EL ANALISTA Y LAS NUEVAS SEXUALIDADES[1]
Por Marcus André Vieira
2021-06-23
Mónica Larrahondo:
Buenas tardes a todos. Bienvenidos una vez más a este espacio de encuentro con la Escuela, siendo la NEL-Cali una sede de Escuela. Es para nosotros un privilegio contar con la presencia de Marcus André Vieira, psicoanalista, miembro de la AMP, miembro de la EBP y AE en el período 2012-2015. A Marcus, le doy, en nombre de la NEL-Cali, nuestro más sincero agradecimiento por estar con nosotros una vez más en esta tarde-noche. Se trata efectivamente de un nuevo encuentro pues Marcus ya había estado con nosotros de cuerpo presente en febrero de 2020 en nuestras segundas Jornadas de la NEL-Cali. Dichas jornadas fueron absolutamente inolvidables, no solo por haber sido el último encuentro presencial de psicoanálisis al que presencialmente asistí, sino por las resonancias clínicas y políticas que quedaron en relación con el Uno del goce. Retrospectivamente y sin haberlo premeditado, es curioso cómo se enlaza el eso se goza -tema de nuestras segundas Jornadas- con las nuevas sexualidades -debate clínico y político al que Jacques-Alain Miller nos ha invitado a trabajar a las 7 Escuelas que conforman la AMP.
La teoría de género es, sin duda, un fenómeno global. Lo vemos en los diarios, en las películas, en las series de televisión, en nuestra práctica e incluso en las manifestaciones sociales. Los teóricos de género y más recientemente los trans han aperturado un debate público al que Miller en su alocución del 2 de mayo de 2021 plantea la posibilidad de que el analista intervenga aportando una perspectiva analítica que puede llegar útil y saludable. El título de esta conferencia, Marcus la ha nombrado El analista y las nuevas sexualidades. Sin más preámbulo los dejo con un analista, Marcus, quien con su lectura nos aportará a este interesante programa de trabajo donde lo clínico y lo político se articulan como una banda de Möbius. Una vez Marcus haya finalizado su intervención, Patricia Alegría -asociada de la NEL-Cali intervendrá con preguntas argumentadas. Posteriormente abriremos espacio a la conversación siendo Jaime quien coordinará y moderará las preguntas. Le doy la palabra a Marcus. Gracias.
Marcus André Vieira:
Hola a todos, buenas noches. Es un placer estar con vosotros hoy, amigos, colegas de la NEL y también otros. Padecemos un poco el estado de la cuestión. Eso es lo que voy a hacer: exponer las cuestiones que nos han puesto en estos tiempos. Teníamos una fecha previa para el encuentro y no se pudo hacer porque muchas cosas muy difíciles pasan en este momento, especialmente en Colombia, pero en Brasil también. Así que me doy también como tarea de no dejar de hablar de una articulación que tal vez se puede hacer entre nosotros, lo que estamos hablando hoy entre nosotros en términos de nuevas sexualidades, pero también de la economía política. No sé si lo lograré, pero intentaré.
Antes de empezar, decir que en febrero del 2020 no podíamos imaginar lo que iba a pasar. Estábamos cerrando las puertas de nuestras casas casi dos meses después. Muchas cosas pasaron. Recuerdo con cariño muy fuerte el tiempo de trabajo con ustedes así que volver es muy bueno.
Bueno. Vamos a ver. La primera cuestión es por qué nuevas sexualidades. Eso es lo que tenemos que poner como pregunta porque seguramente tenemos nuevos géneros. Hacer de género y sexualidad una misma cosa no sucede así automáticamente. Vamos a volver al tema de la nueva sexualidad, pero quisiera empezar partiendo de este punto que creo que es un consenso -estamos de acuerdo- en que hay una explosión de géneros como ha dicho Mónica. Es un tema general de la civilización y partimos de esa idea. Hay como 60 géneros a escoger en el Facebook -por ejemplo-; en Instagram las cosas van más rápido, son los pronombres los que se van a escoger, pero es una multitud de términos en posición de identidad y de género. La distinción entre la identidad y lo que llamamos orientación sexual es también casi un hecho. La gente dice: “Una cosa es la orientación, otra cosa es el deseo y otra cosa es la identidad”. Uno puede tener la identidad que quiera, pero la dirección de su elección de objeto se va a hacer en otro movimiento. Empiezan así las fracturas de las cosas que antes eran una.
Y los trans no son más lo que eran en tiempo de Lacan, en el tiempo de la psiquiatría con los trastornos del transexualismo. Todavía tenemos a las personas trans que quieren pasar para el otro lado y hacerse un cambio en el cuerpo con una reasignación sexual para estar en el otro lado de un binarismo de hombre-mujer. Esos son los transexuales -digamos- “de base”, “históricos” porque trans hoy quiere decir mucho más. Quiere decir todos los que no están de acuerdo con la identidad que le ha dado el Otro. Muchos dicen que el trans es solo los que no están de acuerdo con su sexo, pero el sexo es también una identidad dada por el Otro. Así que la participación entre los cis y los trans: los cis como los que se sienten en adecuación y los trans como todos los que no se sienten en una adecuación entre género, orientación sexual y sexo biológico. Así que hay una generalización de los trans también, de lo que la palabra trans quiere vehicular.
Eso hace que tengamos muchas preguntas y Jacques-Alain Miller fue preciso para pensar que no solamente en términos de explosión de género, sino la cuestión que se plantea de un trans nos toca a nosotros -psicoanalistas, pero también a la civilización-. Así que tenemos que ver a qué estamos llamando trans, una persona trans, o mejor cuáles son las posiciones de las personas trans que van exactamente del lado en que hablan de una crisis; una crisis que no es solamente de la jerarquía de la tradición, pero por lo menos sea una crisis que pone varias de nuestras cosas en cuestión también. Por ejemplo, cuestiones que nos muestran los trans de que hasta qué punto se puede separar el goce del cuerpo de la identidad, del deseo; hasta qué punto se puede cambiar de modo de goce o hasta qué punto sabemos lo que queremos. Porque la dice fuerte del trans es que dice: “Yo sé lo que quiero hacer con mi cuerpo. Mi cuerpo, mis reglas”. Así que también hay la cuestión de la explosión de los géneros y la afirmación de un goce trans. Estas cuestiones van justo a la par con la idea de lo que Jacques-Alain Miller llamó del Undividualismo contemporáneo: “Yo, Uno, trans, Uno, sé lo que quiero con mi cuerpo”. Eso plantea una pregunta para nosotros evidente. Justamente todo nuestro va con la idea de que justamente no sabemos lo que queremos, o lo sabemos, pero no todo el tiempo. Así que está superposición entre una identidad, un modo de goce y un yo que habla, eso es muy característico de una posición que, por el momento, llamaremos trans y que pone inmediatamente en cuestión la propia idea de un sujeto analizante.
Bueno, no tengo respuestas. Quiero poner las cosas que pasan en nuestra comunidad. Y creo que todas estas cuestiones en las que la AMP se ubica en este tiempo es un debate enorme que estamos empezando. Lo que yo intento hacer es traer cómo esta cuestión se pone en mi clínica, en mi barrio, en las cosas que pasan en mi ciudad. Esto sucede en Brasil junto con la cuestión de la segregación del racismo. Los que mueren son los trans negros. Pero no sé si lo tengo desarrollado como para hablar de eso aquí.
Voy a intentar hacer una proposición para ustedes que es ordenar bajo tres ejes las cosas que pensé que podemos hacer con este título El analista y las nuevas sexualidades. La primera es lo que he hecho como introducción. Voy a desarrollar solo un poco más: ¿cuál es el debate? ¿Cuáles son las cuestiones? ¿Qué pasa? ¿Qué está en juego? Punto dos. El psicoanálisis en esta cuestión, ¿qué está en cuestión? También hablé un poquito de eso. Es sobre todo qué cambios o qué preguntas parecen aparecer en nuestro trabajo como analistas, nuestra clínica.
