendida. Quinto, lo que aparece es el famoso falo. Justamente Lacan dice lo contrario, que no hay objeto fálico. Es por ello por lo que lo escribe con la letra griega -φ porque el falo es golpeado por la castración. Esta castración está -de cierta manera- amordazada por la detumescencia del órgano después de su goce.
Entonces, he aquí la trayectoria del fantasma -si puedo decir-. Si permite todavía unas palabras, habría que hablar de la lógica. La lógica es esencialmente matemática es una combinación de símbolos que son manejados fuera de sentido y no se pueden interpretar como un texto de la lengua común. Es ahí que la práctica de Lacan, que el método de Lacan se hace ver, es decir que se recomponen las redes de las cadenas llamadas significantes -que son cadenas de símbolos fuera de sentido-. Esto no quiere decir que el psicoanálisis es una ciencia, pero Lacan sí tenía ganas de que sea una ciencia y es por ello por lo que la imita inventando un álgebra similar suya para poner en fórmulas los conceptos capitales de Freud. Y acabamos de verlo con el fantasma. Hace fórmulas en imitación de las matemáticas y es aquí que llega algo fundamental en este seminario, es que dice que hay una cosa que no podemos poner en fórmulas y es el acto sexual.
Guillaume Erner:
Sophie Mendelsohn nos evocaba hace algunos minutos la manera en que usted, psicoanalista, utiliza a Lacan para el análisis con los que vienen a verla en el diván. Algunas palabras sobre este tema.
Sophie Mendelsonh:
Sí, efectivamente, Guillaume Erner, está el método y están los usos. Evocaba, hace un instante, a propósito de estos usos la formidable vitalidad de la teoría lacaniana porta en este momento sobre todo con el anudamiento con las ciencias sociales tanto en Francia como en el extranjero donde Lacan es particularmente leído. Por ejemplo, un teórica norteamericana que se llama David Marion acaba de hacer aparecer un libro que se llama Lacan negro[1] donde se encuentran obras colectivas extremadamente robustas, por ejemplo, aquella coordenada por Alianis Tavakaquis que se llama “The lacanian left” donde se ve la multiplicidad de usos y la circulación de la teoría lacaniana en campos que no le están directamente asociados…
Guillaume Erner:
Cuando alguien entra en su consultorio de análisis, cuando se tiende en el diván, ¿en qué moviliza a Lacan usted? ¿Qué es lo que Lacan le permite pensar?
Sophie Mendelsohn:
Lacan permite pensar en algo que efectivamente abre las perspectivas completamente nuevas que se descalzan, por ejemplo, de la interpretación freudiana.
En un texto algo oscuro, pero que es bastante célebre llamado “El atolondradicho”, abre una perspectiva nueva de relación con la clínica, es decir en el decir de los pacientes, al subrayar este punto que es -cito la frase-, mejor no la cito porque no la escribí y no me acuerdo en este momento, pero pone el acento sobre el hecho de que el analista tiene que vérselas más con el acto de decir que con la significación de las palabras de un paciente. El punto de emergencia de la palabra es lo que sería lo buscado por el analista ahí donde el tema del fantasma podría existir.
Esto implica también que el contexto en el que este acto de decir -porque es algo extraordinario que la gente hable de eso-, lo hacen desde un punto subjetivo que está en juego en la manera en que estos analistas reciben esas palabras. Se puede religar esto a la manera en que el psicoanálisis al mismo tiempo ha constituido un modelo de puesta en relación con el sujeto del inconsciente, pero también -es lo que hacemos en un libro que va a aparecer muy pronto en La Découverte y que coordino con Livio Boni, que es también mi coautor para La vida psíquica del racismo- uno se puede interesar en los problemas de contextualización en la manera en que el psicoanálisis ha sido traído a conjunciones geohistóricas específicas y en contexto no-occidentales donde no hay nada evidente a lo que fue movilizado, pero donde pudo ser utilizado localmente e invita a interesarse en los contextos específicos de sus usos.
Guillaume Erner:
Jacques-Alain Miller, aquí también se trata de una pregunta difícil. Si debiésemos definir los objetivos de un psicoanálisis según Lacan, ¿sería, por ejemplo, el final de los síntomas?
Jacques-Alain Miller:
El final de una cura, en efecto, supondría que se puedan levantar -como se dice- todos los síntomas. Freud notaba que hay restos sintomáticos incluso al final del análisis. Es decir, que hay un límite.
Lacan, mucho más astuto que Freud en esto, transformó lo que Freud llamó «restos sintomáticos», los bautizó a estos restos sintomáticos como sinthome. Es casi un síntoma, pero sinthoma es una grafía antigua del síntoma. El sinthome, dice, es el final de un análisis. Transforma los restos transferenciales diciendo que es un modo particular del síntoma y es el sinthoma del cual no se llega al fondo, el cual siempre está ahí.
