HaCErlo Verdad – Por MArkus Zöchmeister – 2026/04/08

Hacerlo verdad

Por Markus Zöchmeister

2026/04/08


«Así, la tarea del escritor no puede consistir en negar el dolor, borrar sus huellas u ocultar su existencia. Al contrario, debe admitirlo (wahrhaben) y, una vez más, hacerlo verdadero (wahrmachen) para que podamos verlo.”

Ingeborg Bachmann

«Podemos exigir al hombre que enfrente la verdad»,[1] argumenta Ingeborg Bachmann, evocando una verdad que abre los ojos para ver lo que, con los ojos, no puede ser captado. ¿No cumple la tarea del escritor el objetivo del análisis: admitir el dolor, como dice Bachmann, o el síntoma, como diríamos, para hacerlos verdaderos?

En alemán, wahrhaben es un verbo compuesto, formado a partir de wahr (verdadero, real) y haben (tener, retener), que se usa casi exclusivamente en sentido negativo: «Etwas nicht wahrhaben wollen» significa «no querer admitir algo». Esto nos lleva de nuevo al comienzo del análisis, donde el sujeto no quiere saber, es decir, no quiere admitir. Al mismo tiempo, este comienzo está marcado por las revelaciones de una verdad velada. La creencia en una verdad reprimida que debía revelarse en el transcurso de un análisis persistía en Freud, en la época de la invención del psicoanálisis, así como al inicio de la enseñanza de Lacan: «la verdad era para Lacan el antónimo de la represión. Pretendía que las represiones, metódicamente eliminadas en la experiencia analítica, se integraran […] de forma bastante natural en una historia continua, restableciendo la continuidad en el punto en que estaba fallando.»[2]

El deseo de no saber y el placer que surge cuando se revela una verdad oculta están ligados por una relación dialéctica y constituyen el síntoma. Reconocer este síntoma es tomar conciencia de lo que tenemos: «Uno se reconoce solamente en lo que tiene. Uno nunca se reconoce en lo que es, como implica lo que expongo, como implica el hecho, reconocido por Freud, de que hay inconsciente.»[3]

La verdad que se revela al principio, tanto la del psicoanálisis y los descubrimientos freudianos como la de la experiencia analítica, siempre dice algo sorprendente y nuevo. Esta verdad, que es el discurso, en el sentido de que dice algo nuevo, nunca podrá repetirse. Para sorprender de verdad, ella está vinculada, en su propia apariencia, a su singularidad. Así, toda enunciación de la verdad ya implica una pérdida de la verdad. En otras palabras, al pasar por la palabra, la verdad yace, se convierte exactamente en lo que Lacan llama una verdad mentirosa o, precisamente, una ficción. Es el síntoma que hacer verdad y que también crea un vínculo social.


* Zöchmeister M., Faire vrai – Congreso NLS 2026

[1] Bachmann I., «La verdad es exigible del hombre», discurso en la recepción del Premio de Radioteatro otorgado por los Ciegos de la Guerra.

[2] Miller J.-A., «Une nouvelle alliance avec la jouissance», La Cause du désir, nº 92, 2016, p. 96. 

[3] Lacan J., El Seminario, libro XXIII, El sinthome, texto establecido por J.-A. Miller, Buenos Aires, Paidós, 2015, p. 122.

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