Lo Insoportable de la Infancia – Éric Laurent – 2020-01-15

Entrevista a Éric Laurent

Por Raquel Cors Ulloa

2020-01-15


Raquel Cors Ulloa: Estamos con Éric Laurent quien gentilmente ha aceptado esta invitación para las onceavas Jornadas de la NEL a efectuarse el 23, 24 y 25 de octubre en Bogotá cuyo título es “Lo insoportable de la infancia”. Primero agradecerle por este honor que nos hace por asistir con nosotros a la NEL y segundo, aprovechar este momento para pedirle qué le evoca el título de estas Jornadas porque nos propone –a mi lectura- una relectura de los conceptos de la infancia que no siempre se limita a la clínica con niños, sino a las exigencias pulsionales propias de la sexualidad infantil. Esa sexualidad infantil que habita en el parlêtre y el psicoanálisis se encarga de dignificar.

Éric Laurent: Bien, en esta pregunta hay ya los elementos de la respuesta que usted misma da a esto, distinguiendo las dos vertientes: la infancia en tanto que un momento que atraviesa un sujeto, y, por otra parte, algo que nunca se atraviesa, que se deposita, un modo de exigencia de lo que fue en un momento y que no desaparece, que se mantiene como exigencia.

Entonces, en estas dos vertientes tenemos versiones de lo insoportable. Yo diría que primero para lo que espero de este congreso es precisamente un modo de aggiornamento, un modo de pensar de nuevo estos dos aspectos, sea la infancia como momento y la infancia como esta insuperable exigencia de lo que fue la sexualidad infantil.

Releer todo esto con la última enseñanza de Lacan, por supuesto, no olvidando todo lo anterior. Pero, digamos, con este juego tan interesante de releer bajo el modelo de lo que fue el artículo fundamental de Jacques-Alain Miller sobre Los paradigmas del goce que precisamente es un instrumento muy fundamental para acercarse de maneras de leer la infancia como momento y el cómo se ubica el goce, el famoso goce –digamos- poliforme que toma en la infancia el goce, es decir no centrado en el goce fálico, de-centrado y la infancia como precisamente el recuerdo de que el goce nunca es finalmente unificado. No hay eine ganze Sexualstrebung, como decía Freud, releído por Lacan. No hay una unificación, hay estas pulsiones llamadas –usted los dijo- las pulsiones parciales y el goce fálico que viene efectivamente a incidir, pero nunca del lado de la unificación. Y entonces, siempre hay que hacer un esfuerzo para releer la clínica infantil o la clínica de la infancia a partir de esta necesaria dispersión de los goces –al plural- y esto nos permite hacer un esfuerzo más para lo que se ordenó del lado de lo simbólico –del sujeto infans con el simbólico- y su encuentro con el Otro simbólico. Al mismo tiempo en la vertiente imaginaria y real, y que acentúa –digamos- las tres consistencias: R., S., I., pero de un modo más igualitario y acercarse a esto desde la perspectiva de los nudos en la clínica infantil es muy fundamental. Y efectivamente el título “insoportable” acentúa por supuesto este toque de Real que hay que reintroducir siempre más en nuestro abordaje de la clínica infantil.

Raquel Cors Ulloa: Éric, usted en su reciente reflexión sobre Tres encuentros entre lo femenino y la no-relación sexual[1], señalaba que los hombres no saben qué hacer con el cuerpo, y especificaba que no saben qué hacer con el cuerpo de la mujer. Sobre esta pregunta que usted planteaba recientemente en esa reflexión, me permito agregar algo que se articula al tema de nuestras Jornadas y es si los analistas sabrían hacer con el cuerpo del niño, en dos vertientes –por lo menos las que nos compete en tanto psicoanalistas- que son: en la práctica, y en el niño que hay en cada uno.

Éric Laurent: La idea sobre esto la ponía -efectivamente en este artículo que usted cita- de esta presencia del feminicidio y de toda su clínica del lado de que hay en esta perspectiva una resonancia con el dicho de Lacan de que los hombres no saben cómo hacer con el cuerpo de las mujeres y entonces tienen la tendencia a marcarlo; que el gesto de amor o el gesto de enamoración y también de odio-enamoración es marcar el cuerpo. Y esta marca se declina sobre en un abanico que es el abanico al mismo tiempo en la vertiente del placer –marcarlo-, y de un goce que puede ir hasta el goce absoluto de destrucción del cuerpo del otro por esta marca que se deposita. Entonces, yo diría que como analista –por supuesto- no tenemos en general que ocuparnos de los cuerpos. No hay un cuerpo a cuerpo en el análisis. Pero lo que sí hay es -y sería muy necesario- que el analista pueda leer sobre el cuerpo del niño cómo se depositan las marcas de goce que ha recibido, que ha encontrado, que ha atravesado, que fueron escritas. Leer estas marcas eso sí, hace parte de nuestra tarea con el niño y saber leer estas marcas simbólicas, imaginarias, reales que se depositan sobre el cuerpo.

