Preguntas del INES para Ève Miller-Rose – 2025/04/26

PREGUNTAS DEL INES PARA ÈVE MILLER-ROSE

2025/04/26


Raquel Cors Ulloa:

Muchísimas gracias, Ève, por esta introducción que permite abrir a la conversación para este lugar analítica y nuestra responsabilidad en este momento.

Vamos a pasar con las preguntas. Ève ya las ha recibido en francés, entonces se van a leer en español y va a hacer su intervención en español una por una, dando paso a una conversación con Ève. Paso la palabra hasta Caracas con Hilema Suárez para que, por favor, hagas tu pregunta a Ève. Saludos a los colegas hasta allá.

Hilema Suárez:

Buenas tardes a todos, queridos colegas de la NEL y de la otras Escuelas. Voy a comenzar a leer la pregunta.

Los centros de atención y tratamiento psicoanalíticos han funcionado desde el año 2000 en Caracas. Su creación ha respondido a lo real de una era convulsa políticamente que ha tenido consecuencias profundas en el ámbito social y económico. En nuestro país, ha persistido el detrimento paulatino de los espacios públicos de atención terapéutica para los ciudadanos, sobre todo para los más vulnerables. Durante 10 años funcionaron dos centros de atención: CAPsi y PASOS. Luego, en el 2016, se creó el CPA. Éste funcionó hasta el 2020, año de la pandemia. Desde mediados del año pasado, hemos venido teniendo reuniones en Caracas para relanzar el Centro de Atención y Tratamiento Psicoanalítico en nuestra ciudad inspirados en la propuesta de Éric Laurent que dice: “Hace falta que el psicoanálisis sea más accesible en el siglo XXI para conseguir el objetivo de democratizarlo. Para eso es necesario renovarlo”. Por lo tanto, nuestras discusiones giraron alrededor del futuro funcionamiento del centro, teniendo un especial énfasis en la gratuidad vs honorarios bajos, así como también quiénes conformarían el equipo de trabajo -solo miembros o miembros y asociados- o si también extenderlos a los enlazados al CID con práctica clínica.

Mi pregunta en concreto sería la siguiente: en la medida en que las demandas de atención gratuita se han hecho cada vez más presentes, ¿cómo hacer frente a esta coyuntura que tiene dos caras? Por un lado, la de no responder a la demanda de gratuidad por la gratuidad dado que son se trata de voluntarismos o populismos y, por otra parte, tomando en cuenta de que se trata del lugar del psicoanálisis en este momento de la civilización, ¿cómo hacer presente al psicoanálisis en la oferta de opciones terapéuticas de una forma más democrática al decir de Laurent, desalojando así la idea de que el psicoanálisis es sólo para cierta élite social? Éste último aspecto es bien relevante dado que implicaría sostener el lado subversivo de la lógica analítica ligada al uno por uno y su aspiración a alcanzar la diferencia más radical.

Esa es mi pregunta.  

Ève Miller-Rose:

Muchas gracias. Hay muchas cosas en su pregunta, pero retendré la manera en que usted dice que conviene responder a la realidad de una época. Usted evoca un reproche que se le hace al psicoanálisis de no concernir sino a los ricos -se puede decir así-. De hecho, Lacan decía que la mala suerte del verdadero rico es carecer de falta, lo que hace surgir su angustia. Así, el verdaderamente rico es inanalizable precisamente porque no está en posibilidades de pagar. Es paradójico. No puede ceder nada que sea significativo. El análisis le pasa por debajo sin ninguna cesión de goce. No puede ceder alguna cosa significativa en la medida que es rico. No hay efecto analítico. Los efectos le pasan por debajo. No hay ninguna cesión de goce.

Inversamente, usted habla de los más vulnerables. Es difícil dar una definición de los más vulnerables o de los pobres, en oposición a los ricos. Es por eso por lo que abrir a todos permite evitar entrar en esas preguntas de esencialización del pobre y del rico, si se puede decir. Pero, por supuesto, en la práctica privada se tiene en cuenta de una cierta relación del sujeto al tener -digamos- para modular tarifas. Se podría pensar que la gratuidad permite evitar esa pregunta por el hecho de que las entrevistas preliminares lo más a menudo son gratuitas.

