La psiquiatría de precisión no es sino una promesa
Por Jean-Claude Maleval
2026/01/14
FondaMental se desarrolla bajo la hipótesis según la cual la psiquiatría de precisión constituiría el avenir de la psiquiatría, mientras sugiere a los responsables de la toma de decisiones que ya ésta es el presente. Se construyó en la década de 2010 sobre las ruinas del DSM, cuyas categorías clínicas, según ella, suponen un freno para la investigación sobre trastornos mentales. Los diagnósticos conductuales, basados en el recuento de síntomas, pasando por alto las estructuras subjetivas, han engendrado categorías inválidas y superpuestas, generando umbrales arbitrarios y sin dirigirse a mecanismos etiopatogénicos precisos. Los investigadores en psiquiatría de precisión culpan a las categorías del DSM por el hecho constatable de que los progresos en neurociencia aún no han beneficiado a los pacientes psiquiátricos.
¿El avenir de la psiquiatría?
El sintagma psiquiatría de precisión fue acuñado por Eduard Vieta en 2015, pero el concepto fue desarrollado por Thomas Insel, director del National Institut of Mental Health americano (NIMH) entre 2002 y 2015. El término precisión se refiere a la medida cuya exactitud esperada podría permitir personalizar el enfoque en el futuro. Desde el 2010, T. Insel lanzó el proyecto Research Domain Criteria (RDoC), cuyo objetivo final es la medicina de precisión en psiquiatría. Propone desarrollar nosologías psiquiátricas fundadas en la neurociencia y las ciencias del comportamiento, en lugar de en la fenomenología descriptiva. Estas se basarían en dimensiones observables del comportamiento y en medidas neurobiológicas asociadas. Estas dimensiones, como la anhedonia, las anomalías sensoriales, la impulsividad, los comportamientos suicidas, etc., son transnosográficas, presentes en diferentes patologías, y todo se basa en la suposición de que sus mecanismos etiológicos específicos deberían ser más fácilmente identificables. Se trata esencialmente de evidenciar los vínculos entre déficits funcionales y circuitos neuronales anormales.
Confiando a algoritmos de inteligencia artificial la recopilación de big data propios de una persona con déficit funcional, el o los circuitos neuronales asociados a éste deberían poder ser identificados y deberían surgir subgrupos biológicamente homogéneos, permitiendo así una acción rápida sobre el trastorno gracias al medicamento apropiado. La psiquiatría de precisión es contemporánea del aumento de la potencia de cálculo de los computadores. El objetivo es intentar explotar perspectivas tomadas del trabajo interdisciplinar entre matemáticos, físicos, biólogos y clínicos con el fin de lograr una comprensión integrativa de los trastornos mentales, pero postulando que son reducibles a trastornos cerebrales.
La prudencia de T. Insel rara vez es compartida por quienes le han seguido: «Esto no se trata de un proyecto a corto plazo», afirma en 2014. » Los problemas son complejos y nuestras herramientas son aún rudimentarias.»[1] Fácilmente se olvida que añade: «estos campos y niveles de análisis no representan la integralidad de la psicopatología; constituyen un punto de partida. Aún no integran el papel crucial del desarrollo, las exposiciones ambientales o la evolución de la psicopatología a lo largo del tiempo.»[2]
Objeciones
Múltiples son las objeciones hechas al modelo reduccionista de la psiquiatría de precisión. Evidentemente, pasa por alto la existencia establecida de una fuerte correlación entre la situación socioeconómica desfavorecida de una familia y el riesgo de trastornos mentales entre niños y adolescentes, tres veces más elevada que la media.
Centrar la investigación en un circuito neuronal plantea grandes dificultades. En primer lugar, la claridad del cerebro sigue siendo incierta, sabiendo que el cerebro está compuesto por múltiples niveles de arquitectura incrustada y paralela: un milímetro cúbico de tejido cerebral contiene al menos 80.000 neuronas y 4 millones de sinapsis, y una neurona como una célula piramidal está conectada a decenas de miles de otras células. También se ha establecido que una tarea nunca activa un solo circuito neuronal, y no hay evidencia de que un trastorno mental esté asociado a un único circuito.
La importante neuroplasticidad objeta a una fuerte correlación persistente entre anomalías en los circuitos neuronales y los datos clínicos. Debido a la constante reorganización de los circuitos neuronales, sus capacidades suelen ser temporales. Además, sus esquemas están influenciados por la respiración, la frecuencia cardíaca, los movimientos de la cabeza, la tarea en curso, la experiencia reciente, etc. Ciertos estudios no han logrado establecer correlaciones entre los cambios estructurales en estas redes y las características clínicas.
