40 AÑOS DE LACAN EN CARACAS
Por Guy Briole
2020/07/24
Guy Briole:
Agradezco mucho la invitación del directorio a esta conmemoración de la venida de Lacan a Caracas. Estábamos todos en Caracas ese día de julio de 1980, cuando Lacan se dirigió al público presente, y más allá de él, cuando dijo: “He venido aquí porque me han dicho que era el lugar para convocar a mis estudiantes de América Latina”. Afirmar así nuestra presencia en el evento es, al mismo tiempo, enfatizar que nos sentíamos desde Europa fuertemente involucrados en este encuentro, pensando en la importancia decisiva que tendría, tanto en la difusión de la enseñanza de Lacan, como en la futura organización de las Escuelas de este continente. Y, por otro lado, comprenderán que es tomarse una cierta libertad con la verdad, un camino que lo mostró Lacan.
Lacan se afirmó herético de la elección que él hizo para encontrar: “el camino por el cual alcanzar la verdad”. Y ser hereje de la buena manera no supone someter esta verdad a ninguna confirmación, sino para nosotros, seguir en este surco trazado por Lacan.
Unos años más tarde, en julio de 1992, muchos de nosotros fuimos a Caracas por invitación de Judith Miller para la VII Reunión Internacional del Campo Freudiano sobre la transferencia. Caracas, la Escuela de Caracas, mantuvo esta fuerza de convocatoria a partir de la marca que dejó la venida de Lacan. Cuando fui a Caracas, por segunda vez -habéis entendido que en la primera no estaba en realidad-, por la segunda vez, en julio del 2017 con Clara María Holguín, presidenta de la NEL, la verdad es que en la carretera y al cruzar la ciudad lo que se imponía de evidencia era una violencia, una brutalidad ejercida sobre el pueblo. Un real policial represivo que pretendía reordenar el país y reducir al parlêtre, al ser que habla, al silencio.
Jacques-Alain Miller subrayó en varias ocasiones que el psicoanálisis debe encontrar el modo de inscribir su futuro en toda circunstancia para que cualquiera que quiera dirigirse hacia él, lo encuentre como interlocutor. Una manera de hacerlo es proseguir con Lacan, el herético, salir del camino que otro impone para encontrar aquel que sea digno de una ética. En este momento, en esta venida a Caracas, en la Jornada El psicoanálisis y la libertad de la palabra, abordamos la cuestión del lugar del psicoanálisis cuando se produce en la sociedad una deriva sin ley del “apriétame más” de Lacan, demanda del parlêtre a su cuerpo hacia, en filas apretadas, el imperativo del S1 totalitario, manera habitual de los militares y policías de moverse. Jacques-Alain Miller, en su conferencia en Caracas sobre el piropo, hablaba de del cangrejo que posee una enorme pinza, más grande que él mismo. El cangrejo la utiliza para hacer señas a las hembras de su especie y eso parece funcionar, salvo que en los parlêtres, del lado de la relación sexual, hay siempre algo que fracasa. Ocurre, lo hemos subrayado en ese momento, que en la historia de los hombres, que algunos de esos cangrejos se asocian para lo peor, ocultándose detrás de esta enorme pinza que llega a ser un arma temible. Eso para doblegar el lazo social y triturar a todos los que se interponen en el camino de su funesto proyecto. Además, en Caracas, el poder local encontraba un respaldo en la colaboración de algunos psi por medio de la creación -no hay que perderse el título- de los “laboratorios para la paz”, temidos por su mira normativa y totalitaria.
El psicoanálisis se ubica de una posición totalmente opuesta a la de una pedagogía colectiva. En eso es subversivo. Eso no quiere decir que esté en lucha contra algún poder estatal establecido, sino que conduce al sujeto a encontrar su propio camino, la senda de su deseo. Pero, lo sabemos, es una senda difícil, dura que Lacan sitúa en una ética del acto. El sujeto no es libre más que de no haber cedido en su deseo. Lo sabemos. De este modo, en esta relación con la ética, hay para un sujeto una posibilidad de elegir cómo actúa y también de lo que dice la sociedad donde vive y se mueve. El psicoanálisis es el último baluarte capaz de objetar al condicionamiento, a la normativización de todo sujeto. Es ahí donde el psicoanálisis sostiene una relación viva con el deseo y que es rebelde a toda normalización. Es de esta manera que habíamos concluido esta Jornada extraordinaria.
Fue con Marcela Almanza, presidenta de la NEL, y Marta Serra Frediani, hoy en ejercicio, que hice mi último viaje a Caracas en julio de 2019, hace un año. Esa vez se trataba de inaugurar dentro del INES, el nuevo site Caracas y la Sección Clínica. El día siguiente fue dedicado a dos conversaciones políticas: una, a partir del pase; y la otra, sobre la dimensión federativa de la NEL y el apoyo que se puede encontrar en ella para seguir adelante todos los proyectos en marcha por más que las dificultades puedan parecer insuperables. Siguen en Venezuela confrontándose a una violencia cotidiana. Frente a estas situaciones no es posible callarse. Hay que hacer escuchar una palabra que es la que podemos sostener a partir del psicoanálisis. Una palabra que puede decir “¡No!” a la violencia, a la expropiación del derecho a la democracia; una palabra relacionada con lo que llamaría ‘una ética de la rebelión’. La rebelión no es la revuelta, la revuelta del que se cree acertadamente o no ser objeto de una injusticia. La rebelión es del lado de la vida. Es un rechazo a la sumisión; y, a veces, una desobediencia que permite al sujeto no prescindir de su responsabilidad y sostener sus elecciones. Vemos cómo nuestros colegas de Venezuela sostienen la elección de la causa analítica, enfrentándose a situaciones extremas y cómo siguen inventando, convocando a la juventud que encuentran en sus actividades un espacio de libertad, un espacio de palabra y un lugar para una transmisión del psicoanálisis.
La enseñanza de Lacan sigue siendo de asombrosa actualidad y la orientación de Jacques-Alain Miller traza las líneas de una política del psicoanálisis, de su lugar en la sociedad actual, rebelde a toda recuperación política.
Como estamos en una celebración, quiero decir que en la del vigésimo aniversario de la ELP, sostuve que sea cual sea el real que nos afecta, la renuncia nunca es la respuesta adecuada. Es lo que demuestran nuestros amigos de Venezuela, a los cuales envío todo mi sostén y todo mi afecto.
¡Un feliz aniversario!
*Intervención para la Jornada «40 años de Lacan en Caracas» organizada por la NELcf-Caracas. 2020/07/24. Inédito.
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