El Populismo Fascista en el Mundo Contemporáneo – por Charles Melman – 2020-08-29

EL POPULISMO FASCISTA EN EL MUNDO

CONTEMPORÁNEO[1]

Por Charles Melman y Pedro Serrano

2020-08-29


Sérgio Oliveira:

Buen día a todos y a todas. Soy Sérgio Oliveira, director del Instituto Langage. Es con gran honor y placer que organizamos hoy este evento junto con la Asociación Lacaniana Internacional con este tema que nos convoca a todos de manera urgente. Agradezco inmensamente la presencia de Jean-Paul Beaumont, presidente de la A.L.I. y es un honor contar con la presencia de Charles Melman, psicoanalista a quien el Sr. Beaumont tendrá el honor de presentar y del jurista Pedro Serrano, profesor de la facultad de Derecho de la Universidad de Sao Paulo quien participa en uno de los grupos de estudio “Sistemas de Justicia y estados de excepción”. Se ha destacado en el ámbito brasilero como uno de los críticos más relevantes de la lógica judicial que se está imponiendo en el mundo contemporáneo. Ha realizado un trabajo importante a través de textos que nos revelan las nuevas formas de autoritarismo que han pasado a dominar en el siglo XXI. Entre los varios trabajos, destacamos aquí dos libros: primero, Autoritarismo y golpes en América Latina – breve ensayo sobre la jurisdicción de la excepción de la editora Alameda Casa Editorial. Y también otro libro que se llama Autoritarismo líquido que saldrá con la editora Contracorriente. A los dos, les estoy muy agradecido. También quiero agradecer el esfuerzo y empeño de Marie-Christine Laznik por la articulación de este evento y por su disponibilidad para hacer la traducción que está haciendo ahora. Paso la palabra entonces a Jean-Paul Beaumont.

Jean-Paul Beaumont:

Buenas tardes. Estoy muy contento junto con la Asociación Lacaniana Internacional de participar en este debate. Quiero decir algunas palabras de presentación. Voy a presentar en algunas palabras, ciertamente incompletas, a Charles Melman para aquellos que aún no lo conocen. Psiquiatra, médico de hospitales y psicoanalista, Charles Melman se ha consagrado a la transmisión de nuestra disciplina. Alumno de Jacques Lacan, y teniendo toda su confianza, responsable de enseñanza en la Escuela Freudiana de París, fue director de la revista Scilicet. Fundó en 1982 la Asociación Freudiana de Psicoanálisis, que se convirtió en 2002 la Asociación Lacaniana Internacional, que es una de las asociaciones psicoanalíticas más importantes en Francia. Dio un seminario durante casi cuarenta años, riguroso, siempre abierto a la actualidad de la clínica y también a la clínica social o la política. La mayoría de estos seminarios han sido publicados. No ha desatendido el dirigirse a un público más vasto tanto en El hombre sin gravedad cuanto en La nueva economía psíquica que fueron muy leídos y comentados. Ha dado innumerables conferencias en Francia, en Europa, en África del Norte, en Medio Oriente, en los Estados Unidos y sobre todo en Brasil. Ha formado un gran número de analistas, no solamente en una transmisión extremadamente precisa y fiel la práctica y teoría de Lacan, sino también demostrando la fecundidad y la pertinencia de ellas en temáticas que Lacan no abordó. Entonces podemos comenzar.

Charles Melman:

El psicoanalista parte de su experiencia. Constata rápidamente que el deseo esencial es ser guiado y no la libertad. Es una constatación pesimista pero que es mejor ver de frente si queremos responder a ella no solamente en la cura sino también el registro político. Cuando Freud escribe Psicologías de las masas…, es decir el agrupamiento de un conjunto de hombres, lo subraya en un momento que es el del nacimiento del fascismo en Italia y Alemania. Cuando todos estos hombres quieren finalmente encontrar un guía, se organizan en una masa y eligen un líder. Es muy desagradable decir esto. A mí me da mucha pena cuando digo esto. Tengo mucha pena porque somos los herederos de Hegel y de Marx y hemos aprendido que debemos tener confianza en el pueblo para llegar a una sociedad igualitaria, desprendida y librada del Estado.

Voy a detenerme un momento para proponer al Profesor Serrano proponer sus propias reflexiones. Como vemos esa constitución de masas que llamamos populismo está renovándose, si constatamos que el medio cultural ha rechazado el aporte de Freud y Lacan, ¿qué podemos hacer hoy en día para impedir la catástrofe política que se prepara? Entre esas catástrofes hay una que se va a producir en el mes de noviembre cuando no hay dudas que el pueblo americano se congratula de que los policías blancos disparen contra las personas negras y que es verosímil que es eso que va a hacer que se reelija a Trump. Entonces, ¿qué podemos hacer? ¿Tal vez el profesor Serrano desea intervenir acerca de este punto?

