El reverso de la Biopolítica – Intervención en París el 22 de marzo del 2017

Éric Laurent[1]

Transcripción de Patricio Moreno Parra


Éric Laurent:

Quiero primero agradecer tanto a Enric Berenguer como a Oscar Ventura la lectura tan precisa, atenta y generosa que hicieron del libro. Y creo que su presentación es realmente un aporte, es más que una introducción a la lectura del libro, es un aporte a las consecuencias, a los ecos que puede despertar el libro. Y les agradezco de parte mía, y estoy seguro, de parte suya también porque han dado unas brújulas de lectura que pueden ser útiles, más allá de la audiencia que hay hoy aquí.

Es difícil responder a todos sus puntos que han puesto en evidencia y probablemente será, digamos, en la hora que tenemos para discutir, trataremos de ir paso a paso para un poco discutir. Pero yo diría cómo juntar con la lectura de Enric, que pone el acento sobre el cuerpo y el acontecimiento del cuerpo, todo el acento puesto a partir de la lectura que hizo Jacques-Alain de la última enseñanza de Lacan. Tomar esto como realmente la puerta de entrada que redistribuye los conceptos freudianos y la práctica del psicoanálisis y cuando Oscar termina sobre la situación política actual tanto en Europa como en América Latina y con los aspectos del tema de esta presencia de lo peor que nos es cada vez más presente. Se podría decir que para juntar los dos, el tema fundamental de la última enseñanza de Lacan es que, sea con el síntoma definido a partir, no del síntoma del Otro, de la identificación supuesta en el síntoma sino a partir del goce del cuerpo. Vemos una definición del síntoma que trata de deshacerse de la función del Padre tal como Freud la pensaba como necesaria. En las tres identificaciones de Massenpsychologie, la primera para Freud era la identificación al Padre. Fundamenta el horizonte de la subjetividad impensable sin una primera identificación al Padre. Y entonces venía después la identificación al síntoma. Como Dora la encarna, identificación al síntoma del Padre. Desplaza las cosas hacia el sinthome es la tentativa minuciosa que he tratado de hacer a partir de las indicaciones muy precisas de Jacques-Alain en sus últimos cursos y en la conferencia que hizo preparatoria y al Congreso que fue en Río en el 2016, ver las consecuencias verdaderas de eso de ir más allá del Padre. Y esto también, en la política es el punto también crucial, y no es por casualidad que Oscar terminó con la palabra “peor” porque precisamente el seminario de Lacan “O peor…”, Jacques-Alain mostró que este seminario tenía tres puntos y “O peor”, que los tres puntos era para decir el Padre o lo peor. Y efectivamente, pensar la política de hoy a partir del goce implicado en el espacio de la política es ir más allá del Padre, lo que implica entonces deshacerse o pensar las cosas de otra manera que a partir de la identificación al Padre que suponía el análisis freudiano de los partidos fascistas de los años 30. Es decir, de la misma manera que hay que hacer un esfuerzo para pensar la clínica contemporánea utilizando al Padre como ficción, a sabiendas de que hay que ir más allá de él para definir el horizonte, al mismo tiempo primario y último del síntoma, de la misma manera en la política hay que abordarla del goce, es decir del fantasma de su función, y de la articulación del fantasma como instrumento de goce con el síntoma como acontecimiento del cuerpo. Y estas dos vertientes, goce fantasmático y acontecimiento de cuerpo, permiten pensar nuestra política con otras categorías; es decir, si no, llegamos en la política al punto muy rápidamente al punto Godwin: Erdogan, Trump, Marine Le Pen, todo es Hitler. ¡No! La gran sorpresa es que no. No son Hitler, son otras formaciones políticas y,  si se aplasta todo con el punto Godwin, ya no podemos pensar lo que está aconteciendo, que si se aplasta con el punto Godwin toda la reflexión sobre el populismo, no se entiende nada de lo que ocurre efectivamente en todos los movimientos que atraviesan las democracias. En este sentido he aislado este término de “Biopolítica” porque fue la intuición de Foucault que pasó de un primer acento en el estudio de las disciplinas, es decir, modos de regulación del goce que atravesaban la constitución de las democracias parlamentarias después de la revolución, a considerar que la regulación del goce como tal ya no era más una disciplina a enseñar, era la disciplina fundamental que sustituía a lo que era antes el modo político definido a partir de las identificaciones; que una vez atravesado el horizonte revolucionario, y Foucault fue uno de los primeros autores que consideró la tarea de pensar la política después del marxismo. Lo hizo a partir, no de los grandes relatos identificatorios, la identificación fundamental siendo la identificación de clase, sino sustituyéndola por estos restos de goce que definía un régimen particular de una identificación que no podía incertarse en el discurso político de las identificaciones. El interés para Foucault de considerar, por ejemplo, las sociedades gay o de los prisioneros, o de, en términos borgesianos, de los hombres infames, la historia de la infamia, los que no pueden tener un nombre tal que pueda ser reconocido en la cultura o en la civilización. Considerar esto como el mundo, el modo fundamental con el cual la política, como gestión de las comunidades de goce, se hacía a partir de un horizonte de regulación de estas distintas comunidades. Pero él trató de hacerlo, no utilizando los conceptos analíticos de goce, trataba de definirlos estrictamente a partir de una práctica social de estas comunidades que podía aislar.