Hilema Suárez:

Voy a decir un comentario. Me parece interesante el sesgo que toma Ève porque me devuelve algo que en su intervención evoca que tiene que ver con la juventud en el contexto de la Política Juventud. La pregunta que te haría es: ¿cómo pensar en este contexto la posibilidad de pensar en los centros de atención en la lógica que conviene?

Ève Miller-Rose :

Esa sí es otra pregunta. Quería decir algo más sobre la cuestión de la gratuidad, de poder ofrecer un tratamiento o el psicoanálisis a todos. Para ir directamente, la práctica gratuita puede producir también efectos peligrosos. Cuando se trata de caridad, hay un contragolpe agresivo. Es inevitable. Hoy el Papa puede sepultado, él practicaba la escucha para todos. La escucha para todos es la caridad. Sabemos por el psicoanálisis que eso tiene un contragolpe agresivo. Por lo tanto, se trata de evitar esos contragolpes agresivos con una gratuidad que está asociada a una duración limitada. Pero también le cuesta al sujeto que atendemos en los CPCT. Le cuesta venir, venir regularmente y no solamente porque es lejos y el trayecto es largo. A veces es su única salida, la salida de la inercia en la que se baña y ha ganado sobre todo a los otros campos, la única vez que salen de la casa.

El punto importante de su pregunta me parece ser cómo nos situamos en una oferta de opción terapéutica entre otras ofertas que tienen objetivos muy diferentes -lo más a menudo la inserción social- y nosotros mismos querer encerrarnos en esas otras prácticas terapéuticas de inserción social. Ahí también está un riesgo para el psicoanálisis, la reinserción social por los analistas porque tener por ideal el resituar al sujeto en el camino correcto o, en todo caso, ponerlo en las buenas rieles -ponerlo a trabajar, rencontrar un lazo social como en su familia, etc.- es una manera de responder a lo que la sociedad espera de cada uno. En ese caso, el psicoanálisis se reduce a una sugestión social con fines de asujetamiento.

Raquel Cors Ulloa :

Me gustaría intervenir con la precisión que hace Ève de qué es lo social porque, para el psicoanálisis, entiendo que la realidad psíquica es la realidad social.

Ève Miller-Rose :

Sí, de cierta manera se puede decir eso así. Pero digamos que, en la demanda de las autoridades, en la demanda terapéutica de reinserción social, lo que preside es más bien el discurso del amo. Entonces, evidentemente, si respondemos a esa demanda, somos bien acogidos. Si el psicoanálisis aplicado es concebido solamente para responder a esa demanda, esto no sería más que una psicoterapia o incluso una psicoterapia de carácter autoritario que se convierte en el relevo del discurso del amo.

En todo caso, a ese título, el Otro social es un orden de hierro, dice Lacan. Puntualicemos que esto del discurso social que apunta a la adaptación. También la ego psychology como la quiere hacer del yo una función psicológica de adaptación a la realidad. Eso es olvidar lo inconsciente. Me parece que el psicoanálisis propone otra vía que no es llevar al sujeto a una norma social adaptada. Hay ciertos sujetos que conviene sostener con actividades que no entren en el sistema rentable, socialmente adaptado. Se puede decir que la única norma que vale es aquella del deseo del sujeto, pero eso hay que leerlo entre las líneas de la asociación libre. El deseo del analista es más bien sostener toda demanda que iría en ese sentido de la adaptación.

Raquel Cors:

Gracias, Ève. Ahora, si pasamos con María Cristina para la próxima pregunta, por favor.

María Cristina Giraldo:

Perfecto. Bueno, agradezco al directorio del INES, a Ève y, por supuesto, a ti, Pablo, por la traducción.