Pedro Serrano:

Agradezco mucho la invitación que me fue hecha. Declaro mi absoluta incompetencia e incapacidad de tratar el tema en el plano que llamo “psi”. La única relación que tengo con el psicoanálisis es como paciente. Sin embargo, lo que voy a intentar tratar aquí es un abordaje en el plano histórico de la teoría de Estado y la teoría de Derecho. Voy a intentar tener como foco América Latina y Brasil. No solamente Brasil, aunque con él tenga más intimidad, sino porque creo -por razones que voy a explicar- Brasil es un laboratorio de una nueva gestión de la vida en el tercer mundo. Creo que para iniciar este discurso es importante también expresar que no voy a tomar en cuenta las razones macroestructurales. Es evidente para mí que las nuevas formas de autoritarismo surgen en razón de ese modelo de forma de vida que llamamos neoliberalismo. Creo que por una serie de circunstancia que no tengo aquí tiempo de detallar, la marca del neoliberalismo es una crisis en el modelo de la democracia constitucional de la posguerra. La democracia constitucional surge en el mundo occidental como una tentativa de evitar el retorno del fascismo, del nazismo y de las dictaduras propias del siglo XX. La estrategia del Derecho para formar esa semilla antifascista es la formación de constituciones rígidas, o sea, limitaciones a las decisiones políticas y judiciales, en el sentido de salvaguardar ciertos valores humanistas y, vamos a decir, democrático-liberales. Y esto en el plano de Derecho interno.

En el plano de Derecho Internacional, la postguerra nos trajo la Declaración Internacional de los Derechos Humanos que limita la soberanía de los Estados. Estos pactos imposibilitan a cualquier Estado el hecho de que gestione su soberanía estatal de forma incivilizada en relación con su propio pueblo. Hay que agregar que esta forma de gestión de los Estados se fortalece en la tradición cristiano-occidental por los propios valores que ahí se forjaron. Ese sistema entra en crisis, inicia su crisis en la época del ’70 y va a consolidarse en las décadas de los ’80 y ’90, implicando la formación paulatina de un nuevo de autoritarismo, ya no los gobiernos de excepción del siglo XX sino gobiernos democráticos que producen medidas de excepción en el interior de la democracia de forma fragmentaria en el sistema donde medidas democráticas conviven con medidas propias de las dictaduras, diluyendo la distinción entre el Estado democrático y la dictadura, lo que se ha visto en diferentes momentos. La observación de mi investigación es que, en el primer mundo, ese fenómeno se da forma diferente que en América Latina y en el tercer mundo. En el primer mundo, tenemos medidas de excepción que son producidas bien sea por el Ejecutivo o por el Legislativo, pero donde el soberano que impone y agencia las medidas de excepción es el Jefe Ejecutivo, como en los Estados de excepción del siglo XX.

