La Experiencia de lo Ominoso (Unheimlich) en el Fantasma Fundamental – POr Mirta Zbrun – 2020/06/01

La experiencia de lo ominoso (Unheimlich) en el fantasma fundamental

Por Mirta Ana Zbrun

2020/06/01


La belleza, en su función de velo, encuentra su mejor lugar en la poesía.

J.-A. Miller

«An die Parzen»

A las parcas deFriedrich Hölderlin

Sólo un verano me otorgáis, vosotras las poderosas;

y un otoño para dar madurez al canto,

para que mi corazón, más obediente,

del dulce juego harto se me muera.

El alma que no obtuvo en vida derecho

divino, tampoco abajo descansa en el Orco;

pero si un día alcanzó lo sagrado, aquello

que es caro a mi corazón, el poema,

bien venido entonces, oh silencio del reino de las sombras.

Contento estaré, aunque mi lira

allí no me acompañe; por una vez

habré vivido como un dios, y más no hace falta.

Das Unheimlich

En una carta fechada el 12 de mayo de 1919, Freud informa a su colega Sándor Ferenczi que ha «desenterrado» una obra antigua, menciona su ensayo Das Unheimliche, Lo ominoso, y comenta que en él analiza «el malestar, que nace de una ruptura en la racionalidad tranquilizadora de la vida cotidiana, se refiere a algo, o a una persona, o a una impresión, extrañamente —familiar, que genera terror— porque se remonta a lo que se ha conocido desde hace mucho tiempo, desde hace mucho tiempo familiar.”

La inspiración proviene de Freud del Romanticismo alemán porque la palabra ya se encuentra en la obra del poeta romántico Ernst Theodor Amadeus Hoffmann, que nace en Königsberg, 1776 y muere en Berlín en 1822. Uncheimlich está presente en el relato corto del poeta titulado Der Sandmann, «El hombre de la arena». Lo ominoso se define en su momento como un concepto de estética’. Así que abro comillas: «La literatura fantástica de Hoffmann combina con el universo de los cuentos de hadas, lo grotesco y lo absurdo de una nueva sensibilidad moldeada por la sociedad burguesa», escribe Walter Benjamin en su libro «El capitalismo como religión». En psiquiatría, el término se introdujo en 1906 por Ernst Jentsch quien formula el concepto como «la incertidumbre intelectual sobre si un objeto evidentemente animado, ya sea que esté realmente vivo o, al contrario, si un objeto inanimado puede estar de algún modo dotado de vida autónoma, como las marionetas. Efectos perturbadores que se obtienen cuando el observador se coloca en presencia de la repetición continua y automática de la misma situación—si la situación o el objeto perturbador tiene connotaciones familiares y al mismo tiempo extrañas— se produce una incertidumbre intelectual», como en el cuento Der SadmannEl Hombre de Arena por Hoffmann.

El joven Natanael reconoce en Copellius, un vendedor de prismáticos, al visitante nocturno de su padre que amenazaba con lanzar arena a los ojos de los niños, que no pararía la cama, que les reventarían los ojos y luego los llevarían a alimentar a sus hijos en la luna. Natanael compra prismáticos y con ellos ve a Olympia, de quien se enamora; tras mirar una y otra vez a través de los prismáticos que reconocen en Olympia, una muñeca, realiza el acto y se arroja desde la torre. La muñeca Olympia se convierte en el objeto perturbador.

 La experiencia de lo «ominoso» en el fantasma fundamental.

Ahora nos detendremos en lo ominoso en la experiencia analítica, una denominación privilegiada de la práctica que llevamos a cabo para quienes son responsables de la formación analítica en la Orientación lacaniana. Mi propuesta para esta noche será ubicar en el fantasma fundamental que se construye en la experiencia del análisis la posibilidad de la experiencia de lo «ominoso».

En este sentido, el fantasma fundamental no es un más allá de la significación, sino una «significación absoluta», que haría posible la experiencia de lo ominoso. 

Para demostrar mi propuesta, quiero basarme en tres nociones que extraje de la enseñanza de Lacan:

1- La primera es la «eficacia del objeto» esencial para nuestra demostración.

2-La segunda es resaltar qué huellas del objeto son necesarias para tal efectividad.

3- Qué peso real del objeto elegido lo hará efectivo para tal propósito.

Esto para luego concentrarse en él, en el objeto, en la experiencia de lo ominoso, en la construcción y atravesamiento del fantasma fundamental.

Hablemos primero del fantasma fundamental. 