Entonces, fueron más bien Deleuze y Guattari, hicieron la tentativa también de ordenar la política yendo más allá del Padre a partir del goce del delirio. Entonces, el horizonte más bien de Lacan, era utilizar las enseñanzas de la práctica analítica, es decir precisamente el síntoma y el fantasma como los instrumentos de goce fundamentales para pensar el nuevo horizonte político. Y, precisamente para el horizonte político como tal, vemos que el punto Godwin para Marine Le Pen es interesante pero un poco vacío. Y es llamativo que, por ejemplo, en su penúltimo texto sobre la cuestión de Jacques-Alain, cuando comentaba el voto útil y la polémica que hay en Francia que se ordena a través de toda esta cuestión, de surgir un fantasma, en los que no quieren el voto útil y que denuncian esta perspectiva del contrario de la utilidad de siempre, el goce; y entonces, no es tanto el revés del voto útil en la coyuntura francesa actual, no tanto un voto de deseo sino más bien es un voto  de goce al horizonte, un voto del goce del indecible que surge. Y esto solo se puede abordar con los instrumentos de un fantasma compartido y un acontecimiento de cuerpo producido en esta difusión del fantasma. Y se podría pensar la serie de los líderes llamados “populistas” en un saco común, que surgen por todas partes y que son en el mundo entero sea cual sea el régimen político en que esté. Es muy llamativo. Entonces, ¿qué hay que explicar? Efectivamente de Erdogan, pasando por Putin y Xi Jinping y todas las democracias europeas en plural, vemos surgir líderes que tienen rasgos en común de plantear un problema al sistema; “sistema” utilizada como palabra-pantalla para decir a la democracia. Y vemos, más bien, que toda esta serie sería necesario considerarla no a partir de una supuesta clase unifica con referencia punto Godwin, o la etiqueta populismo, sino más bien ver cuál es el tipo de fantasma que propone compartir, cuál es el goce propuesto, cuál es la articulación, incluso el horizonte, del acontecimiento de cuerpo que se propone. Y vemos, por ejemplo, con Erdogan, el candidato más inmediato a la categoría “Hitler”, pero Erdogan no propone una experiencia de cuerpo tipo Nuremberg. Es decir, los grandes meetings nazis en el cual una religión se hacía sentir. Erdogan propone la religión, la verdadera, la musulmana como horizonte de goce para los que está masificando, y no es lo mismo, es más bien interrogar lo que es este acontecimiento de cuerpo particular, el modo de goce que implica sobre La mujer, como tentativa de hacer surgir La mujer bajo la forma particular que toma en esta religión el abordaje del tema, del horizonte del goce, y esto es muy distinto de Putin. Vemos que allí hay en común, entre Putin y Erdogan, el recurso a la religión. Tampoco Putin no quiere inventar una religión como lo hacía Hitler. Ya la tiene, tiene una versión particular de la ortodoxia, pero funciona con la ayuda de Dios. Y también fue una de las grandes cosas que marcaron la invención del populismo tipo Tony Blair, en Inglaterra. También la insistencia sobre Dios, muy fundamental, el mismo hijo de Pastor como también su heredero. Digamos la función de Dios para Blair, era la función fundamental de que el responsable era Dios, no era Blair. La política es difícil y podía hacer errores, incluso joder completamente la guerra, pero era Dios el responsable, fundamentalmente. Con Putin, con Erdogan, habría que indagar sobre todo esto. Xi Jinping también tiene su manera de insertarse en las grandes tradiciones chinas. Por supuesto tiene el culto al imperador muerto que es Mao, como culto fundamental para hacer sus propias multitudes y poner un tercio del Comité en la cárcel y bien poder llevar por adelante una nación tan enorme.