Raquel Cors Ulloa: Y esas marcas se espera que hayan sido previamente leídas con el analista practicante, de su propio caso.

Éric Laurent: Por supuesto. Es esto -como analizante antes de ser analista, por supuesto- para acercarse a eso en el otro, tiene primero que haber podido tocar lo que fueron estas marcas depositadas y tener una idea de lo que hizo, de las distintas lecturas que el sujeto analista hizo –él mismo- de estas marcas depositadas. Y es muy importante también para lo que me parece toda una clínica que insiste de la misma manera del lado del feminismo contemporáneo; vemos surgir una clínica que insiste, que nos convoca a leer e interpretar, de la misma manera; creo que ahora en la infancia la manera con la cual la sexuación viene en la infancia, hay toda una renovación de la clínica de esto. Por ejemplo en países, como en la Argentina, en el cual se pasó una ley de que sobre la sexuación que autoriza a los niños a declarar su posición sexuada y cambiar lo que podía aparecer como una identificación sexuada debido a lo orgánico, a lo biológico, pero más bien poder –efectivamente- declarar una orientación distinta; más allá del binarismo o de la norma heterosexual, vemos surgir toda una clínica fundamental, y que nos convoca y que por supuesto nos interroga en la insistencia y con el número de casos que vienen a interrogar evidencias que, hasta incluso poco tiempo, no eran así abordadas como tales en el campo de la clínica. No hace tanto tiempo que la investigación sobre la posición transexual se extendió de manera importante en la infancia. Quedó algo más marginal desde los años ’70 con Stoller y la clínica norteamericana pero que quedaban –había estos trabajos pioneros-, más allá del hecho de que eran abordados como algo muy distinto del aparato lacaniano, quedaban pocos de ellos. Ahora es mucho más y vienen mucho más al consultorio de los analistas este tipo de preguntas y necesitamos estar a la altura –precisamente- de lo que la interpretación del goce de una época convoca.

Raquel Cors Ulloa: Éric, ¿qué podemos esperar hoy a propósito del siglo XXI de la clínica que nos convoca? Saber leer, saber escuchar de una manera novedosa. ¿Qué podemos esperar de la escucha de los analistas? Que, si somos algo, es en tanto discurso analítico y no somos ni padres, ni hijos, ni madres, ni estamos ahí para responder, como se hacía en otras épocas cuando el siglo XX era lo que era. En ese sentido, ¿qué podemos esperar en tanto ya estamos advertidos de los imposibles de lo real? Este real que a veces retorna insoportable –por eso el título de estas jornadas Lo insoportable [de la infancia].

Éric Laurent: Precisamente, creo que lo que nos pide la época es poder estar atentos a las transformaciones de estas categorías, de estos nombres de la lengua común: padre, madre, hijo, familia, lazo familiar, familias recompuestas, compuestas, descompuestas, familias que hay que sostener, familia para todos –como el casamiento igualitario para todos. Estas exigencias nuevas de discurso del amo que nos rodea nos interroga; esta recomposición del campo de lo que es como muy –digamos- de la recomposición de las familias por la ciencia y por la –digamos- identidad precaria que es un rasgo de lo que es el lazo social, como tal, en el siglo XXI. Esto necesita de los analistas, efectivamente, una escucha atenta a toda la declinación de los cambios de esos aspectos. Y precisamente, la des-esencialización que hizo Lacan de estas posiciones del padre, de la madre, del hijo, de la familia, etc., todo este trabajo que hizo Lacan nos permite seguir y poder responder a las modificaciones que están produciéndose. Y al mismo tiempo, como manteniendo nuestra brújula que no es, en la orientación de Lacan, pensar que el padre desaparece, más bien la madre en su particularidad que toma del hijo como tal, el hijo como objeto a de una madre u objeto a de una mujer, -digamos- en esta perspectiva como la del padre de-teologizado de Lacan. Esto nos da toda una posibilidad de reactualizar la clínica de estos nombres que en la civilización vienen a designar cosas nuevas que están produciéndose y esto a partir de la clínica que producen los analistas vemos cómo se puede pensar las nuevas figuras: padres, madres, familias, casamientos, etc., y las consecuencias que tiene esto sobre la circulación de los deseos y del goce.

Raquel Cors Ulloa: Éric, finalmente, el analista estaría –lo digo en condicional- despojado de los prejuicios edípicos, fálicos, narcisistas, partidarios; si esto fuese así, entonces estamos ante una imposibilidad de responder por la vía del significante. En ese sentido, ¿qué le queda al analista para saber responder y saber alojar ese insoportable del infans que no siempre habla?