Guillaume Erner:
Entonces este sinthoma del cual no se llega a fondo, ¿es la neurosis, la psicosis? ¿Es simplemente la dificultad de ser -usted decía- del sujeto del inconsciente?
Jacques-Alain Miller:
Escuche. Podríamos decir que la elucidación final -pero hay que haberla probado, no es suficiente con decirla como si fuera una contraseña- es, para decirlo más difícilmente, la percepción de que no hay normas sexuales. Es decir que, en lo real, en lo inconsciente, no hay ninguna que fuera prescrita en cuento al sexo. Normas sexuales hay en los animales donde el partenaire está siempre especificado y donde se podría la relación de lo masculino y lo femenino. Pero como no hay norma sexual -si lo admitimos- es para que podamos situarnos en que hay normas sociales que vienen a su lugar y que nos dicen qué es lo que habría que hacer con el sexo y cuál sería la buena manera de gozar. Evidentemente, es el principio del racismo. El racismo es no poder soportar el modo de gozar del otro. Es esa su base. Entonces, ahí donde hay normas sociales, hay anti-normas sociales, por supuesto, pero que hacen parte del mismo sistema. Que haya hombres y mujeres no es una norma sexual, no es una norma social, es un hecho que es relativo a una ciencia que se llama biología.
Guillaume Erner:
Vamos a escuchar otro extracto de la voz de Lacan.
Jacques Lacan:
“El inconsciente es del discurso del Otro. Es mi fórmula. Está estructurado como un lenguaje, lo que es un pleonasmo necesitado para hacerme escuchar pues el lenguaje es la estructura. El inconsciente no tiene pulsación oscura del pretendido instinto ni núcleo del ser, sino solamente su hábitat. No solamente el lenguaje es un medio tan real que el mundo llamado exterior, sino que hay que estar tan cretinizado como lo estamos por las imaginaciones que se han constituido hasta aquí -la teoría del conocimiento y el pretendido método concreto de la educación- para eludir ese hecho masivo. Pero no se vuelve justamente un hecho sino una vez soportado de una condición científico que el hombre cree, que hace su crecimiento en tanto está sumergido en un baño de lenguaje como en medio llamado natural. Este baño de lenguaje lo determina incluso antes de haber nacido.”
Guillaume Erner:
La voz de Jacques Lacan. Un comentario, Jacques-Alain Miller.
Jacques-Alain Miller:
Todavía unas palabras sobre la voz. Ahí reconozco la voz de Lacan leyendo un texto. No es lo mismo como en el Seminario donde era improvisado a partir de notas. Lacan tomaba notas incluso en la mañana y luego entregaba eso recién salido del horno a su Seminario. Esas notas las tenemos. Están hechas con palabras separadas, con pequeñas frases y luego creaba su seminario en el momento con la voz que mencioné, que algunos dicen que era de un extraordinario comediante. Aquí es un Lacan leído no con la misma intensidad.
Sophie Mendelsohn, cuando se lee una página de Lacan uno se sorprende -usted lo evocaba hace un instante- por la dificultad de comprensión. Hay símbolos, hay dibujos, conjuntos, etc., ¿por qué…
Jacques-Alain Miller:
Lacan mismo había dicho que estaba orgulloso de que había conservado su poder de no-lectura. Estaba contento con el hecho de que uno no llegue a leerlo.
Guillaume Erner:
¿Por qué?
Jacques-Alain Miller:
Estaba contento de ello -creo- porque su modelo era James Joyce. James Joyce dijo: “Doy trabajo a los universitarios para 300 años”. Creo que Lacan tenía la misma ambición.
Guillaume Erner:
Sophie Mendelsohn, ¿qué es lo que da esto a los psicoanalistas….
Sophie Mendelsohn:
Me acorde entretanto de la frase que se me había escapado y que ilustra bien esta cuestión: “Que se diga queda olvidado tras lo que se escucha en lo que se dice”. He ahí la manera en que Lacan…
Jacques-Alain Miller:
No es absolutamente límpido.
Sophie Mendelsohn:
Así es. Esta abre el texto de “El Atolondradicho” que tiene la reputación, justamente, de ser particularmente oscuro, pero bueno, hay debates de lo oscuro de Lacan. Me hace acuerdo a lengua barroca, pero que es un llamado precisamente a ponerse a trabajar, es decir, a no considerar que el sentido está dado sino, al contrario, a lo que está en juego. A partir de este Seminario La lógica del fantasma es que va a dar lugar a lo que Lacan llamará al inicio del año ’70, la “ciencia del goce”[2], es decir, abrirse…
Jacques-Alain Miller:
Solo que no es esa expresión. “Ciencia del goce” es algo que jamás he leído.