La segunda característica entre varias que observé -pero destaco estas dos- es que la figura del enemigo, esencial para constituir el autoritarismo. Es el enemigo extranjero o terrorista que implica una relación que llamaría “esquizofrénica” en el plano jurídico; y que en el Derecho Penal común aún rigen en el primer mundo relativamente los derechos fundamentales y los derechos constitucionales, pero en paralelo con la formación de un régimen jurídico especial de seguridad nacional, donde existen medidas de excepción producidas cotidianamente. Y el enemigo extranjero tiene su condición humana en el plano político y jurídico suspendida. El soberano que impone la excepción escoge el enemigo, lo califica como enemigo. El acto de lenguaje de nombrarlo así es lo que lo deshumaniza y que substrae su protección jurídica y política mínima al que todo ser humano debería tener derecho. El nombre escogido para el enemigo del primer mundo es ‘terrorista’, lo que no impide realmente que exista el problema del terrorismo. Una cosa es el terrorismo y otra cosa es el combate al terrorismo. Son dos problemas. En el tercer mundo en general, pero yo diría que especialmente en América Latina, tenemos otra caracterización del fenómeno. La gente que decide acerca del sistema de excepción es el sistema de justicia y no el ejecutivo. Y, segunda característica, el enemigo no es extranjero, es escogido por una parte de la sociedad. Es un enemigo interno. Este enemigo es identificado por su color y por la clase social de donde viene: pobre, joven y negro. Eso se decía en Brasil, por ejemplo, con la llegada de la guerra de las drogas al continente latinoamericano. La figura del traficante era el primer enemigo elegido en América Latina. Eso llevó a desarrollar dos medidas de excepción fundamentales en el continente. La primera que vamos a tratar ahora son los llamados ‘procesos penales de excepción’. El enemigo elegido, el traficante, posibilita la constitución de una nueva forma de control social, es el encarcelamiento en masa.  En Brasil, y otros países de América Latina, en el comienzo de la década de los ’90 tenía un número razonable de encarcelados, pero ahora es el tercer país del mundo con más encarcelamientos y concomitantemente a este fenómeno, salimos de un número razonable de homicidios en el final de la década de los ’80 para convertirnos en el país con un número absoluto que tiene el mayor número de homicidios en el mundo y la policía que más mata y muere en el mundo. Eso fue una construcción política y no solamente un fenómeno natural de violencia. Desde la década de los ’70, la situación humana degradada de nuestras prisiones provocó organizaciones de los presos dentro de las cárceles, inicialmente para la defensa de su vida e integridad física. Con este fenómeno de encarcelamiento en masa, estas organizaciones ganan ejércitos de jóvenes encarcelados por crímenes de baja agresividad social y esos ejércitos forman grandes organizaciones criminales dentro y fuera de la prisión. Este fenómeno hace surgir en el plano concreto la necropolítica, expresión que capturo de Achille Mbembe, un gran pensador africano, camerunés que muestra cómo la muerte pasa a ser utilizada como un gran mecanismo de control social en el tercer mundo. Esto es un gran cambio de paradigma en la humanidad desde mi punto de vista. En el plano del Derecho, debo hablar de la muerte matada -como dice el pueblo brasilero, la ‘muerte matada’ y no la muerte ‘muerta’, o sea de los homicidios- siempre fue realizada entre dos categorías: o bien la discreción donde se esconde, no se muestra, no se trae a luz el homicidio realizado, o bien el homicidio realizado como un espectáculo a través de un ritual -o bien el ritual de la guerra o bien el ritual de un proceso penal, o el ritual de la creencia ideológico-política. Esta nueva forma de homicidio trae el homicidio como espectáculo, pero sin ritual. La muerte es utilizada como forma de control de los vivos y formación de un circuito político afectivo. La característica de la muerte necropolítica es que ella es convertida en espectáculo. Pasa en la televisión en los programas de la tarde en América Latina, donde la figura del enemigo y su cuerpo son expuestos a la mirada del público a través de un ‘efecto lupa’ del lenguaje donde en todo proceso de constitución de la necropolítica solo los cuerpos de la figura del bandido son expuestos. Eso va formando en la sociedad brasilera y latinoamericana un circuito afectivo de seguridad que exige la substitución del Estado democrático de derecho por un Estado de Seguridad. En ese proceso se crea la técnica del proceso penal de excepción, donde las normas, los valores morales y los principios de la democracia comparecen apenas como un maquillaje. El contenido es la acción tiránica de persecución del enemigo con un apoyo social muy fuerte. El fenómeno mediático genera la formación de una “chusma”. Es una expresión de Hannah Arendt que designa aquel conjunto de personas de la sociedad que se unifican, no como pueblo en la democracia -la democracia presupone una sociedad frágil, fracturada, dividida por sus intereses y sus valores-; en razón de esa lógica del Estado de Seguridad, las personas se unifican en torno de una idea que no busca una solución pacífica, ni de justicia, ni política sino una búsqueda de un liderazgo personal o estatal que signifique una superioridad moral en relación con esta sociedad, con fuerza para traer seguridad y orden. Por tanto, en la década de los ’90 en América Latina que comenzó a gestarse un ambiente social que sembró ese populismo autoritario de hoy. Si hay tiempo, puedo explicar cómo emigró eso hacia la política y se transformó en un movimiento político autoritario. Es importante recordar: no hay afecto más fuerte en la política, y tal vez es el afecto político en esencia, que el sentimiento de pertenencia a un grupo. La mejor forma de fortalecer ese afecto es el miedo, la amenaza, que unifica ese grupo. El miedo de nuestras élites eurodescendientes y blancas del joven negro de la periferia fue el agente de esa unificación afectiva generadora del movimiento político de extrema derecha hoy en el Brasil.

Tengo recelo de quedarme en un discurso muy largo. Prefiero que las personas intervengan.

Charles Melman:

Soy yo que quisiera retomar. Quisiera agradecer al profesor Serrano por estas precisiones jurídicas necesarias e indispensables, recordándole que en estas disposiciones jurídicas hay intereses que son siempre muy precisos; y no podemos tranquilamente juzgar esas precisiones políticas sino precisando cuáles son intereses que las situaron.

Y para provocar un poco al profesor Serrano, si me lo permite, quisiera hacerle notar que el problema de la democracia se plantea de forma siempre muy particular en los países poscoloniales. Es decir que las élites nacionales que vienen al poder van a tener una tendencia bastante general, desafortunadamente, a querer tratar a su propio pueblo como si ese pueblo fuera extranjero frente a esas élites. Si se subraya cuáles son los poderes políticos en las democracias venidas de países poscoloniales, se nota que esas dificultades son generales. Y no podemos experimentar sino un malestar que hasta aquí no ha sido resuelto.

