El Autismo y Algunos Conceptos de la Última Clínica Psicoanalítica – por Silvia Elena Tendlarz – 2021/09/09

EL AUTISMO Y ALGUNOS CONCEPTOS DE LA

ÚLTIMA CLÍNICA PSICOANALÍTICA[1]

Por Silvia Elena Tendlarz

2021-09-09


Mónica Larrahondo:

Bienvenidos a una sesión más de nuestro programa de estudios de la psicosis que este año hemos decidido estudiar el autismo. El día de hoy nos acompaña Silvia Tendlarz, a quien agradezco muchísimo por su disposición siempre en este trabajo y con nuestra sede en particular. Así que Silvia, te agradezco. Le doy la palabra a Jaime Castro quien será nuestro interlocutor.

Jaime Castro:

Buenas noches con todos. Buenas noches, Silvia. Bienvenida a nuestra sede de la NEL-Cali de nuevo. Para nosotros es un gusto tenerte acá una vez más. Lástima que no sea presencial, pero que algún momento pueda volver a ser presencial. Ya hemos tenido anteriormente oportunidad de contar con ella en espacios de trabajo y han dejado una huella muy importante en nuestra sede. Entonces es algo que agradecemos muchísimo y agradecemos que estés con nosotros acá en este programa de estudio. Quiero presentar a Silvia para quienes no la conocen. Ella es psicoanalista en Buenos Aires, es miembro de la EOL y de la ECF en París; tiene el título de AME y es actualmente miembro del consejo de la AMP. También es profesora adjunta a cargo de la cátedra clínica de autismo y de las psicosis en la infancia en facultad de psicología de la UBA; es docente del ICdeBA y de la maestría en psicoanálisis de la Universidad de San Martín. Es profesora también de la maestría de teoría psicoanalítica lacaniana en la Universidad Nacional de Córdoba. Silvia es autora de numerosas publicaciones, de las cuales destaco -por el tema que nos ocupa- algunas: Clínica del autismo y de las psicosis en la infancia -en Colección Diva, que ella misma dirige-, Estudios sobre el autismo 1 y 2 -también de la misma colección. Otro texto es Casos clásicos de psicoanálisis sobre autismo y psicosis en la infancia.

Para la sesión hemos nombrado como título del tema que nos ocupa el día de hoy: “El autismo y algunos conceptos de la última clínica psicoanalítica”. Entonces, pues, sin más, le doy la palabra a Silvia. Silvia a tener una intervención más o menos de una hora aproximadamente. Luego damos un espacio de conversación al que le invitamos desde ya a participar para hacer de esto un espacio bien dinámico. Bienvenidos a cada uno de ustedes. Adelante, Silvia.

Silvia Elena Tendlarz:

Gracias ante todo por la invitación. Me encanta estar en Cali, aun virtualmente. Me encanta volver a trabajar con ustedes. Tengo el grato recuerdo de un viaje por Cali que estaba antecedido por una gran cantidad de años de trabajo con Mónica cuando ella estuvo por Buenos Aires. Me dio la posibilidad de conocerlos a ustedes con quienes he tenido el gusto de trabajar y que es un gusto volverlos a ver. Así que muchas gracias por la invitación.

Cuando me propusieron ver el tema del autismo de acuerdo con algunos de los últimos conceptos de la enseñanza de Lacan, lo primero que pensé es que -en realidad- toda la orientación lacaniana que se ocupa del psicoanálisis ha ido progresando con Lacan en la interpretación del autismo de acuerdo con los conceptos psicoanalíticos lacanianos. El gran vuelco se da después de los años 2010 cuando Éric Laurent va a retomar la última enseñanza de Lacan a partir de la lectura de Miller en el curso El Uno solo que es del 2011. Eso va a abrir una nueva perspectiva para entender el autismo. En la Universidad de Buenos Aires donde tengo una cátedra, los autismos están siempre sorprendidos porque, en general, no se va muy lejos de la metáfora paterna o de la alienación y separación. Y yo les explico que yo tengo necesidad de explicar al menos -de una manera un poco amplia- la última enseñanza de Lacan porque no tengo manera sino de explicar el autismo. O sea que hay que entender que para entender el autismo, necesitamos la última enseñanza de Lacan porque es tanto más esclarecedora. Justamente en el autismo no va a haber forclusión del Nombre-del-Padre; no va a haber ni alienación ni separación. Todos esos conceptos que son operativos para hablar de la psicosis, pero que no nos resultan tan claros para hablar del autismo. Entonces, es necesaria la última enseñanza para poder entenderlo.

Lacan habló de autismo -no es que no habló nunca-, pero en un sentido amplio. Voy a puntuar algunas de sus observaciones que no van a conducir al mismo lugar. Desde ya les anticipo que el punto de arribo va a ser cómo llegar a la idea del Uno-solo, cómo funciona en el autismo el Uno-solo sin cuerpo. Es la manera en que lo presenta Éric Laurent.

Ahora, el movimiento psicoanalítico son los que realmente se interesaron en el autismo. Para la psiquiatría tuvo una cuestión tangencial. O sea, tenemos el psiquiatra Leo Kanner que armó el diagnóstico de autismo infantil precoz poniendo el énfasis en el aislamiento y las estereotipias; y tenemos el diagnóstico de psicopatía autista de Asperger, que después se llamó síndrome de Asperger en los manuales diagnósticos. Eran diagnósticos más bien psiquiátricos que quedaron en los manuales diagnósticos, pero que fueron muy instructivos en la descripción de lo que es el autismo. Entonces, la idea principal era la fijeza y lo que se llamó el gusto por la soledad y las conductas estereotipadas. Entonces, cuando ya se hablaba de conductas estereotipadas hay un dejo de crítica y de hablar de una cierta discapacidad. O sea que hay un sentido negativo. Entonces, toda la importancia del psicoanálisis fue que en lugar de considerarlos como conductas estereotipadas u obsesiones -que ya conlleva la ideología de que habría que extraérselos para que pueda conectarse con el medio de otra manera- es hablar de pasiones o intereses específicos. El concepto de intereses específicos lo usó Maleval cuando hablaba de que en el borde autista estaba el objeto autista, el doble y los intereses específicos; y también en el coloquio de Rennes se habló de las afinidades o las pasiones del niño autista. Entonces, se dan cuenta de que ya tiene otro dejo. Hablar de la pasión o de las afinidades -lo que sería la terapia de afinidad que proponía como psicoterapias- es partir ya de un cierto respeto de la solución del sujeto autista para encontrar una solución a su mundo y que se le vuelva menos intrusivo y angustiante. Ya conlleva la idea de que tiene eso como solución y a partir de eso ver de qué manera se puede trabajar. Es distinto pensar que hay que arrebatarle la solución al sujeto autista para llevarlo a una adaptación, es decir, sacarlo de una estereotipia para llevarlo a otra. Esas son las conductas adaptativas.

Entonces, este comportamiento extraño de aislamiento en relación con los otros. Hubo distintos psicoanalistas que se interesaron desde los años ’30. Lo tenemos con Melanie Klein y el famoso caso Dick en los años ’30 donde habla de una esquizofrenia atípica. Hay una serie de casos que he visto de una serie de niños que no se comportan como un esquizofrénico común. Habría que estudiarlo más a fondo.

Luego está la ego psychology. O sea que el acento está puesto en el yo. Y tenemos en los años ’50 a Margaret Mahler que está en Nueva York y habla de la necesidad de atravesar esa caparazón autista. Esa la idea de que es una caparazón dura y hay que atravesarla. Eso también, con la misma idea en Chicago, Bruno Bettelheim en Chicago va a hablar de la fortaleza vacía. Entonces siempre hay la idea de que hay un muro y hay que atravesarlo. Acentúo esto porque vamos a ver que la concepción psicoanalítica va a ser otra. Todo esto acentúa lo rígido, lo duro y vamos a ver con Éric Laurent y a hablar de algo elástico que puede ser desplazado, que puede producirse un movimiento, que no es algo estático y duro que hay que derribar.

Después tenemos a Meltzer en los años ’70 junto a los kleinianos que va a hablar de un espacio bidimensional. Es maravilloso todos los estudios de Meltzer sobre la bidimensionalidad -es como para no perder su lectura- y que va resultado de lo que ella llama una identificación adhesiva. La descripción es exacta, pero la teorización me parece que se puede rever. Tendríamos una concepción distinta porque los kleinianos parten de la idea de continente-contenido. Nosotros nos vamos a orientar -como dice Éric Laurent- por una clínica del agujero. Entonces, pero la percepción es clara y es correcta. Todos estos analistas han sido muy agudos y merecen todo nuestro respeto a pesar de que Bettelheim se perdió acusando a los padres, pero por lo demás, las descripciones han sido muy exactas.  