Así que habría que reconsiderar toda la serie que se presenta a partir de las particularidades que proponen una experiencia de goce a compartir. Esto, yo diría que efectivamente es el horizonte de revés de la Biopolítica que se podría retomar también a partir de la experiencia de la cura. Y Enric lo decía, el horizonte de la cura analítica actual no se puede abordar sin un horizonte que permita desbordar o dar una versión nueva a ir más allá del Padre. En la historia del psicoanálisis se puede decir que Melanie Klein fue la primera en dar los elementos para pensar el final del análisis yendo más allá del Padre. Lo hizo con esta idea que el falo paternal era incluido en el cuerpo de la madre y que, en esta perspectiva, la nueva alianza con el objeto fantasmático al final de la cura para ella, pasaba por lo que ella presentaba como “duelo de los ideales”. Y con esto, especialmente los kleinianos argentinos, elaboraron toda una teoría del final del análisis que era precisamente tratar de ordenar los fenómenos del final más allá de la identificación paternal. Pero a partir del concepto de “duelo”.

  1. Ventura: Balint los orientaba también.

Éric Laurent: Balint, pero Balint en la vertiente ferecziana, pero precisamente Lacan criticó su “trance narcisista”, como dijo Lacan, que proponía, en el cual al final del análisis el analizante venía como el objeto perdido del analista. El analista tenía que ser conmovido en la última sesión de la serie, etc. y realmente era un trance verdadero, un acontecimiento de cuerpo en el analista en momento en el cual el analizante le decía: “Bye, bye”.

Pero, digamos el ir más allá del Padre al nivel de una función lógica, como lo dice Lacan, no era más una experiencia de duelo. Lacan incluyó esto en el final del análisis cuando consideró que un final de análisis es siempre un poco maníaco-depresivo. Es decir, incluía las observaciones pertinentes de Melanie Klein, entre las defensas maníacas del duelo y la versión depresiva. Y que, en estos momentos de separación del final del análisis, hay afectos maníaco-depresivos. Es verdad. Pero Lacan reordenó estos acontecimientos del cuerpo, los afectos maníaco-depresivos, a partir de un momento en el cual había una caída de la función lógica del Padre. Y esto, efectivamente, para entender bien lo que pasa y como para leer las experiencias actuales por las cuales pasan los analizantes al final y que desembocan en el AE, hay que leer los fenómenos descritos de los cuales nos hablan a partir de un horizonte así redefinido. Así que, al mismo tiempo, el punto de vista de lo más singular del sinthome, como experiencia de goce,  descompleta toda tentativa de hacer categoría, como lo hace la Biopolítca; y, al nivel de lo más colectivizante también es a partir de las experiencias de goce que se puede pluralizar, ordenar la multiplicidad de los fenómenos de la política contemporánea que desafían la idea de un sentido del historia, como sentido común y sentido como una dirección única; más bien esta multiplicidad de experiencias que tienen que ser ordenadas en sus características propias.