El conflicto entre dictaduras y democracias desde el S. V a.C. con el comenzó con el conflicto entre Atenas y Esparta. Destaquemos una cosa, por favor. Es que el poder de Esparta fue fundado bajo un consenso popular. En Atenas todo el mundo discutía y las reuniones de la Asambleas estaban marcadas esencialmente por el conflicto entre las personas, los intereses y las corporaciones. Pero en Esparta, todos los ciudadanos estaban de acuerdo y marchaban al mismo ritmo. Y como lo sabemos, nunca hemos resuelto esa oposición entre el desorden democrático y la uniformización de la sociedad en Esparta. En el país donde vivo, Francia, la situación política está dominada está dominada por el anhelo de un restablecimiento del orden. Y el candidato que se presente en nombre de un poder fuerte será respetado y será elegido. Hoy en día, nosotros que estamos aquí para discutir los problemas que conciernen a cada uno en su país, ¿qué podemos decir y qué podemos hacer para que la fatalidad no se produzca en cada ocasión?  Ustedes evocaron muy precisamente el problema de las drogas. Tuve una época en la que junto a un periodista quisimos hacer una investigación sobre la cuestión de las drogas en Francia y al cabo de algunos meses recibimos un aviso gubernamental muy preciso que decía: “Ustedes, tranquilos. No van a meter sus narices en lo que no les concierne”. No obstante, era una democracia, pero parece que en Francia la mayoría o, más bien, todo el hashish viene de un país de África de Norte. El poder político en ese país obtiene muchas ganancias del comercio del hashish y entonces había que fumar hashish en Francia para asegurar los ingresos de ese poder en África del Norte. Nosotros, que somos los ciudadanos, a propósito de este problema, ¿qué podemos hacer?  ¿estamos reducidos finalmente a la impotencia frente a eso?

Usted concluyó con un punto muy importante diciendo que lo esencial en la vida política es un afecto que concierne al sentimiento de pertenencia a un grupo. He allí una vez más una pregunta muy importante. ¿Puedo satisfacerme con una situación que quiere que la humanidad -el sentimiento de pertenecer a la especie humana- sea reservada a un grupo nacional? Como que si para ser un hombre tuviera que llevar el signo de pertenencia a un grupo nacional. ¿La humanidad se resume al grupo nacional? ¿Acaso el que está afuera, el extranjero, es un enemigo? Pienso que estas preguntas que subrayo con ustedes conciernen a nuestra responsabilidad. Yo, los otros amigos que están aquí, ¿qué hacemos? Y, ¿de qué manera lo hacemos? Para que esta situación no sea la última palabra. Esa es mi pregunta, profesor.

Pedro Serrano:

Agradezco inmensamente las palabras del profesor Melman y decirle que compartimos socialmente las mismas preocupaciones. Creo que el primer paso para saber qué hacer es saber qué está ocurriendo. El profesor Melman tiene absoluta razón en lo que dice acerca de los países poscoloniales. Pero lo creo que tenemos que comprender es que hoy ha habido un cambio de intereses y de formas en el período más reciente. Hubo un cambio importante e intenso en el interior del capitalismo. Dejamos de tener un modelo de capitalismo cuyo interés estructural era de las grandes corporaciones industriales del mundo para pasar a tener un capitalismo comandado por el capital financiero, capital militar y el capital tecnológico. La característica fundamental -desde mi óptica- del capitalismo financiero es la extrema dependencia del Estado. Cada operación financiera en el mundo está garantizada por el Estado sin declararse como garante. Eso lleva al capital financiero a que, para poderse reproducir, debe tener poder político, concentrando poder económico y político. Vea esto profesor, salimos de un modelo soviético donde un poder político concentraba el poder económico y estamos yendo a un modelo donde el poder económico concentra el poder político. En América Latina este nuevo modelo hace una alianza con las élites tradicionales eurodescendientes. Y lo que iba contar, si me extendía en mi discurso, era que la técnica del proceso penal de excepción que fue desarrollada en el combate al enemigo joven y negro de las periferias. Y eso, en América Latina, migra hacia la política y pasa a ser un instrumento de persecución a liderazgos políticos de izquierda democrática en el continente, vamos a decir, que pasa a llamarse aquí como lawfare, un concepto creado en la década de los ’70 y que hoy pasa a ser utilizado para describir la utilización de procesos penales para destruir simbólicamente liderazgos políticos democráticos. Pero la técnica fue desarrollada para enfrentar la cuestión de la guerra de las drogas y a los jóvenes negros de la periferia. Así se han instalado en América Latina operaciones de combate al crimen común de la corrupción que es un fenómeno complejo porque reúne procesos verdaderos, democráticos de combate a la corrupción con procesos penales fraudulentos que buscan implicar liderazgos con esa práctica corrupta. Eso genera y hace fortalecer en América Latina un circuito afectivo de extrema derecha que lleva impeachments inconstitucionales en Honduras, Paraguay y Brasil; tentativas de impeachments en otros países y generan un mecanismo judicial como un poder moderador de la democracia representado esos intereses de esas élites. El hecho es que por los intereses del capital financiero no se realizaría. Es necesario controlar la democracia para realizar esos intereses. Por tanto, creo que el primer paso para combatir ese fenómeno populista de extrema derecha que ocurre en América Latina y de alguna manera en el mundo es identificar esos intereses.

Muchas gracias. Me gustaría escuchar al profesor Melman.

