40 Años de Lacan en Caracas – Por Daniel Roy – 2020/07/24

40 AÑOS DE LACAN EN CARACAS

Por Daniel Roy

2020/07/24


Daniel Roy:

Gracias, Julieta [Ravard].

Primeramente, estoy absolutamente muy feliz de estar con ustedes hoy. Alexandre Stevens me propuso representa a la NLS porque el no podía estar presente y acepté inmediatamente. Y esto por 3 razones. Primeramente, hay una resonancia muy precisa entre la NLS de la NEL. Esa resonancia, Jacques-Alain Miller la definió por esa dialéctica sutil entre el Uno y lo múltiple. Pero, para conservar una dialéctica entre lo Uno y lo múltiple, es necesario que aprendamos a contar. La segunda razón por la que estoy muy contento de participar y escuchar lo que ustedes tienen que decir, es que lo que dice Lacan en su Seminario de 1980 en Caracas es absolutamente revolucionario como lo dijo Angelina Harari. Lacan se dirige a cada uno de nosotros en tanto que somos sus lectores, lectores de nuestros propios análisis, lectores de lo que leemos con nuestros analizantes y lectores de Lacan. Eso es algo que Lacan opone de manera radical al desciframiento freudiano. Lo dice de la manera siguiente: “Mis tres, R, S., I., no son los suyos”. Con Lacan en Caracas, aprendemos a contar.

Sucede que en el momento de los eventos dolorosos que sucedían en Venezuela, yo era el redactor de Lacan Quotidien y trabajaba muy cerca de Jacques-Alain Miller y con su hija. Y comprendí en este momento cuánto, para Jacques-Alain Miller, lo que sucedía en Venezuela tenía una importancia particular en el sentido en que podemos evocarlo con el Seminario de Caracas. Es decir, que cada miembro de la Escuela, de AMP cuenta. Es así como comprendí la atención especial que Jacques-Alain Miller tenía en estos eventos de Venezuela.

La tercera razón de estar muy contento con ustedes es que en este Seminario de Caracas hay la evocación de un cuadro de un pintor italiano, poco conocido, Bramantino. Estoy seguro de que todos los colegas de Caracas saben de ello mucho más que yo. Quisiera decir algo acerca de eso rápidamente. Trabajé sobre ese cuadro hace algunos años. Me parece que, al mirarlo con el comentario de Lacan, tenemos por un lado la Madona, y por otro lado, la Rana. Hay la vía de la Madona que es la vía freudiana. Es una topología freudiana, una topología particular ya que Lacan dice que la virgen sostiene al niño Jesús como es habitual en la iconografía, que es una relación con el objeto por apuntalamiento. Y que, al mismo, tiempo, la virgen lleva una barba como Jesús adulto. Entonces vemos que allí hay una topología muy particular entre la madre y el niño. De cierta manera, leo eso como el impase del falo. Y del otro lado está la rana. La rana, básicamente, Lacan lo dice de una forma muy particular que me voy a permitir releerlo: la vía de la rana es la vía de la nostalgia de que una mujer no sea una rana. Entonces, de cierta manera, Lacan va a usar en ese momento una expresión formidable que dice que no hay paz sexual. ¿Por qué? Porque somos llevados a contar, a mantener la cuenta de nuestro goce mientras que los animales no tienen la cuenta en su lenguaje. Entonces, básicamente, lo que me enseñó ese Seminario es que debemos aprender que no hay un más allá del goce, y que la topología lacaniana es otra cosa que la topología freudiana. En el Campo Freudiano, en las Escuelas de la AMP, cada uno cuenta porque paga el precio de su goce. Y que entonces dar cuenta por eso y eso me permite agradecerles haberme puesto a trabajar en ese punto.

Gracias a los colegas de Caracas y de Venezuela.


*Intervención para la Jornada «40 años de Lacan en Caracas» organizado por la NELcf-Caracas. 2020/07/24. Inédito.

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