Después está Francis Tustin. Tómenla en cuenta a Francis Tustin porque ella escribió trabajos hasta muy tarde. Y ella hablaba de una barrera protectora frente al mundo exterior genera por una autosensualidad corporal y que incluía Los objetos autistas y los objetos forma de sensaciones. Es la autosensualidad que impide que sienta, por ejemplo, el dolor. O sea que no siente el estímulo exterior porque están tomados por su propia sensualidad. Pero sigue la idea de una caparazón dura que hay que tratar de derribar. Y Tustin es importante porque los Lefort -cuando escriben en 1980 su primer libro- retoman a Lacan y a Tustin porque las descripciones y análisis de Tustin son extremadamente interesantes. Ella escribió cuatro libros.

Entonces la orientación lacaniana en relación con el autismo se origina con los Lefort. En realidad, tenemos un primer tiempo donde Rosine Lefort trabajaba con Jenny Aubrey. Jenny Aubrey era la psiquiatra a la que Lacan le escribe Nota sobre el niño. Jenny Aubrey era la jefa de servicios donde trabajaba en ese momento Rosine Lefort que estaba en análisis con Lacan. Seguramente Lacan la habrá enviado a ese servicio para que trabaje con Jenny Aubrey. Entonces, Rosine explica que parte de su análisis era escribir en detalle cada una de las sesiones con los niños autistas que veía en ese momento y que no podía explicar de ningún modo. Pero evidente a Lacan le interesó esa clínica porque no es habitual que pida a un analizante o a un psicoanalista que presente un caso. Y eso fue el caso de Rosine Lefort. Rosine Lefort presenta en lo que fue el Seminario I el caso Robert. Ella trabajaba con Robert y estaba en análisis con Lacan. Ella en los años ’50 lo presenta, pero va a escribir un libro con el marido -Rober Lefort- mucho después. En los años ’50, ella está haciendo la experiencia, pero en 1980 publica sus libros. Ella asistía a los cursos de Lacan. Entonces, cuando tiene que trabajar sobre el tema del autismo, ella trabaja a partir, por un lado, desde los esquemas ópticos -que Lacan había explicado en el Seminario I-, pero también retoma los desarrollos topológicos de Lacan y trabaja con el tema del agujero. Tiene un primer libro El nacimiento del Otro de los años ‘80. Y el segundo tiempo de su teorización es el 2003 donde publica un libro que no está en español que se llama La distinción del autismo donde va a hablar de una estructura autista que sería transestructural que sería de distintos grados -donde Maleval va a sacar su teoría de los grados del autismo-.

En medio de eso, en 1988, publican un libro que se llama Las estructuras de las psicosis en el niño Lobo y el presidente. Ese libro tampoco está en español. Va a hacer una comparación de Robert con el presidente Schreber. O sea que Robert, que nosotros lo estamos tomando en sentido amplio como autista, en realidad los Lefort lo aproximan más a la paranoia. Y van a ver por qué. Es por la teoría que ellos tenían. Primero, en los años ’80, a pesar de que toman los esquemas ópticos, tienen una clara dirección al agujero en contraposición a la teoría kleiniana. O sea que ellos pueden citar a Tustin, pero se van a diferenciar de ella justamente por esta concepción que queda por fuera del continente y el contenido. En ese primer libro van a plantear que el autismo es una a-estructura porque no se puede constituir como tal la estructura. O sea que está por fuera de la estructura. El significante… Ojo lo que dicen porque ellos habían seguido el curso del Seminario XIX de …ou pire, y van a decir que el significante queda como Uno-solo en lo real. Es exactamente lo que seguimos afirmando y lo que va a decir Lacan. Así que es un Uno-solo en lo real y también como la imagen aparece en lo real. Van a decir que el autista niega el agujero. Es el antecedente que les voy a explicar hoy del concepto de la forclusión del agujero. Ellos plantean que el autista niega el agujero.

En el segundo libro, van a cambiar un poco su teorización sobre el autismo y van a hablar de una pulsión de destrucción y también de distintos grados del autismo -esto es muy importante-. Van a decir que el Otro al que se dirigen no está agujereado, no le falta nada, ningún objeto es separable y tampoco hay deseo. O sea que no se puede producir ninguna extracción del objeto si no habría la operación de separación. Y la operación de alienación no estaría presente porque no hay un significante inscrito en el Otro. Cuando no hay alienación no hay alienación. Hay el Uno-solo. Piensen ustedes que, tanto Laurent como Maleval, se basan en los Lefort. En una época era la lectura obligada. Actualmente ya se lee menos a los Lefort por algunas de sus formulaciones. Son la base de las teorizaciones tantos de Maleval como de Éric Laurent. Entonces, va a decir que no hay imagen, no hay alienación, el doble real se vuelve esencial en el autismo. Al no haber alienación, el Otro queda como absoluto real sin objeto voz que pueda ser cedido. Ahí encontramos el primer libro de Maleval, El autista y su voz. No hay cesión del objeto voz.

El concepto de doble real no es de Lacan. Lacan nunca habla de doble real. Lacan habla con los esquemas ópticos de imágenes reales e imágenes especulares. Pero no habla de doble real. Entonces, en una entrevista a Rosine Lefort, le preguntaron qué es el doble real -si ella había introducido un concepto nuevo- y ella cuenta que una vez consultándole a Lacan, éste le dijo que en el momento de análisis en el que ella estaba, si para ella era un doble real, no podía equivocarse. O sea que ella introduce un concepto nuevo que, apoyándose en la idea del doble, que uno piensa en algo especular, pero también en algo que son las imágenes reales en el esquema óptico -ustedes saben que está el florero con las flores abajo; la primera imagen es real y eso va al espejo que es la imagen virtual; apoyándose en las imágenes reales se hace lo virtual-, entonces, en ese momento antes de lo especular, es la imagen real. Entonces, está hablando de un doble antes de lo especular. ¿Por qué? Porque no hay estadio del espejo en el autismo. El autista va a estar inmerso en lo real. Todo es real.

Y, por último, van a distinguir el autismo de las psicosis, aunque -y este es el punto que cambia todo-, para ellos, la salida del autismo es a través de la paranoia. Hay un enlace que están haciendo entre el autismo y la paranoia. Por eso pueden decir que Robert había que aproximarlo hacia la paranoia del presidente Schreber. Este es un punto que produjo mucha discusión dentro de nuestra comunidad analítica. ¿Por qué? Porque hay analistas que siguen pensando que el autismo forma parte de la psicosis. A partir de 2010, tanto Maleval como Éric Laurent, separan el autismo de las psicosis. Es por eso que en mi libro digo que el autismo no es una psicosis. Hay muchas razones por las cuales uno puede explicarlo. En nuestra comunidad psicoanalítica, psicoanalistas muy respetables y con una trayectoria clínica espectacular, siguen pensándolo como el polo extremo dentro del grupo de las esquizofrenias.

Hay que saber que para nosotros en el medio analítico lo que nos interesa es el tratamiento posible. No lo reducimos a una cuestión exclusivamente nominalista. Yo me baso en esta distinción porque -como lo dice una vez Maleval-, eso permite pensar una clínica nueva y original del autismo que lo vuelve tanto más interesante. Por eso es importante conservar esa distinción entre autismo y psicosis.

Ahora, van a decir que hay forclusión en el autismo, pero ellos se preguntan si hay que situarlo en referencia a la metáfora paterna. Al plantearlo así es una forma de preguntarse si la forclusión concierne al Nombre-del-Padre. Si es forclusión del Nombre-del-Padre estamos en las psicosis. Y ellos van a decir que no. Van a decir que tiene que hablarse en el autismo -como se trata del Uno-solo, sin alienación y sin separación- de una forclusión más radical, más acá de la castración, que es la forclusión de la Bejahung. El antecedente directo de la formulación de Éric Laurent de la forclusión del agujero es el planteo de los Lefort de esta forclusión más radical que es la forclusión de la Bejahung. O sea que el paso que le sigue lo va a dar Éric Laurent. Entonces, sin esta afirmación primordial, el significante no significa nada. Ustedes recuerdan que para que haya significación tiene que haber Bejahung. No hay eso. Entonces, lo van a distinguir de la esquizofrenia donde hay forclusión del Nombre-del-Padre. Por eso es muy particular. Ellos dicen eso, pero al mismo tiempo están diciendo que puede haber un pasaje del autismo a la paranoia, pero no se entiende muy bien cómo puede ser ese pasaje. Sería un cambio de estructura y sabemos que la estructura es un incurable. Uno de los incurables es la división subjetiva y otra es la estructura. Uno no puede cambiar de estructura. Uno puede encontrar una estabilización al interior de la estructura, pero no puede cambiar de estructura.

