Ciencia, Verdad y el Sujeto Hablante
Por Maja Geiling
2026/03/11
En su texto La ciencia y Verdad[1], Lacan examina la ruptura epistemológica introducida por la ciencia moderna y sus consecuencias para el sujeto. Esta tensión entre el saber científico y la verdad subjetiva encuentra una ilustración convincente en la película La última sesión de Freud[2], que escenifica un encuentro imaginado entre Sigmund Freud y C. S. Lewis. El diálogo entre el psicoanálisis, la ciencia, la fe y el sufrimiento en la película ofrece un terreno fértil para explorar la tesis de Lacan de que la verdad no puede asimilarse plenamente en el discurso científico. Lacan sostiene que la ciencia moderna surge a través de una forclusión de la verdad como causa. La verdad, en el sentido lacaniano, no es equivalente a la exactitud fáctica. Más bien, la verdad aparece como algo que «solo puede decirse a medias», emergiendo a través de la palabra, los síntomas y los lapsus—efectos del inconsciente estructurados como un lenguaje.
La última sesión de Freud sitúa a Freud en un momento en que tanto su cuerpo como su descubrimiento del inconsciente están amenazados: está muriendo de cáncer, exiliado de Viena y presenciando el auge del nazismo. Este contexto histórico y corporal es crucial. Freud, a menudo considerado un hombre de ciencia, se muestra enfrentándose a los límites de la explicación racional cuando se enfrenta al dolor y la pérdida. La crítica de Lacan nos ayuda a leer este Freud no como una contradicción, sino como la encarnación de la misma división que revela el psicoanálisis: el sujeto de la ciencia no es inmune al inconsciente.
Lacan enfatiza que la ciencia renuncia a sus propias condiciones subjetivas de posibilidad. Depende de un sujeto que hable, dude y desee, pero excluye a ese sujeto de sus operaciones formales. En la película, la insistencia de Freud en el dominio racional se ve repetidamente socavada por sus propios síntomas: su dolor, su dependencia de los demás, su duelo no resuelto por su hija Sofía. Estos momentos resuenan con la elaboración de Lacan de que la verdad regresa precisamente donde la ciencia intenta excluirla.
Además, La última sesión de Freud dramatiza lo que Lacan identifica como la dimensión ética del psicoanálisis: no la búsqueda de la felicidad o la coherencia, sino la fidelidad al propio deseo. Lacan argumentaría que el psicoanálisis no ofrece sentido en cambio, sino que confronta al sujeto con la falta de sentido en el núcleo de la existencia.
La película también muestra el discurso de la ciencia y el discurso de la creencia. La intervención de Lacan es para mostrar que el psicoanálisis ocupa una tercera posición. Nace de la ciencia, pero la subvierte reintroduciendo la verdad como causa subjetiva.
Esta película puede leerse como una ilustración cinematográfica de la visión central de Lacan: que la verdad no es algo que uno posea o demuestre, sino algo que insiste, perturba y habla a través del sujeto.
El enfrentamiento final de Freud no es con Dios, ni con Lewis, sino con la imposibilidad. Lacan insistiría en que esta imposibilidad no es un fracaso sino una condición estructural—una que el psicoanálisis, a diferencia de la ciencia o la religión, se atreve a sostener.
*Geiling M., Ciencia, Verdad y el tema hablado – Congreso NLS 2026
[1] Lacan J., “La ciencia y la verdad”, Escritos, tomo 2, Buenos Aires, Siglo XXI Editores, 2018.
[2] Brown, M. (Director). (2023). La última sesión de Freud [Película]. Sony Pictures Classics.
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