Charles Melman:

Muchas gracias por sus anotaciones. Si puedo aportar algo nuevo a nuestro debate, quisiera llevar nuestra atención en este punto que modifica los aspectos del populismo. Sucede que los nuevos medios de comunicación que disponemos, como este medio que nos permite de manera absolutamente mágica de juntarnos y discutir entre nosotros, Internet, permite a cada uno aparecer en una pantalla. Es decir, aparecer como un modelo de representación en el campo de las representaciones. Es decir que este medio da a cada uno, quienquiera que sea en su ignorancia, una autoridad especial particular ya que figura en la pantalla. Y esto le permite decir cualquier cosa y es validado por medio de la imagen y de la representación de sí mismo en una pantalla. Creo que nos es necesario decir que todo medio nuevo de comunicación nuevo, por ejemplo, la invención de la imprenta ha cambiado considerablemente la cultura. Este maravillo sistema de comunicación que tenemos con el Internet valida a cada uno en una representación de sí mismo que le fue hasta aquí rehusada y da autoridad a su palabra incluso si su palabra no vale nada.

En Francia, la televisión tuvo una influencia de tal manera que en las pantallas de televisión vemos hoy en día cualquier cosa y se tiene como invitado ahí a cualquiera. Cada uno viene entonces a vender su propia imagen, su propia opinión independiente del saber que podría justificar su palabra.

La gran técnica de aquel que es el príncipe del populismo, es decir, Trump, no viene de ser de Oxford o de Cambridge, viene de la telerrealidad. Sucede que pasé un verano en Brasil y la televisión que tenía a disposición no tenía sino dos canales. Uno que era la transmisión permanente del mercado de venta de ganado y la segunda estaba dedicada a la iglesia evangélica. Me pareció que eso era algo magnífico.

Entonces, aquel que es el príncipe del populismo, es decir, Trump, ha hecho su recorrido en la fabricación de telerrealidades. Y su consigna es que hay que hablar a la gente. ¿Qué hay que decirles? “Bueno, si quiero ser popular y aunque sea un poco viejo, quiero ser popular, ¿qué hay que decir a la gente?” No es difícil. “Voy a decirles lo que quieren escuchar.” Es así como él escoge su espectáculo en cadenas de televisión. ¿Y por qué razón la vida política no sería como una telerrealidad? Estoy conmovido por el hecho de que todas las élites americanas están muy preocupadas de ser heridas por la forma en que se maneja el presidente Trump. Pero hago la apuesta de que va a ganar de nuevo. Y esto es muy grave para todo el mundo, ustedes, yo, para todo el mundo. Entonces me parece que estos encuentros -tan bien realizados como el nuestro y por el cual hay que agradecer de sobre manera a Erika- desembocan en la pregunta: primeramente, ¿nos vamos a dejar? Si no, ¿qué vamos a hacer? ¿qué vamos a inventar? Si decimos que somos tan inteligentes. ¿Cómo vamos a tratar este problema tan grave?

Debo decirles que personalmente estoy muy impresionado. No me permito hablar de lo que sucede en vuestro país y que es, primeramente, el problema de los brasileros en sí. Pero como he viajado a vuestro país hace muchos años, conocí la esperanza de todos mis amigos y colegas en Lula, y vi su ascenso al poder. ¿Qué vi luego? Me permito decir una vez más, ustedes, yo, nosotros, ¿a qué respondemos? ¿qué hacemos? No hay duda que el pueblo chino está de acuerdo, en su gran mayoría, con su sistema de gobierno, con Xi Jinping. Hay en Rusia hay opositores a Putin, pero la mayoría del pueblo está orgulloso de Putin. Cuando nos metemos en discusiones de este tipo, es necesario un tiempo de reflexión y de discusión sobre cómo responder, cómo no dejarse manipular. Si discusiones como ésta son preliminares a elaboraciones a lo que hay que hacer, no vemos ningún representante político que sea insurgen con aquello que se está preparando y produciendo. Entonces -puede que sea un sueño- me parece que estamos invitados a responder de manera nueva a esta crisis. Es una crisis en la que estamos. Entonces, si no sentimos responsables, si tenemos ganas, si tenemos la capacidad, entonces, en cinco páginas, ¿qué escribimos?

Usted, profesor Serrano, yo, amigos que estamos en esta pantalla, de los cuales sé cuán concernido por este problema está Alfredo [Jerusalinsky], ¿qué intercambios podemos tener para elaborar una carta dirigida a los ciudadanos? Para intentar abrirles los ojos y los oídos. En todo caso, si me lo permiten, esa será mi proposición.

Alfredo, ¿tienes ganas de decir algo?