Entonces, ellos en 1996 ya van a hablar de una estructura autista donde, a diferencia del planteo anterior, decían que no había estructura. Y toman a los testimonios de los autistas de alto nivel para hablar de la estructura trans-estrutural. O sea que es una estructura que no es una estructura. Es maravilloso el análisis que hacen. Es un libro poco conocido, pero es sumamente interesante porque estos autistas de alto nivel como Temple Grandin y Sellin son ya examinados por ellos. Luego han tenido tanto auge dentro del mundo analítico porque en los años ’80 empieza a aparecer lo que llama las narraciones autistas. Tiene que ver con los testimonios de los autistas llamados de alto nivel que dan cuenta de su posición subjetiva y cómo habían transitado el autismo. Entonces, es sumamente interesante porque ya ellos se interesaban por estos testimonios que empezaban a aparecer.

Los Lefort se basan en Lacan. Lacan solo habló del tema del autismo en 4 oportunidades. No es mucho. La primera vez en 1953 en el Seminario I cuando habla del caso Dick de Melanie Klein y también el caso Robert de Rosine Lefort. Va a decir que estos niños están inmersos en lo real. Van a hablar de que no hay un llamado dirigido al Otro y el lenguaje está interrumpido en la palabra. Hay algo de la palabra que no puede advenir como tal.

Después, en Alocución de la psicosis del niño, en el ’67, y sin mencionar al autor -que había sido Sami Ali- menciona un caso. Es el caso Martín. Es cuando el niño plantea una palabra más primordial que cualquier mamamama. O sea que ya está reenviando a esta idea de lalengua.

Y la tercera es que si los niños se tapan los oídos es porque se protegen del verbo. Esto puede ser tomado como la discusión de si hay o no alucinación en el autismo.

Por último, está conferencia de Ginebra sobre el síntoma, en 1975 -casi al final de su enseñanza-, donde va a decir: “Los autistas se escuchan ellos mismos. Escuchan muchas cosas. Esto desemboca incluso normalmente en la alucinación. Y la alucinación siempre tiene un carácter más o menos vocal. Todos los autistas no escuchan voces, pero articulan muchas cosas. Se trata de ver precisamente dónde escucharon lo que articulan. Se trata de saber por qué hay algo en el autista o en el llamado esquizofrénico que se congela.” Y habla de personajes más bien verbosos. O sea, fíjense que él va a hablar de la detención en el estado nodal de la palabra cuando dice que el logo representa el estado nodal de la palabra y también va a hablar de eso que se congela.

Todo va a llevar a la idea y al planteo de lo Uno-solo. Haiuno. Haiuno en el autista, en la neurosis, en la psicosis, en todo ser hablante Haiuno. El tema es que hay un S2 que se inscribe en la neurosis; hay un S2 que se holofrasea en las psicosis; pero no hay S2 en el autismo porque hay Uno-solo que itera. Ahí necesitamos los conceptos desarrollados por Jacques-Alain Miller para explicar el autismo.

Antes de ver lo de Miller tenemos a Maleval. Maleval escribe El autista y su voz. Eso fue en el 2009. Fue un éxito en ese momento. Era novedoso. Después de los Lefort nadie se había ocupado más del tema del autismo. Fue un boom la aparición de los textos de Maleval donde va a decir que era un tipo clínico que permanece invariable. Plantea algo que, como funcionamiento subjetivo singular, una idea del autismo que va al autismo. O sea que no hay un cambio de estructura. Incluso esta soledad y fijeza puede atenuarse o desaparecer, aunque el estilo de funcionamiento permanezca invariable. Es muy importante. El borde puede reducirse a un interés específico con un estilo iterativo.

Yo estaba el otro día en la sesión con una chica que veo desde los 10 años. Tiene ya 16. Su estilo iterativo en su momento era hablar de dibujos animados. Y ahora relata cosas de su interés, pero cuando lo relata lo relata de la misma forma iterativa. Es la misma manera que cuando un niño tira un papel, y lo tira y lo tira y lo tira; cuando ella está contando una cosa, lo cuenta, lo cuenta y lo cuenta. O sea que el estilo iterativo yo pensaba que qué curioso voy reflexionando en las sesiones esa particularidad donde ella insiste en un tema. Puede estar toda la sesión repitiendo lo mismo con muy pocas variaciones como cuando un niño juega en la sesión y va jugando con pequeñas variaciones sobre lo mismo. Ella podía hablar de algo repitiendo lo mismo. Puede repetirlo y repetirlo, pero como esta adolescente autista está en análisis, puede iterar, pero también me puede hablar de las cosas que le pesan, que es la muerte de la abuela. Hay un avance interesante en su trabajo donde puede en un punto hablar a su manera -repitiendo lo que escucha, iterando-, pero, al mismo tiempo, poniendo en juego algo que nos concierne a todos como seres hablantes que es la vida y la muerte, incluso en su momento, de su sexualidad. No voy a hablar ahora de este caso, pero simplemente para mencionar que esto que estoy hablando tiene una traducción clínica. Esto de que el estilo permanece significa que no hay que pensar que el autista para encontrar una salida tendría que neurotizarse y hablar como un neurótico. Puede seguir hablando con un estilo iterativo, entrar en relación con el otro, pero manteniendo un mismo estilo de funcionamiento. Y un paso que, en este caso, introduce algo de sus afectos que ya no le aterroricen tanto y que pueda incluir algo de ellos.

Entonces, como lo que explica Maleval, van a hablar de un rechazo de la alienación significante. O sea que él dudaba. Primero dijo alienación parcial, después dijo rechazo de la alienación. O sea que esta misma idea de que no hay alienación ni separación y un retorno del goce sobre el borde. Ésta es una idea de Éric Laurent. En los años ’80, en la Sección Clínica de París, retomaron el tema de la psicosis con la idea de la clínica del retorno del goce. ¿Qué era el retorno del goce? El viviente recibe un baño de lenguaje y hay una pérdida de goce que se llama castración. Hay una pérdida de goce por la puesta en forma de lo simbólico. Esta teoría termostática la plantea Lacan en el Seminario XVII. Pero como el goce no se negativiza, no se pierde, retorna bajo las especies del objeto plus de gozar para la neurosis y en las psicosis tiene distintas formas de retorno. En la neurosis retorna bajo los síntomas. En las psicosis retorna, por ejemplo, en la paranoia como el Otro malo que me persigue, y en la esquizofrenia en el cuerpo fragmentándolo. En su momento, Éric Laurent plantea en el autismo el retorno del goce sobre el borde. ¿Por qué? Porque no hay cuerpo. Lo plantea en esos términos.  

Maleval recoge la apuesta de esta idea de un retorno de goce sobre el borde y empieza a hablar del borde autista. Es él quien le da toda esta consistencia que es fundamental donde él va a poder hablar del borde autista como compuesto por los objetos autistas, el doble real -o sea retoma este término de los Lefort- y los intereses específicos. Ahora, hay también en él dos momentos esenciales porque en el 2007, él plantea la hipótesis central es que no hay cesión del objeto voz en el autismo. Entre el 2007 y el 2012, él mantiene esta idea que había sido muy original. Eso da todos los trastornos de enunciación que se manifiestan en el autismo. Pero en el 2014, va a dar un paso más diciendo que no hay cesión de ninguno de los objetos pulsionales. La conferencia que dio, por ejemplo, en Bogotá-Colombia que se transmitió para toda Latinoamérica, planteó algo que es bastante original. Ya no se trataba que no había cesión solo del objeto voz, sino que de ninguno de los objetos pulsionales podía ser cedibles, en particular el objeto voz. Por eso plantearía que no habría pérdida, no hay posibilidad de inscribir una pérdida en el autismo. Eso da trastornos de la enunciación: enunciación muerta, técnica, borrada, desfasada, el mutismo y la verborrea.