Éric Laurent: Probablemente, el infans –si tomamos la etimología latina de “el que no habla”- efectivamente nos convoca más a lo que es este silencio. Sin embargo, el hecho el no hablar no es necesariamente un silencio, en el sentido del silencio de la pulsión. La pulsión de muerte trabaja en silencio. Eso es un modo de silencio muy distinto del infans que no habla, pero que está completamente atravesado por el Otro y desde el primer día de su venir al mundo está completamente en encontrando, haciendo la experiencia del encuentro con este baño de lenguaje en el cual está sumergido. Y distinguir los modos de silencio es muy fundamental al abordar la clínica del niño, así como también, no solamente de este lado de los abanicos de los silencios y de cómo en el silencio se puede escuchar lo que se habla que se manifiesta. Esto es una de las cosas que están muy presentes en la clínica del autismo, una clínica tan fundamental –digamos- para acompañar y preguntarnos si nuestra acogida de estos silencios o de estas dificultades de entrar en el Otro –y no solamente de esta dificultad del lado de la psicosis sino también del autismo y por supuesto de las neurosis- y cómo se articulan estos modos de entrar con una particularidad en el montaje Real, Simbólico e Imaginario es algo que es más agudo.

Y si seguimos este hilo, hay también no solamente estos modos, estas particularidades de entrada en el Otro en sus tres registros, sino también –efectivamente usted lo planteaba- para el analista que ha atravesado sus identificaciones y que ha encontrado lo que es la identificación no-segregativa -que es la clave de lo que escuchamos resonar en los testimonios del pase, en el cual testimonian los analistas de cómo han atravesado lo que Lacan llamó ‘el plano de las identificaciones’- y estas identificaciones que antes del análisis y durante el análisis tienen siempre este rasgo de segregativo: “Yo y los demás y el otro”, “Yo soy esto y el otro esto”, etc.; todo lo que fueran los rasgos que funcionan en el registro del discurso del amo, y el descubrimiento fundamental del pase -de la experiencia del pase- es descubrir cómo puede una identificación funcionar de otra manera. Y no hay precisamente que hacer de esto un ideal -lo que sería caer en la trampa también de la esencialización de este ideal-, más bien de ver cómo funciona esto en el análisis y al final se hace la experiencia de esto y cómo esta experiencia se puede transmitir. Jacques-Alain [Miller] hizo en su teoría de Torino la demostración de cómo esto se podía extender a la comunidad analítica como tal, cómo los analistas pueden vivir en su modo de organización, en identificaciones no-segregativas. Pero, con lo que fue efectivamente la propuesta ZADIG, era de extender esto entre los analistas, pero tratar de tocar a los otros discursos, el discurso del amo por el amo, y el discurso feminista, discurso de la histeria, por otro lado; ni hablar también del discurso universitario que podría beneficiarse de esta perspectiva. Esto es algo muy útil para acoger las particularidades de la infancia, la perspectiva no-segregativa sería tratar de deshacerse de toda idealización de lo que es la infancia; no solamente como fue la época de Freud, el escándalo de decir que no eran tan inocentes, sino que tenían pulsiones sexuales; leerlo en el contexto contemporáneo es precisamente todo un esfuerzo porque una de las lecturas erróneas que puede cristalizar, esencializar al niño en la infancia con pulsiones sexuales. Entonces, los adultos podrían también aprovecharse de esto y sexualizar al niño. Y lo que fue la presencia en nuestra civilización sobre la pedofilia, sea del lado de las instituciones religiosas -la dificultad que tiene la Iglesia Católica con esto, y sus esfuerzos sobre esto-, se ve que no es fácil. Pero ahora con la extensión del Me Too hasta la infancia se ve que hay que hacer un esfuerzo más de interpretación para aclarar el hecho de suponer, hacer la hipótesis y constatar la hipótesis de una sexualización infantil. Sin embargo, esto no es una autorización; o pensar que la pedofilia sería solo el hecho de sexualizar a los sexualizados. ¡No! Es una imposición, es una dominación y es todo que precisamente debe ser aclarado de la buena manera.

Y articulando de manera contemporánea estos debates sobre la sexualización en la infancia que se produce sin que sea ordenada por las normas heterosexuadas, etc., pero que pueda respetar la posición subjetiva del niño que no tiene que ser maltratado por, precisamente, tener esta sexualidad infantil. Respetarla no es de ninguna manera en un objeto de goce del adulto.

Raquel Cors Ulloa: Muchísimas gracias, Éric. Y lo esperamos en las Jornadas de la NEL en Bogotá.

Éric Laurent: Muy bien.


[1] Cfr. É. Laurent. Reflexiones sobre tres encuentros entre el feminismo y la no-relación sexual. [En línea]:  https://psicoanalisislacaniano.com/2019/12/13/tres-encuentros-feminismo-norelacionsexual-ericlaurent-20191213/

Documento en PDF: https://drive.google.com/open?id=188VvpLE4q1l7kUtrFQ-gYdbMrn1LBp2T

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