Varidad no es relatividad
Por Vesselin Somlev
2026/04/09
El psicoanálisis no renuncia a la universalidad; la relocaliza. Lo que se abandona es la idea de una verdad, reducible a un significado unificado. La verdad solo aparece en la palabra, y la palabra está dividida. Por tanto, la verdad solo puede decirse a medias[1]. El límite no es una condición del lenguaje, sino de su efecto.
Por tanto, la universalidad pasa del contenido a la estructura. Una afirmación universal en análisis nombra o bien una imposibilidad o una condición sin forma. Esto permite que la verdad varíe sin volverse relativa. La varidad no representa una desviación de un todo, sino un modo en el que la verdad aparece una vez que se reconoce la incompletitud estructural.
Dos proposiciones aclaran esta lógica. «No hay relación sexual» afirma una imposibilidad universal: ningún significante escribe la relación como proporción.[2] «Todo ser hablante está afectado por el goce» afirma una universalidad sin medida común. El goce se refiere al cuerpo marcado por el lenguaje y permanece singular. La universalidad subsiste, pero sin igualdad
El no-todo formaliza esta estructura.[3] Un campo puede estar universalmente condicionado sin estar completado colectivamente. La verdad sigue este régimen: solo se sostiene para todos como lo que no puede decirse del todo. Lo que emerge en el análisis—lapsus, sueños, síntomas—no confirma el saber, sino que lo perfora. Cada articulación es local y transferencial.
La ley y el significante operan universalmente, pero la verdad aparece donde esta universalidad falla en un sujeto. El orden simbólico funciona para todos, pero el síntoma marca el punto en que la ley deja de regular el goce. Por tanto, un síntoma no es un ejemplo individual de una regla general; es la verdad de un desajuste entre la regla y el cuerpo.
Porque decir todo es imposible, la verdad implica el semblante.[4] Lo que produce el análisis no es la suficiencia sino la construcción: un dicho que roza un vacío en el saber. Lo real solo se aborda mediante formulaciones parciales. Cada nueva articulación puede anular la anterior sin abolirla.
Así, la universalidad persiste como restricción: el lenguaje afecta a todo ser hablante, pero nunca de la misma manera. Varité designa este régimen en el que la verdad solo se cumple para todos a través de ocurrencias singulares.
*Somlev V., Varity is not relativity – NLS Congress 2026
[1] Lacan J., “Televisión”, Otros escritos, Buenos Aires, Paidós, 2021, p. 535.
[2] Lacan J., El Seminario, libro XX, Aún, texto establecido por J.-A. Miller, Buenos Aires, Paidós, 2016, p. 16.
[3] Ibíd, p. 33.
[4] Lacan, J., El Seminario, libro XI, Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, texto establecido por J.-A. Miller, Buenos Aires, Paidós, 2005, p. 114.
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