Un juego sin fin, no sin presupuestos
Por Philippe La Sagna
2026/01/27
There is no ending to the game that we play
Nirvana, All of us
La mayoría de las enfermedades físicas se basan en mecanismos fisiopatológicos claramente identificados, mientras que, desde los inicios de su existencia, la psiquiatría generalmente ha tenido que conformarse con una nosología[1] basada en manifestaciones clínicas.
La identificación de estas manifestaciones mentales es, por tanto, un tema central en la psiquiatría. Los síntomas y signos se consideran la «unidad de análisis»[2] que debe introducirse para realizar un diagnóstico psiquiátrico.
Del quali al quanti
En los últimos años, la identificación de estos signos se ha visto algo alterada. La clasificación del DSM, para precisar los signos y sus agrupaciones en síndromes, se refería a un consenso de psiquiatras. Esto tomó la forma de una construcción social establecida por la Asociación Americana de Psiquiatría y constituida como un comité de especialistas. Este modelo, mal aceptado en Europa, experimentó una crisis en Estados Unidos a partir del DSM-5. Hubo una proliferación de síndromes llamados «trastornos».
El principal problema era saber si el DSM podría o no integrar los aportes de las neurociencias, pasando de un enfoque categórico a uno dimensional. Se puede decir que el DSM permaneció en el registro cualitativo, mientras que la nueva idea era conservar solo lo cuantificable y/o objetivable mediante un sesgo que superara lo que puede percibir el paciente (un síntoma) o el profesional (un signo clínico).
¿Quién se beneficia del aporte de la neurociencia?
A partir de 2009, Bruce Cuthbert propuso una nosología diferente basada en «constructos», dentro del marco de la RDoC (Research Domain Criteria [Criterios del Dominio de la Investigación]). El constructo es un criterio abstracto de cognición o comportamiento que se supone, a largo plazo, que corresponde a un sistema o circuito neuronal identificable. Cabe señalar que la lista de «constructos» también es establecida por grupos de investigadores.
El trastorno, en el caso de RDoC, se localiza a nivel del cerebro. Pero un neuroreferente del trastorno es difícil de aislar. Ante esta dificultad, iremos deslizándonos gradualmente de lo estrictamente neural al neurodesarrollo—percibido como menos estático, puede que de hecho sea más vago. De hecho, intenta tener en cuenta el «entorno» (categoría social, calidad del aire, etc.), según criterios cuantitativos. Hay que decir que antes el cerebro parecía separado de todo.
Si el ideal del DSM era combinar entidades clínicas con genética, esta ciencia fue rápidamente excluida de los constructos RDoC.
Las tensiones entre el DSM y el RDoC llevaron a los partidarios del RDoC a enfatizar que su propósito servía más a la investigación que a la práctica psicológica. De hecho, al final del día, está la cuestión de las asignaciones presupuestarias: ¿podemos seguir financiando la investigación basada en el DSM si excluye las neurociencias? ¡El DSM tenía la ventaja de ser una referencia en el ámbito de la atención y en los tribunales!
La psiquiatría de precisión es computacional
En aquel momento, Thomas Insel, director del National Institute of Mental Health [Instituto Nacional de Salud Mental] (NIMH), ferviente partidario de RDoC, lo convirtió en el instrumento de la «psiquiatría de precisión». La expresión está tomada de la medicina oncológica. La oncología de precisión mantiene la arquitectura de los cánceres, a diferencia de la llamada psiquiatría de precisión, que acaba socavando el DSM y la llamada clínica kraepeliniana sin decirlo.
El significante-amo destinado a servir como referente es el «biomarcador». Pero, por desgracia, ¡la carrera por los biomarcadores sigue siendo difícil! Para encontrarlos, confiamos en la data mining, la explotación de la mayor cantidad posible de datos. El proyecto All of Us (¡que también es una canción de Nirvana![3]) involucra a un millón de voluntarios en Estados Unidos. Así, detrás de la psiquiatría de precisión se encuentra lo que se ha denominado «psiquiatría computacional».
¿Qué es la «psiquiatría computacional»? Abarca tres «campos»: «El primero corresponde a la psiquiatría utilizando herramientas de salud digital ( Digital Psychiatry [Psiquiatría Digital]), entendidas como interfaces conectadas, como aplicaciones para smartphones. El segundo campo pertenece al de la aplicación de datos masivos (Big data) en el ámbito de la salud mental ( Big Psychiatry [Gran Psiquiatría]). Esto procesa grandes cantidades de datos, por ejemplo, mediante métodos de inteligencia artificial y, en particular, aprendizaje automático. El tercer campo corresponde al desarrollo de modelos biológicamente plausibles, generativos y explicativos ( Psychiatry Modeling [Modelado Psiquiátrico])».[4]
Sobre los Centros especializados, los ahorros que hacer
Los centros especializados de FondaMental aparecen como minas de datos que pueden alimentar a los RDoC. ¡Pero el hecho de que estos datos puedan provenir de nuestros smartphones o inteligencia artificial pone en duda las considerables sumas concedidas a los centros especializados! – la comparación es la de portaaviones vs drones.
A nivel del modeling, las IA deben ser capaces de proporcionar algoritmos específicos, o incluso modelos, que encuentren un eco en los pliegues del cerebro. Es evidente que la recopilación de datos de texto y conversaciones proporcionados por las redes sociales es menos costosa que las IRM -resonancias magnéticas-.