Entonces, sobre la base de este borde se van a establecer grados en el autismo porque en la medida en que se desplaza este borde… Primero tiene que crearse porque algunos sujetos no tienen borde y todo resulta extremadamente intrusivo. Va a decir que son los autistas pre-kannerianos. Y después, se va ampliando hasta quedar casi imperceptible, como un detalle. Yo cuando lo vi a Daniel Tammet en la entrevista que le hicieron en el Coloquio de Rennes en el 2019 -justo antes de la pandemia-, él tiene su novio. Tuvo varias parejas. Él hablaba y el otro estaba al lado. Y a todo lado que se movió, se movió con él. Es como si la presencia del doble está. Él podía hablar frente a todo el público, pero tenía su novio al lado. Decía que sin él no se desplaza a ningún lado.  Es uno de los elementos. Hay otros más interesantes que es cómo él logra ceder esa lengua privada que él habla -cuando crea la lengua Mänti, una lengua no existente-, y después de la creación de esa lengua privada, él comienza a escribir sus libros. En la escritura hay un pasaje de la creación de la lengua privada a la escritura. En ese momento ya no necesita escribir más lenguas porque él se había vuelto escritor. Había una función propia para él de un desplazamiento de ese borde. Incluso nos leyó un poema de su libro de poemas. No hay metáforas, pero es extraordinaria.

Miller. Miller, lo pongo antes de Éric Laurent porque Éric Laurent va a retomar a Miller. Cuando sale el libro en 1988 del El niño y el presidente, hace una presentación de Robert extremadamente interesante que se llama La matriz del niño lobo -que lo publiqué en una de las compilaciones que hice sobre el autismo[2]-. Entiendo que todos ustedes trabajan con autismo y conocen el tema -no hace falta que les cuente el caso-. El punto esencial es que el momento en que puede aislar el biberón -es decir cuando aparece un Uno asilado-, a continuación, trata de cortarse el pene con una tijera de juguete. O sea que trata de hacer una negativización en lo real. Como dice Lacan, estos niños están inmersos en lo real. Todo les es igualmente real. ¿Cómo lo dice Lacan? Con relación al lobo, cuando en un momento aparece la frase ¡El lobo!: “Ven aquí ustedes el estado nodal de la palabra. El yo es aquí completamente caótico. La palabra está detenida. Pero solo a partir del ¡El lobo! podrá ocupar su lugar y constituirse”[3]. O sea, lo que Lacan dice en 1954 es que la palabra está detenida. Esta detención de la palabra es lo que podemos leer en la actualidad como un Uno-solo del autismo que itera porque no se enlaza al resto de la cadena significante. La detención de la palabra -por eso Lacan no habla de significante, sino de lenguaje y de palabra en 1953; va a introducir el significante en 1957- es una manera de anticipar lo que será el Uno-solo que itera. Entonces, Jacques-Alain Miller cuando lee este caso con el libro de El niño lobo y el presidente ­-que es un libro de unas 500 páginas, un libraco- va a decir que Robert vive en lo real, nada falta puesto que la falta se va a constituir a partir de lo simbólico”. En un mundo pleno no hay falta. Vive en un mundo donde nada puede faltar. Por eso todo le es igualmente indiferente y está incluido en lo real. Fata la falta. Y acá no va a decir como los Lefort. Miller dice que falta el agujero. No sé si tienen en cuenta lo siguiente: falta es una noción que remite al paradigma del deseo y que comporta una negatividad; el agujero tiene que ver con el paradigma del goce y tiene que ver con una positividad. Hay o no hay. Ese no hay es el agujero. Entonces, falta el agujero -dice Miller- y el goce se vuelve en un exceso y trata de producir una pérdida en lo real, como una necesidad propia de la estructura. De ahí los episodios propios de automutilación. Eso es impactante clínicamente los episodios de automutilación en los niños autistas donde tratan de producir un menos en el cuerpo que no tienen y que no logran inscribirlo como tal.

Ahora, para entender esta formulación necesitamos a Éric Laurent porque en su libro La batalla del autismo va a decir que en el autismo no hay simbolización del agujero ni tampoco del borde y a eso llama forclusión del agujero. ¿Hay agujero? Sí, pero no está simbolizado. Ahí nos encontramos con la última clínica y desarrollos de Lacan. Lacan dice que el baño de la lengua sobre el viviente lo recibe el serhablante y padece el traumatismo de lalengua. Cada serhablante recibe el traumatismo de lalengua cuando recibe ese baño del lenguaje. Entonces, eso es un acontecimiento de cuerpo porque eso recibe el impacto de lalengua en el cuerpo. Y Lacan habla del trou-matisme, el traumatismo del agujero. ¿Qué significa? En el baño del lenguaje de la lengua sobre el viviente, también vehiculiza el no hay relación sexual. Ese es un agujero para toda estructura. No hay relación sexual. es imposible establecer la relación entre los sexos. Pero en la neurosis eso se simboliza. En las psicosis también.  En el autismo no. Hay que extraer las consecuencias de decir que el autismo está inmerso en lo real con lo cual va a tener un Simbólico-Real, un Imaginario-Real y un Real-Real.

Ahora se los voy a explicar. Él va a decir que el encapsulamiento autista -dice Laurent- surge por ese retorno del goce sobre el borde. Es algo que llamaba retorno del goce sobre el borde en los ‘80 lo va a llamar encapsulamiento autista. Y va a nombrar una neo-barrera elástica que ya no es una caparazón dura de los kleinianos sino que es algo elástico que puede desplazarse, que puede entrar con un cierto movimiento, pero no hay trayecto pulsional ni zonas erógenas. Se pone así como el traumatismo del agujero que lo recibe todo viviente como un acontecimiento de cuerpo en el autista que va a ser sin agujero. ¿Qué significa eso? ¿Es agujero va a estar? Sí. Está en lo real. Lo que no hay es una simbolización de ese agujero. El agujero en lo real es Ⱥ que está en todos lados. Lo que falta es que el S(Ⱥ), ese borde del agujero no se simboliza, no se inscribe como tal. Entonces, el agujero queda en lo real y no está simbolizado. Eso es lo que se llama forclusión del agujero. No es que el agujero no esté, sino que retorna de una manera extremadamente angustiante. Ahora lo vamos a ver con Donna Williams, por ejemplo. Retorna de una manera extremadamente angustiante porque al no estar simbolizado, retorna en lo real. Entonces, la inexistencia del borde del agujero -porque ese borde no está simbolizado y no se inscribe como tal- se reduplica con la inexistencia del cuerpo puesto la constitución del cuerpo supone la separación de un objeto. Y no hay tal separación del objeto. Entonces, el cuerpo no se constituye como tal. Por eso Éric Laurent, dice que en el autismo hay iteración del Uno sin cuerpo. Es iteración del Uno como real que no se inscribe.  

Esto era el anticipo que había presentado Laurent. El Uno-solo lo extrae de Miller. ¿Qué es lo que plantea Miller en El Uno-solo? Va a decir que Haiuno como iteración del significante en lo real. No está diciendo propiamente del autismo. Lo dice en todos los casos. Es una reducción de lo simbólico para despejar lo real como iteración. Haiuno. En el baño de la lengua entonces HaiUno que Lacan repite en Seminario XIX, lo retoma en el Seminario XX, repite HaiUno, ese hay Uno-solo. Y no hay dos. Es una idea muy bonita. No hay 2 porque no hay relación sexual. Hay el Uno-solo y está el agujero de la no-relación sexual. El 2 no está al mismo nivel del Uno que se repite en la iteración. Esto hace que todo el análisis de los neuróticos va hacia poder aislar ese Uno-solo. Por eso los testimonios de pase de los AE es poder decir cuál es ese Uno-solo, ese trozo de la lengua a partir del cual se armó todo ese delirio edípico. Pero en la neurosis hay la posibilidad de reconstrucción porque es un Uno-solo, pero también hay un Uno junto a otros significantes. Ese segundo significante es el delirio para cada uno. Por eso Miller dice, retomándolo a Lacan: “Todo el mundo delira. Todo el mundo está loco”. Es el S2 que da esta idea del delirio generalizado, el Edipo como un gran delirio.

Pero entonces, el S1 se inscribe como acontecimiento del cuerpo. Por eso en el fin de análisis y en el pase lo que se da es que en un momento se producen los afectos que repercuten en el cuerpo, donde las palabras resuenan en el cuerpo y las interpretaciones ya no son las interpretaciones solamente de la resonancia semántica, sino de la resonancia corporal, sino como lalengua resuena en el cuerpo. Pero en el autismo, esto no funciona de esta manera. Entonces, el Uno de goce en el autismo no se borra, sino que itera y el goce queda gozando de su cuerpo bajo el funcionamiento de los equívocos de lalengua. Esto es muy angustiante para el autista porque Éric Laurent va a decir que ese ruido de lalengua es la alucinación propia del autismo. Los que trabajan con autistas han visto cómo el niño se tapa los oídos para no escuchar los ruidos. ¿Pero qué ruidos si no hay ninguno? No son alucinaciones verbales auditivas como en la psicosis. Es el ruido de lalengua que itera. El autista frente a esa proliferación lalativa de lalengua, trata de reducirla a través de lo que dice Laurent del cálculo del Uno de la letra, que va a repetir de forma vocalizada o en silencio, separado del cuerpo. Son, por ejemplo, los autistas calculadores que les das un número -el número está en lo real decía Lacan- y, por ejemplo, Tammet podía ver el resultado de una operación y pudo decir durante 5 horas todos los decimales del número Pi -que los podía ver-; o encontrar cálculos de extrema complejidad y ven los resultados, ven el número. ¿Cómo lo hacen? No está con la maquinita ahí calculando. De golpe ven el número. Eso es el cálculo de la letra que es a través de los números o a través de la relación particular con la letra.