El primer eje es qué pasó. Para eso no hay mucha discusión. Propongo que hagamos un acuerdo bajo pocas cosas: que hay una crisis, que hay una explosión, que hay algo que hace que el real no es más lo que era. Éste era el título de nuestro Congreso en el 2014. Para este Congreso, Jacques-Alain Miller decía que teníamos un desorden en el real y explícitamente su lectura -en la que muchos van a estar de acuerdo- en que la naturaleza era el nombre de lo real y viceversa. Y que la pareja tecnociencia y capitalismo destruyeron idea o la hicieron mucho menos sólida. En términos de Miller, esta pareja ha hecho desaparecer la naturaleza como el lugar de lo real. El sol que viene todos los días eso es lo real; el hombre y la mujer, eso es lo real -que hoy va a estar bajo duda-. El sexo biológico hombre-mujer incluso se puede cambiar. Así que todo se cambia. Podemos preguntar qué lugar tiene el colonialismo en esta historia también. Mucho se habla de eso en Brasil, incluso de hablar de una descolonización del psicoanálisis. No sé si eso pasa en sus países, pero en Brasil sí. No voy a entrar en este debate. Solo qué podamos afirmar esa idea: ¿qué pasó? ¿Qué repercute de la ciencia y el capitalismo?
Dos ejemplos. Cuando tienes un GPS y que puede guiarte estando seguro en la ciudad sin conocer a nadie. Un chofer que trabajo hace 20 años conociendo la ciudad no hace diferencia que un tipo que llega con un GPS y conoce así toda la ciudad. Así que hay una perturbación completa del saber que se acumula en la experiencia.
Otro es la fecundación asistida. Es también la idea que hombre-mujer no son necesario. No es necesario que el hombre con un pene y una mujer con una vagina se hagan pareja para tener hijos. Son cosas que estaban escritas en la naturaleza de las cosas.
Así que la diferencia sexual y la diferencia de generaciones -el ejemplo del GPS muestra la diferencia de generaciones ya no es tan importante-. El respeto por el saber de alguien que vivió muchas experiencias se encuentra en el Google. También que la diferencia hombre-mujer no es tan necesaria que al menos las cosas teóricamente en el laboratorio. No es una práctica generalizada, pero la idea de que se puede hacerlo pone en crisis todo eso. Lo que está en crisis es el Padre que era exactamente lo que hacía, o digamos el Edipo, esta regulación entre las generaciones y la diferencia entre hombre-mujer. Todo eso se pone en crisis. Y la cuestión sobre todo es que los binarios que organiza el significante en nuestra vida, los binarios -pares opuestos- que desde Freud ya señalaba que trabajamos con esta estructura binaria -lo que llamamos rápidamente S1-S2-, que en la propia estructura simbólica ya no tenemos los mismos binarios o no se tiene ya la certidumbre de que algunos binarios están lo real. Hombre y mujer es un binario, así como día-noche. Día-noche es un binario bien sólido. Pero hay muchos binarios que están en crisis, crisis como binarios de lo real. Hombre-mujer no están ya en lo real. Las razas blanco-negro no están más en lo real. Me van a decir que hay un montón de gente que van a decir lo contrario, que toda la contrarrevolución conservadora de derecha o de ultraderecha o fascista que quiere imponer que todo eso es un delirio de una ideología globalista loca de la gente de izquierda. En Hungría, Brasil tenemos este discurso muy fuerte y también EEUU, pero podemos decir que es un discurso reaccionario porque algo pasó con ese punto del Padre que puso todo en crisis. ¿Por qué no tendríamos así un problema con el binario hombre-mujer? Porque exactamente este punto es el que las nuevas sexualidades quieren cambiar, cambiar en el sentido de que hay muchas otras posibilidades que solo el binario.
El falo está articulado con el punto del poder del Padre. La significación fálica va con el Nombre-del-Padre como decimos. La creencia que hay un hombre y hay una mujer -y solo eso y nada más-, y que eso es necesario desde la naturaleza para hacer la vida, es eso que es el falo simbólico -no el falo imaginario, no la insignia del poder-, sino la creencia que hay al menos uno que detiene todo el poder; o imaginariamente que tiene su falo erecto todo el tiempo, 24 horas del día. Eso es el falo, la creencia de que alguien es alguien de excepción y el falo sostiene la creencia en el Padre y, al mismo tiempo, es la premisa que hace la diferencia hombre-mujer como una diferencia real para los que lo creen.
Y para nosotros, ¿cuál es el problema de todo esto? Lacan nos enseñó a leer una formalización de Freud que nos permite dejar de lado las figuraciones imaginarias de toda esa multiplicidad de posibilidades que no es solo la binaria; todo eso en función del no-universalismo de la premisa fálica, todo eso nos perturbaría tanto porque tenemos una formalización: las fórmulas de la sexuación. Nos hacen decir que hay un goce fuera de lo que se puede decir y hay el goce del decir, un goce fálico y Otro goce -o femenino, o goce opaco si queremos-. Pero al mismo tiempo habría un goce del habla, ordenado en el discurso del amo y todo el resto. Podemos mantener esa idea pero las cosas nos hacen preguntar hasta qué punto cuando hablamos de goce fálicos tenemos dos puntos: lo que se dice que es antipatriarcal, contra el Nombre-del-Padre, que hace del falo solo un dildo para que todos podamos utilizarlo, que el falo no tiene importancia. Una posición sería decir que todo eso es falso, que no es verdad, porque todo eso es fálico y el goce femenino sigue ahí. El problema es que los trans creen que están destruyendo el Nombre-del-Padre, pero están sosteniendo el Nombre-del-Padre. Pero se puede preguntar también hasta que punto este goce que es múltiple, hasta que punto ese goce que va más allá del falo y produce esta explosión de multiplicación de géneros y cómo nuestro trabajo va a cambiar con eso. Esa es la cuestión a la que no tenemos respuesta, pero que sí quería plantearla.
Y para dar una idea de hasta dónde esto puede ser real, es más difícil trabajar con la idea de que hay una matriz fantasmática y que trabaja con un objeto que no está y un sujeto que no está; un sujeto y un objeto articulado por el fantasma. Todo esto supone al Padre, supone al falo -es un debate-, pero creo que el fantasma está siempre articulado a la idea de la neurosis -hasta qué punto la neurosis es una matriz para el punto de mira de un análisis-. Cuando un trans llega un trans y dice: “No tengo un fantasma, no tengo nada. Solo tengo la decisión, una certidumbre”, que está apoyada por un discurso, tenemos mucha dificultad de encontrar el fantasma y trabajar con él. Solo para decir entonces que hay una pregunta planteada sobre nuestra clínica.
Las fórmulas de la sexuación son nuestra brújula. ¿De qué manera vamos a tratar la cuestión trans desde estas fórmulas? Hay una manera un poco -digamos- arrogante que es decir: “No hay cambio. Todo está más o menos igual. Hay los que están con sus fantasmas del lado del falo y tienen que ir a encontrarse con su goce femenino, tanto para hombres, mujeres y también para los trans”. Así que tenemos una brújula para todo ser hablante. Otra posición que intento poner la idea en debate es que también hasta qué punto nuestra clínica no cambia con esta explosión del tema del trans. No es sencillo decir que eso es bastante.