Sabemos que Lacan piensa en el fantasma sadiano como el inverso del fantasma freudiano, como leemos en su escrito «Kant con Sade». Freud ya había introducido al fantasma en su escrito «Pegan a un niño» y la había analizado en su época. El que golpea siempre es el mismo y la víctima puede ser cualquier niño y cada uno responde sí a su manera.

En el fantasma sadiano, en cambio, hay muchos que golpean a los verdugos, y las víctimas siempre responden igual. Hay rasgos que definen a las víctimas: son bellas, sus cuerpos están meticulosamente pelados, en ellos la belleza lleva el fantasma sadiano a su máximo. La belleza está presente para cumplir la función de velo y, al mismo tiempo, la función de aproximación de la Cosa. En el Seminario La ética, al hablar de la Antígona de Sófocles, Lacan dice: «que el efecto de belleza produce un efecto de cegamiento, aún hay algo más – más allá, que no puede verse».

El héroe de Sade no tiene falta-en-ser, ni remordimiento, ni duda, ni retirada, ni vacilación. Ya que no pueden soportar al sujeto, no hay registro de identificación, hay seguridad en la crueldad. Como verdugo, Sade está en la posición de un objeto, sin falta-en-ser, mientras las víctimas se entregan a la experiencia de esa falta, están en el extremo de su división subjetiva y siguen divididas en su cuerpo.

Dicho esto, consideramos lo que Miller postuló en enero de 1983. Dice: «la cuestión propiamente analítica no se refiere a la identificación sino al fantasma fundamental», esto nos permite hablar de la experiencia del análisis centrada en el fantasma fundamental y pensar que en ella es posible tener la experiencia de lo ominoso. Porque tal experiencia se sitúa entre la ausencia del sujeto y la ‘presencia del analista’, una noción que es valiosa en Lacan y que marca la cuestión clave del psicoanálisis, la de la ausencia. Toda presencia señala una primera ausencia, todo sucede en el trasfondo de una ausencia. 

Y pensemos con Lacan, que el atravesamiento del fantasma no es todo lo que se puede decir al final de un análisis. El fantasma está al principio de la experiencia porque es, según una expresión hermosa, un «puesto estratégico». En el seminario que coordino en la sección de Río de la EBP acuñamos la metáfora del faro del fin del mundo, puesto desde el que observamos cómo la falta-en-ser se paga como la opacidad del ser, un lugar donde lo ominoso puede ser experimentado.

¿Por qué Lacan está interesado en el fantasma sadiano?

 ¿Y por qué nos interesa aquí? Porque su objeto tiene rasgos de lo íntimo – extraños, rasgos que conducen al encuentro de la extimidad.   

Muestra la ubicación del sujeto en la posición de objeto, una experiencia angustiada, un lugar sin falta-en-ser, una posición que da lugar a la división subjetiva en el Otro, y digamos, lo que es constitutivo de la perversión, una posición muy por debajo de la «condición del amor», la causa del deseo del que hablaba Freud. Estamos en otro lugar.

«Los fantasmas en las mujeres”, dice Miller en la entrevista con Hanna Wer, “sean conscientes o inconscientes, son más determinantes para la posición de goce que para la elección amorosa.» Ella pregunta: ¿y los hombres?

Para los hombres es lo contrario: el fantasma masculino es muy evidente en «el amor a primera vista», como se ve en el ejemplo clásico, comentado por Lacan, en la novela de Goethe: la súbita pasión del joven Werther por Charlotte, cuando la ve por primera vez, alimentando al numeroso grupo de niños que la rodean. Werther está marcado por una pasión profunda y tormentosa. No correspondido en el amor, sufre la imposibilidad de consumarlo porque el objeto de su amor, la joven Charlotte, fue prometida a otro hombre… Para el héroe, la vida solo tiene un sentido: Charlotte. Aquí está la cualidad maternal de la mujer, el rasgo del objeto que desencadena el amor.

De este modo, la eficacia del objeto se demuestra dividiendo el sujeto, y la división subjetiva en el Otro deja al goce del lado del Uno. Corresponderá al Uno acumular goce y entonces el yo soy de goce llegará a excluir definitivamente el yo pienso en la lógica del fantasma lacaniano. Y el deser del final del análisis será lo que llegue al sujeto en su fantasma, la caída de su función en relación con el soy de goce, como aclara Eric Laurent en «Lecturas del Seminario … o peor de Lacan», editado por la EBP bajo la dirección de nuestro colega Marcelo Veras. Laurent señala que Lacan introduce en el Seminario La identificación su concepción del Uno, el einziger Zug, el rasgo unario freudiano, y destaca que en El ser y el Uno (2011) de Miller encontramos el organón del último concepto lacaniano.

