La Formación de Analistas – Por Esthela Solano – 2026/03/29

La formación de analistas

Por Esthela Solano-Suárez

2026/03/29


Demos la bienvenida a la reciente publicación del Seminario, Libro XIII, El objeto del psicoanálisis. El texto establecido por Jacques-Alain Miller ofrece una versión clara en su articulación y permite, además, escuchar el filo vivo de la enunciación de Lacan, sumergiéndonos en los acontecimientos actuales de los años 1965-1966 y sus apuestas.

La formalización de la relación entre el sujeto tachado y el objeto perdido está a la orden del día. El resultado es un depuramiento: el objeto impensable, inventado por Lacan, el objeto a minúscula, la causa del deseo y del plus-de-gozar.

Sin embargo, los ecos de un proyecto de publicación inminente atraviesan las lecciones del Seminario. Esta es la colección de escritos de Lacan, cuyo volumen se publicará en el cuarto trimestre de 1966, titulado Escritos.

Las sesiones cerradas del Seminario están dedicadas a la discusión de las contribuciones de sus estudiantes. Lacan evoca su enseñanza en varias ocasiones, no sin cuestionar el uso que se hace de «su lenguaje», es decir, de los conceptos que ha forjado, como él mismo dice, de una combinación de experiencia analítica y de la lectura de Freud.

Esta preocupación de Lacan consiste en capitonar el Seminario. De hecho, el último capítulo, titulado por J.A. Miller «Sentido y alcance de mi enseñanza», corresponde a la última sesión del seminario cerrado, fechada el 22 de junio de 1966, dedicada a la discusión de los artículos de un hombre llamado Conrad Stein. En esta ocasión, Lacan no anda con rodeos, denunciando el uso del término Otro por parte del autor, «para servir a una concepción de la situación analítica que es radicalmente contraria a ella».[1]

De hecho, Lacan desglosa una serie de puntos, utilizando las palabras de su interlocutor para demostrar que no hay nada más ajeno a la situación analítica en sí que una concepción esférica y fusional entre el analizante y el analista.

Aunque admite que un análisis sin orientación puede producir efectos, distingue la diferencia de registros entre hacer un análisis, ser un psicoanalista y hacer un psicoanalista, indicando que existen requisitos teóricos de diferentes niveles.

Si «ser psicoanalista es realizar un psicoanálisis sabiendo lo que uno hace», añade que «hay otro tiempo en el que se vuelve indispensable que este señalamiento sea estricto, y es hacer un psicoanalista».[2]

En la primera proposición encontramos la formulación sobre la posición del analista: que sabe en qué lugar debe estar para operar como tal. La segunda propuesta se refiere al final del análisis y a la transición del analizante al analista, lo que requiere una referencia más «estricta». Este señalamiento fue formulado por Lacan al año siguiente, cuando expuso su «Proposición sobre el psicoanalista de la Escuela».[3]

Sus dos propuestas anticipan la futura escritura del discurso del analista. El analista, como resultado de un análisis, pasa a ocupar el lugar del agente, en el lugar del objeto a minúscula, la causa del deseo.

Podemos identificar el núcleo en juego para Lacan en el momento de la inminente publicación de sus Escritos: el uso que se hará de su enseñanza. Y más allá de eso, el futuro del psicoanálisis y la formación de analistas está tomando forma.


*Solano-Suárez E., La formation des analystes – BLOG SEMANAL

[1] Lacan J., Le Séminaire, livre XIII, L’Objet de la psychanalyse, texto establecido por J.-A. Miller, París, Seuil & Le Champ freudien, 2026, p. 418.

[2] Ibid., p. 424.

[3] Lacan J., “Proposición del 9 de octubre sobre el psicoanalista de la Escuela Freudiana de París”, Otros escritos, Paidós, Buenos Aires, 2021.

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