Entonces, se pone en juego un traumatismo del agujero como un acontecimiento de cuerpo que hace que el autista se vuelva un ser sin agujero. Ustedes me pidieron que hable de la última enseñanza de Lacan así que estoy cumpliendo con el pedido -que es bastante complejo-.

Ahora voy a tomar algunas cuestiones clínicas para respirar un poco hondo. Hay efectos clínicos que tiene que ver en el autismo con esa intolerancia al agujero que puede llevar a un pasaje al acto, por ejemplo. En un mundo pleno donde no hay simbolización, no hay falta, se trata de producirla de alguna manera. Y también tratan de producir algún tipo de suplencia para esta inexistencia del borde. Acá, Éric Laurent, en su libro -es algo muy poco explorado, pero que es muy interesante- dice que el doble puede aparecer como una suplencia a la inexistencia del borde. Este planteo teórico va a llevar a dos cuestiones: la clínica del borde y la clínica de extracción del goce. Si el agujero no está circunscrito y no hay borde en los simbólico que pueda delimitar ese agujero, en su lugar solo hay un neoborde -como la cápsula de los astronautas- que puede ser desplazado. Éric Laurent ya había comenzado a hablar de la clínica del circuito que, apoyándose en los conceptos de Lacan de la clínica del circuito o de la demanda -que trabaja en los años ’50-, y él se pregunta algo fundamental: si no tiene límite -porque no hay borde-, ¿cómo construye un límite si no lo tiene? Entonces, Laurent va a responder que se trata de ver de cómo se arma de cadenas singulares que reúnen objetos, formas de hacer, circuitos metonímicos -enlazados unos con otros- que implican un desplazamiento en contigüidad. Esta clínica de los bordes corresponde a los que llama los fenómenos de borde y a circuitos que se desplazan a través de iteraciones hasta que logran producir algún tipo de cesión de goce. Es una clínica de la cadena y de la extracción. Lo que Éric Laurent dice es que para que haya algo nuevo es necesario que se haga una cesión de goce. Entonces, tenemos que por azar el niño entra al consultorio y siempre hace lo mismo -los que trabajan con autistas saben-, pero siempre hay una pequeña diferencia -no es exactamente igual- que el analista que está interesado por ver los fenómenos sutiles puede ir mostrando esos pequeños desplazamientos. Y en un momento logra ceder algo. En ese momento aparece algo nuevo que va a llevar a otro circuito. Son secuencias, circuitos por los cuales los sujetos se van desplazando. En la medida que incluyen personas, objetos, arman circuitos cada vez más amplios.

Entonces, toma el caso de Rouillon en su libro, que trabajaba en forma institucional. Rouillon es un gran psicoanalista de nuestra comunidad analítica en Francia. Relata el caso que seguí incansablemente a su educador como si fuera su sombra, situado detrás de él como una costura topológica del espacio diferente al campo de la visión. Pero no, lo seguía en la espalda, pegado a él. Se dan cuenta de que es otro uso topológico del espacio. Al mismo tiempo que hacía este recorrido se arrancaba algunos pelos de la cara de modo tal que podía llegar a lastimarse en un intento de producir una pérdida en lo real del cuerpo. En determinado momento, Rouillon, se da cuenta que su nombre comienza con las letras R-O-U y que el nombre del educador terminaba con esas letras. Se dan cuenta que era espejo. Entonces, se para frente al niño: “Tú vienes a verme a mí”. Verdad o mentira, no lo sabemos. Pero lo que él intenta es extraerlo de ese punto quedaba producido algún tipo de extracción de goce ahí donde estaba literalmente pegado a ese doble. Laurent dice: “Introduce así un elemento novedoso por el cual el niño deja de seguir al educador y de arrancar los pelos de la cara puesto que ya no necesita producir ese efecto de mutilación en lo real, puesto que logra ceder la presencia del doble”. O sea, deja de seguirlo y deja su cesión. O sea que ahí Éric Laurent sitúa su cesión. Me parece muy interesante en la clínica de qué manera podemos situar algún tipo de cesión de goce para que aparezca algo nuevo en la iteración. Es difícil, no es una tarea tan sencilla, pero me parece que es una pista de trabajo.

Entonces, Éric Laurent explica que la falta del borde autista del encapsulamiento funciona en su lugar que se llama el doble ciego, un doble que funciona como una suplencia a ese agujero que no se inscribe como tal. Entonces, tenemos ese agujero que no se inscribe porque está forcluido y en su lugar, como suplencia, aparece ese borde. No está en juego la mirada. Es otra topología. Está por fuera del campo de la visión que es el uso topológico particular que hacen los niños autistas. Por ejemplo, de golpe aparecen atrás, al costado; hablando y mirando para otro lado. O sea, otra topología. Nosotros no podemos hablar sin mirarnos. De hecho, todos estos nombres que no me miran y que salen en la pantalla son inquietantes. Nosotros nos manejamos así con el campo de la visión. En cambio, es otra topología que funciona en el autismo. Esto va a ser muy próximo al planteo de Maleval del doble en el borde autista. Entonces, la intervención del analista no es sacárselo, sino desplazarlo y que el niño pueda traer algo nuevo en la iteración.

Ahora, otro problema que plantea es que, si estamos diciendo forclusión del agujero, pero los kleinianos hablaban del agujero negro que era muy intimidante. Tustin hablaba del agujero negro en el autismo tomando el testimonio de Donna Williams. ¿Cómo podría ser? Es una paradoja porque uno habla de la existencia de un agujero negro y los otros hablan de que no está. ¿Cómo se entiende? Laurent va a decir que es una aparente paradoja que no es tal porque el agujero en lo simbólico tiene un borde y ese borde se inscribe en lo simbólico. Eso es distinto del agujero en lo real. El agujero negro de Tustin es un agujero en lo real. No tiene inscripción simbólica. Por eso los autistas pueden hablar de la presencia de un agujero negro por algo que aparece en lo real. No fue simbolizado y por consecuente produce intensa angustia y pánico, pero no es lo mismo que la simbolización. Por eso está forcluido. El ejemplo es el Donna Williams. Ella llama la gran nada negra a la presencia de la muerte persiguiéndola que la sentía siempre a su lado. Debe ser terrible en su infancia estar sintiendo esa gran nada negra que la podía tragar en cualquier momento. Era una especie de agujero en la que podía caer, un agujero en lo real no simbolizado. Lo explica en dos de sus libros. A un libro lo llama Nadie en ningún lugar y otro Alguien en algún lugar. Hace un juego de esas palabras. Dice:

“De mi garganta sale un alarido. Mis piernas de niña de 4 años corrieron de un lado al otro del cuarto moviéndose cada vez más de prisa con mi cuerpo golpeando las paredes como un gorrión que volara hacia la ventana. Mi cuerpo temblaba. La muerte estaba ahí. ¡No quiero morir! ¡No quiero morir! Repetía. La repetición de las palabras terminaba fundiéndome en un patrón de una sola palabra. La palabra morir. Caí de rodillas al suelo. Mi mano recorría el espejo. Mis ojos buscaban frenéticamente aquellos ojos que me devolvían la mirada con un sentido, algo con qué conectar. Ninguno. Nada en ningún lugar.”

Esa es la experiencia de la gran nada negra. Nada en ningún lugar. Entonces, esta experiencia se le repetía una y otra vez -da el título a su libro- y también la explica:

“La gran nada negra venía y me agarraba varias veces al día. El alarido silencioso siempre estallaba en mi cabeza y se esparcía por la habitación hasta que al final comprendí que aquello supondría mi muerte. Aquello fue una dura lección. En el vacío no hay conexión. La voz que aúlla ni siquiera te pertenece porque no hay tú ni hay voz. Era nada. Solo hay ojos que no registran nada en la oscuridad mental y oídos que oyen sonidos tan distantes e inalcanzables como si estuvieran al otro lado de la Tierra. En la nada no hay cuerpo que pueda ser confortado. El tacto solo confirma la sensación ya dolorosa de esa cosa pegada a tu exterior de la que no puedes escapar.”