Quisiera dar un ejemplo para esto que no es exactamente clínico. No sé si conocen a los güevedoces. Yo los conocí por un documental de la BBC de Londres en 2015. Es de los niños de la República Dominica, de un sitio muy alejado, de una isla y que estaban todos juntos con muchas generaciones. Así que las mutaciones genéticas se pasaban, se multiplicaban entre todos. Pero también se describe eso en Pakistán y en otros lugares del mundo. Las niñas solo tenían un pene a los 12 años, no todos. Pero había niños que nacían con pene y niñas. De estas niñas, una buena cantidad solo desarrollaba el pene a los 12 años. Hasta los 12 eran todas niñas con órganos sexuales femeninos en apariencia. Ven que es extraño. Lo que pasó es que descubrieron una enzima que es necesaria en el tiempo del feto y hay otra a los 12 años cuando empieza la adolescencia. Había una mutación en la que mucha gente nacía sin esta enzima, que solo a los 12 los chicos con esta nueva aparición se volvían chicos. Si pensamos esto en relación con el discurso del Otro del ambiente, si el Otro de la civilización promueve mutaciones que tienen éxito adaptativo -como dice Darwin-, un discurso del Otro que dice que solo hay hombres y mujeres va a hacer que estos niños se van a volver masculinos. Pero, si el discurso del Otro generalizado se vuelve en: “Tenemos múltiples sexos. Eso está bien”, los chicos intersexo -que tienen mutaciones como esa- van a desarrollarse por un éxito adaptativo, van a tener más hijos que otros -digamos, heterosexuales clásicos-. Eso para darles una idea de que, si se cambia al Otro, se cambian los cuerpos en lo real. Así que podríamos tener una civilización con gente con variadas morfologías corporales dadas las mutaciones que son posibles cuando la selección que el Otro simbólico hace se cambia. ¿Eso es muy loco? Pero quisiera dar eso como idea para que reflexionemos los cambios en los discursos que estamos viviendo en el Zeitgeist, que hacen cambios genéticos -eso es la teoría darwiniana-, en ejemplos como éste. Se puede pensar que uno de los argumentos más fuertes de los reaccionarios es el decir que en todas las civilizaciones siempre hombres y mujeres -eso es un hecho biológico-, pero lo que dicen los trans es que siempre fue del blanco al negro con muchos matices de gris. Era el simbólico de la civilización que hacía el corte de “Acá están unos. Acá están otros”. Siempre hubo seres hermafroditas, seres intersexo, pero ellos eran cortados por las cirugías, pero antes de eso era la cirugía simbólica que dice que solo se puede tener dos. Si empezamos a tener la idea que lo múltiple es mejor que el 2, tal vez vamos a tener más y más hermafroditas y más intersexos. Si eso no va a cambiar nuestra práctica, no sé lo que puede cambiarla. Tal vez nadie dio ese paso, pero quería dar como ejemplo de lo que estamos viviendo.
Bueno, para concluir ¿y la clínica? Creo que el problema para nosotros no es padre, Edipo, neurosis, hombres y mujeres, el problema es la idea que va junto con esta destrucción de la pirámide paterna, esta multitud de sexos posibles -eso tal vez pase, tal vez no- y tendremos problemas entre esa explosión entre goce fálico y Otro goce. El problema no es eso. Es que junto a esta multiplicación -que es otra forma de hablar de la cuestión trans- va la idea de que uno es dueño de sí mismo. Creo que esto es el problema para nuestra clínica y para nuestro lugar en la civilización. Hay una posición del discurso trans que es neoliberal -digamos eso-, o que va mucho junto con la idea de que “Yos soy idéntico a mi cuerpo. Yo soy emprendedor de mí mismo, sin resto”. No digo que los sujetos que vamos a ver en la clínica son así, sino que este discurso es un problema para nosotros: “Yo soy idéntico a mí mismo”. Los trans son exactamente los que dicen: “No estoy de acuerdo con lo que el Otro dijo que yo soy”, pero lo que está en la posición enunciativa es: “No estoy de acuerdo con lo que el Otro dice porque yo sé lo que soy más que el Otro”. Es el yo que pasa a estar en primer plano. Esa es una cuestión también del capitalismo conectada con la sexualidad. Es la idea de que “Yo puedo hacer lo quiera con mi vida, tengo derecho a cambiarme a lo que quiera”. Eso es muy contrario a lo que es el análisis en el que el sujeto nace en el Otro: “Primero soy en el Otro y después soy yo”. Es eso lo que aprendimos con Lacan desde el principio.
Eso es un problema, pero no es todo el problema. Tal vez haya caminos. Yo quisiera proponerles para el debate lo que llamaría el axioma Agrado. No sé si voy muy lejos, pero voy a proponerlo así. Agrado es un personaje de Todo sobre mi madre de Almodóvar. Creo que muchos de vosotros lo han visto. Es una película genial. La mujer no puede, por unas circunstancias de la historia, hacer la representación de teatro y la secretaría -que es un trans, que es Agrado- hace un monólogo en el teatro para decir: “Las actrices no pudieron venir, pero les propongo mi vida, mi historia. Si quieren se quedan. Si no, les vamos a dar el dinero de vuelta”. Y mucha gente se queda. Y va a contar cómo hizo su cuerpo, no exactamente mujer, siempre hablando de dinero. Primero dice: “Yo soy muy auténtica”, auténtica en el sentido de que dice las cosas claramente. Poco a poco va mostrando cómo se cambió todo su cuerpo hasta que se volvió un ser auténtico. Eso es lo que digo del axioma Agrado. Fue agregando una serie de características y pagando por eso: silicona, cirugías. Y dice: “Uno es más auténtico mientras más se parece a lo que ha soñado para sí”. Es ese el axioma que quisiera debatir un poco con ustedes. Me parece que ese axioma habla mucho de esta posición trans con las dos vertientes: una vertiente que es “Yo soy dueño de mí”; y otra vertiente que es “Yo me hago”. Las dos importantes, pero esa de “Yo soy dueño de mí, sin resto” no va con nosotros. Pero la otra, ésta de Agrado, puede ser de análisis. Lo explico un poco mejor. “Yo soy auténtico mientras más me parezco con lo que he soñado”, soñado aquí no es sueño, es “deseado para sí”. Se puede decir que uno es más auténtico cuando está más cerca de su deseo y también de las operaciones que van a hacer que su deseo pase a estar en la realidad. Las dos cosas están en esta frase. “Toda la idea de que hago de mí y lo que quiero no me la pueda tapar nada: mi familia, la tradición, lo que el Otro dijo que yo era, la biología, lo que pasa con el sexo en mi cuerpo. Puedo cambiar todo eso”. Esto es un poco el emprendedurismo, el matrimonio entre la ciencia y el capital haciendo que no haya más la idea de la naturaleza original del cuerpo y que el resto sean cambios artificiales -como si tuviéramos el sexo de fábrico y el sexo posterior-. Lo que va a decir Agrado es que somos más auténticos cuando más cambiamos en relación con lo que queremos. No es “Somos más auténticos mientras más vamos al yo original”. Eso era el fantasma neurótico. Un análisis se hace deshaciendo las creencias para llegar al goce. Descubrimos en el análisis que no hay un yo original, pero atravesamos así el fantasma. La cuestión trans nos coloca en la gente cuyo punto de partida es no-neurótico, es “Yo soy más auténtico en tanto más hago las cosas con mi cuerpo para ser lo que quiero”. Eso es peligroso. Es como si nuestra brújula no estuviese más, pero al mismo tiempo se puede decir que en esta frase, en este axioma está también a idea de que todo es un arreglo; todo es fabricación, mutación, bricolaje. Y que no es necesario con esta frase que se piense que alguien tiene que estar en el comando, que alguien tiene que ser transparente y saber lo que quiere. Los trans no precisan ser transparentes a sí mismos. Así que quiero proponerles que en todo el discurso trans hay algo de lo psicótico que es: “Yo sé lo que soy, nada va a cambiar”; el otro es “Yo soy el arreglo que yo hago con que pueda hacer y con lo que quiera hacer”. Esto está más del lado de Agrado. Y eso para mí, si un tipo llega así, creo que hay análisis posible, con fantasma o no -vamos a ver-. Pero el otro es nuestro problema y está del lado del capital y del neoliberalismo.