Alfredo Jerusalinsky:

Bueno, Lacan dice claramente que por poco que sea cuando cambia la relación del sujeto con el significante, es ahí que cambia el curso de la historia. Eso está probado hoy y qué mejor que contribuir con nuestra posición al respecto del significante en esta situación. Si me permiten, diría lo siguiente, dirigido tanto al profesor Serrano como a Charles Melman. La fabricación de esta situación de tiranías populistas, podemos registras eso cerca de la primera mitad del siglo XX. Lo digo porque, de algún motivo, el profesor Serrano diferenció los procesos políticos del derecho en los países latinoamericanos, o sea, la mayor parte de países hispanohablantes y diría que esa primera mitad del siglo XX es testigo de grandes migraciones de españoles e italianos hacia América Latina, también a Estados Unidos -donde fueron obligados a cambiar de lengua-. Esa migración tenía como objetivo asegurar el futuro a sus hijos. En la dramaturgia argentina hay una obra muy famosa que se llama Mi hijo, el doctor que metaforiza el deseo colectivo de esa migración. Ese hijo doctor hoy está en la miseria en los países hispanohablantes. Pero se levanta la esperanza si se impone un orden. Entonces, se espera una neolengua, que sería el inglés, que pueda decir algo de su deseo. Es allí donde entra una nueva forma de educación. Por ejemplo, para concluir, en las universidades de América Latina -en la enseñanza media también-, el modelo de transmisión y educación pasó del modelo europeo al americano. Esta es apenas una punta de análisis de lo que, a mi entender, merece nuestra atención. Y también lo que el doctor Melman puntuó, señaló, la cuestión de la pantalla virtual -no es tanto la tecnología- sobre quién dicta las normas de significancia del lenguaje que allí se proponen. Ahí la perspectiva es la disolución de la diferencia de las naciones por su lengua. Estamos siendo invitados a una única neolengua que contiene un nuevo orden.

Gracias por el espacio.

Leticia Lanz:

Buen día con todos. Es una oportunidad muy buena y rara hoy el participar con un grupo de gente tan selecto que pueda discutir problemas tan graves. El profesor Melman y el profesor Serrano trajeron consideraciones fundamentales y que me atormentan profundamente hace mucho tiempo. Este año fui invitado por el Partido Socialista y Libertad en Brasil para ser candidata a la prefectura de Curitiba. Y la condición que tengo actualmente es de precandidata. Una vez que fue hecha convención del partido, nuestra ley brasilera exige que se registrada después del 1ero de septiembre. Allí seré efectivamente candidata. Y es en esa condición que tengo en el origen en la Economía, que fue mi primera formación, en la Administración, y después en el Psicoanálisis; como maestra en Sociología que acepté ese puesto. Pero es claro que fue lleno de dificultades, todas las dificultades que fueron expuestas brillantemente por los que hablaron. Tendría centenas de preguntas para dividir entre el grupo y con los expositores, pero básicamente tengo dos. Una que va hacia preocupaciones muy serias, mías, que fueron expuestas al profesor Jerusalinsky en lo que dijo, y estaría relacionada básicamente con la creación de un nuevo lenguaje. ¿Qué es eso? Estamos intentando aquí, en Curitiba, traer un lenguaje que pueda efectivamente comunicarse con las personas, no a partir de viejos argones de la política que están gastados y superados, sino a partir de necesidades y esperanzas de las personas. Entonces, en ese sentido que tengo dos preguntas y que gustaría oír de los expositores algo. ¿Ustedes creen que es posible vencer la gran desconfianza popular que existe hoy en la solución de los problemas políticos por la vía política? Parece una paradoja, pero las personas no creen que la vía política sea la solución para los problemas políticos contemporáneos. Y la segunda pregunta es, ¿cómo es posible vencer la alienación del individuo en relación con la colectividad una vez que esa alienación fue promovida y constantemente estimulada por lo que llamamos el neoliberalismo? Esas dos preguntas se abren en muchas otras que gustaría plantear, pero ellas son las que me traen mayor preocupación en este momento. Si pudiese escuchar una contribución, estaría muy feliz. Muchas gracias.

Pedro Serrano:

Me gustaron mucho las preguntas planteadas. Parece que, primero, lo que el profesor Melman coloca sobre los medios de comunicación, tengo la impresión de que eso es parte de una cuestión mayor -preciso decir que no soy anticapitalista, solo estoy describiendo lo que veo-, que el capitalismo en su último periodo se expande por el mundo llevando gran capital industrial para Asia y se expande en el interior del sujeto. La regla de que la demanda condiciona la oferta se subvierte. La oferta pasa a producir una demanda. Y el proceso para que eso se realice es la extinción de la espontaneidad. Y uno habla solo de la publicidad que produce deseos. Ya no consigo tener una historia del amor de mi vida sin imaginarme siendo el personaje principal de una historia de Hollywood. O sea, tenemos que admitir una culpa, nosotros, los humanistas, los intelectuales. Cuando las relaciones en red en Internet comienzan a proliferar en los años ’90, creemos que el hecho de ser un mecanismo de comunicación en red no-jerárquico, la ruptura con la jerarquía llevaría necesariamente a una forma más libertaria de relaciones. Y no fue lo que vimos. La realidad hoy, ¿qué es? Es una crisis grave en el suelo común, el common ground, de los valores de la sociedad y también en el common ground lógico de la sociedad. Leo, por ejemplo, acerca del terraplanismo, que subvierte valores básicos de la ciencia. Por tanto, es un momento que creo que vivimos catatonías y sorpresas en relación con eso. Profesor Alfredo, brillantemente, situó un elemento fundamental para comprender lo que ocurre en América Latina. Agregaría que en la América portuguesa en el Brasil tenemos un problema -vamos a decir- profundizado porque las olas de migración europeas del final del siglo XIX y comienzos del siglo XX, vinieron a ocupar el lugar del negro en el ascenso social. La educación, la distribución simbólica de la riqueza cuando fue establecida de forma pública en el Brasil por la Constitución del ’34, fue la primera constitución en establecer un derecho social de educación. Pero en el artículo 138 establece el eugenismo como principio de educación. El negro fue excluido de la educación pública. Por tanto, los descendentes, doctores -como dice el profesor Alfredo- enfrentan hoy no solo la perspectiva del desempleo por la estructura del sistema sino también de la competencia del negro, por eso le volvieron el enemigo. Como los eurodescendientes -como yo- fueron los que tuvieron acceso a la educación durante un tiempo, el sistema de justicia brasilero, y las carreras de justicia en general, son preminentemente blancas y eurodescendientes. En el Brasil no hay cómo pensar cualquier solución sin una perspectiva antirracista.