Impactante su testimonio. Y dice que esta experiencia subjetiva da cuenta de ese agujero en lo real que está forcluido sin posibilidad de ser simbolizado, pero a la vez la solución frente a esta gran nada negra que es el agujero en lo real lo da para Donna Williams la presencia de los dobles. Ella tenía muchos dobles. Una era Willie, otra era Carol y otra su propia imagen en el espejo que pensaba que era una niña que la miraba. Es muy particular diría el doble. Un doble especular, uno mira en el espejo y uno dice: “Soy yo”, delirio yoico. No es exactamente lo que veo que como me veo. Pero allí ella mira y no decía: “Soy yo”, sino que decía: “Es ella”. Ella creía que había una niña que la miraba. Entonces, frente a esta angustia se miraba al espejo para ver a esa niña. Pero el problema era -en el libro que leí- que si ella se iba a un costado y se salía del espejo, la niña se iba. O sea que el gran problema era hacer que se mantenga porque si ella se corría del lugar, la niña se iba. O sea que: “Tú no eres yo”. O sea que no hay la especularidad: “No soy yo. Es solo una niña”. Y todas ellas eran suplencias que la salvaban en su experiencia subjetiva de ese agujero en lo real. Esto es algo menos trabajado en general, pero me parece algo muy importante.

Cuando estuve invitada a hablar sobre esto y escribir sobre esto en un texto que va a salir publicado, me pareció importante acentuar como también Éric Laurent habla de la presencia del doble como suplencia frente al agujero, a esta forclusión del agujero. Del doble ya habla Maleval, con el doble real, pero hay un mayor desarrollo de Éric Laurent para hablar de este doble como suplencia del agujero. Pero para Éric Laurent hay otras manifestaciones.

Tal vez podría detenerme en este punto porque ya son 20h45. Si no, no doy tiempo de que haya ninguna discusión. En todo caso, lo que me queda para decir lo retomo en la discusión si les parece bien.

Jaime Castro:

Muy bien, como tú digas. En primer lugar, te agradezco pues el desarrollo que nos has compartido. Realmente muy interesante, muy enseñante. Para nosotros en Cali que hicimos unas Jornadas alrededor del concepto del Haiuno, no deja de ser enigmático y sigue siento enseñante todo lo que se puede extraer alrededor de ese concepto que es bien fuerte. Creo que lo que tú nos has traído hoy está muy centrado en este punto.

Es un poco complejo extraer como algunos puntos. Te pediría de pronto, yendo a cosas que pueden ser un poco básicas, pero de pronto retomar un poco si le puedes dar una vuelta más a la diferencia y esta distinción entre autismo y psicosis. Creería que para nosotros pueda ser importante darle una vuelta más y si puedes ampliar un poquito este término que en el chat alguien preguntaba alrededor de la forclusión de la Bejahung.

Silvia Elena Tendlarz:

Éric Laurent no lo toma en esos términos. Bejahung es la afirmación primordial. Cuando Lacan retoma la discusión con Jean Hyppolite, hace la distinción entre Bejahung -la afirmación primordial- y la Verneinung. La base de la afirmación primordial -que es la primera simbolización- se puede establecer una negación, que es la denegación. Si no, no se puede negar. Por ejemplo: “No es mi madre”, pero la afirmación sería: “Es mi madre”. “Meine Mutter ist nicht”, en alemán, primero está la afirmación: “Meine Mutter ist”, y luego la negación “nicht” que en alemán va al final. “Mi madre es no”, que sería la negación que funciona sobre la Bejahung que es la afirmación primordial y que es la base de la simbolización. Primero hay una afirmación y eso da la posibilidad de negación.

Y la pregunta en relación con la relación autismo-psicosis sería toda una clase entera. No voy a hablar tanto. Está previsto en la clase de hoy que algo iba a decir. Así que, como no leíste mis notas, pero ya los sospechabas, está perfecto y me permite seguir hablando.

En la psicosis tenemos el fenómeno de cadena rota. Lacan habla en De una cuestión preliminar que hay una ruptura de la cadena significante. Por eso tenemos las frases interrumpidas. Está la cadena rota. En esos términos lo va a decir en los años ’50. Después, en los años ’60 va a decir que la cadena está holofraseada. Hay alienación en la psicosis, pero no hay separación. Es decir, no hay extracción del objeto a. Ese objeto no está extraído y aparece en más. Y en Lacan tenemos una primera teorización donde el énfasis está puesto en lo simbólico, con lo cual va a decir que hay fenómenos de cadena rota y las alucinaciones van a ser al estilo de las alucinaciones verbales psicomotoras. Después hay otra teorización donde el predominio va a estar puesto sobre el objeto a y lo real y va a decir que no hay una extracción del objeto a, que no hay una inscripción de la pérdida. No hay separación. Por eso las alucinaciones tienen que ver con la positivización del objeto mirada y el objeto voz. Esos objetos que tendrían que estar negativizados aparecen en más.

Maleval se apoya en esta teoría de la psicosis cuando dice que no hay pérdida para hablar del autismo.

En el autismo es otra cosa. No podríamos decir que hay interrupción del mensaje. En el autismo no hay Otro. No hay a quien se pueda dirigir un llamado. No hay a quien dirigirse. Entonces, el mensaje no se puede interrumpir porque tampoco hay Otro. En el lugar de eso, de un mensaje interrumpido, lo que vamos a encontrar es la repetición del mismo significante que está separado de cualquier otro significante y produce un goce en la misma iteración, sin que llegue a inscribirse. O sea que no tenemos la articulación significante holofraseada que tenemos en la psicosis. En la psicosis tenemos un lenguaje con una lengua privada, el lenguaje fundamental de Schreber, un mensaje que vuelve invertido, pero porque hay Otro que puede ser persecutorio. Tenemos un cuerpo que va a estar fragmentado en la esquizofrenia y tenemos la idea del fuera-de-discurso de la psicosis. El S1S2 están holofraseados, no hay pérdida del objeto a y no hay una hiancia donde el sujeto pueda alojarse. Y lo que sería la base del discurso del amo no se inscribe como tal. Entonces, el psicótico queda fuera de los discursos establecidos. Entonces, tiene que agenciarse de modo tal de poder arreglarse con inventarse qué hacer con el cuerpo -que el lo que Miller llama la invención psicótica-, cuando ese cuerpo queda fuera-de-discurso. ¿Para qué sirve la cabeza? Un niño dice -lo va a recordar Mónica-: “La cabeza sirve para mantener la capa de ozono en su lugar”. Si se movía, se movía la capa de ozono. ¡Qué responsabilidad para un pobre niño mantener la capa de ozono en su lugar! Esa es la invención psicótica. O sea que tiene que darle una función, pero tiene un cuerpo. Nosotros vamos a encontrarnos que en el autismo no hay Otro simbólico -por ende, no hay mensaje-, no hay otro especular -no hay imagen en el espejo-. En las psicosis tenemos la imagen descentrada, alterada, con todos los trastornos y las identificaciones imaginarias que pueden funcionar incluso como suplencias, pero no funciona de la misma manera en el autismo porque no hay estadio del espejo. Todo es real. Son imágenes reales. Todo funciona al nivel de lo real. En las psicosis hablamos de la invención, cómo arreglárselas con ese cuerpo que tiene, que experimenta. El autista no tiene Otro a quien dirigirse ni tampoco tiene cuerpo. Tiene una neobarrera, un neoborde -lo llama Éric Laurent así- que se desplaza. Entonces ese encapsulamiento va a incluir personas, objetos, se va desplazando en distintas manifestaciones del Uno. Ese trabajo va a ser en el cantar, en el escribir, en el hablar, distintas manifestaciones del Uno-solo que se dan a través de la iteración.

Jaime Castro:

Por ahí podríamos pensar los intereses específicos.

Silvia Elena Tendlarz:

Los intereses específicos, por supuesto, que le permite estar en relación con los otros. En el mundo contemporáneo -incluso con la pandemia- ha puesto de manifiesto es un autismo generalizado, pero no el autismo en verdad. Para los autistas fue complicado y sigue siendo complicado ese aislamiento porque justamente va en contra de todo el trabajo que estamos haciendo. Lo deja más encerrado en su mundo. Fue difícil y sigue siendo complicado el trabajo en cuarentena.

