Sueño y Ensoñación – Por Jean-Noël Donnart – 2025/03/06

SUEÑO Y ENUNCIACIÓN

Por Jean-Noël Donnart

2025/03/06


En El deseo y su interpretación, Lacan evoca, a propósito de los sueños de la pequeña Ana y del padre muerto, ese momento singular en el que el niño percibe que los adultos que se supone que conocen todos sus pensamientos no los conocen al final. No es una etapa de desarrollo psicológico, sino una lógica[1]: la que implica la palabra, que abre el camino a la lógica del inconsciente de la que dan testimonio los sueños y fantasmas del sujeto.

La exigencia contradictoria de lo no dicho

Si el sujeto experimenta inicialmente el hecho de que el Otro conoce todos sus pensamientos, es porque éstos son originariamente «por naturaleza y estructuralmente, el discurso de ese Otro»[2], indica Lacan: ficciones/scenarii/sueños que el niño relata en la sesión están formados por el baño de lenguaje que hace su mundo familiar. Lacan añade: «el descubrimiento de que […] el Otro no sabe nada de ello, desde sus pensamientos, inaugura el camino por el cual el sujeto desarrollará la exigencia contradictoria que esconde lo no dicho»[3]. ¿Cuál es la naturaleza de esta exigencia oculta por lo tácito, el hecho de que el Otro no lo sabe todo sobre los pensamientos del sujeto? ¿En qué sentido es contradictorio? ¿Se trata de poder decir sin decirlo todo? ¿Se refiere a la puesta en juego de la propia palabra y a la emergencia al mismo tiempo de un real difícil de formular? Lo esencial, que no hay que olvidar, es que «el sujeto es el sujeto que habla»[4]. El hecho de hablar lo lleva a ese momento que Lacan describe como inolvidable, cuando el sujeto se da cuenta de que «su dominio sobre el sujeto que habla se sostiene por sí mismo, esté o no el sujeto»[5]. Lo que se mantiene unido por sí solo es el Yo [Je] de la enunciación, el hecho de contarse en adelante en la palabra.

Emergencia del objeto, borramiento del sujeto

Este momento de emergencia de la enunciación tiene consecuencias, tanto en el plano del objeto como en el plano del Yo [Je] en la palabra, que ya no es ya el Yo [Je] del enunciado: Lacan habla del «proceso del acto de enunciación»[6]. Es, en efecto, un acto, un franqueamiento y el objeto es entonces menos el de la necesidad que el del deseo movilizado: se piensa aquí en los tres significantes «fresas, flan, frambuesas» que lo rodean, en el sueño de la pequeña Anna Freud. Este «objeto consiste en algo que está fuera de sí mismo, y que sólo puede captar en su propia naturaleza de lenguaje en el preciso momento en que, como sujeto, debe desvanecerse, desvanecerse, desaparecer detrás de un significante. En este momento, que es, por así decirlo, un punto de pánico, el sujeto tiene que aferrarse a algo, y se aferra al objeto como objeto de deseo». Un objeto emerge y el sujeto se desvanece: una división que los sueños y los fantasmas harán oír.

Saber lo que Yo [Je] quiere decir

Si el Otro no conoce los pensamientos del sujeto, si un no-dicho, un punto de opacidad emerge en el corazón del sujeto inaugurando la lógica del inconsciente, ¿cómo, a partir de ahí, podemos «comunicar a los demás algo que se ha constituido como un secreto? [interroga Lacan] Respuesta: por alguna mentira»[7]. El resultado sería, por tanto, el de «la verdad mentirosa»[8] que revela y enmascara al mismo tiempo[9]esta división. Lacan especifica que es «importante recordar el modo en que se nos comunica el sueño. Siempre es por una declaración. ¿De qué nos habla el sujeto? […] Este otro enunciado, nos lo presenta como una enunciación. De hecho, si el sujeto nos habla del sueño, es por algo muy diferente del enunciado que nos relata. Es para que busquemos la clave, el sentido, es decir, para saber lo que quiere decir»[10]. Y, podríamos añadir, permitir que el sujeto se acerque a este punto de pánico: este momento de enunciación que lo divide.


*Donnart J.-N., Rêve et énonciation – JIE8 – Rêves et fantasmes chez l’enfant

[1] Cfr. Lacan J., El Seminario, libro VI, El deseo y su interpretación, Buenos Aires, Paidós, 2017, p. 91.

[2] Ibíd., p. 99.

[3] Ídem.

[4] Ídem.

[5] Ibíd., pp. 99-100.

[6] Ibíd., p. 93.

[7] Ibíd., p. 103.

[8] Miller J.-A., « La vérité fait couple avec le sens », La Cause du désir, n°92, abril 2016, p. 84.

[9] Cfr. Terrier A., Construirse un Mundo – por Angèle Terrier – 2024/07/12 – PSICOANÁLISIS LACANIANO

[10] Lacan J., El Seminario, libro VI, El deseo y su interpretación, op. cit., p. 390.

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