Oscar Ventura:  Tengo una especie de curiosidad. Hablamos de Erdogan, de Putin, de Marine Le Pen, de la multiplicidad de líderes en esta orientación de leer los fenómenos a partir de los modos de goce que se proponen, efectivamente, es una orientación, me llama la atención que no haya nombra a Trump, que no haya dicho nada sobre Trump.

Éric Laurent: Sí. Es precisamente, se podría decir por qué hay un debate sobre Trump. Es el más evidentemente loco de la serie. Al mismo tiempo hay todo un debate muy interesante en los Estados Unidos en el cual frente a toda una parte del movimiento psiquiátrico americano que quieren diagnosticarlo y con esto llevarlo al impeachment, eso es el movimiento liderado por el profesor de psiquiatría de Boston, uno de Nueva York también, los que inventaron el diagnóstico de “narcisismo calificado”. No era “perverso narcisista”, era una categoría muy especial en el DSM, no recuerdo bien. Y hay los otros que dicen que no hay que diagnosticar a Trump. Y Allen Frances, el quien fue el introductor del DSM-IV, el más loquito en su pasión o afán por el DSM-IV, ahora es un sabio que critica todo, denuncia el DSM porque considera que todo se fue al carajo después de él. Con él todo iba bien, una catástrofe del DSM-IV, pero cuando él se ocupaba de las cosas, todo iba bien; pero después con el DSM-5 y estos imbéciles, entonces, por supuesto, todo va mal y entonces es un sabio fundamental, da buenos puntos, muy divertido. Pero por supuesto, Frances contribuyó mucho al estado desaforado de la psiquiatría en Estados Unidos. Pero, hay una cosa, en los Estados Unidos las cosas son tales, digamos, las universidades son tan potentes que están en lucha una contra la otra. Y no hay una voz académica, hay conflictos por todas partes, lo que es interesante en la política americana. Y efectivamente, sobre toda cuestión en Estados Unidos hay siempre dos que no están de acuerdo, pero de manera muy potente y que tienen respaldos detrás. Entonces el debate Trump, la manera con la cual se construyó una política muy racional. Centrar su política sobre una categoría muy precisa del voto y que esto le permitía ganar todos los swing states. Esta política racional hizo que perdió el voto popular, como se dice, 3 millones de votos, pero ganó los 4 swing states que necesitaba para vencer a Hillary. Y fue una apuesta que funcionó. Pero al mismo tiempo, él que tiene un trastorno, una relación con el lenguaje increíble que escuchar un discurso de Trump; hay profesores de lingüística en los Estados Unidos que efectivamente se dedicaron a mostrar con la cual, la dificultad que tiene de articularse en la lengua, que lo hace entrar sin duda en las categorías “dis”, como dicen en las neurociencias, una “dis” particular, no es una dislexia tan típica, pero hay un disfuncionamiento ahí que es muy particular y que solo se restringe en el tweet. Con 150 cosas hay muchas, digamos, aproximaciones gramáticas, errores, etc. pero es más contenido en 140.

Eugenia Varela: Yo quería hacer una pregunta y hacer un comentario porque es en relación con fenómenos de la civilización, de lo que se está hablando, de los nuevos fenómenos y la emergencia de los nuevos amos que, por un lado, vemos la emergencia de esos amos que no son todos con las mismas características sino también muy marcados en una historia cultural, como la señora británica que también es bastante religiosa….

Éric Laurent: …Theresa May.

Eugenia Varela: Y al mismo es sorprendente que se dé como fenómenos de experiencia de cuerpo y de goce es esta multiplicidad de elecciones en relación al sexo. Los hospitales están llenos de gente pidiendo que les transformen el sexo y yo una vez vi por Internet o por Facebook una lista como de 12 tipos de formas de la vida sexual que ya no es nada de la tradición hombre/mujer…

Éric Laurent: Es fundamental. Vemos que fundamentalmente en todas estas propuestas nuevas, hay una definición de cómo hacer pareja. Todos proponen una experiencia de goce. Putin propone al mismo tiempo la religión y ser cazador en el norte matando animales enormes, “les ours” (los osos).  El combate a mano con el oso, como experiencia fundamental del Otro. Y es también una metáfora del Otro femenino, claramente.