En resumen, todo deja suponer que la «representación» de los procesos mentales en términos de biomarcadores es reduccionista, pobre, confusa, y que su afirmación de revolucionar la psiquiatría es desproporcionada.
No está excluido en absoluto que la psiquiatría de precisión permita el descubrimiento de moléculas efectivas sobre déficits funcionales, pero esperar más de ella implica cegarse ante los límites de sus presupuestos.
No importa cuán potente sea el poder de cálculo, por muy rico que sea el material recopilado, la psiquiatría de precisión no logrará nunca comprender el principio organizador o desorganizador de todos los datos reunidos, que deberían ubicarse en lo que llamamos el sujeto. Todos los epistemólogos coinciden en que su exclusión es una condición ineludible para que la ciencia llegue a demostraciones rigurosas. Es imposible reducir al sujeto a sus circuitos neuronales en la medida en que reside en aquello que no cesa de modificarlos constantemente en función de sus experiencias. El sujeto deseante no es una mónada biológica: mejor sería la imagen de un campo magnético movilizado por objetos que pasan en éste. Los objetos libidinales se oponen a un enfoque puramente cerebral del sujeto al descompletarlo.
La evicción del sujeto encuentra un eco en la indecisión de los investigadores en cuanto a saber si los circuitos neuronales identificados serían causa o consecuencia de los déficits funcionales. En resumen, intentar explicar el amor, la creatividad o el sufrimiento psíquico únicamente por la actividad cerebral hace desaparecer las dimensiones sociales, culturales y subjetivas.
FondaMental no puede garantizar en nada los procedimientos diagnósticos operados por estos centros especializados, ya que estos se basan esencialmente en divisiones clínicas tomadas del DSM, además la psiquiatría de precisión se construye en la recusación de su validez. La fundación FondaMental afirma que su proyecto es reformar el diagnóstico, tratamiento y pronóstico de los trastornos mentales en Francia, lo que implica una crítica a lo que se hace actualmente. Por tanto, ¿cómo podría ofrecer garantías respecto a prácticas que están muy lejos de la psiquiatría de precisión?
La psiquiatría de precisión apunta a tratar un circuito neuronal, no un sujeto. Si ésta se impone, ¿cómo reaccionaría un paciente depresivo ante un diagnóstico de «disfunción del circuito prefrontal-límbico-tálmico»? El esencialismo cerebral tiende a hacer que las personas con trastornos mentales sean más pesimistas respecto a su capacidad para superarlos, mientras que los tratantes que se adhieren a este enfoque muestran menos empatía hacia los pacientes y sobreestiman su peligrosidad.
Que se puedan ahorrar miles de millones de euros gracias a estrategias innovadoras de atención es una afirmación que es más una retórica de la promesa[3] que un argumento sólido. El estudio de 2017 citado al respecto por FondaMental es cuestionado por la falta de un grupo de control, sus sesgos metodológicos y su uso solo de la patología bipolar para un cálculo económico amplio, tanto que los propios autores coinciden en que la disminución de hospitalizaciones no puede atribuirse únicamente al efecto de los centros especializados.
Además, hoy es manfifiesto que la calidad de la atención a los pacientes psiquiátricos está deteriorándose, mientras que la financiación para proyectos globales de investigación cerebral aumenta enormemente.
No hay razón para discutir el interés de la psiquiatría de precisión como programa de investigación: sin duda dará lugar a algunos fármacos activos en lo que llaman «déficits funcionales», lo que no sería despreciable. Pero su pretensión imperialista de imponer un paradigma totalmente prescriptivo para la psiquiatría es inaceptable, a través de parlamentarios seducidos por el cientismo y mal informados sobre debates complejos.
*Maleval J.-C., “La psychiatrie de précision n’est qu’une promesse”, Lacan Quotidien, N° 8, tomado de: Lacan Quotidien n°8 – La psychiatrie de précision n’est qu’une promesse, par Jean-Claude Maleval – Lacan Quotidien 2026
[1] Insel T. R., «El Proyecto de Criterios de Dominio de Investigación (RDoC) del NIMH. Medicina de Precisión para la Psiquiatría», The American Journal of Psychiatry, vol. 171, N° 4, abril de 2014, p. 397, disponible en internet.
[2] Ibid., p. 396, nuestra traducción.
[3] Cf. Gonon F., Konsman J.-P. & Boraud T., «Neurociencias y mediatización: entre la argumentación de la evidencia y la retórica de promesa», en Chamak B. y Moutaud B. (eds.), Neurosciences et société. Enjeux des sabers et pratiques sur le cerveau, París, Armand Colin, 2014, pp. 142-171.
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