El cerebro no conoce la pulsión
Por Yves Vanderveken
2026/01/26
Si hacer psicoanálisis no dice nada sobre el cerebro, la experiencia del psicoanálisis revela sobre todo una insurrección del síntoma contra la categorización forzada, a la que el sujeto se niega a dejar reducirse.
El inconsciente freudiano se manifiesta por efracción, hace un agujero. Sus efectos dan testimonio de la conmemoración de un encuentro traumático, siempre es un encuentro perdido con una satisfacción que nunca llegó. El inconsciente del psicoanálisis queda así atrapado por la repetición de una pérdida inasimilable, la pulsión que da la vuelta a ese objeto perdido. En este sentido, el cerebro no conoce la pulsión.
El inconsciente y el cerebro: nada en común
En su carta a Jacques-Alain Miller, Nicolas Comyn menciona que «La Escuela no ha podido ver o no ha podido tener en cuenta lo suficiente el hecho de que en todas partes la palabra ‘cerebro’ era la única referencia para ‘explicar’ el hecho psíquico (en lugar del inconsciente y, más en general, del psiquismo»).[1]
Sin embargo, la Escuela estuvo en alerta ya que, en julio de 2019, se celebró en Bruselas el Congreso Europeo de Psicoanálisis, Pipol 9, bajo el título «El inconsciente y el cerebro: nada en común». Basándose en la enseñanza de Lacan y en los desarrollos de J.-A. Miller, en su curso, analizamos con precisión el fenómeno, medimos e incluso anticipamos sus efectos, que hoy en día son patentes.La mayor parte del trabajo se publica en el número 40 de la revista Mental.
Reducción de lo mental a lo neuro
Lo que la Escuela quizá no quería ver es que no ha tenido un impacto real en el desarrollo de la reducción de lo mental al neuroparadigma. Algunos podrían pensar que sería necesario «acompañar» el movimiento, subvertirlo con pequeños toques «desde dentro» para salvar el psicoanálisis ante la supuesta inevitabilidad del progreso. El deslumbrante avance de la IA, la fundación FondaMental[2], el feedback del campo de la psicología conduce ahora a un momento de concluir: la magnitud del ataque decidido al campo del inconsciente es quizás sin precedentes.
El concepto del inconsciente en sí, cuando no se rechaza simplemente, es absorbido por el neuroparadigma. Se nos presenta «el nuevo inconsciente»[3], es decir, cognitivo, que en realidad se reduce a procesos neurológicos no conscientes, a la memoria olvidada o, en otras palabras, a las huellas que deja la experiencia que da testimonio de dicha plasticidad neuronal. Esto puede llevar a los más equivocados a creer en la posible unión entre el psicoanálisis y las llamadas neurociencias.
La hipótesis ética del inconsciente
El sujeto del inconsciente freudiano (expresión lacaniana) no pertenece a ninguna de estas fuentes. Responde a un real que le es propio.
Hacer la hipótesis ética del inconsciente del psicoanálisis, de una otra escena en la que el sujeto lucha por reconocerse a sí mismo como idéntico a sí mismo, tiene consecuencias en la relación con el ser humano. Determina y, por tanto, recorre todas las prácticas relacionadas con él. Esta es una postura ética irreconciliable.
Tu inconsciente interpreta
Los lapsus, los actos perdidos, los sueños y los síntomas pueden implicar un proceso en el que lo biológico y lo viviente del organismo juegan un papel. Pero lo real que define el psicoanálisis debe situarse en otro nivel: cuando, en la serie de lapsus, actos fallidos, sueños y síntomas, uno u otro empieza a hablar. Hablar contigo – mientras con su traspié, sean más fuertes que tú, su insistencia y su repetición, alcancen el rango de formaciones de tu inconsciente. Estos, por el mismo fracaso que constituyen, abren un defecto, una brecha, una división subjetiva en vuestras identificaciones y vuestra voluntad. Regresan y se abren a la suposición de que un saber, hasta entonces desconocido, puede surgir potencialmente respecto a la cuestión de la verdad de tu ser, es decir, la cuestión del deseo que te causa y el goce que habita e insiste en ti. Depende de cada persona querer saber algo sobre ello, o no, ser responsable o no.
¡Cuidado con las sirenas!
Debemos sostener, con J.-A. Miller, que el inconsciente ek-siste fuera de las normas del discurso científico, si queremos salvar el psicoanálisis[4].
Que la Escuela sabe ser el lugar, digamos el sujeto, dónde encontrar los recursos – conceptos, formación y por tanto… Acción: para sacarnos de las sirenas del derrotismo en relación con las fuerzas que lo atacan, o incluso de las de la seducción[5] cuando estos son los caminos que toma.
*Vanderveken Y., Lacan Quotidien n°16 – Laura Sokolowsky – Yves Vanderveken – Carole Niquet – Lacan Quotidien 2026
[1] Comyn N., «Sugerencia para el ECF», Lacan Quotidien, 9 de enero de 2026, disponible en www.lacanquotidien.org .
[2] Ya estaba bastante desnudo en los números anteriores de Lacan Quotidien.
[3] Naccache L., Le Nouvel inconsciente. Freud, le Christophe Colomb des neurosciences, París, ed. Odile Jacob Poches, 2006.
[4] Cf. Miller J.-A., «L’orientation lacanienne. Tout le monde est fou», conferencia impartida en el contexto del Departamento de Psicoanálisis de la Universidad de París 8, conferencia del 6 de febrero de 2008, inédita.
[5] N*, «Presentación de FondaMental», L’École débat, 23 de diciembre de 2025, disponible en www.lacanquotidien.org . Sobre la seducción, cf. Dewambrechies-La Sagna C., «FondaMental, el lobo que solo come verduras», Lacan Quotidien, n°11, 19 de enero de 2026, disponible en lacanquotidien.org .
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