Bueno no voy a hablar más que eso. Hablé demasiado y con muchas ideas. Muchas gracias.
Jaime Castro:
Muchas gracias, Marcus. Antes de pasarle la palabra a Patricia, te dejo una inquietud ahí, la de ampliar dado que esta conferencia es pública y hay muchas personas que de diferentes lados nos están acompañando, si pudieras ampliar algo de por qué es peligrosa esa posición que estás explicándonos de: “Yo sé lo que quiero. Yo sé lo que soy. Yo puedo hacer con mi cuerpo lo que quiera porque yo sé qué es lo que soy”. ¿Por qué eso sería peligroso? No solamente como políticamente en relación con la existencia del psicoanálisis, sino en otros campos. Le damos la palabra entonces a Patricia quien ha estado coordinando un grupo de investigación en el NEL-Cali sobre prácticas psicoanalíticas con niños y adolescentes. Ha estado trabajando con el grupo de asistentes sobre el tema de las nuevas sexualidades. En el contexto de este grupo, Patricia tuvo la iniciativa de invitar a Marcus y luego de esta invitación se ha dado lugar en la sede y por eso estamos aquí. Además de agradecerle a Patricia esa iniciativa, queremos que ella formule un par de preguntas para Marcus para abrir la conversación. Patricia, adelante.
Patricia Alegría:
Hola. Gracias, Jaime. Buenas noches a todos. Y gracias, Marcus, por la interesante exposición.
Yo preparé las siguientes preguntas. Considero que frente al avance del engañoso significante género como S1 de la época, el analista de hoy enfrenta un doble reto. Uno, en el consultorio y otro frente al discurso social y político de la época. Miller en la presentación del 2 de mayo de su libro Polémica Política propuso conservar los tesoros de nuestra clínica, pero también pidió ir más allá en un período en que los pacientes son ciudadanos de una cierta democracia sanitaria. Habló de una idea mucho más fina y renovada que cambiaría la experiencia analítica y que incluso, a mi entender, cambiaría el semblante del analista. Considerando esta posición de Miller, pero también su advertencia de “no permitir a las fuerzas armadas de los trans robarnos nuestro tesoro de lo clínico, pero sin defendernos como viejos conservadores reaccionarios contras las fuerzas de liberación”, quisiera hacer estas dos preguntas.
La primera es: ¿cómo concebir el lugar del analista dividido entre el lugar de la escucha particular y singular de cada sujeto, y la posición que tendrá que hacer valer frente al Otro de la ciencia -el médico, el endocrinólogo, el psiquiatra e incluso el jurista en algunos países- sobre todo en los casos de los niños que llegan al consultorio autodenominándose transexuales? En Colombia no todavía no tenemos ese tipo de leyes, peros sabemos que ya en varios países existen.
Y la segunda pregunta es: en cuanto a su participación frente al debate político, ¿qué lugar para el discurso del analista frente a lo que Miller ha llamado ‘las fuerzas armadas de los trans’? -teniendo en cuenta que con la caída del patriarcado del Nombre-del-Padre, estos pedidos de supuesta igualdad, justicia, derecho a la reivindicación, etc., que en últimas nos están llevando a un mundo donde media humanidad tiene que callarse-. ¿Cómo hacer parte de este debate? Es decir, ¿cómo hacer escuchar el discurso analítico más allá de las murallas de la Escuela?
Esas son las preguntas, Marcus.
Marcus André Vieira:
Bueno, son muchas cosas al mismo tiempo. Una cuestión que está en lo que hablaste, Patricia, es que tenemos que estar al mismo tiempo en el consultorio y en la calle. Eso es una cuestión grande. Es una posición de nuestra comunidad desde el diagnóstico de Miller que no podemos estar solo en el consultorio. Es algo que hace tiempo Miller lo dice. La idea es que nuestra comunidad no puede pensar que lógicamente todos estén en el consultorio. No se puede. Cada uno puede hacer lo que quiera con su vida y con su trabajo. Hay mucho lugar para la diferencia, pero la idea general de nuestra comunidad es que estamos en un tiempo en que no aparece no desaparece. Por ejemplo, tengo que hacer que lo inconsciente esté en el discurso del Otro. Tengo que recordar al Otro de nuestro tiempo que él no sabe bien lo que hace, aunque cree que sabe. Ese es un punto en el que creo que estamos muy de acuerdo y cada uno va a tener que arreglárselas con esa idea. Si estamos juntos es porque creemos que tenemos que hacer un poco más que trabajar en el consultorio.
Ahí está la otra parte de la cuestión es específicamente la cuestión trans. Es específicamente el problema político de esta cuestión. Creo que el diagnóstico de Miller es muy certero porque es el cruce de lo que es lo sexual sin padre, o sin Edipo con un yo en el poder. De un lado hay esa idea de una democracia sanitaria de la que habla Miller -yo lo entiendo así-, no es cualquier democracia. Es la democracia de los Unos, del Un-dividualismo contemporáneo: Una persona, Un voto, Un cuerpo. Amarrar todo eso sin resto es la democracia vigente en nuestro tiempo. No solo los trans hablan de eso, mucha gente cree que eso es la política; que la política es los Unos sumados haciendo lobby para ganar sus intereses; y una guerra de Unos, y de Unos haciendo tribus; tribalismo generalizado de la cual Miller hablaba ya en el ’96. Pero los trans son los que hablan en el nombre del sexo en este mundo de democracia sanitaria del Un-dividualismo: “Mi cuerpo. Mi sexo.” Eso es porque no ponen en cuestionamiento nada más. No solo es una cuestión de política o de sinthome político, sino del sinthome sexual, del goce. Por eso creo que es muy importante.
Cuando hablas de las fuerzas armadas de los trans, no creo que haya un problema específico de los trans con nosotros. Creo que hay un todo un discurso trans que necesita de viejos amos para pelearse con ellos. Tuvimos el ejemplo con Preciado. Fue exactamente verdad que los psicoanalistas de la Escuela de la Causa Freudiana son los médicos de hace mucho tiempo atrás. Pero él necesita de eso para poder hacer su lucha. Creo que es sobre eso de lo que Miller habla cuando dice sobre las fuerzas armadas, pero no creo que los trans se quieren pelear con los psicoanalistas específicamente. Quieren pelear con la orden del padre. No diría entonces que tenemos un problema con los trans. Los trans, los discursos trans pueden poner en crisis al psicoanálisis si empieza a vencer y convencer la idea de que cada uno es dueño de su cuerpo sin resto. Eso creo que es el peligro, Jaime.
Hay el lado peligro para el trabajo clínico porque alguien que llega y se dice ‘transparente’ con su cuerpo -integrado, sintónico, etc.-, eso no hace análisis. No hay sujeto dividido. ¿Cómo trabajar? Si esa persona que podría estar dividida está reforzada por un discurso en la civilización que le dice todo el tiempo que el Un-dividual es lo verdadero -en el sexo, en el trabajo, en la política-, ese tipo que podría ser un neurótico común se vuelve un neurótico psicotizado. Ese es el problema. Eso creo que es lo que cuando Jaime habla de peligro vale la pena decir también que ese mismo peligro está en otro aspecto: en la política es un enorme peligro que el discurso neoliberal en el poder hace que “Yo sé lo que tengo que hacer”, los lobbies y las disputas, guerras entre las mayorías y minorías. Eso es la política. Pero la política puede ser otra cosa también. Puede tener causas comunes, aun sin padre. Pero creo que la cuestión para nosotros no es solo la posición en la que el trans nos pone con respecto al padre. El trans se hace el héroe de la democracia del Uno, eso es un peligro. Pero los banqueros también lo hacen. Eso también es un peligro para nosotros. La gente que trabaja pensando: “Yo soy el amo de mí mismo, yo no soy trabajador. Yo soy un empresario de mí mismo” es también un problema para el discurso analítico, no solo los trans. Por eso quisiera aprovechar el término que Jaime ha subrayado, peligro, para decir que es la consciencia sin resto.