Construyo mi pregunta a partir de diferenciar «hecho» y «acontecimiento» en tanto el hecho es para todos: la pandemia por coronavirus, los atentados terroristas, el conflicto armado, los desastres naturales cuyas consecuencias son asimiladas por las políticas de salud mental a la urgencia generalizada. Desde esta perspectiva, se responde con políticas asistencialistas y tratamientos protocolizados que buscan volver a la normalidad en tanto hacen equivaler el hecho de la realidad al trauma y no toman en cuenta lo real. A diferencia de ello, los tratamientos breves y gratuitos en el Campo Freudiano se orientan en la política del síntoma, en lo que hace acontecimiento, lo que implica la resonancia que pueda tener un hecho en lo incurable de la propia marca traumática, en el troumatisme.

La orientación lacaniana singulariza lo que hace urgencia en el parlêtre. No hay universales. La urgencia hace agujero en las coordenadas simbólicas y, como consecuencia de ello, se produce un antes y un después que impide volver al antes.

Mi pregunta es: ¿qué puedes contarnos, Ève, sobre la experiencia, las dificultades y las invenciones con respecto a esta orientación en las redes de tratamientos breves en el Campo Freudiano y lo que esto puede enseñarnos sobre la acción lacaniana?

Ève Miller-Rose :

Gracias, María Cristina, por esta pregunta tan precisa que da ya muchas respuestas ya. Diría que, en efecto, se trata de, sea cual la manera en que podamos suponer que ciertos eventos causen un traumatismo generalizado, regresar a la manera en que el sujeto utiliza la lengua común. Es a su uso particular de la lengua común, a sus propios significantes, a su enunciación. Verdaderamente se trata de la modalidad más singular de la manera en la cual hace uso de la lengua común, a la forma misma de sus enunciados, a sus creaciones lenguajeras.

A menudo, en la escucha si nos atenemos a la manera en que las significaciones fascinan o captan la atención, pasamos de lado de lo que hizo efracción para ese sujeto. Finalmente, el traumatismo no es el hecho en sí mismo, sino la manera en la manera en que viene a estremecer, hacer vacilar una palabra, un enunciado que cuenta para un sujeto y en la brecha entre el hecho general y una palabra que cuenta para ese sujeto.

Entonces, hablamos ya del tema de que no hay urgencia universal. No hay sino urgencias subjetivas. E, incluso, Lacan hacía de la urgencia lo propio mismo del análisis. Así, siempre hay una urgencia, algo que empuja en el inicio y no solamente en el inicio. La urgencia preside al análisis, dice Lacan.

Y también hablo de «urgencia» porque eso me permite evocar los efectos de la duración limitada. Uno de los efectos es, a veces, que el sujeto puede considerar que tendrá la verdad al cabo de un número de sesiones que se le proponen, que la verdad está ya ahí. Esto no es evidentemente el caso. También tiene un efecto de la prisa, de la precipitación ligado al número de sesiones limitado. Es decir que, en situaciones de urgencia, justo un poco antes del final, justo antes de que sea demasiado tarde, algo se precipita. El paciente se moviliza, se pone al trabajo justamente porque ve que el final se acerca. Es una precipitación en el sentido de una reacción química -se produce algo-.

A veces, se aprende cuál era la razón de la venida al CPCT solamente algunas sesiones antes del final, algo que no se ha logrado en la primera consulta ni en las primeras entrevistas y eso aparece en unas sesiones justo antes del final. Entonces, la inercia o el inmovilismo en el que el sujeto estaba apegoteado, a veces encuentra una salida porque el número de sesiones es limitado. Eso convoca finalmente la prisa y eso bascula la idea de la inercia del goce, de la eternidad, de la repetición sin fin, etc. Entonces, la brevedad, la duración limitada, induce un cierto estilo que Jacques-Alain Miller llamó el “estilo turbo” en los centros de duración limitadas. Es una referencia a los motores que permite una muy fuerte aceleración. El riesgo es que se empuje demasiado a la interpretación en oposición a la gran paciencia del analista habitual, pero, al mismo tiempo, eso empuja al analizante al desciframiento de sus formaciones del inconsciente, por ejemplo. En todo caso, hay un factor de tiempo que puede -me gustó mucho esa expresión de una de nuestras colegas, Pascale Fari- “hacerse materia de la contingencia y madera [étoffe] de la invención”. Es una linda expresión, en todo caso, en francés que es de Pascale Fari. Es que el tiempo se puede hacer materia de la contingencia y madera de la invención. Quiere decir que cada practicante, con su estilo, se arma a su manera del dispositivo de tratamiento breve y gratuito.

