Elogio de la V(A)ridad En El Cine: RAshomon y La Grazia – por Amal Wahbi – 2026/02/11

Elogio de la V(a)ridad en el cine: Rashomon y La Grazia

Por Amal Wahbi

2026/02/11


La verdad en el psicoanálisis está marcada por la variedad, la fragmentación y el desvío. “La verdad tiene estructura de ficción”[1], afirma Lacan, enfatizando así que nunca se dice todo, ni directamente. Ella surge en relámpagos, a través de las formaciones del inconsciente (lapsus, sueños, actos fallidos, chistes) que burlan el discurso consciente del sujeto.

Esta variedad de la verdad se debe a su estrecha relación con el lenguaje. Ahora bien, el lenguaje es fundamentalmente equívoco: la misma palabra puede tener varios sentidos, y es precisamente en esta ambigüedad donde la verdad encuentra su lugar. La verdad según Lacan también es variada porque es singular. No tiene un valor universal, sino que reside para un sujeto dado, en el nudo real de su síntoma. Así, la experiencia analítica no pretende revelar una verdad objetiva, sino permitir que el sujeto encuentre algo de su propia verdad.

Lacan insiste en que toda la verdad no puede decirse: hay un real que escapa a lo simbólico e impide cualquier cierre definitivo del sentido. Es en esta tensión, entre lo que se dice y lo que no se puede decir, donde el psicoanálisis encuentra su dimensión ética y clínica.

Dos ficciones cinematográficas permiten ilustrar esta tesis lacaniana.  La película Rashômon[2]de Akira Kurosawa, un filme emblemático de la búsqueda de una verdad esquiva: es evasiva y varía en las narrativas entrelazadas de los personajes, que se revelan más en sus versiones que en la verdad de los hechos. Las divergencias narrativas muestran y demuestran que la verdad es inseparable de la falta porque cada narrativa acaba ocultando, deformando o ignorando los hechos al revelar los deseos subyacentes.

La última película de Sorrentino, La Grazia[3], retrata los tormentos del personaje principal, un presidente italiano al final de su mandato y abogado de profesión. Obsesionado con la verdad y dudando de su utilidad, busca certezas. La idea de que su difunta esposa le fue infiel hace cuarenta años le atormenta y quiere conocer absolutamente el nombre de su amante. La verdad, que miente sobre el goce, no es lo que se descubre en esta ficción; es más bien lo real del goce obsesivo lo que se revela en el cine de Sorrentino, a través de la grazia de la permanencia de la duda.


*Wahbi A., Elogio a la V(a)ridad en el Cine: Rashômon y La Grazia – NLS Congress 2026

[1] Lacan J., El Seminario, libro XVI, De un Otro al otro, texto establecido por J.-A. Miller, Buenos Aires, Paidós, 2008, p. 176.

[2] https://fr.wikipedia.org/wiki/Rashōmon_ (película, 1950)

[3] https://fr.wikipedia.org/wiki/La_grazia_(película, 2025)

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