Bueno, ¿qué piensas, Patricia?
Patricia Alegría:
Gracias. Algo que también por la experiencia clínica en la primera pregunta, yo me refería al punto de si verdad la ciencia está corriendo a responder. O sea, cuando aparece un niño que se siente niña, la ciencia corre. Y aquí en Cali está pasando eso. Hay ciertos endocrinólogos y médicos que ya andan en los colegios diciendo que ya hay que comenzar a hormonar al niño, que hay que actuar, entonces me refería a eso. Cuando yo decía “salir del consultorio” es porque me ha tocado ya, hablar con los colegios y dar el punto de vista analítico con estos caso para que se den cuenta que hay otra visión, de que hay otra posibilidad; y bueno, hacer un trabajo en la ciudad para que se conozca nuestra posición, por lo menos de los que trabajamos en el grupo y sobre todo de lo que se trabajó sobre un documento en Francia que salió en Lacan Cotidiano: una serie de especialistas sacaron un documento advirtiendo de ese peligro, el de seguir el discurso de la ciencia y la respuesta inmediata de la ciencia. Entonces me refería a eso, de que nos toca movernos un poquito por ahí también.
Marcus André Vieira:
Dos palabras sobre eso. Hay dos cosas distintas. Cuando hablas de la ciencia, si la familia elige un médico como un Dios para saber cuál es el sexo de su hijo, estamos en los viejos tiempos, eso es el discurso del amo. No es ese el problema, el de que siempre hubo un médico para decir lo que era. Muchos intersexos cuando venían al mundo, había un médico que decía si era hombre o mujer, por ejemplo. Esos son viejos tiempos. Lo nuevo es decir que los chicos saben lo que quieren. No hay más padres, no hay más médicos, no hay más familia, no hay más saber previo. Eso es el problema de la autonominación. Así que si tenemos que hablar acerca de nuestro desafío clínico es saber lo que es una nominación. ¿Hay una buena nominación o una mala?, digo, sin padre. ¿Qué es una nominación así? Con la autonominación, los padres siguen al niño y no los niños a los padres. Eso es muy loco para nosotros, pero es lo que está pasando.
Vale recordar que en el Seminario Les non-dupes errent, Lacan dice que el ser sexuado se autoriza de sí mismo. Él retoma la frase de la proposición -que el analista se autoriza de sí mismo-, y ahora dice que el ser sexuado se autoriza de sí mismo y de algunos otros. Es en Les non-dupes errent que está la frase que Miller trajo para la Escuela, el pase: el analista se autoriza de sí mismo y de algunos otros. Pero también lo dice Lacan sobre el ser sexuado. Al mismo tiempo está discutiendo qué es la nominación, ¿qué es decir “Soy yo”? Sabemos que, en el pase, los otros van a nominar. No soy yo quien va a nominar. Así, son los padres que van a nominar a los niños, pero algo hay en eso en que los padres no detienen el poder de nominación en lo real. Pero eso es mucha discusión.
También quisiera recordar que no todos los trans son así, un poco psicóticos; no lo demócratas de los bancos están un poco psicotizados; no todos los gobiernos están psicotizados de esta manera. Hay trans que dicen: “Quiero hacer un arreglo conmigo, con lo que soy”. Solo eso. Y hay espacio para la duda. Hay un caricaturista en Brasil que se llama Laerte [Coutinho]. Es un tipo excelente que se puso a vestirse de mujer. Él dice: “No sé lo que soy muy bien. Estoy haciendo lo que puedo”. Eso no es el Un-dividualismo contemporáneo.
Patricia Alegría:
Gracias, Marcus.
Jaime Castro:
Bueno, abrimos el espacio para preguntas. Por favor, levanten la mano quienes deseen participar con preguntas, comentarios.
Jeison Rivera:
Buenas noches para todos. Agradeciendo por este espacio muy enriquecedor. Hubo una cuestión que me hizo pensar mucho alrededor de cómo el trans se muestra en cierto sentido como completo: “Yo soy. Yo sé. Yo soy dueño de m cuerpo”. Y lo relaciono con este decir de la castración como una condición de amor. Entonces, ¿cómo se podría relacionar o qué se podría decir alrededor de lo trans y del amor? Es como una duda que me queda ahí o algo que me queda sonando.
Jaime Castro:
Bueno, vamos a escuchar otra pregunta. Andrés Arévalo.
Andrés Arévalo:
Hola, buenas noches. Bueno, Marcus expone algo expone algo que yo vengo escribiendo en un libro que quiero sacar. Trata de diferentes puntos académicos en la que la línea discursiva es el psicoanálisis, pero también es la biología porque, a mi parecer, más allá que Lacan se haya centrado en el discurso -según tengo yo entendido-, él lo que hizo fue volver a Freud. Y Freud mencionó lo de: “La anatomía es el destino”, y tenía unas frases biológicas muy fuertes. Creo que en la biología está gran parte del saber para entendernos como organismos vivos. Y yo desde muy pequeño siempre he sido muy curioso y me intereso por todas las formas de vida, amo la naturaleza y la vida misma por su multiplicidad en su forma de ser. Esto me ha permitido ver ciertos patrones, por ejemplo, hablando del tema que está exponiendo Marcus, ¿cómo hacer la distinción de una persona psicótica que se autodenomina trans si está interponiendo un saber, un gobierno sobre su propio ser que va más allá de sí mismo sin dejar un resto? Voy a poner mi concepto que es una pregunta abierta porque tampoco tengo respuesta evidentemente, pero si uno les echa una mirada a diferentes organismos de la naturaleza puede observar, por ejemplo, al pez loro, el pez payaso -el de Dory de Buscando a Nemo-, la estrella de mar, los caballitos de mar y todos hacen un intercambio de sus sexos en diferentes momentos. ¿Se podría hablar pues de un saber de ellos, un saber desde su real, aunque no tengan discurso como nosotros los humanos? Nosotros, por el solo hecho de tener ciencia, nos pensamos superiores que el resto de los animales, pero nosotros seguimos siendo animales. ¿Cómo convencer con una teoría religiosa o científica o con un alegato legal en un estrado como el Congreso a las demás personas si no es por más frío sea su argumento hay detrás una fuerte emocional? Somos animales emocionales que tenemos discurso, claro, pero somos emocionales. Entonces, yo creo que la primera cuestión es echarles una mirada a los demás organismos de la naturaleza y ver que en ellos hay situaciones muy similares a las de nosotros a pesar de que no tengan nuestro propio lenguaje. Eso nos haría detenernos un poco a pensar más si vendría siendo muy psicótico o no, o si sería más benéfico o no. Para el psicoanálisis ese tema. Y también que mencionó lo perjudicial que podría ser la propuesta trans de los psicóticos que me llama la atención porque Lacan se denominaba psicótico, entonces, ¿cuál sería la amenaza? No sé. Me quedó sonando. En ese momento tenía otra pregunta, pero ya la olvidé. Pues, básicamente esa es mi percepción.
Jaime Castro:
Gracias, Andrés. Bueno a recoger otra pregunta y le pasamos la palabra a Marcus.