Raquel Cors Ulloa :

Interesante lo del estilo en el CPCT. Gracias, Ève. Pasamos ahora, por cuestiones de tiempo -estamos ya cerca de la hora-, a la pregunta de Marita Hamman.

Ève Miller-Rose:

Sí. Había muchas cosas todavía en la pregunta de María Cristina, pero pasemos a la pregunta siguiente. Esto demuestra que todavía hay muchas elaboraciones que hacer alrededor de este dispositivo. Gracias, María Cristina.

Marita Hamman:

Hola, buenos días. ¿Se me escucha bien?

Bueno, procedo a leer la pregunta. La Red de Atención Psicoanalítica Perú, RAPP, funciona desde hace cuatro años de manera sostenida. Fue creada por la iniciativa de la sección a raíz de la epidemia del COVID-19. Pertenecen a ella los miembros y asociados que voluntariamente quisieron involucrarse en esta apuesta, es decir no todos. El requisito para ser parte de la RAPP es estar en análisis y haber declarado su interés en formarse analíticamente de acuerdo con los principios de la Escuela de Lacan.

Dicho estos, hemos afrontado varias cuestiones en el camino, una de las cuales ha sido mantener la gratuidad de las sesiones, doce en total, cualquiera que fuese la edad o el nivel socioeconómico de los demandantes pues nuestro es político, vale decir insertar en acto la práctica psicoanalítica en el país haciendo valer sus virtudes.

Por su parte, los practicantes pueden acceder a una supervisión gratuita con el miembro de la RAPP que elijan y, todos los meses, realizamos una conversación clínica apoyada en la presentación de dos casos por vez. El objetivo es que el demandante salga de la experiencia con una suerte de mapa sobre lo que el acontece, lo que no siempre es posible, sin embargo. Otras veces, como vimos en las Jornadas Clínicas que organizamos con Carrusel desde el año pasado, las sesiones de la RAPP funcionan al modo de entrevistas preliminares después de las cuales los demandantes que solicitan continuar con la experiencia pagan sus sesiones.

Entonces, la cuestión de ronda es la precisar bien lo que se espera al terminar el proceso. En concordancia con ello, ¿de qué otras maneras efectuar el seguimiento de los casos, despertar el deseo de control y, en fin, sostener y evaluar la conducción de la experiencia?

Ève Miller-Rose:

Gracias. Una vez más muchas preguntas agrupadas en una sola. En efectos, se puede subrayar que, primeramente, está la pregunta de quién participa. Los miembros, dice ustedes, de una sección, pero no todos. Son analizantes, pero son aquellos que ya tienen un deseo decidido. Es importante la cuestión del deseo en un equipo con tal que se lo restituya a nivel del deseo del analista. Tal vez subrayar también que se trata de una forma de acto que es una respuesta, pero que es, de cierta manera, abstenerse. Para hacer el lazo con la pregunta de María Cristina, tratar de cernir la diferencia absoluta supone también abstenerse. En todo caso, esta abstención es la que permite al deseo del analista abrir un trayecto más allá de lo que se desarrolla a nivel de una escucha de un sentido y una significación.

También anoté que usted hablaba de una posibilidad de un control gratuito, ¿sí?

Marita Hamman:

Un control gratuito para cada practicante. Si el practicante desea otro control, debería pagar por eso.

Ève Miller-Rose:

De acuerdo. Es parecido como el dispositivo gratuito para el paciente. Es una invención, ¿por qué no?

