El CPCT: Una Práctica de un Real Irreductible – por Martine Versel – 2025/01/05

EL CPCT: UNA PRÁCTICA DE UN REAL IRREDUCTIBLE

Por Martine Versel

2025/01/05


Hace casi treinta años, Jacques-Alain Miller anunció en «El Otro que no existe y sus comités de ética» que los psicoanalistas tendrán que lidiar con un estatuto diferente del sujeto. Un golpe asestado por el discurso de la ciencia que ha penetrado definitivamente en todos los aspectos de la vida humana y ha contribuido a desligar al sujeto de su palabra, un sujeto cada vez más objetivado, aleatorizado, aislado de lo que lo causa. La ciencia saca a la luz un verdadero sinsentido: las palabras son solo semblantes. La deriva de los significantes, que nunca están debidamente ponderados en el ser hablante, ya no asegura la garantía del sentido.

Esta precariedad constitutiva del significante y de la palabra, señalada por Lacan y develada por el discurso de la ciencia, revela el estatuto fundamental del sujeto. Es en este contexto que J.-A. Miller evoca este nuevo estatuto del sujeto. Convocado a la «adaptación flexible a lo eventual»[1], es un sujeto desorientado que se ve así condenado a lo ilimitado de las posibilidades, es decir, a la ausencia de garantía del Otro que se suponía debía mantener un rumbo. Sin embargo, cuando la palabra está destituida, el peso del plus-de-goce del sujeto permanece, lastrado por los nuevos imperativos superyoicos que conllevan los discursos de su tiempo.

Corresponde al psicoanálisis prepararse para esto, puntúa J.-A. Miller. Fue un poco más tarde, a principios de la década de 2000, cuando inició el movimiento para crear el Centro Psicoanalítico de Consultas y Tratamiento (CPCT), tomando nota de la precariedad de los sujetos contemporáneos en el florecimiento de trastornos de conducta, trastornos «dis» y la propagación de estados depresivos, etc. Es «el psicoanálisis de la era del vagabundeo»,[2] dice. El CPCT es también el psicoanálisis de la época de la errancia. Si el CPCT sabe ser nómada y móvil, no es errancia. En primer lugar, porque no es ajeno a la desintegración de los lazos sociales y a sus discursos que conllevan la segregación, cuya contracara actual es la inclusión. El CPCT tiene una posición de exterioridad con respecto a los significantes amos. Más fundamentalmente, porque se orienta hacia el psicoanálisis, único discurso que propone un nuevo tratamiento del goce rebelde e inquebrantable para cualquier parlêtre.

En 2025, nos encontramos en el momento de la «plataformización» de los diagnósticos de salud mental que excluye la puesta en juego de la palabra de los pacientes, y el de los case manager, una nueva práctica asistencial importada de la gestión empresarial proactiva destinada a optimizar el tratamiento precoz de los trastornos mentales y que aboga por una cooperación suave, pero firme entre el tratante y el paciente. En el CPCT, son sujetos que vienen con las nominaciones actuales: HPI, TDAH, etc. Pueden dar una legibilidad del ser, incluso un anclaje en una realidad social, siempre y cuando no existan obstáculos. El CPCT acoge a los más precarios, a menudo indeseables en otros lugares, a veces gestionados como productos desechables en el ámbito social.

Sin embargo, es precisamente con lo que se considera indeseable, desecho o insoportable en otros lugares que opera el CPCT. El corto tiempo, a veces unas pocas sesiones, no fomenta la procrastinación, sino más bien a dejar espacio desde el principio a lo inflexible del ser que habla, a lo que le es imposible. Ajustado y advertido de la imposible medida común de un real que es irreductible para todos, el CPCT utiliza entonces semblantes necesarios para que exista la posibilidad de modificar en ello su acento.


*Versel M., Le CPCT : une pratique d’un réel irréductible – L’HEBDO-BLOG

[1] Miller J.-A., El Otro que no existe y sus comités de ética, Buenos Aires, Paidós, 2010, p. 463.

[2] Ibíd., p. 11.

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