EUROPA A PRUEBA DEL ODIO [1]– 2nda Parte

Por Éric Laurent

2019-02-16


El argumento del amor y la cuestión de las pasiones

¿Habría que darle importancia al amor? “Amo Italia”, ha dicho Jean-Claude Juncker, en una entrevista dada a un grupo de medios audiovisuales italianos, el 16 de octubre del 2018, al día siguiente del envío hecho por Italia de su presupuesto provisional para el 2019 a la Comisión europea, pero, al mismo tiempo, “hay ahí una distancia entre lo que fue prometido y lo que es presentado hoy”[2].  Había dicho ya que él amaba a Grecia, pero que era muy necesario poner las cuentas en orden.

            El amor es un sentimiento extraño, que puede manifestarse de manera diferida y después de tentativas de ruptura. Por ejemplo, la opinión pública inglesa jamás amó verdaderamente la Unión europea (UE) y la pasión actual por el Remain es un tipo muy nuevo de práctica del sentimiento. “El politista Stephen George habló, en una fórmula que devino famosa, de un ‘Estado poco cooperativo’ (An Awkward Partner). También evocó la política británica respecto de la UE como una ‘política de semi-desinterés [como las casas], mientras que el antiguo diplomático Stephen Wall calificó al Reino-Unido como ‘rareza’ en Europa”. El Brexit extrae entonces sus raíces en una trayectoria histórica particular y no solo en el aumento reciente de los populismos.”[3]

            Al contrario, en la misma vena que la inventiva de Beppe Grillo, los salvinistas en Italia supieron escenificar el odio de la UE de una nueva manera. “El parlamentario Angelo Ciocca se levanta. Camina hacia la tribuna, acaba de adherirse al flanco del comisario europeo Pierre Moscovici, toma una parte de sus notas, aprieta su zapato, luego lo frota vigorosamente sobre el fajo de hojas, como si aplastara una colilla o un insecto dañino. Esta excepcional escena por su bufonería se desarrolló el martes 23 de octubre en los muros del parlamento de Strasbourg”[4]. El Ti amo de Junker no se compara a esta escenificación. Pero ¿se debe simplemente lamentar el movimiento de báscula hacia el odio? ¿No podemos tener un uso de éste para operan en el campo propiamente en el campo político? Los psicoanalistas, que tienen muy a menudo relación a la transferencia negativa, ¿no tienen algo que decir en esto? Davide Tarizzo nos alentaba a entregar algunos secretos de esta materia. La relación a la transferencia negativa hace parte de ello.

El odioenamoramiento y el estatuto primero del odio

            De entrada, Lacan dio a los afectos freudianos una dimensión ética y no psicológica. Más allá de todas las características psicológicas de aquel que está apuntado por el amor y el odio, las pasiones se dirigen a un punto más allá. Desde su primer Seminario, Lacan hizo del amor y el odio las pasiones del ser[5]. Ellas se dirigen a lo que, en el otro, es su falla fundamental, en lo que no tiene, sino que lo es. La enseñanza de Lacan, desarrollándose, define más precisamente su ontología. Lacan se deshace de las adherencias con el Ser para destacar la sustancia gozante[6]. En su última enseñanza, que comienza con el Seminario Aún en 1973, reformula los afectos freudianos a partir de ese goce, y continuará esa reformulación en 1974 con la publicación de Televisión.

            El final del Seminario Aún, en junio de 1973, despeja la primera consecuencia de este recentramiento sobre el goce. El odio tiene prioridad sobre el amor para aproximarse al Otro. El amor se engancha a los semblantes, mientras que la pasión del odio apunta a lo rea. “¿Qué hace que este Otro sea Otro para que se lo pueda odiar, para que se lo pueda odiar en su ser? Bueno, es el odio del goce del Otro. Está ahí la forma más general que se puede dar a este racismo moderno tal como lo verificamos. Es el odio de manera particular de cómo el Otro goza”[7]. Para Freud, el padre está en el horizonte del lazo social por la primera identificación -distinguida por Freud como aquella del amor del padre- y el complejo de Edipo deja una huella indeleble en la vida afectiva[8]. La convergencia del amor y del odio en la misma persona es fuente de ambivalencia concebida como la transformación sorprendente de los sentimiento que ligan y desligan a los hombres en su vida social. Esta ambivalencia[9] había permitido a Freud tomar sus distancias en relación con el mandamiento universal del amor al prójimo; Lacan quiso ir más lejos.

