CRÓNICA DEL MALESTAR: INDIFERENCIA, VIOLENCIA, AUTORIDAD
Por Guy Briole
2023-10-01
I. Indiferencia
«¿A quién pertenece el mundo? […] Más que en otros momentos de la historia, a todos aquellos que quieren hacerse un lugar»[1].Ya no es sólo, como señaló Lacan, la dificultad de los hombres para vivir en el mismo espacio que está en el corazón de. Malestar que pueden vivir en el siglo XXI, pero el hecho de que otro quiera apropiarse de su espacio, el de un país, el de un pueblo. Ya no se trata de adaptarse a las necesidades del colectivo, sino de resistir una pura arbitrariedad que el uno decide. La mayoría de las veces, esto sucede en la mayor indiferencia donde las protestas, a veces viriles -de un grupo, un estado, un organismo internacional, etc. – demuestran ser inútil al no estar motivadas por una ética que aún apoyaría algo de una civilización. Lo «provisional es frágil»[2], esta fría observación de Lacan nos advierte que debemos permanecer despiertos y atentos a lo que se teje permanentemente en el mundo. La más mínima diferencia puede ser la chispa que expone a lo impredecible, a los imprevistos en cascada que pueden marcar la historia de los hombres de lo trágico.
La indiferencia, por otro lado, marca que en su relación con el otro este último está fuera de alcance. Incluso se reclama una libertad de indiferencia, demarcada del libre albedrío. Una libertad de contingencia que supone elegir no preocuparse por el otro, por ninguna de sus necesidades. Entonces nada se opone a pasar su camino con la obtusa indiferencia de quien no ve «a un niño muriendo de hambre»[3] que le tiende la mano. Quién no ve tampoco Ucrania, Nagorno-Karabaj, Irán, los países de África donde, con total naturalidad las democracias caen bajo la «legitimidad» de los golpistas. Y también, migrantes, vecinos, familiares, etc. Cuanto más se centra la atención en lo que nos rodea, más aumenta la indiferencia, sin preocuparse de ninguna manera, y más violencia se expresa sin límite. El desprenderse distancia de esa parte del otro que cada uno tiene a su cargo[4]. La negación de los otros llama a la violencia que ya no está contenida por lo que podría ser tomado por la civilización. La alteridad, este cara a cara, es el despertar al otro hombre, a su proximidad. Incluye la No-indiferencia que hace a cada uno responsable de lo que este otro se convierte, de esta «muerte invisible que se enfrenta al rostro de los demás»[5] y que también es «mi asunto»[6]. Este cuestionamiento hace que el que se dejaría conquistar por la indiferencia, cómplice de la muerte de este otro, lo deje morir solo.
En oposición con esta devastación de la relación con el otro, que puede encontrar su clímax en la guerra, el campo, la familia también, encontramos en Vassili Grossman la idea de una bondad tomada como una actitud sublimada, un simple gesto de una humanidad sin segundas intenciones ideológicas, políticas, religiosas; Una «bondad sin testigos»[7].
Desde lo que hacemos, como «desde nuestra posición como sujeto, siempre somos responsables.»[8]
*Briole G., CHRONIQUE DU MALAISE : Indifférence Violence Autorité – L’HEBDO-BLOG. Último acceso: 2023-10-02.
[1] Maalouf A., Les Identités meurtrières, París, Grasset / Le livre de poche, 1998 / 2001, p. 145.
[2] Lacan J., El Seminario, libro XXIII, El sinthome, Buenos Aires, Paidós, 2010, p. 118.
[3] Grossman V., Vie et destin, París, Le livre de poche, 2005, p. 118.
[4] Cf. Levinas E., Entre nous. Essais sur le penser-à-l’autre, París, Grasset / Le livre de poche, 1991 / 1993, p. 190.
[5] Ibíd., p. 192.
[6] Ídem.
[7] Grossman V., Vie et destin, op. cit., p. 393.
[8] Lacan J., “La ciencia y la verdad”, Escritos, tomo 2, Buenos Aires, Siglo XXI Editores, 2009, p. 816.
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