Entonces, tenemos la clínica del circuito porque se van armando secuencias iterativas que van ampliándose. A medida que logra ceder algo, produce un efecto nuevo. Por eso lo que se ve claramente es la clínica diferencial del autismo y de las psicosis. Por ejemplo, recibo un niño muy pequeño. A veces es muy difícil darse cuenta si es autista o psicótico. Puede estar disperso, rechazar al otro, etc., pero nos tomamos un tiempo para hacer un diagnóstico bajo transferencia. Para el niño psicótico, va a odiar al analista, va a rechazarlo, va a destruirle el consultorio, pero está. Se dirige al Otro. El niño autista es todo un trabajo para establecer un lazo sutil para entrar en contacto con él porque no hay otro. Entonces, es todo un trabajo y el diagnóstico es bajo transferencia porque el niño psicótico va a hacer un desastre, hay que tratar de armarle algo. Un niño que llega hablando como si fuera chino en tercera persona, pero después bajo transferencia uno se da cuenta si es autista o psicótico, el estilo transferencial que puede manifestarse. Y sobre todo la dirección de la cura. Un niño autista va a tirar los objetos y después lo va a repetir medio mes, medio año, un año -con pequeñas diferencias hasta que en un momento algo cambia y cambia de juego-, pero sigue una secuencia. Esta adolescente de la que hablaba al comienza habla iterativamente sobre el mismo tema, incansablemente hasta que logra introducir algo nuevo. El niño psicótico una vez que se compensó, se compensó, está en el mundo. Pero hay diferencias porque un niño autista puede lastimarse y mucho, golpearse la cabeza contra el piso -lo he visto-, pero no lastima a otro salvo que en un episodio psicomotriz termine golpeando o mordiendo a alguien, pero sin una intención heteroagresiva. Un niño psicótico puede matar, casos se han presentado. Porque el Otro puede ser otro malo a quien uno puede dirigir toda esa agresividad, ese odio, esa hostilidad, que puede producir un acto malo dirigido al Otro. Un niño autista no. Cuando se habla de un niño autista homicida, yo me pregunto qué diagnóstico le hicieron porque para un niño autista no hay otro a quien intente hacer un mal -porque primero habría que hacerlo existir-. Pero sí tienen el riesgo de lastimarse ellos, no porque sean suicidas -no lo son porque no tienen cuerpo para querer deshacerse de ese cuerpo-, sino porque no sienten dolor, no hay límite, no funciona el límite corporal y pasado cierto límite el organismo no aguanta. Por eso muchos se preguntan cómo restablecer un límite.

No sé si con eso contesto.

Jaime Castro:

Ampliamente. Habría muchas preguntas que hacer todavía, pero quisiera abrir el espacio para las personas que están asistiendo para que planteen sus preguntas y conversemos. Entonces, por favor levanten la mano. Sandra irá dando la palabra. Patricio.

Patricio Moreno Parra:

Buenas noches con todos. Buenas noches, Silvia. Gracias por su intervención. Me interrogo acerca de los testimonios de los autistas de alto nivel. Me parece que no se trata de leer esos testimonios bajo la lógica del significante. Maleval hablaba del Otro del signo. Me pregunto entonces bajo qué lógica hay que leer esos testimonios…

Silvia Elena Tendlarz:

Es una excelente pregunta. Es una excelente pregunta que te agradezco, Patricio, porque hay distintas respuestas.

Maleval habla del Otro de signos. Dice que una palabra queda asociada a un objeto, solamente a uno. Entonces, por eso decía que era un lenguaje de signos. La idea de signo es un concepto que, en los años ’50, el signo es “si hay humo hay fuego”; es signo de algo. Por un lado, tenemos esa acepción. Después signo aparece en el Seminario XX como signo asociado al goce, significante-goce. Pero en todo caso, siempre marca una relación biunívoca, algo que queda fijado de una manera.

Entonces, Maleval lo que está diciendo es que se van ampliando. Cuando habla del Otro del signo o el Otro de síntesis es porque se van juntando y a partir de eso logra hablar, pero sin metáfora. Siempre remite a algo específico.

Después, Éric Laurent, con esta pregunta de cómo logran hablar… Hay que tener cuidado porque uno tendería a pensar que arman nuevos significantes. Si arman un S2 es neurotizarlo. Entonces, no podemos decir nunca que arman un S2 y hablan. O sea que sería sacarlo del autismo hacia la neurosis. Es una mala concepción porque es no entender que siempre funciona y hay Uno-solo, no hay 2. Pero sí, en la medida en que estos circuitos iterativos se amplían, añaden secuencias de palabras y letras -va a decir Laurent- que permite que el sujeto entre en el lenguaje y hable, pero sin la acción de metáforas y metonimias como en la neurosis, sino por una constitución de circuitos de la letra cada vez más amplios. Se dan cuenta que esa es la concepción de Éric Laurent. Maleval habla del Otro del signo, o sea que hay signos que se van aunando que guardan siempre la literalidad -que eso no se modifica- y que sean cada vez amplios. Éric Laurent habla de circuitos de letras cada vez más amplios. Pero jamás dice que arma un S2. Jamás lo dice. O sea que plantear un S2 es neurotizarlo. Lo que va a decir es que son cada vez repeticiones iterativas que incluyen más palabras y personas con lo cual funcionar cada vez en un circuito más amplio.

Hay un trabajo que va a salir publicado próximamente, un libro de Paidós de Éric Laurent, que es lo que había presentado en las Jornadas de Rennes en el 2019. Yo había traído el caso que mencioné un poco de una adolescente. Pero bueno, no se puede hablar del caso. Él va a decir que en el autismo hay un rechazo de la lengua común hablada, que más bien queda en relación con lo escrito en forma iterativa. Y habla de una lengua privada. Eso me pareció sumamente interesante porque hasta ahora siempre se hablaba de una lengua privada en las psicosis. Pero ahí habla de una lengua privada en el autismo. Lo va a tomar como ejemplo a Tammet. Tiene la particularidad de ser un lenguaje sin equívocos, una voluntad de un lenguaje unívoco y también incluye el lenguaje en números. O sea, lo que llama el cálculo de la letra, lo que llamaba en su libro el cálculo de la letra. Dice que esta lengua privada está cargada de un goce excepcional que procura emociones intensas. Y esto es importante, va a decir que no son afectos, sino acontecimientos de cuerpo. Es muy importante porque cuando estuvo Maleval en Bogotá, él hablaba de cómo el afecto no queda incluido porque esto produciría una intensa angustia. Entonces, Éric Laurent también está hablando que no se trata de afectos sino de cosas que le pasan en el cuerpo. Me parece que lo que interesante es que más que hablar de un S2 que lo neurotizaría, en la medida en que algo se afloja para el autismo puede entrar en relación con los afectos. Por ejemplo, un paciente con el dolor que le produjo la partida de la abuela.

Entonces, va a tomar como ejemplo a Tammet con la creación de la lengua Mänti. Dice que el año anterior a Rennes -yo había estado en las dos jornadas-, Tammet había dicho que ya no tenía necesidad de pasar por una lengua inventada porque ahora se había vuelto un escritor y había forjado su lengua propia en sus libros. Por eso está diciendo que hay algo en la escritura que fija porque cuando algo está escrito se fija. Pero en la medida en que dice que se vuelve escritor, esa lengua privada -sin equívocos-, ya no es una barrera autística para la comunicación, sino que es un borde transitorio hasta que pierde su especificidad.

Esto, Patricio, me parece sumamente interesante. Fíjate vos lo que dice la palabra de borde transitorio. Yo nunca había leído ni escuchado decir eso por parte de Laurent. Me pareció muy interesante. Él habla de bordes transitorios; yo en ese coloquio empecé a hablar de soportes de la narración, cómo puede haber objetos de soporte de la narración. Éric Laurent habló de bordes transitorios, reenvía a la misma idea. Está en forma transitoria hasta que pierde su especificidad. O sea que me parece que es interesante porque hay todo un trabajo muy fino para hacer y que es tan tanto más interesante si no los neurotizamos para examinar cómo el autista entra en el lenguaje a partir de los conceptos de la iteración, de lalengua y de los circuitos y secuencias iterativas.

Sandra Rebellón:

Gloria tiene la palabra.

Gloria Castañeda:

Buenas noches, Silvia. Muchas gracias por su transmisión. Me conecté un poco tarde y sí me gustaría ampliar un aspecto que tiene que ver con el acontecimiento de cuerpo. Creería yo que esa es la pregunta, ¿está en relación con el baño, el encuentro de lalangue y el cuerpo? No recuerdo en qué parte leí que Miller nos hablaba de que el primer S1 funcionaba como una necesidad lógica que provenía del Otro, pero yo me pregunto en este caso -porque te escucho hablar de acontecimiento de cuerpo-. Me gustaría que me aclarares un poquito en este caso del autismo cómo se puede pensar ese acontecimiento de cuerpo si no hay esa relación con otro. ¿De qué estatuto de S1 estaríamos hablando aquí?