Y finalmente quería dejar claro, como final de mi participación, creo que el gran problema del hombre contemporáneo es una disputa entre el humanismo y el nihilismo. Todo ese movimiento negativo que nosotros abordamos hoy es generador de nihilismo. Los humanistas precisan ser más osados. Creo que nuestro camino de osadía no es ni el fortalecimiento o el retorno al Estado nacional del siglo XX; ni, por otro lado, añadiría, la globalización financiera de los ’90 hasta hoy, sino osar pensar en una globalización por la ciudadanía global. Un mundo que tenga al ser humano en el centro de su organización política global. Tenemos que apuntar a una ciudadanía global.

Gracias.

Charles Melman:

¿Cuál es la mutación de la relación al significante que Alfredo señala? ¿Qué podemos decir al respecto? La propuesta que diría sería que la economía de mercado hoy en día propone a cada uno de nosotros son goces sin que haya necesidad de desear. Dicho de otra manera, no se demanda tener apetito, “te vamos a dar todo lo que pueda cortarte el apetito”. Hasta aquí, yo diría que el deseo de un sujeto está comandado por lo que Lacan llama su Otro interno, el Otro que está en uno, es decir, su inconsciente, porque el Otro es nombre que Lacan dio al inconsciente. Y hoy un neurótico ya no se engancha a ese deseo del Otro, de su inconsciente tal como es ofertado y sugestionado por el ambiente. Es decir que hay una desapropiación subjetiva. En todo, caso es una de las propuestas que me permito interrogar.

El profesor Serrano recordó muy justamente que no tenemos ya un common ground. Vemos bien, no obstante, que los participantes de las redes sociales, casi todo el mundo, se organizan en clubs, clubs que comparten los mismos gustos. Como sabemos, son clubs que pueden estar interesados por las mismas estrellas famosas, los mismos cantantes, las mismas actividades. Pero también puede ser clubs de mujeres. Es una de las mutaciones culturales que nos obliga a reflexionar. Lo que la guerra tradicional entre los sexos, que dura de la Antigüedad -como sabemos-, hoy toma una forma particular ya que desemboca en una separación de los hombres y mujeres en clubs separados. Es decir, que hay una tendencia a una homogenización del grupo. Es decir, que frente a la ausencia de common ground hay una respuesta de homogenización de los participantes en los grupos. Y esta evolución en grupos que sería entonces homogénea, se religiosa, nacional, o por el sexo, es una evolución de muy malos presagios porque el common ground es lo que justamente junta a los hombres y las mujeres y permite tolerar y aceptar aquel que es diferente. No se tiene necesidad de ser idéntico para estar feliz con la vida, en la vida compartida. No solamente, se respeta la diferencia sino se reconoce cuál es la oportunidad de una fuente de un goce que podría ser esencialmente, es decir es goce sexual. Diría que el common ground ha sido hasta aquí el goce sexual. Y si éste se vuelve desvalorizado, prohibido, secundario, uno se puede preocupar legítimamente acerca de nuestro futuro.

Como sabemos es clásico que las especies vivas desaparezcan del planeta. Como saben, desde que Freud puso en juego la pulsión de muerte, sus alumnos se quedaron muy descontentos y dijeron: “Ya nos hizo la vida muy difícil al hablar de la pulsión sexual, y ahora quiere que haya una pulsión de muerte, además”. Nos corresponde si no es efectivamente lo que está pasando encima de todo.

Voy a contar un detalle que me intriga. En una región que, felizmente, está alejada de las costas de Brasil, es decir, en el Mediterráneo, se está poniendo en juego un proceso que hace posible la guerra en cualquier instante entre las potencias de la región. Por una razón clásica, es decir, el descubrimiento de cámaras de gas en el Mediterráneo oriental. Turquía envía barcos de guerra para tomar la mayoría de esas reservas de gas. Las otras potencias, como Francia, Italia, Grecia, Chipre, también enviaron barcos de guerra. Lo que es intrigante es que, en Europa, en el pueblo, a nadie le importa. No le interesa a nadie. La guerra puede explotar mañana en el Mediterráneo. El primer barco que se hunda puede desencadenar la guerra. Eso no les interesa a los pueblos.

