SALUD MENTAL PARA INÚTILES
Por Angèle Terrier
2026/01/16
A propósito del libro de Marion Leboyer, Lisa Letessier y Anne de Danne, Réinventer notre santé mentale avec la Covid-19 (Odile Jacob, 2021)
El título del libro es llamativo. También es inclusivo. Lejos de los estándares de la literatura científica, un éxito de librería es el objetivo. El libro sal con bombos y platillos en octubre de 2021, cuando el mundo entero aún no había salido de la pandemia y los confinamientos aún tenían lugar. Este contexto es la ola en la que los autores surfean para «reinventar nuestra salud mental», noción que se remonta a solo unas pocas décadas.
Lejos del aforismo de Lacan de ‘Todo el mundo es loco’, que señala el cojeo de cada uno, la salud mental difumina la frontera entre lo normal y lo patológico, en nombre de un ideal normativo de bienestar en el corazón de las políticas de prevención en las que se apoya el Estado para reducir los costos en materia de la salud pública.
¿Quiénes son los autores?
La primera, Marion Leboyer, es profesora de psiquiatría y directora general de la fundación FondaMental que ella creó; la segunda, Lisa Letessier, es psicóloga y psicoterapeuta formada en TCC; y la tercera, Anne de Danne, fue asesora del primer ministro Édouard Balladur de 1993 a 1995 y ocupó cargos directivos en varias grandes empresas.
Explotar el trauma
Este contexto pandémico, una mina de oro que explotan sin freno, les permite afirmar que «un simple virus puede afectar tanto a la mente como a lo físico» y destacar este descubrimiento esencial de la «inmunopsiquiatría» (un campo de investigación en neurociencia sobre los vínculos entre infecciones, inflamación y enfermedades mentales[1]) como datos clave sobre los cuales «nuestra salud mental podrá cambiar, reformarse y reinventarse ante la grave crisis causada por el Covid[2]«.
Un grito de alerta
Este libro, destinado al público general, está compuesto por tres partes que revelan el alcance del proyecto. La primera quiere abrirnos los ojos a «las consecuencias que esta crisis tendrá en nuestra mente durante mucho tiempo».[3] Tras presentar el mayor riesgo de que las personas con enfermedades mentales desarrollen una forma grave de Covid debido a la anomalía de su sistema inmunitario (no entraré en detalles aquí), el clímax de los capítulos expone, no sin alarmismo, que la infección por el virus incrementa el riesgo de desarrollar trastornos mentales debido a la inflamación cerebral que conlleva.[4]
Con viñetas clínicas que lo respaldan[5], y a veces, cabe señalar, recurriendo a los diagnósticos del psiquiatra clásico, los autores afirman que algunos pacientes desarrollan una «psicosis severa»[6] tras la infección y que seis meses después de contraer Covid-19, una de cada tres personas presenta síntomas neuropsiquiátricos (trastornos de ansiedad, trastornos del sueño, trastornos depresivos, consumo indebido de alcohol, etc.)
No dudan en mencionar la epidemia de ébola en Sierra Leona en 2015[7], donde una investigación supuestamente mostró que el virus causaba ansiedad, depresión y trastorno de estrés postraumático, donde el paso por una guerra civil de diez años habría dejado intacta la salud mental de la población.
No tengamos vergüenza
El primer cliché que hay que combatir, dicen, es el origen de las enfermedades mentales. Paremos de creer que están relacionados con «traumatismos, conflictos intrafamiliares, debilidades personales…»[8], no nos avergoncemos de estar deprimidos, ansiosos o sentirnos culpables, dicen, porque «estas emociones negativas pueden reducir la inmunidad y comprometer la recuperación de los pacientes. Ante un malestar patológico, podemos actuar. Existen tratamientos eficaces que han demostrado su valor.»[9]
El cuerpo y la mente
Reprochan al pensamiento francés nada menos que haber sido moldeado por el dualismo cartesiano y sus reflexiones filosóficas sobre la dicotomía entre cuerpo y mente, situando como decisivo que la medicina haya separado estados mentales de estados físicos[10]. Reducir el sufrimiento psíquico al sufrimiento somático, tal es el desafío de este pensamiento de acento wokista.