Enric Berenguer: He encontrado la categoría clínica de Donald Trump. Es malignant narcissism.

Éric Laurent: Gracias a Enric el manejo del iPhone. Es el narcisismo malignant. Y Trump claramente pone una experiencia de goce. Es su manera de putear al mundo entero, insultar a las mujeres, al mismo tiempo presenta una vida, no es una vida bajo trasferencia, es una vida bajo relaciones en modelos desde hace del momento en que salió de la escuela militar, en el cual el padre lo había puesto porque era un hiperagitado que incluso no podía hacer nada con él. Entonces, él ahora goza de emplear generales y militares en todas partes. Ahora es él quien da las órdenes. El padre lo envió allí para estar un poco contenido y safó. Es una experiencia de goce como tal.

Enric Berenguer: ¿Qué experiencia de goce propondría compartir Marine Le Pen?

Éric Laurent: Marine Le Pen es extraordinario. Entre las líneas, primero propone todo lo que era prohibido después del sistema puesto en función en Francia después del general De Gaulle. Todo lo prohibido, el Vichismo, la delación, el odio. Todo esto autorizado entre las líneas. Para todos los vencidos, los fachas vencidos, etc., que escuchan esto es música de los dioses. Pero hay nuevas categorías, propone la venganza del odio. Una experiencia compartida y realmente de una cierta ilimitación y ella con su relación con, al mismo tiempo, se decía que tenía un rasgo bobo, Marine Le Pen. Rasgo bobo con su autorización de las comunidades LGBT. Ella está por autorizar un modo de hacer pareja nuevo en un mundo facha. La comunidad LGBT facha. Y ella lo propone. Tiene a su lado el “Philippot I”, como se nombra el libro que se hizo sobre Florian Philippot, su mano derecha, el tipo que expulsó al padre, es una buena experiencia de lo que es en la tradición facha, ir más allá del Padre. Ella, como versión del hacer uso del Padre para pasarse de él, Marine es una versión que llama la atención y que autoriza una nueva manera de hacer pareja en un horizonte de goce nuevo en toda esta zona.

Eugenia Varela: En el último texto de Jacques-Alain, hablando del debate televisivo sobre los candidatos, él dice que, yo estaba pensando cuando lo escuchaba, que ella se presenta como la madre de los franceses, la madre buena de los franceses…

Éric Laurent: La buena madre de los franceses es más bien nuestra colega y amiga Agnès Aflaló, que dijo al final de su texto: “Marine es la pulsión de muerte bajo el rostro de la buena madre”.

Eugenia Varela: Y cuando estaba hablando en el debate televiso, todo el tiempo ella estaba hablando en nombre del pueblo francés. Pero los franceses no van a entender eso…

Éric Laurent: Con una fuerza bastante, se veía que era la más experimentada.

Eugenia Varela: Y otra cosa, el punto fuerte de todas sus intervenciones en lo que ella sabe que aglutina a la gente facha, es decir, afirmar muy vehementemente que eso sí ella llega a cerrar las puertas a la inmigración, que sea su punto fundamental casi, como da a entender eso.

Éric Laurent: Sí, el enemigo fundamental es esto. Y fue efectivamente, de la misma manera, que el gesto fundamental, hay tres gestos fundamentales de Trump: uno a la inmigración que provoca esta errancia entre Estados Unidos y Canadá que hace que miles de gente traten de pasar a Canadá; segundo gesto, es aumentar el 15% los gastos militares; y tercero es el gesto biopolítico.

[1]Versión no revisada por el autor de su presentación el 22 de marzo del 2017 en París.