Nosotros, los analistas, debemos soportar esta posición imposible: que pase del yo sudo al yo no pienso hasta el sudo-de-goce.

La experiencia analítica entonces demostrará la ausencia del sujeto en su falta-en-ser, solo aparece en la fulguración, en un lapsus, en un acto fallido, solo aparece en un instante, ni antes ni después, aparece en el presente y solo se muestra en el fantasma fundamental, «se trata así de volver”, señala Lacan, “a la función de ‘presencia’ en el fantasma sadiano». Escritos, p. 580.

Entonces apliquemos el concepto freudiano desde lo ominoso hasta el fantasma fundamental y su realización en la experiencia analítica, para esto debemos considerar: 

En primer lugar, siempre hay algo extraño, inquietante, aterrador, angustiante, desconocido en el encuentro con el objeto del fantasma.

En segundo lugar, que la elección de este objeto se basa en la pasividad ante el deseo del Otro, esto justificaría que éste – el objeto – siempre se constituya como un objeto perturbador. 

Y tercero, que la eficacia del objeto para dividir al Otro reside precisamente en su posición escópica, una mirada particular y angustiante y ser contemplada al mismo tiempo de algo muy familiar y de lo muy extraño, finalmente fuera de toda significación y encarnando una «presencia» de pura extimidad e intensa familiaridad.

Y no menos importante, el objeto no tendría las «condiciones del amor», como la posición de los héroes de Sade, sino al contrario, las huellas, los restos de goce forcluido.

Los dejo ahora con alguna Aufklärung, alguna aclaración más allá de mis reflexiones.

Nota. Texto presentado en Salvador – BA, en el Seminario Permanente de Formación de EBP – Bahía en junio de 2020 por invitación de la Directiva de carteles, Ana Lucía Calmon. 

Referencias

Nota. En 1959, Lacan creó la palabra extimidad (extimité), una expresión que da la idea de algo interior, algo que pertenece al sujeto y, al mismo tiempo, no se reconoce como tal, lo que hace que el sujeto se ponga tenso y aprensivo.

La edición conmemorativa bilingüe de Lo ominoso [Das Unheimliche] (1919-2019). Seguida por El hombre de arena de E. T. A. Hoffmann. Sigmund Freud (autoría), Romero Freitas, Ernani Chaves, Pedro Heliodoro Tavares (traducción), Christian Dunker (epílogo).

Freud, Sigmund (1919). «Das Unheimlich». Gesamente Werke Fischer Verlag, Frankfur.

Lacan. Jacques. Escritos. Kant con Sade. Zahar editores, Río de Janeiro, 1998.

7 ____________Seminário. La ética del psicoanálisis.

Laurent, Eric. Lecturas del Seminario … o peor por Jacques Lacan». Editado por EBP en el Consejo de administración de Marcelo Veras.

Miller, Jacques- Alain.  Del síntoma al fantasma y retorno, Los cursos psicoanalíticos de J.- A. Miller. Paidós, Buenos Aires, 2018.

Zbrun, Mirta. La formación del analista. KBR Editora. Petrópolis, 2014, p. 91 y siguientes.

Benjamim, Walter. «El capitalismo como religión».  Boitempo Editora, 2015.

Jentsch, Ernst.»Sobre la psicología de lo inquietante».Psiquiátrico-Neurológico Semanal, 1906. Traducción en Inglés por Roy Sellars:»Sobre la psicología de lo inquietante. 1906.

Carvalho, Bernardo,  El «Unheimlich» en Freud y Schelling.

Alves de Moraes, Tiago, Extrañeza adorable – Jentsch, Freud y el Valle Inquietante en la parte no horrible de la Unheimliche en la película «Ted». Sociedad Brasileña de Estudios Interdisciplinarios de la Comunicación. XXXVI Congreso Brasileño de Ciencias de la Comunicación. Manaus, del 4 al 7 de septiembre de 2013.

Goethe, Los sufrimientos del joven Werther (LGF, «El libro de bolsillo», 2008).

Miller, J.- A, Fuente: Psychologies Magazine, octubre de 2008, n.º 278 – Entrevista realizada por Hanna Waar. [traducción de Maria do Carmo Dias Batista]. Reproducido por: psicanaliseblog. Prose Magazine, Verso e Arte 2018.

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