Protección de los datos entregados a la IA
Sin embargo, queda la cuestión del acaparamiento privado de los datos personales. El historial médico compartido ya es un problema. Aun así, las posibilidades de la IA requieren regulación: «Las tecnologías de IA solo evolucionarán en el futuro, volviéndose cada vez más precisas. La IA ofrece nuevas posibilidades para la identificación biométrica, como ondas cerebrales, olores, señales cardíacas y campos de fuerza auditivos, que no necesariamente implican identificar a una persona. Los identificadores biométricos ya se utilizan para fines de clasificación, y es muy posible que un sistema así pueda servir para predecir de lo que cada persona es capaz.»[5] No cabe duda de que el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) tendrá que meter sus narices en estas prácticas.
Los biomarcadores buscados serían digitales y probablemente representarían fenotipos digitales que podrían asociarse con un circuito neuronal. Nos estamos alejando del ateorismo del DSM. A contrario, la RDoC y la psiquiatría de precisión se inspiran más en hipótesis teóricas que en prácticas habituales.
Crítica a los presupuestos de la psiquiatría de precisión
Se están alzando voces para cuestionar los presupuestos teóricos de la psiquiatría de precisión. Según Simon Goyer[6], deberíamos pensar en las cosas en términos de acción, y también hablar de disfunción en lugar de trastornos. Cuestiona el hecho de que los trastornos sean «entidades naturales».
Localizar la disfunción en el cerebro evita interrogar las interacciones: en un delirio a dos, las llamadas parejas tóxicas, el burn out, etc., la causa del trastorno puede encontrarse fuera del cerebro – por ejemplo, en el cerebro de la partenaire-estrago o en el de «otros» en el sentido social. Las instituciones y las redes sociales son, por tanto, componentes de la salud mental.
El trastorno disfuncional se refiere a un estilo de vida vinculado a interacciones con otros cuerpos y otros sistemas sociales. Esta perspectiva invierte el orden de prioridades en la financiación de la investigación a su favor. Reintroduce la dimensión del cuerpo y su goce. Puede esclarecerse por la dimensión del plus-de-goce en la disfunción.
Para S. Goyer, el ser vivo es también una fábrica de significaciones, que amplía la dimensión del viviente hacia el espíritu.
Además, la eliminación de la psicopatología de los RDoC es interrogada por el proyecto Hierarchical Taxonomy of Psychopathology [Taxonomía Jerárquica de la Psicopatología] (HiTOP), que «no propone en sí mismo una lista de criterios semiológicos, sino […] un marco organizativo jerárquico de la nosografía que permite asociar un conjunto de supuestos signos y síntomas psicopatológicos subyacentes […][7]”. En otro enfoque, el proyecto Psicosystems (desarrollado por la Universidad de Ámsterdam) se inspira en la biología de sistemas para reintroducir el efecto de las restricciones sociales.
François Gonon señaló que la neuropsiquiatría no ha hecho avanzar a la psiquiatría, en el sentido de la atención proporcionada a los pacientes. Añadió en uno de los programas de Studio Lacan: «La ética neoliberal es deshumanizante al dejar de lado las responsabilidades colectivas. El discurso de la neurociencia juega con el discurso neoliberal.»[8]
*La Sagna P., Lacan Quotidien n°17 – Philippe La Sagna – Marie-Josée Raybaud – Lacan Quotidien 2026
[1] Micoulaud-Franchi J.-A., Quiles C., Batail J.-M., Daudet C., Cermolacce M., Dumas G., «Hacia un enfoque fisiológico de la fisiología en psiquiatría. Parte 1: Enfoques RDC, DSM, RDoC y HiTOP», Annales Médico-psychologiques, vol. 177, número 3, marzo de 2019, pp. 282-288, disponible en internet.
[2] Marková I., Berrios G. E., «Epistemología de los síntomas mentales», Psychopathology, vol. 42, número 6, septiembre de 2009, pp. 343-349, disponible en internet. [Traducción del autor]
[3] Nirvana, todos nosotros: «No hay final para el juego que jugamos/ La primera despedida para nosotros se pierde lejos/ Ahora, estamos todos juntos/ ¿Cómo puedes decir que no tardará?»
[4] Gauld C., Dumas G., Fakra É., Mattout, J., Micoulaud-Franchi J.-A., «Las tres culturas de la psiquiatría computacional. Las tres culturas de la psiquiatría computacional», Annales Médico-psychologiques, vol. 179, número 1, enero de 2021, p.63-71, disponible en internet.
[5] Ramazanova E., «El reconocimiento de las emociones por parte de la IA: implicaciones de la Ley de IA y el RGPD», Universidad de Estrasburgo, en el blog Cyberjustice disponible en internet.
[6] Cf. Goyer S., Una alternativa enactiva y objetiva a la concepción del trastorno mental en criterios del dominio de la investigación, tesis doctoral, Université du Québec, Montreal, agosto de 2022, disponible en internet.
[7] Micoulaud-Franchi J.-A., Quiles C., Batail J.-M., Daudet C., Cermolacce M., Dumas G., «Hacia un enfoque fisiológico de la fisiología en psiquiatría. Parte 1: Enfoques RDC, DSM, RDoC y HiTOP», op. cit.
[8] Gonon F., «Neurociencias y discurso liberal», Studio Lacan, 2 de noviembre de 2024, 31min33, disponible en YouTube.
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