Entonces, recuerdo hace mucho tiempo, había en el mundo grandes movimientos pacifistas. Los militantes de la paz han dejado de existir. Entonces, ¿es verdad que la pulsión de muerte que hoy no hace problema? Me parece que, no quiero aburrirlos con eso, en la evolución general de la moral y la cultura y la manera en que se concluye la guerra de sexos, me pregunto si no es necesaria un poco de atención de nosotros, los psicoanalistas. Bueno, creo que utilicé el tiempo que había, pero quiero dejar espacio a otras preguntas.

Marie-Christine Laznik:

Señor Melman, para la presentación en vivo que vamos a hacer en una semana, el sábado, los brasileros lo esperan con un problema. Es que el país está dividido en dos. Cuando hablé del hecho de que pudimos hacer hablar a los palestinos con israelitas, hicimos hablar a los hombres con las mujeres, hicimos que los enemigos se hablen, no todos los enemigos sino algunos, y ellos me dicen que nuestro problema es interno. El Brasil que está en guerra en el interior de Brasil. El Brasil vive una división interna muy grande entre aquellos que ven que el gobierno es una tragedia y aquellos que lo apoyan porque no quieren el retorno del populismo de izquierda y que prefieren algo como lo que sucede actualmente -con la vulgaridad que todo el mundo sabe, así como la vulgaridad del presidente americano- pero, al menos, los valores están asegurados. No vamos hacia el socialismo. No hay peligro.

El país dividido en dos. Hay una gran parte de un lado que ya no puede hablar a la otra parte. Ya no se hablan. Entonces una guerra sería muy útil. Porque, finalmente, cuando los griegos hicieron la guerra a los turcos, al menos no era hacia sí mismos. Entonces, hoy en día se trata de una guerra interna. En esto me detengo. Y le pregunto para la presentación en vivo, ¿cómo hacer cuando el otro insoportable es mi vecino? No es necesariamente negro. Ambos son blancos. Es incluso peor.

Sérgio Oliveira:

Quiero agradecer al debate en la conversación que se estableció aquí y decir que las preguntas que Charles Melman contó sobre qué hacer en este momento, diría que hoy hicimos algo. Y como editor, antes había conversado con Serrano en los bastidores y le dije que nosotros tenemos el total interés en trascribir esta conversación para que sirva a un grupo más grande que el que se dio en esta tarde. Y también que la gente pueda dar continuidad a estos diálogos. Creo que es una forma importante de hacer política.

Pedro Serrano:

Me gustaría despedirme y agradecer la invitación de ustedes de forma inmensa. Fue un honor y privilegio el estar aquí y agradecer mucho. Fue un momento en el que aprendí mucho. Ya era admirador del profesor Melman, me volví mucho más admirador. Le agradezco inmensamente. Muchas gracias.  

Charles Melman:

Les agradezco por el gran placer que he tenido en esta discusión con ustedes, por el gran interés. Me propongo, vamos a ver, redactar un proyecto de carta en cuatro o cinco páginas que podría llamarse “Carta dirigida a mi prójimo”. Me propongo hacerlo en quince días, puede ser antes. Y propondré que cada uno de ustedes modifique esa carta de la manera que le parezca más oportuna, incluso si el resultado es algo completamente diferente de lo que fue la carta inicial. Por mi parte, con mucho gusto me dirigiré a través de Erika [Parlato-Oliveira] una vez más a ustedes. Gracias por su atención y su contribución.

Erika Porlato-Oliveira:

Me gustaría agradecer inmensamente a Charles Melman por toda su confianza y su disponibilidad. Y claro que vamos a continuar, con mucho gusto. Agradezco también inmensamente al profesor Pedro Serrano por su disponibilidad de dialogar con nosotros hoy. Fue excelente. Esperamos también continuar en contacto. Aprovecho para agradecer a Luis de Augusto de Paula Souza. Agradecer a Marie-Christine Laznik por todo su esfuerzo, antes y durante las actividades. Agradecer a la Asociación Lacaniana Internacional por el apoyo en esta actividad. Agradecer al equipo de Instituto Langage que posibilitó que este encuentro ocurriese. Y agradecer a todos ustedes que participaron en este momento. Fuimos 700 personas en Zoom y 300 que nos acompañaron por Facebook. Invito a ustedes a las próximas actividades del Instituto Langage que van a ser muchas. Muchas gracias.

Marie-Christine Laznik: Y yo les digo a todos, hasta el día 5 [de septiembre] a las 09h00 hora Brasil en Instagram.

Erika Porlato-Oliveira: Buenas noches a todos. Muchas gracias. Hasta pronto.

Charles Melman: ¡Hasta la próxima!


*Charles Melman es psicoanalista A.M.A. de la Asociación Lacaniana Internacional.

[1] Conferencia organizada por el Instituto Langage y la Association Lacanienne Internationale. Transmisión vía Zoom el 29 de agosto del 2020.

Traducido al español por Patricio Moreno Parra.

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