Silvia Bermúdez:
Gracias, Marcus. Bueno, yo estoy haciendo una investigación sobre la infancia trans. Acá en Argentina ya tenemos la ley y el inciso para niños dice que es lo que el niño autopercibe, lo que el niño sienta y que no necesita de ninguna judicialización. Entonces, los casos que llegan son de hospitales o a mí me han llegado casos de supervisiones. Por eso me alegra que la colega, Cristina, que ha hablado de la labor que ellos hacen en la ciudad, fuera del consultorio. Muchas veces es generalmente la mamá quien va a consultar primero a centros donde trabajan con la teoría de género. No tienen la teoría psicoanalítica. Y la madre relata en 45 minutos lo que le pasa a esta niña o a este niño y el terapeuta le responde: “Con lo que tú me dices, yo no necesito verlo. Ya le puedes hacer el cambio identitario”. Entonces, yo creo que una cuestión diferente es lo trans en el adulto que en la infancia. Para mí es un tema muy delicado, muy complejo. Y nosotros, ¿qué respuesta podemos dar desde el psicoanálisis? Creo que hay una manera de salir a hablar. Me parece que no tiene que ser una manera de confrontar. Todo lo que tú recorriste, Marcus, sobre la cuestión política del psicoanálisis o la cuestión del neoliberalismo que es el empuje -porque hay un empuje-. Lo que pasa en la infancia trans es a escala mundial. Y lo que se propicia es justamente lo que comentaba acá la colega de los médicos que van a hacer una militancia del género.
Entonces, Freud decía: “La anatomía es el destino”, pero cuando decía esto no estaba diciendo que el cuerpo es el destino en el sentido anatómico, sino que es el destino de aquellas disposiciones libidinales, de cómo ese organismo se va a transformar en un cuerpo. A eso se refería. Porque también lo que decía Freud en la Conferencia 33 que es un muy interesante -digo como para separar, porque a Freud a veces se le culpa de muchas cosas- es que aquello que constituye la masculinidad o la feminidad es un carácter absolutamente desconocido que la anatomía podría aprehender. Nosotros hablamos de posiciones sexuadas, hablamos en todo caso de elección forzada o elección de la sexuación, pero no de elección de género. Por eso me parecía que no tenemos que dejar de lado estos mandatos imperativos, el uso político que se hace de esto. Me parece muy importante debatir ese tema.
Y la cuestión de la hormonización es muy delicada también en los niños. Eso no ha cambiado, por más siglo XXI -creo yo-, es la oleada pulsional en la pubertad. Entonces, al niño se le hace el puberty freezing -se le congelan todos los caracteres secundarios sexuales- y después, ¿qué pasa justamente con la cuestión del fantasma, el deseo, la sexuación? Me parece que ahí muchas veces lo trans en la infancia puede ser una invención, una invención singular cuando es escuchada por un psicoanalista. Los casos que me han tocado en adolescentes que quieren presentarse de una manera neutra en el sexo. Un ejemplo, una adolescente que quiere ser varón porque “se siente más seguro” con sus ropajes, con su vestimenta. Y la pregunta que yo le hago es: “¿De qué otras cosas te sientes seguro?”. Y me dice: “En verdad, estoy insegura de todo”. Y ahí se abrió otra cuestión en la trasferencia.
Bueno, no quiero ocupar mucho tiempo. Ahora se me ocurre ese comentario que es peligroso todos estos cambios genéticos que tú ubicabas. Realmente es un tratamiento del cuerpo por la tecnociencia. ¿Qué lugar para la palabra de ese niño?
Jaime Castro:
Gracias, Silvia. Marcus.
Marcus André Vieira:
Es eso. Este tema nos pone al trabajo. Para empezar, solo una precisión. No digo que son sujetos psicóticos. No. Digo que el Otro es psicótico, la cultura, el Otro de nuestros tiempos, entendiendo que hay un espíritu del tiempo de que la ciencia puede hacer lo que quiera, por ejemplo, o que todo se puede comprar y vender, sin resto. Eso produce toda la necropolítica que sabemos, pero eso está en el aire. Las personas son variadas. Esa es la primera idea.
La segunda. Creo, Silvia, que tenemos que hacer distinciones. No hay Uno trans. Hay muchos. Es una multiplicación loca de identidades de género y de maneras de pensar. Yo creo que al menos dos. Hay muchas distinciones que podemos hacer. Hay el trans que toda la gente está de acuerdo. Es el de la película O garoto duma marquesa. ¿Saben cuál es? Es la de “Soy una niña en un cuerpo de un niño. Desde que tenía 6 meses era así”, una certidumbre absoluta, etc. Eso para la infancia es un peligro. Toda la gente está de acuerdo -los padres, las madres, los médicos- que eso existe, que es un trastorno simple, es solo un problema de cambio de sexo. Y así, muchas cosas se van a hacer con este cuerpo antes mismo que el niño pueda ser lo que quiere, que sea un poco sujeto. Entonces, ese es un peligro. Es porque toda la gente está de acuerdo con este trans. Es un peligro para el sujeto. Hay otros discursos trans. Hay discursos trans que son: “Somos no-binarios. No queremos hacer cambio de sexo. Queremos hacer un poco de todo y de nada.” Eso suele ser más abiertos.
También hacer una diferencia entre el trans de la infancia y el trans de adolescencia. Es lo que Freud ubicaba como tiempo del sexo, la fase de latencia y después la adolescencia. Son el momento del desarreglo de la identidad. Y la respuesta trans es lo que el Otro de nuestro tiempo propone al sujeto. Así que, si estamos allí para hacer vacilar un poco las cosas, es muy importante. Pero lo que dice Silvia es que, en su experiencia, es difícil hacer vacilar las cosas sobre todo en la infancia. Entonces, creo que tenemos que estudiar lo que es la nominación, que prescinde hasta cierto grado del Otro. Eso es un poco paradoja.
Jaime Castro:
Marcus, disculpa. Interrumpo ahí un segundo para proponerte una discusión entre ‘hacer vacilar’ y ´ser dócil’ a lo trans. Me parece que ese término de dócil cabría también tratar de entender qué es ser dócil. Estos médicos, este equipo del que nos hablaba Silvia y Patricia que escuchan a un niño pequeño decir: “Soy trans”, también podría entenderse que son dóciles al niño. Entonces, te propongo esa discusión entre ‘hacer vacilar’ y ‘ser dócil’.
Marcus André Vieira:
Verdad. Tiene que ver com que Miller es muy sutil e irónico. La docilidad que Miller propone es la docilidad que tuvo Freud con las histéricas de su tiempo, que no eran exactamente dóciles. Incluso hay gente hoy que dice: “¿No es eso un psicoanálisis? ¿Puedo hablar lo que quiera y usted no hace nada?”. No. No fue eso el psicoanálisis. Fue dócil para hacer oír al sujeto, pero hacía muchas cosas con lo que oían. Los psicoanalistas hacen mucho con las histéricas. No es solo un ‘no hago nada. Lo que quiere decir está dicho’. No. Hacemos puntuaciones, intervenciones, cambiamos el discurso de la histérica. Es eso lo que Miller habla de ser dócil. Si tomamos ‘dócil’ en el sentido general, tiene toda la razón Jaime. Ahora, lo que la gente está haciendo es ser dócil al trans, pero no al niño trans o al tipo trans, sino dócil al discurso trans que existe, el de que “la gente puede hacer lo que quiera, lo que quiera, como quiera”. Eso es lo que quiere el discurso trans. Y nosotros no tenemos que estar dóciles totalmente. Tenemos que ser dóciles como Freud lo hizo con el discurso histérico. ¿Estás insatisfecha? Acepto que estés insatisfecha, pero voy a mostrarle qué goce está producido en su insatisfacción. Así fue Freud dócil con las histéricas. Nosotros tenemos que ser algo así. “¿Quieres cambiar de sexo? Dices que no tienes sexo binario. Ok. Pero ¿dónde está la persona que dice eso? ¿Quién está diciendo eso?”. Así que tenemos que trabajar eso.