Sophie Mendelsohn:
Ah, bueno, podremos regresar tal vez luego a eso ulteriormente. En todo caso, es ese campo de lo real el que da al lenguaje otra profundidad que aquella del sentido y que viene a buscar la articulación del cuerpo y del lenguaje. De esta manera no estamos únicamente captados como analistas por la interpretación, sino también por una forma de realización del inconsciente en la cura.
Guillaume Erner:
Jacques-Alain Miller, la misma cuestión, la utilización, por ejemplo, de matemáticas, de fórmulas, de ecuaciones, ¿por qué?
Jacques-Alain Miller:
Se lo dije. Es porque Lacan quería un modelo sobre la ciencia matemática. Para él, lo que llama lo real se lo puede captar a partir de la lógica. Tiene un aire muy paradójico, pero es porque en lógica se puede hacer demostraciones de la imposibilidad. La paradoja de Lacan es que para él lo imposible es lo real. Antes de caernos de bruces delante de esta paradoja, es necesario decirse muy simplemente que esta fórmula sobre lo real que se ha extendido completamente -aunque la lanzó una vez en una entrevista- es que lo real es contra lo cual uno se choca. Eso aplica a todo el mundo y luego de eso fue retomado por los hombres de política, los artistas, etc. Y bien, precisamente, lo imposible es lo real en la medida donde lo real es cuando uno se choca y que uno no puede evitar -si se quiere-.
Entonces, el gran real es que, como dice Lacan -a pesar la mayoría de los teóricos y teóricas del género hoy en día, sea lo que pensemos-, no hay sino dos sexos: los hombres y las mujeres. Él añade de manera humorística: “Uno se obstina en añadir ahí los auverneses. Es un error”[3]. ¿En qué está fundado este dos? Está, en efecto, fundado en lo que aprendemos en el microscopio en biología, a saber, que en el nivel de los gametos hay dos: para los hombres los espermatozoides y para las mujeres los óvulos; y a nivel de cromosomas hay el famoso cromosoma XX para las mujeres, y XY para los hombres. Eso es un real en el sentido de la biología. No es el real en el sentido de Lacan.
Para Freud, no llegamos en psicoanálisis -en biología sí- a definir lo masculino y lo femenino. Hay una indeterminación. Es precisamente en ese sentido que puede producirse toda una lista de posiciones subjetivas y de modos de goce que hoy en día en día llaman el «género».
Guillaume Erner:
A modo de conclusión, Sophie Mendelsohn…
Sophie Mendelsohn:
Sí. Me hubiera gustado retomar un punto que Jacques-Alain Miller retomó rápidamente que es la cuestión del racismo y que está ligada a aquella del fantasma. En una entrevista televisada que Jacques-Alain Miller realizó con Jacques Lacan en 1973 y que apareció luego bajo el título de “Televisión”, Lacan decía -a propósito de una profecía que había hecho en la misma época en su seminario-: “El racismo está en el avenir”. Lacan ligaba el racismo a la cuestión del fantasma y el aturdimiento que produce ese fantasma. He ahí lo que decía que desde el momento en que uno se mezcla -es decir, en el mundo tal como fue reorganizado por los imperialismos- hay fantasmas totalmente inéditos que no habrían aparecido de otra manera. Y estos fantasmas refuerzan nuestro aturdimiento y han producido un reforzamiento de la posibilidad de responder a este aturdimiento mediante el racismo.
Guillaume Erner:
Gracias, Sophie Mendelsohn. Gracias, Jacques-Alain Miller. Su libro Cómo terminan los análisis en Ediciones Navarin y estos dos inéditos de Jacques Lacan, el Seminario XIV La lógica del fantasma y los Primeros escritos, ambos en Ediciones du Seuil.
Así, en algunos segundos los puntos de actualidad en France Culture.
*Traducción de la entrevista en el website de France Culture: https://www.radiofrance.fr/franceculture/podcasts/l-invite-e-des-matins/lire-lacan-aujourd-hui-1515690
[1] Marriot, D., Lacan noir – Lacan and afro-pessimism, Pittsburgh, Series Editors, 2021.
[2] Lacan utilizó este sintagma durante el Seminario XXI Les non-dupes errent durante la clase del 20 de noviembre de 1973, no obstante, no lo hizo en referencia al psicoanálisis sino a una supuesta iniciación del ocultismo en los misterios del cuerpo.
[3] Lacan, J., El Seminario, libro XIX, …o peor, Buenos Aires, Paidós, 2014, p. 153.

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