Construir una sociedad más resiliente
Este es el título de la segunda parte del libro, que presenta en dos capítulos las técnicas para volverse resiliente[11] habiendo recibido una validación científica. El proverbio «Ayúdate, el cielo te ayudará»[12] que nombra acertadamente el capítulo 6, los resume. No entraré en detalles de estos enfoques certificados que son la TECC, EMDR, meditación mindfulness, coherencia cardíaca y psicología positiva.
Ocultar a estos locos que no sabríamos ver
El capítulo 8, con el impactante título «Ocultar a estos locos que no sabríamos ver», pretende que la psiquiatría está saturada del hecho de que la locura estaría estigmatizada: «en esta campo, Francia nunca ha hecho su revolución cultural. Incluso hoy, la locura es vergonzosa y las personas «locas» dan miedo. Los pacientes más graves son aislados de la sociedad, mantenidos a distancia de otras especialidades médicas, y la mayoría de las veces en instituciones especializadas cerradas, los hospitales psiquiátricos.»[13]
Reorganizar la vía de atención
La tercera parte del libro exhorta al gobierno a dar prioridad a la salud mental. Aquí de nuevo, los autores lo hacen todo, confiando en el estado de la psiquiatría en Francia, que carece de médicos y recursos, para imponer su programa de investigación basándose en esperanzas sombrías que no ofrecen una solución concreta para la atención.
Estos cambios imponen ciertas condiciones, dicen, porque «la organización de la sanidad es la más difícil de reformar.» La primera condición conocida es acordar ser «transparentes sobre la eficiencia de los sistemas sanitarios actuales» que actualmente están mal evaluados. La segunda es arriesgada: «se debe dar cuenta del interés de los cambios propuestos». Y la última afirma que «debemos ser capaces de introducir flexibilidad para aceptar estas innovaciones».[14]
Propaganda
Toda esta artillería de argumentos es propaganda destinada a infiltrarse en todos los estratos sociales. Sanar las heridas narcisistas causadas por el sufrimiento psíquico defendiendo su base fisiológica es el impacto mediático que buscan los autores. Su especialidad es el ideal del Hombre Fuerte que controla su estrés, lucha contra sus ideas depresivas, gestiona sus pensamientos y emociones dolorosas.
«Reformar la salud mental, cambiar las representaciones que tenemos de estas enfermedades […], mejorar nuestra resiliencia para resistir los efectos de la pandemia, transformar la organización de la psiquiatría para afrontar el periodo post-Covid son todos imprescindibles hoy en día».[15] Tal es la ley de hierro que estas tres Tremendas Damas[16] invocan.
*Terrier A., “La santé mentale pour les nuls”, Lacan Quotidien, N° 10, traducción de : Lacan Quotidien n°10 – Angèle Terrier – Valérie Morweiser – Lacan Quotidien 2026. Último acceso: 2026/01/16.
[1] Leboyer M., Letessier L., Danne A. (de), Reinventando nuestra salud mental con Covid-19, Odile Jacob, 2021, p.68.
[2] Ibid., p.10.
[3] Ibid., p.19.
[4] Cf. ibid., p.37.
[5] Cf. ibid., p.42.
[6] Ibid., p.43.
[7] Cf. ibid., p.58.
[8] Ibid., p.13.
[9] Ibid., p.76.
[10] Cf. ibid., p.12.
[11] Cf. ibid., p.84.
[12] Ibid., p.103.
[13] Ibid., p.161.
[14] Ídem., p.11.
[15] Ibid., p.12.
[16] Un guiño a la serie estadounidense de los años 1970 [Three’s Company].
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