Es verdad que producir una elaboración para acompañar esa experiencia supone un seguimiento muy regular. Como lo dije, es un dispositivo que permite a jóvenes colegas formarse siempre que hayan llegado a cierto punto en su análisis que les permita autorizarse como analistas. Evidentemente, el control compete de cada practicante, entonces no llamaría eso un control, sino más bien un efecto de estudio continuo de la posibilidad de tratamiento en las condiciones de aquel dispositivo. En el CPCT de París, esto toma la forma de grupos de estudio clínicos que se reúnen todos los meses con un colega experimentado, a menudo un AME. Se lo llama éxtimo porque no es un colega que participe de la recepción de los pacientes. Y se trabaja alrededor de las notas de dos practicantes. Esto permite una discusión de todos los casos que se reciben en el CPCT al menos una vez por mes y también cuando la situación lo requiera. Uno de los colegas que asegura las primeras entrevistas de consulta participa también. Es a este título que he participado y continúo participando a veces. Entonces, es una discusión clínica. Podríamos decir incluso que es una elaboración entre varios -ahí planteo la pregunta-.

Y luego, también -creo que ustedes lo mencionaron- hay reuniones clínicas mensuales con el conjunto del equipo, lo cual es la oportunidad de discutir nuevamente de los casos presentado y también de evocar el dispositivo en sí. Cada vez que pensamos haber instalado un lugar analítico, es importante prever presentaciones públicas, las cuales están abiertas no solamente al equipo, sino que tienen valor de enseñanza más allá. Se dice que nosotros rompemos con el estándar, pero todavía es necesario que podamos responder por ello, es decir nosotros también tomar la responsabilidad de lo que se hace. Es una práctica del caso por caso, pero idealmente se trata de hacer de cada caso un paradigma. Es decir, sobre todo en la formidable experiencia que tenemos de recibir en este centro a los que vienen de todas partes, es decir un cierto número de neuróticos, pero también más que en un consultorio -me parece- a psicosis que llamamos «psicosis ordinarias», según el término de Jacques-Alain Miller. Cada vez nos sorprende ver cómo el psicoanálisis permite a estos sujetos, en un momento de efracción de lo real, el inventar procedimientos completamente no-estándares. Esta permite fijar circuitos pulsionales y así podemos extraer enseñanzas sobre las modalidades de aparejamiento del goce. En todo caso, estas diversas modalidades de elaboración y de seguimiento del desarrollo de la experiencia -como decían- produce una formidable transferencia de trabajo y que concierne tanto a los jóvenes colegas en formación -de los cuales hemos hablado-, así como todos los miembros de la Escuela que tienen el deseo de participar ahí.

Preferiría terminar con esta nota de la transferencia de trabajo. Comprendo que hay un cierto entusiasmo actualmente en la NEL por los centros de tratamiento breve y gratuito. La historia de los CPCT ha mostrado que este entusiasmo presenta riesgos. Es por eso por lo que señalaba los riesgos de la inserción social, no solamente de los pacientes, sino de los analistas. En todo caso, todas las iniciativas hay que considerarlas con cierta modestia de medios, pero que son eficaces y pueden ser hechas en la ética que es la nuestra.

Raquel Cors Ulloa:

Bien, muchísimas gracias. El tiempo nos apremia. Hubiésemos querido…

Ève Miller-Rose:

Podemos terminar aquí, salvo si hay otras preguntas, estoy aquí.

Frank Loreto:

En cuanto a la brevedad, mencionaban el aspecto de las urgencias subjetivas, pero ¿qué otro aspecto define el número de las sesiones?

Ève Miller-Rose:

La duración limitada la puse en lazo con la necesidad de no hacer durarla mucho en tanto que la gratuidad tiene efectos productivos en la función de la prisa. Pero si concierne el número de sesiones, aparece que cuando es limitada, son de 12, 16, 20 sesiones, una por semana. Hay otras instituciones que tienen como principio la gratuidad que funciona completamente de otra manera, con la misma regularidad, pero a veces sin límite de duración. Es verdad que hay sujetos que recibimos en el CPCT y al final de su duración limitada, decimos que sería necesario un seguimiento a largo plazo. Si tienen los miedos financieros de pagar un poco, se los puede mandar a un consultorio privado de un colega o se hace algo más flexible -no es todas las semanas-. Hay también algunos colegas psiquiatras y psicoanalistas que tienen un dispositivo donde las sesiones pueden ser rembolsadas y pueden beneficiarse de un tratamiento en consultorio privado sin costes, pero es más raro.