Jaime Castro:
Gracias, Marcus. ¿Alguien más desea intervenir?
Clara María Holguín:
Muy buenas noches. Marcus, me interesó mucho esta vuelta que estás dando por la nominación para diferenciarlo de lo que es la autodeterminación, que efectivamente no es el lo mismo, pero implica un sin Otro; un sin Otro que nosotros sabemos que supone nuestra formación de la experiencia analítica llevada hasta un final y que da cuenta de esta nominación, que bien claro dijiste que es sin Otro en autorización de sí mismo, pero hay un dispositivo… Esta es una autodeterminación que también supone un sin el Otro, “Yo soy”, pero me parece que si puedes dar otra vuelta. Me parece que es una discusión muy importante incluso para la Escuela, para la formación de los analistas y desde dónde nosotros podríamos aportar porque precisamente la formación nos permite -y lo que conduce el pase, y lo que conduce el final de análisis- como saber-hacer un poco con esto. O sea, es lo que se esperaría. Entonces, si puedes dar una vuelta más, te agradecería. Me interesa mucho.
Silvia Bermúdez:
‘Dócil a lo trans’ me parece que no tiene nada que ver con obediencia, sino con la cuestión de cierta versatilidad para escuchar eso. Es mi punto de vista. Y ya que tocaron el tema de la nominación, Clara y la otra colega, hay algo que estoy trabajando del Seminario XXI, de cómo la ley del Nombre-del-Padre fue sustituida por esta nombrar para como dice Lacan; y cómo lo social toma predominio de nudo. Y ahí me parece que en lo social uno puede -es una inferencia, la estoy investigando- incluir justamente todas estas leyes, todas estas instituciones que deciden por, sin esa ley del padre. Ahí hay una ruptura de la metaforización y parece que todo eso es un empuje a la literalidad. “-Veinte meses me siento nena. – Eres nena”. Bueno, eso quería agregar, Marcus.
Adolfo Ruiz:
¿Qué tal, Marcus? ¿Cómo estás? Muchas gracias por este recorrido que haces. Quería pedirte si puedes puntualizar en esta línea que viene introduciéndose con Clara y lo que acaba de anotar Silvia en relación con el padre. Si no podríamos pensar ahí que dijéramos en esta cuestión hay un ‘deshacerse del padre’. Si tomáramos el aforismo ‘prescindir del padre a condición de servirse de él’ sería anular la segunda parte completamente. Es decir, pasar del padre; no hacerse a un padre, sino pretender ser su propio padre. Algo así. No sé si puedes comentar algo de eso.
Marcus André Vieira:
Estoy de acuerdo con todos. Primeramente, Clara, es muy sorprendente lo que dice Lacan: “Quiero dar una vuelta más a mis fórmulas de la sexuación”. Nosotros tomamos las fórmulas de la sexuación como si fueran nuestro real. No se cambia nada en la fórmula del Seminario XX. Pero Lacan dice en el Seminario XXI: “Tenemos que ir un poco más allá que eso. voy a hacerlo de otra manera. Voy a decir la misma cosa de otra manera. Un ser sexuado solo se autoriza de sí mismo y de algunos otros”. Él problema esta fórmula como idéntica a lo que ha trabajado con las fórmulas de la sexuación para hablar de elección, elección forzada. Esto para decir que las fórmulas de la sexuación no dejan tan claramente el acto de decirse, de ponerse en el campo de la sexualidad. En ese momento nos lo dice así. Como lo subrayaste, en la discusión sobre el pase -como también Adolfo- es muy instigante pensar que esas cosas tienen que ver. También es muy importante decir que el alto declarativo no es eso. Estamos hablando de otra cosa. El alto declarativo de nuestros días quiere hacer una declaración que no se sabe de dónde viene. Creo que eso es el problema. “Veinte meses”, dice Silvia. Nadie sabe de dónde viene eso. Nosotros pensamos que la persona quiere decir eso sin padre. No, es un discurso que dice que cuando es un niño dice: “-Soy chica. -Vamos a hacerle chica”. Es bizarro todo eso, pero el problema está en el Otro, no está en el niño. Así que cómo podemos hacer que este Otro que está en este niño pueda comportarse la Escuela hace. Estoy de acuerdo, es una autodeclaración, pero no sin algunos otros. ¿Quiénes son esos otros? En el caso del pase, eso es sin el Otro de la transferencia -claramente-, porque la transferencia era del fantasma; pero no es sin el Otro-Escuela. Creo que eso es una manera de entender qué debemos hacer con los trans autodeclarativos.
Pero, Adolfo y Silvia, solo otra cosa. El Otro de nuestros tiempos creo que no sabe lo que hace, el gran Otro, pero quiere hacer sin padre, sin resto. De acuerdo. Pero también hay una posibilidad de trabajo que se propone a nosotros después del padre, para nuestra clínica. Después del padre es lo que habla el AE. Hay chicos, hay pacientes, hay gente que viene a vernos que están un poco como si estuvieran después del padre, un poco como Lacan habla de Joyce. Fui directamente al final. No es un final como el nuestro, pero están en una posición de desde después del fantasma. Tengo que hacerlo venir al fantasma. Eso es el trabajo que tengo que hacer. No podemos decir: “Vamos a hacer con este chico que vuelva al Edipo”. Eso es todo un trabajo. No sé cómo hacerlo. Bueno.
Jaime Castro:
¿Alguna otra inquietud, comentario?
Marcus André Vieira:
Este personaje Agrado, por ejemplo, lo veo en análisis. La cuestión no será la castración. ¿Entienden? Eso vuelve con lo que dijo Jeison. Castración, si la utilizamos en un sentido muy general, quiere decir simplemente: “Estamos en la vida. No se puede todo”. Pero castración, si reservamos para un sentido un poco más estricto, es la creencia en el padre, la creencia de que alguien sabe cuál es mi sexo original; alguien sabe cuál es mi sexo verdadero; alguien sabe cómo soy más auténtico. Eso es la creencia en el padre. Lo que dice agrado es: “Nadie sabe lo que es ser más auténtico. Yo mismo voy a serlo”. Eso es el problema trans para nosotros.
Verónica Carbone:
Buenas noches, Marcus. Un gusto saludarte, un placer escucharte y estar con los amigos de la NEL y varios de la EOL también por acá. Me fui para otro lado. Recordaba a esa atleta española que nació como mujer. Ganaba todas las competencias y no tenía ningún problema hasta que el Comité, en vez de hacer la observación biológica de si eran mujeres, empieza a hacer el examen de sangre. Y ya genéticamente dicen: “Es un hombre”. Esto le cambia totalmente la vida personal, profesional. Y ella decía: “Nací como mujer y me siento mujer”. Hubo toda una lucha judicial. Yo pensaba que todas estas cosas que venían diciendo, inclusive lo que comentó Silvia Bermúdez, el discurso de la ciencia es lo que impera hoy en día, lo que comanda todas estas cuestiones. Habría como un lazo ciencia-política. A ver qué se puede decir sobre eso y la posición del psicoanálisis ante eso.
Marcus André Vieira:
Verónica, yo creo que no. ¿Por qué? Por ejemplo, ¿cuáles son los criterios para decir qué es una mujer y qué es un hombre? En algún momento, el Comité -no sé cuál- dice: “El examen es el tipo genético. El fenotipo no nos interesa. Es el genético.”, y tú dices: “Eso es la ciencia”. No. Eso es el discurso de la gente que dijo: “Vamos a hacer de la ciencia nuestro Nombre-del-Padre”. No es ciencia. “Vamos a hacer de este resultado nuestro criterio”. Lo que hace eso no es la ciencia, es la gente que eligió la ciencia como Nombre-del-Padre porque están todos perdidos. ¿Están de acuerdo?