Silvia Elena Tendlarz:

Bueno, es lo que expliqué durante toda la clase de hoy. El acontecimiento de cuerpo en el autismo es un ser sin agujero. Y no es un S1, es un Uno-solo en lo real. No sé en qué momento entraste, pero he estado hablando de eso.

Gloria Castañeda:

Sí, qué pena. Pero no me aguanté las ganas. Yo dije: “No importa, quiero que me explique”.

Silvia Elena Tendlarz:

Está muy bien. Es un Uno-solo en lo real que no se simboliza. Por eso es un simbólico-real, imaginario-real, y un real-real. Es el Uno-solo. Y el acontecimiento de cuerpo en el autismo -dice Laurent- es de un ser sin agujero. La forclusión del agujero significa justamente eso, que no hay una inscripción simbólica del agujero.

Gloria Castañeda:

Pero no hay pérdida, no hay una negativización.

Silvia Elena Tendlarz:

No. No hay.

Gloria Castañeda:

¿Y eso es el exceso de goce? ¿Eso es el fastidio, el desborde?

Silvia Elena Tendlarz:

No hay cuerpo, pero hay acontecimiento de cuerpo. Es decir que hay algo que no logra inscribirse como tal. Está usando la expresión acontecimiento de cuerpo en lo que corresponde al Seminario XXIII de Lacan. Lo está diciendo porque hay un cambio: ya no se es cuerpo -como lo decía en el Seminario XX-, ahora se tiene un cuerpo. Entonces, va a hablar del acontecimiento del cuerpo y del baño de lenguaje que afecta el cuerpo. Entonces, no hay cuerpo en el autismo, pero este acontecimiento de cuerpo -dice Laurent- es que sería un ser sin agujero.

Gloria Castañeda:

Gracias.

Juan Fernando Pérez:

Buenas noches, Silvia. Muchísimas gracias por tu exposición que ha sido magnífica. Yo infortunadamente llegué tarde porque creí que empezaba a las 7p.m. Probablemente me perdí una parte que tal vez tenga que ver con la pregunta. Tiene que ver con algo que preguntaba Gloria. Es una pregunta teórica un poco general, pero que quizá pueda ser de interés para muchos, particularmente lo es para mí.

¿Qué justifica hablar en el autista -como el campo del Uno es dominante y el campo del Uno bajo el estatuto de lalengua- del S1 significante?

Silvia Elena Tendlarz:

Es que no hablan de significante. Hablan de Uno-solo.

Juan Fernando Pérez:

¿Pero qué significa ese Uno?

Silvia Elena Tendlarz:

Significa que no hay 2. Una de las cosas que expliqué es cuando Éric Laurent está retomando el Seminario El Uno-solo de Miller para explicar esto donde Miller dice que el Uno-solo es la reducción de lo simbólico a lo real. Ese es Uno-solo que se inscribe el cuerpo. Lo dice de una manera muy bonita en su seminario. Te lo voy a repetir: “Hay Uno como iteración significante real, el Uno como la reducción de lo simbólico para despejar su real como iteración”. Miller dice que eso está en todos, no solamente en el autismo, sino autismo, neurosis, psicosis y que es lo que se despeja al final del análisis: HaiUno, en su reducción real. Y después Miller dice que no hay 2, no hay relación sexual. El 2 es el delirio generalizado. Entonces, en la neurosis tenemos el delirio edípico -que sería el 2-, y después tendríamos el Uno-solo. ¿Por qué Uno-solo? Porque no entra en la cadena significante. Lo que explica Éric Laurent es que ese Uno es como el pie de viernes que da el paso, se borra y luego aparece otro paso -de Robinson Crusoe-. No aparece eso en el autismo. Ese Uno no se borra y no se inscribe como tal. Entonces, aparece en lo real e itera. Es la estructura del funcionamiento

Juan Fernando Pérez:

Pero perdóname, Silvia. Lacan habla del significante-solo desde el Seminario Las psicosis. Cuando dice que el significante no significa nada como tal. Y lo llama significante. Es decir llama al S1 significante aun cuando esté solo, que es lo que constituye el campo de la lengua. Entonces, la pregunta se podría formular en este sentido. Hablaste o citaste a Laurent cuando hablaste del baño de las palabras y el baño del lenguaje que va a constituir lalengua. ¿Ese baño del lenguaje se hace con significantes o no ¿

Silvia Elena Tendlarz:

Él dice del baño de lalengua.

Juan Fernando Pérez:

Dice del lenguaje.

Silvia Elena Tendlarz:

De las dos cosas dice. Éric Laurent habla del baño del lenguaje y el baño de lalengua. En realidad, está usando una expresión que aparece en el Seminario XX donde Lacan habla del baño del lenguaje. Entonces, él utiliza las dos expresiones. En distintos lados utiliza una u otra.

Juan Fernando Pérez:

Y dice también “enjambre de palabras”.

Silvia Elena Tendlarz:

La idea es la siguiente. Si tomamos el Seminario XX. Lacan cambia la teorización. Ya no es el inconsciente estructurado como un lenguaje, sino es el inconsciente estructurado como lalengua. Y sobre lalengua se monta el lenguaje. Entonces, da igual que diga el baño del lenguaje o el baño de lalengua porque, en todo caso, recibe el baño de lalengua como integral de equívocos donde todo puede significar todo, pero no significa nada. Entonces, en ese baño de lalengua, en el neurótico se inscribe, hay una inscripción y eso permite la entrada o llamado al resto de la cadena significante que es la alienación. Entonces, produce un efecto de sentido. Hay dos estatutos del Uno -va a decir Miller en Los signos del goce-: hay el S1 solo y hay un S1 que llama al resto de la cadena significante. Hay un S1 y hay un S1 en relación con S2. En el autismo no hay eso. No hay un S1 que llame al resto de la cadena significante. Como es real y no es simbólico, no se inscribe como tal, queda en lo real.

Juan Fernando Pérez:

Hay un simbólico que es real. Tú lo que estás situando es el significante solamente en el simbólico del sentido.

Silvia Elena Tendlarz:

No. Está por fuera del sentido.

Juan Fernando Pérez:

Pertenece al campo de lo real, pero es simbólico. Porque si no caemos en la idea de ese baño de las palabras, el baño de lalengua fuera puro sensorium.

Silvia Elena Tendlarz:

Ok. Voy entendiendo lo que vos decís.

Juan Fernando Pérez:

Y si es puro sensorium, vamos directo a la neurofisiología.

Silvia Elena Tendlarz:

Claro. Lo que pasa es que ese Uno-solo es sin sentido para la neurosis y las psicosis. No tiene ningún sentido. El llamado al sentido necesita un S2.

Juan Fernando Pérez:

Claro. No hay llamado al S2, pero es palabra. Es significante sin sentido.

Silvia, mi preocupación está en esta perspectiva. Al sustraer la idea de que se trate de significante sin sentido, pero que de todas maneras es significante, no se tiene más remedio que acentuar el sensorium. Y al acentuar el sensorium -como se ha hecho por algunos teóricos del autismo-.

Silvia Elena Tendlarz:

Tustin, por ejemplo. Ella habla de la autosensualidad.

Juan Fernando Pérez:

Naturalmente se está en las puertas de las neurociencias. Eso me parece muy problemático. Por eso lo que planteaba es la idea de que el S1 sí es significante.

Silvia Elena Tendlarz:

Te agradezco mucho tu observación y la voy a tomar en cuenta muy seriamente. Es verdad. Hay que tener cuidado para que con eso no hagamos un aval de las neurociencias.  

Juan Fernando Pérez:

Exactamente.

Silvia Elena Tendlarz:

Es muy importante. Yo te agradezco muchísimo tu intervención. Es muy importante lo que acabas de decir. Me parece una observación muy pertinente. La voy a pensar más porque hay que encontrar una manera de argumentarla de que no caiga en algo puramente de sensorium como vos acabas de decirlo. Me parece totalmente pertinente tu observación.

Juan Fernando Pérez:

Te agradezco a ti, Silvia.


[1] Tercer encuentro del Seminario “Enseñanzas del autismo a la práctica psicoanalítica” de la NEL-Cali.

[2] J.-A. Miller et al. “La matriz del tratamiento del niño lobo”, in Estudios sobre el autismo. Buenos Aires: Colección Diva, 2014, pp. 11-26.

[3] J. Lacan. El Seminario, libro I, Los escritos técnicos de Freud. Buenos Aires: Paidós, 2017, p. 164.

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