            Desea prescindir de la ficción del Nombre-del-Padre para fundar el afecto fundamental de la relación al Otro. Lo funda directamente sobre la relación al goce como punto de rechazo, de expulsión del Otro que remonta a la Ausstossung, a la expulsión primordial que sitúa al sujeto frente al Otro. Jacques-Alain Miller subraya, a propósito de la oposición freudiana Eros/Tánatos: “el adversario del amor no es el odio, es la muerte, Tánatos. Hay que diferenciar la violencia y el odio. El odio está del mismo lado que el amor. El odio como el amor están del lado de Eros.”[10]

            Es en este fondo que es necesario leer la reformulación, en la última enseñanza de Lacan, del lugar del sentimiento que incluye en su nueva definición el odio y el amor: “HaiUno, y esto quiere decir que, aun habiendo sentimiento, este sentimiento que llamé […] el odio, en tanto que este odio es pariente del amor”[11]. Este odioenamoración es la consecuencia de la separación de este goce de los otros Unos. Saber esto, saber acerca de las aporías del amor y del goce en la vecindad del prójimo no nos condena ni al cinismo, ni a l inmovilidad, ni a la constatación de la presencia irreductible del odio o del mal[12]. Este primado del odio y sobre todo una desidealización del amor como primer afecto. Vemos la fecundidad de esta aproximación en la reformulación de la transferencia en la última enseñanza de Lacan. La transferencia positiva que estaba fundada sobre la ficción del sujeto supuesto saber es, en la última enseñanza, segunda en relación con la transferencia negativa, que no tiene necesidad de hipótesis alguna.[13]

            Esta perspectiva, distinta de aquella de un Freud muy estorbado del padre, da cuenta de la oposición entre los populismos de los años ’30, verticales, centrados sobre un único líder, con una fuerte doctrina, y los nuevos populismos apoyados sobre movimientos horizontales, conectados por páginas de Facebook, polimorfos, atomizados (tal como los 5 Estrellas o los Chalecos amarillos), unidos por el odio de “la élite” que puede resumirse a un nombre (Macron, Soros) o por el odio de objetos intercambiables como el judío o el inmigrante. Por supuesto, no olvidemos a Freud y el énfasis del jefe como el fuerte, pero los movimientos populistas actuales son compatibles con el hombre débil (Di Maio) y los hombres fuertes no son más lo que eran -Salvini no es Mussolini y Trump no es Hitler.

La libidinización de Europa y el movimiento de odio

Emmanuel Macron, en una serie de discursos en Atenas, en París en la Sorbona y en el Parlamento de Strasbourg, propuso toda una serie de medidas para hacer amar a Europa -con una elocuencia tan vívida como aquella de Carmine Pacente. Sin embargo, algo no funciona. Probablemente, porque hay que pasar por un momento de odio intensamente marcado. Y renunciar tal vez primero a querer el amor. Entonces los desafíos efectivos podrán ser abordados. El afecto en el sentido hacia la UE tiene el riesgo de permanecer por largo tiempo como odio en todas sus declinaciones y su diversidad. Habrá hombres y mujeres políticos capaces de hacer de ello algo. Capaces de quedarse en campaña permanente, siempre conectados, como lo hacen Donald Trump, Redjep Tayip Erdogan -los Chalecos amarillos también- o lo que recomienza a hacer Emmanuel Macron, y eso 24-7.

            Renunciar a concebir el lazo social bajo la forma disfrazada del amor, no es estar fascinado por la potencia del odio. Es renunciar al fracaso del amor para no fiarse sino al deseo[14]. Es en el mantenimiento de ese deseo decidido de reinvención de nuestras viejas democracias que queman sus últimos cartuchos que encontraremos el equivalente de lo que fueron los políticos de tipo New Deal. Poco importa el déficit de serotonina, nuestros políticos deberán inventar en acto y clasificar todo lo que nuestros universitarios y los debates ciudadanos proponen al respecto de los dispositivos para hacer vivir una nueva democracia participativa. Los franceses, los italianos, los ingleses, los húngaros, los poloneses, todos desfilan, todos están tomados en odios diversos muy libidinales. A nivel de la UE, será lo mismo, habrá que inventar en vivo, en el movimiento de la crisis. Entonces, el lugar faltante de Europa, que no existe y cuya no-existencia no es vivida como falta -lo que nos evocó Matteo Vegetti- tendrá una oportunidad de existir.