Gracias por su pregunta. Hay ciertas instituciones que trabajan sin límites de duración y que reciben sujetos para seguimientos a largo plazo, pero de manera irregular. También trabajan con una manera de saber-hacer con eso.

Raquel Cors Ulloa:

Ève, disculpa. Tenemos cuatro preguntas y cinco minutos. ¿Te parece si las alojamos?

Ève Miller-Rose:

Les propongo plantear las preguntas en todo caso. Así veo cuáles son, aunque no tengamos tiempo de responder. También podríamos continuar el intercambio luego por escrito. Me interesa mucho escuchar sus preguntas.

Daniela Ansaldo:

Primero agradecer la presentación que ha sido muy interesante. Mi pregunta precisa tiene que ver con los efectos en mostrar algo de la eficacia de la práctica, lo que era uno de los elementos del contexto que estuvieron al principio de la creación de estos dispositivos. ¿Se logró algo ahí? ¿Qué efectos se pueden ver en eso?

Joaquín Carrasco:

Bueno, también seré muy preciso. Mi pregunta es a propósito de lo que Ève destacaba al inicio, de lo que se trata al constituir un lugar analítico. Si nos pudiera contar un poquito más sobre el momento de constitución del CPCT y, específicamente, ¿cuál es el Otro del CPCT?

Mackling Limache:

Muchas gracias, Ève, por lo que has podido transmitir hoy y a los colegas que han intervenido. Mi pregunta puntual es la relación entre estos dispositivos y la Escuela. Creo que no somos una Escuela de buenas intenciones, ni una Escuela solamente de una respuesta social. ¿Qué relación entre estos dispositivos y la Escuela?

Nabilia Bellio:

Buenos días. Muchas gracias por esa transmisión que realmente ha sido muy enseñante y también al Instituto. Justamente traías que ubicas en las reuniones se discute el caso y también el dispositivo. Conozco que existe algo llamado la «contraexperiencia». ¿Podrías decirnos algo un poco más de esto?

Ève Miller-Rose:

Bueno, la elaboración está en curso con esas demandas de eficacia y esos cuestionamientos. Es exactamente eso: ustedes ponen en caso lo que seguimos haciendo sea cual fuera la experiencia que llevamos. Entonces, vamos a continuar.

Muchas gracias a Raque y al INES. También, evidentemente a Ana Viganó por la Escuela.

En lo concierne a las preguntas más institucionales de la relación de las instituciones con la Escuela, con el INES y la formación es algo muy importante.

Raquel Cors Ulloa:

Muchísimas gracias a Ève Miller-Rose. Gracias a Hilema, María Cristina y Marita y gracias a cada uno que se sumaron a este tiempo de comprender sobre la pregunta que nos interroga en el Instituto. Un esclarecimiento posible se abrió con esta primera conversación tan necesaria para el Instituto de la NEL.

Ève Miller-Rose:

¡Ustedes van a continuar con Ricardo Seldes, me parece!

Raquel Cors Ulloa:

Sí. Hoy me quedo con el cuidadoso llamado al deseo de los psicoanalistas «aguerridos» como señaló Ève Miller-Rose, en especial a los jóvenes que asumen sumergirse en esta experiencia inédita que, por eso mismo, por el rasgo de un estilo, apuestan a la lectura de la institución donde los riesgos clínicos requieren para nosotros varias conversaciones clínicas no sin la extimidad y la orientación del Campo Freudiano.

Gracias y los esperamos en la 2da Conversación con la presencia de Ricardo Seldes el mes de agosto. Ya recibirán más información. Un fuerte abrazo y que tengan un muy lindo día.

Ève Miller-Rose:

Gracias a todos. En efecto, la transferencia de trabajo ha hecho su efecto y eso me ha puesto al trabajo. Estoy a su disposición para continuar. Hasta pronto.


*Conversación luego de la conferencia «¿Cómo funcionan las redes de tratamiento breve y gratuito en Campo Freudiano?» para el INES. Inédito.

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