Tú Eres lo que Yo Digo – por Laurent Dumoulin – 2022/06/30

TÚ ERES LO QUE YO DIGO

Por Laurent Dumoulin

2022-06-30


Porque procede de identificaciones y significantes amos, la política convoca a los que se atreven a hacerlo a decir algo sobre su Yo [Je]. Entonces, ¿»Yo soy lo que digo» hace síntoma en política?

La vacilación de los semblantes que organiza el mundo y el anonimato producido por los avances en el discurso de la ciencia y la globalización, provocan un cierto desconcierto para muchos sujetos, a menudo teñido de angustia. En respuesta a esto, en los últimos cuarenta años, hemos asistido a un retorno del populismo en las democracias occidentales. Esta ideología encuentra su éxito en la neodualización que propone de un mundo cada vez más pluralizado. Estaría el pueblo y las élites: para las primeras, virtudes; para las segundas, vicios.

El pueblo, como lo indica suficientemente el artículo definido, no está dividido. Como Uno, él hablaría con una sola voz. Mejor aún, como Yahvé declarando: «Yo, en todo caso, veo claramente»[1] conocería su Bien. ¿Por qué milagro se obtendría este pueblo único y lúcido?

El Uno del pueblo está fundado sobre una segregación. Para que el pueblo se convierta en Uno, es necesario designar al no-pueblo, y extraerlo. El pueblo habla con una sola voz, porque el no-pueblo no tiene derecho a hablar.

La lucidez es la de los que han visto que todo es semblante, fake, complot, Deep-state. A este respecto, no habría por qué dejarse engañar: la llamada democracia representativa, ¡muy poco para los Uno-solos! Como la representación no vale nada, entonces el pueblo reclama ser directo. En este asunto, directo de la derecha o de la izquierda, no importa.

Pero, cuando hablamos tanto del pueblo, ¿estamos tan seguros de que el pueblo habla? Dato inquietante: donde habría el pueblo, el líder nunca está lejos. Bajo la apariencia del hombre providencial, o de la buena madre que vela por sus hijos, no hay populismo sin líder. Y es él quien, detrás del micrófono, dice… lo que el pueblo quiere.

Síntoma de la caída del Padre, el retorno del populismo hace que sea particularmente notorio cómo la política es una cuestión de palabras que dan en el blanco, capturando al sujeto donde el inconsciente no entrega ningún ser. A  los nativos, el líder les habla de inmigración masiva y de un gran reemplazo. Para la gente woke, el patriarcado colonial es designado como la causa de todos sus males y, por lo tanto, debe ser cancelado.

¿Qué quiere la gente? Imposible decirlo, porque lo que escuchamos no es su enunciado, sino sin lugar a dudas, la gran voz del director. El populismo es una de las formas contemporáneas de negación del inconsciente. Esta ideología le da a la gente un Yo soy lo que digo. Esta glorificación del pueblo no tiene otra función que la de velar el «Tú eres lo que yo digo»  ordenado por el líder.


*Dumoulin L., Tu suis ce que je dis – Ecole de la Cause freudienne

[1] Biblia de Jerusalén, Libro de Jeremías, 7.2.

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