            Desde luego, habrá que profundizar con énfasis en la mutación que representa la necesaria transición ecológica, respuesta a la crisis climática planetaria. Europa es el continente mejor situado para demostrar cómo la humanidad podría no darse muerte. Los sueños de Elon Musk de ir a colonizar el espacio son muy americanos. Los europeos, por su historia, saben que las migraciones tienen lugar acá abajo y que los cuerpos no se evaporan.

            Es aquí donde habrá que decir “no” a Tánatos. La historia que va a escribirse en los próximos años será aquella de una invención, que se construirá a partir de los errores y de los impasses encontrados en lo que ha sido construido. Es homólogo a lo que propone la experiencia psicoanalítica. No se trata de aplicar ahí protocolos establecidos por adelantado. Una vez instalado el interés por los fenómenos freudianos, una vez puesta la creencia en lo inconsciente, entonces se avanza de obstáculo en obstáculo donde, como Lacan dice, se trata de que, de los impasses, se pueda hacer soluciones.

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[1] Intervención de clausura del Foro europeo “Amor y odio por Europa”, realizado en Milán. Texto tomado de Internet: https://www.lacanquotidien.fr/blog/wp-content/uploads/2019/03/LQ-822.pdf. Último acceso: 2019-03-02.

Traducido por Patricio Moreno Parra.

Artículo completo versión PDF en: https://drive.google.com/open?id=15tKgfhJipz-T-6VwmrPCj3E6LvRFjf6N

[2] C. Ducourtieux. « Budget italien : Bruxelles déterminée à tenir une ligne dure », in Le Monde, 17 de octubre del 2018.

[3] C. Lequesne. « Quitter l’Union européenne n’est plus possible : les dynamiques du Brexit », in Badie B. & Vidal D. (dir.), Le Retour des populismes. L’état du monde 2019, La Découverte, París, 2018.

[4] « “Fasciste”, “crétin” : Moscovici hausse le ton contre un eurodéputé italien d’extrême droite », Le Monde, 29 de octubre del 2018.

[5] Cf. J. Lacan. El Seminario, libro I, Los escritos técnicos de Freud. Buenos Aires : Paidós, 2017, pp. 393-395.

[6] Cf. J.-A. Miller. « L’orientation lacanienne. L’Un-tout-seul » (2010-2011), enseñanza pronunciada en el marco del departamento de psicoanálisis de la Universidad París VIII, inédito.

[7] Cf. J.-A. Miller. Extimidad. Buenos Aires : Paidós, 2011, pp. 43-58.

[8] Freud habla con Flieβ desde 1897 de sus primeros acercamientos que le da su llamado autoanálisis. En sus notas para la Standard Edition para «Tótem y tabú », Strachey subraya la carta a Flieβ del 4 de julio de 1901 cuando Freud, que lee los periódicos, comenta los descubrimientos de Knossos « ¿Leíste que los ingleses exhumaron en Creta (En Cnossos) un palacio antiguo que tienen como el verdadero laberinto de Minos? Parece que Zeus en el origen fue un toro. Asimismo, nuestro antiguo dios habría sido primeramente venerado como un toro, antes de la sublimación puesta en marcha por los Persas. Hay muchas cosas allí que pensar, sobre las cuales no se puede aún escribir…”. (S. Freud. Lettres à Wilhelm Fliess, 1887-1904, Presses Universitaires de France, 2006, p. 562).

[9] Cf. J. Lacan. El Seminario, libro XX, Aún. Buenos Aires : Paidós, 2016, pp. 110-111.

[10] J.-A. Miller. Niños violentos. Internet: https://psicoanalisislacaniano.com/ninos-violentos/. Último acceso : 2019-03-02.

[11] J. Lacan. El Seminario, libro XXIV, « L’insu que sait de l’une bévue s’aile à mourre ». Lección del 10 de mayo de 1977, Ornicar?, n°17-18. París: Navarin, 1979, p. 18.

[12] É. Laurent. « L’étranger extime, I », Lacan Quotidien , n° 770, 22 de marzo del 2018, publicación en línea (www.lacanquotidien.fr).

[13] J. Lacan. El Seminario, libro XXIV, « L’insu que sait de l’une bévue s’aile à mourre ». Lección del 10 de mayo de 1977, Ornicar ?, n°17-18. París: Navarin, 1979, p. 17.

[14] Cf. J. Lacan. El Seminario, libro XX, Aún. Buenos Aires: Paidós, 2016, pp. 175-177.