Verónica Carbone:
Sí. Estoy de acuerdo. Dicho así está muy clarito, pero aún así pienso que es lo que les permite avalarse. ¿No es cierto? El de tomar ese discurso como Nombre-del-Padre. Es un uso cotidiano y en lo que se amparan todas estas revoluciones.
Marcus André Vieira:
Sí. Pero creo que es eso que esta situación muestra es que el Nombre-del-Padre no está en su lugar. “Tengo que hacer exámenes, test de ADN para probar cosas” es un intento de recuperar la manera clásica de nombrar las cosas: “Esto es un hombre. Esto es una mujer”, pero no funciona. La chica dice: “Yo soy una mujer. No quiero ese examen genético”.
Verónica Carbone:
El problema es que no se puede constatar cómo opera el Nombre-del-Padre más que en un análisis.
Sofía Ruales:
Buenas noches, Marcus. Una inquietud a propósito de lo que usted ha nombrado en varios momentos. Dice: “Sin resto, sin padre”. Ha ampliado el tema del padre, pero no ha mencionado mucho de ese término de ‘sin resto’. Entonces, le agradecería que nos ampliara ese pedacito que lo dice muy rápido, pero que parece muy importante. Gracias.
Martha Forero:
Buenas noches, Marcus, y muchas gracias por sus precisiones. Mi pregunta es en relación con la autonominación porque, de lo que he podido tomar de sus precisiones de esta noche, en esa diferencia que también hay entre los trans y me parece que es inclusive una orientación política de lo que podemos escuchar para nosotros poder empezar a trabajar. El trans que dice: “Yo sé lo que soy” y no quiere ni necesita que nadie a discutir sobre eso; aquel que en cambio que está en ese proceso, en esa pregunta o en esa posibilidad de que se presente un sufrimiento -un poco como Agrado- que hace su propio cuerpo y esa es la forma de llegar a construirse; pero ¿cómo entender eso de la autonominación a partir de la intervención sobre el propio cuerpo en esos casos donde sería posible que un analista entre a hacer alguna labor? Es una pregunta que me hace a partir de esa puntuación que usted hace a partir de la autonominación.
Jaime Castro:
Escuchamos la pregunta de Gloria Irina y le pasamos la palabra a Marcus.
Gloria Irina Castañeda:
Gracias, Jaime. Es una pregunta muy sencilla y quizá una inquietud que me surge de ese caso de ese sujeto trans que dice: “Yo sé lo que soy. Yo sé lo que quiero”. En fin, no hay un Otro, un goce solo conectado a su cuerpo. ¿Podría entonces pensarse algo de una posición cínica? Pensándolo un poco, ya que no se conecta sino a su propio cuerpo, a ninguna otra causa. En este caso me surge esa inquietud. Me gustaría, Marcus, si podrías hablar algo de eso. Gracias.
Marcus André Vieira:
Bueno. Tal vez, Sofía, solo para decir que es una discusión teoría-conceptual. El discurso del amo y la constelación del padre o lo que la gente llama ‘patriarcal’ va junto con el objeto a. Eso es una polémica porque durante mucho tiempo el objeto a era nuestro real. Pero por ejemplo, todo el trabajo que realiza Miller en La naturaleza de los semblantes es para decir que el objeto a es lo real en un discurso. Así que la idea de pensar que no hay resto de nuestras acciones nos pone un poco fuera del mecanismo de la represión, de la vigencia de la represión. Y creo que eso se ve en nuestra sociedad. “Puedo comprar lo que quiera. Puedo tener lo que quiera y puedo cambiar lo que quiera. Podemos hacer lo que queramos con la naturaleza”. Lo que pasa no es el retorno de lo reprimido. Lo que pasa es el tsunami, la muerte, la necropolítica, la destrucción, el exterminio. Eso no es el retorno de lo reprimido parece que estamos bajo otra cosa que no es la represión ni el retorno de lo reprimido. Así que cuando yo decía ‘sin resto’, no es una persona psicótica, es el Otro psicotizado de nuestros tiempos. Es en este sentido más amplio.
Y quisiera mostrar esto con una idea. Yo trabajé hace 20 años en un lugar de la cirugía de los trans en el departamento de Río. Ellos tenían que pagar por el encuentro con psicólogos, con médicos, con abogados y solo tenían derecho a hacerse la cirugía si convencían a todos que no tenían dudas. Creo que hasta hoy eso es válido. La gente quiere que el trans no tenga duda, así que el trans no va a tener dudas. Es el Otro de los tiempos que hace ese efecto de ‘sin resto’. El niño está perdido en inseguridades, como el adolescente, y ¿qué le propone el Otro?: “No tengas dudas y así vas a encontrarte”. Así que la duda se va, pero nosotros tenemos que hacer la duda volver a cada momento, saber cómo hacerlo. Pero no es alguien que es psicótico o alguien que es cínico, Gloria, es el Otro que hace a los sujetos; no es el sujeto que nace en el Otro. Siempre las cosas empiezan en el Otro. Así, creo que este trans original, ese trans al que todos están de acuerdo -todos los médicos- para hacerlo existir con 20 meses es una alianza entre los médicos, los padres, la ciencia -si quieren-, la sociedad porque no saben cómo hacer con la no-relación sexual, con la extrañeza que es un niño; no saben qué hacer porque no hay más padre en función. Así hacen eso: “Vamos a hacer un cambio de naturaleza porque podemos”. No creo que eso es discurso del amo, pero para los padres, para los niños -tal vez- es el padre que queda, es el médico. Pero solo en estos casos. Hay muchos otros casos en que los trans están haciendo invenciones de sujeto con toda esta locura. Ellos nos interesan. No son las fuerzas armadas contra nosotros, son algunos.
Bueno, muchas gracias.
Jaime Castro:
Bueno. Muchísimas gracias, Marcus. Muchísimas gracias a todos los que han intervenido y a todos los demás que han estado muy atentos a nuestra intervención.
Quisiera tomar esta cuestión de la vacilación. Me parece que, con tu intervención, Marcus, nos has hecho vacilar. Nos has hecho conmover un poco con esta cuestión y eso me parece supremamente importante no solamente para los sujetos, en general, sino también para la existencia misma del psicoanálisis. Me parece que toda esta discusión de lo trans tiene unas implicaciones políticas muy importantes, muy sensibles sobre la existencia misma del psicoanálisis. Por eso me parece muy importante esta vacilación que introduces en esta reunión que hemos tenido el día de hoy.
Bueno, sin más, no sé si Mónica quiere agregar algo o, si no, vamos cerrando.
Mónica Larrahondo:
Simplemente, muchas gracias, Marcus, por tu conferencia. Me parece que nos has dado un panorama que nos hace pensar, al menos en lo personal, me ha hecho pensar más allá de lo trans con esto de la autodeterminación, el sujeto como su propia empresa. A mí me resonaba como a otras cosas que seguramente lo podemos conversar, pero que me parece que es muy del espíritu de la época. Entonces, te agradezco enormemente. También por la disposición que has tenido con nosotros, con la NEL-Cali. Efectivamente, una primera fecha no se pudo realizar por cuestiones sociales y políticas en el país, especialmente en la ciudad. Tú fuiste dócil, pero con una orientación. Entonces, quiero agradecer públicamente por esto. A todos ustedes, muchas gracias por sus intervenciones, sus preguntas que, sin duda, nos han llamado a la reflexión; y a Jaime por la moderación; y a Patricia, le agradezco enormemente por su disposición para participar y contribuir con sus preguntas que nos han animado a la conversación.
Bueno, hasta una próxima vez y siempre bienvenido, Marcus. Muchas gracias.
Marcus André Vieira:
Encantado. Gracias.
[1] M. A. Vieira. El analista y las nuevas sexualidades. Presentación para la NEL-Cali vía Zoom. 2021-06-23.

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