Resistir – Por Christine Maugin – 2026/01/20

Resistir

Por Christine Maugin

2026/01/20


El psicoanálisis experimenta un nuevo ataque, es nuestro deber resistir, como Freud, y velar por él.

Poco tiempo después de haber descubierto el inconsciente, Freud tomó distancia de su formación inicial en neurología. Esto tendrá el efecto de no restringir el descubrimiento del psicoanálisis al campo de la terapéutica.

En su libro, Laura Sokolowsky también recuerda la advertencia de Freud ante la llegada de la guerra. «Cuando el psicoanálisis tiende a competir con las disciplinas científicas […] la referencia al inconsciente desaparece».[1]

En el momento del inicio del nacionalsocialismo y la amenaza inminente, decidió continuar sus actividades permaneciendo en Viena. «Su cuerpo estaba agotado y enfermo, pero su voluntad seguía intacta. Freud no cedió al pánico […] Freud no podía desaparecer […] habría sido un desastre […] para el futuro del psicoanálisis.»[2]

Una frase de este libro me parece especialmente importante hoy: «Para que la identificación al Uno totalitario pueda realizarse, era necesario obtener el rechazo del pensamiento. Ya no era necesario pensar en la división interna del hombre.»[3]

El ataque actual al psicoanálisis también nos lleva a resistir.

El nuevo amo pretende cuantificar el goce cifrándolo mediante números, clasificarlo por inteligencia artificial (IA), regularlo mediante protocolos y someterlo a una rentabilidad económica. El amo de hoy no soporta lo «inclasificable» ni las pérdidas. Ya no considera a cada persona como un sujeto que se embrolla en su deseo o que no encuentra solución en su encuentro con lo real, sino como un individuo disfuncional, supuestamente reparable con la ayuda de la herramienta diagnóstica o química adecuada.

Ahora bien, una pérdida es necesaria para humanizarse. Ante lo real que enfrenta, solo el cuerpo hablante tendrá una solución. Y el síntoma nunca le dejará tranquilo hasta que el goce en causa en su formación esté suficientemente elucidado.

El amo actual puede cifrar, compartimentar, transferir datos a tablas de Excel, lo real del goce llegará, y siempre volverá, para tocar la puerta. ¡Y allí, el cartero no solo tocará dos veces!

En el debate iniciado hace unas semanas por la Escuela de la Causa Freudiana (ECF), algunas frases llamaron mi atención. La primera es la de Anaëlle Lebovits-Quenehen: «La advertencia de Freud me vuelve como un ritornelo: ‘Quien cede ante las palabras, cede ante las cosas’».[4] Otra, de Déborah Gutermann-Jacquet: «Si el psicoanálisis se asimila cediendo a los nuevos ideales promovidos por la sociedad, no se habrá modernizado para ser de su época, simplemente habrá regresado al tiempo anterior. Mejor aún, en la época en que no existía, porque se habría suicidado.»[5] Una frase más, de Christiane Alberti: «Calcula bien la estrategia y decide las tácticas. En resumen, entablar una lucha con la perspectiva de ganarla, con este único objetivo.»[6]

Intentemos continuar con la analogía precedente: hoy el psicoanálisis está bajo ataque. Sin embargo, Jacques-Alain Miller plantea una pregunta sobre la ECF, que debemos considerar: «¿Qué tipo de Escuela quiere ser la Escuela?»[7]. Esta formulación nos recuerda que la Escuela es un sujeto y, por tanto, puede dividirse y embrollarse. Cada miembro entra con su síntoma y encuentra en la Escuela una forma de lidiar con lo que, en el mejor de los casos, queda de la modalidad de goce de la que se ha quejado. Es en el transcurso del análisis que esta modalidad de goce se entreteje y transforma para ponerse al servicio de la inscripción en la Escuela. Es a partir de este tejido, singular, pero de alcance colectivo, de donde debemos «bricolar» una solución para el psicoanálisis con el fin de mantenerlo vivo.

Depende de cada uno de nosotros permanecer, al lado de J.-A. Miller, vigilantes, advertidos, combatientes. No ceder sobre nuestro deseo, como nos lo transmitió Lacan, para nuestra Escuela. Aguantar cueste lo que cueste. Nos corresponde resistir, de manera ilustrada, como indica Agnès Aflalo: «Más que nunca, corresponde al discurso analítico continuar la lucha para hacer espacio a la palabra libre de quienes quieren hacer escuchar que son únicos en su sufrimiento y en las soluciones que allí encuentran.»[8]

Para aligerar un poco mi punto, mencionemos la última película de Misión Imposible. ¿Cómo sale Tom Cruise? Como héroe, claro, porque es ficción, pero simplemente infectando a la IA con un virus electrónico… «El futuro existirá si hacemos que exista», dice una voz en off al final de la película.

Siguiendo el ejemplo de Freud, que trajo la peste al otro lado del Atlántico: no dejemos que la sociedad erradique todos los síntomas, y a los que viven con ella. Sigamos subvirtiendo el discurso de la sociedad, ya que solo el psicoanálisis nos entrena para afrontar este real.


*Maugin C., «Résister», Lacan Quotidien, N°12, disponible en: Lacan Daily nº 12 – Éric Zuliani – Gabrielle Vivier-Amici – Christine Maugin – Marianna Alba de Luna – Lacan Daily 2026

[1] Sokolowsky L., Freud et les Berlinois, Rennes, PUR, 2013, p.187.

[2] Ibid., p.202.

[3] Ibid., p.206.

[4] Lebovits-Quenehen A., «Iceberg incandescent», L’École Débat, n°6, 13 de diciembre de 2025, disponible en lacanquotidien.org.

[5] Gutermann-Jacquet D., «Joies de la peste», L’École débat, n°8, 15 de diciembre de 2025, disponible en lacanquotidien.org.

[6] Alberti C., «Le nerve de l’action», L’École débat, n°8, op. cit.

[7] Miller J.-A., «Tutti quanti», L’École débat, n°10, 17 de diciembre de 2025, disponible en lacanquotidien.org.

[8] Aflalo A., «Assassinater «scientifiquement» la psychanalyse»,L’École débat, n°11, 18 de diciembre de 2025, disponible en lacanquotidien.org.

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