Conversación sobre el prólogo de Miller del libro «La diferencia autística» – por Iván Ruiz – 2022/08/18

IX SEMANA DEL AUTISMO – BOGOTÁ 2022

Presentación del prefacio de J.-A. Miller sobre La diferencia autística

2022-08-18


Carlos Márquez:

En primer lugar, queremos agradecer a los miembros y a todas las personas que viajaron desde todas las partes de la NEL para encontrarse con nosotros; a Lizbeth Ahumada en primer lugar por la organización de la IX Semana del Autismo y de tener a este invitado hoy tarde en la NEL-Bogotá y, por supuesto, un saludo y agradecimiento muy especial a Iván Ruiz quien está aquí hoy con nosotros; un saludo a todos los que están conectados por Zoom desde todas partes de la NEL y más allá.

Esta tarde vamos a tener una conversación sobre el prefacio con el que Miller presenta el libro de Maleval, La diferencia autística. El prefacio es un texto impactante que vamos a aprovechar en términos de nuestra formación, en términos de nuestra reflexión sobre la importancia del autismo para lo que hacemos en nuestra práctica.

Iván Ruiz es miembro de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis y de la AMP, director del TEA-Dir -una asociación de madres, padres de personas con el TEA-. Me comentaba que tienen diversos centros de atención donde trabajan desde la orientación lacaniana. A lo mejor al final una pregunta sobre esto nos podría hacer conocer un poquito mejor la experiencia.

Sin más preámbulo, le voy a dar la palabra a Iván Ruiz. Al final voy a hacer unas preguntas y abrimos la conversación para que todos ustedes -tanto los que están aquí como los que están por Zoom- puedan intervenir.

Muchísimas gracias de nuevo por venir.

Iván Ruiz:

Buenas tardes. De entrada, quiero agradecer al directorio de la NEL-Bogotá por aceptar la propuesta de trabajar en la Escuela. Se trata de un trabajo de Escuela realmente. He trabajado el prefacio que Jacques-Alain Miller hizo para presentar el último libro de Jean-Claude Maleval, La diferencia autística, que de momento está en francés, pero debe estar ya preparándose una traducción al español. Se trata de un libro realmente importante para nosotros. Se trata de un prefacio, pero a la vez es un postfacio -así lo dice Jacques-Alain Miller- porque si bien cumple la función de presentar la importancia del trabajo de Maleval, la operación que hace aquí Miller -y estoy de acuerdo con Carlos de lo impactante de esta presentación- es la de servirse de este trabajo para invitar a la comunidad analítica al debate, relanzar el debate sobre las herramientas epistémicas que venimos elaborando desde hace décadas en el Campo Freudiano en relación con el autismo y que -como dice Miller- debe ser un debate que debe renovarse una y otra vez puesto que, si tomamos en serio el enigma que es la cuestión del autismo más allá del diagnóstico -del goce autístico para cada uno de nosotros-, la reflexión, el debate, la discusión de ideas, de hipótesis, de tesis, creo que debe permanecer abierta. Creo que es a esto que Jacques-Alain Miller nos invita en este prefacio y postfacio. De hecho, es así como él lo dice. Cito a Miller: “Detengo aquí las puntuaciones de este postfacio que no tienen otra ambición que la de dar el pistoletazo de salida de las discusiones por venir sobre esta contribución mayor”.

Debe decir que quiero aprovechar este viaje a Bogotá para trabajar con ustedes y con los colegas que están participando del encuentro desde las diferentes sedes de la NEL -conectados online-. Para mí, que no he viajado mucho a Sudamérica- es impactante encontrarme con la comunidad de trabajo diversa y decidida que existe en la NEL en relación con el autismo. Creo que la puntuación de Jacques-Alain Miller al trabajo de Maleval pone de nuevo en evidencia la excepcionalidad de la enseñanza de Lacan en el abordaje de lo que se denomina hoy en una extensión enorme de su campo semántico el autismo. Sé que diciendo esto podría estar bajo los efectos de la satisfacción de estar aquí con ustedes, no me parece realmente exagerado vincular la más última enseñanza de Lacan con los avances posibles en relación con el abordaje de los fenómenos más complejos de la práctica con sujetos que llamamos autistas. Lo comentaba con Lizbeth. Me parece que, en estos momentos, la más última enseñanza de Lacan es la única vía posible para abordar los fenómenos más complejos y extraños que encontramos en algunos sujetos, sobre todo aquellos sujetos autistas que no han accedido al uso de la palabra.

También la cuestión de la sexualidad en la entrada a la adolescencia o en la adultez de estos sujetos es una cuestión que vamos a trabajar dentro del marco de la Semana del Autismo en Bogotá. Vamos a trabajarla en la conversación clínica del sábado y el domingo. Hay que decirlo. Hay otros fenómenos de la clínica del autismo que en estos momentos se resisten a toda comprensión. Estos fenómenos son muy habitualmente relativos al cuerpo, al goce en exceso, al borde autístico, a la letra, a la relación con el significante o a la imposibilidad de entrar en la comunicación con los otros, del sujeto de acercarse a otro. Todos estos fenómenos en estos momentos están siendo abordados por movimientos que intentan reducir la vida de un sujeto a procesos cognitivos. Son modelos cognitivos que reducen lo psíquico a lo cerebral y que llevan al sujeto al impasse de la angustia en muchas ocasiones.

Es verdad que en algunos casos hay profesionales en el campo desde lo neuronal y cognitivo que se han abierto a tomar en cuenta los intereses restringidos -y a veces extraños- de algunos sujetos autistas, pero en muchas ocasiones lo que vemos es que esta apertura a estos intereses restringidos se hace a condición de que estos sujetos se plieguen antes o después a aprendizajes estandarizados. Entonces, cuando estos modelos cognitivos consideran los fenómenos más complejos del autismo -sobre todo en aquellos sujetos que no han accedido al uso de la palabra-, los consideran como errores en los procesos cognitivos y no hay, entonces, ninguna oportunidad para acompañar al sujeto en su síntoma.

Por ejemplo, los procesos de mentalización que vuelven a estar en boga otra vez en España. Estos procesos de mentalización son un modo de reducir la subjetividad a un proceso cerebral. Una neuróloga les decía a los padres de un chico que atiendo que su hijo se mordía las manos -era un chico con serias marcas en las manos de tanto mordérselas en sus momentos de angustia- cuando ellos se dirigían a su hijo porque, en su proceso de mentalización, él no comprendía suficientemente lo que ellos querían decirle.

En efecto, ésta es una comprensión de las cosas que deja fuera toda dimensión del sujeto. ¿Por qué lo deja afuera? Creo que lo deja afuera porque lo extrae, lo separa de todo efecto del significante sobre el sujeto. El efecto del significante sobre el sujeto autista queda totalmente borrado fuera de todo intento de comprensión. Con estas intervenciones un autista es situado no solamente fuera del discurso, sino fuera del lenguaje también. Vemos así cómo el destino de estos sujetos sería la rehabilitación, la discapacidad. Recordemos que, sobre la cuestión de la inclusión del sujeto autista en el lenguaje, Lacan fue claro: el autista está en el lenguaje. Podríamos decir que es efecto del significante. La pregunta es: ¿de qué modo?

Me parece que la indicación de Jacques-Alain Miller en este prefacio nos lleva de manera decisiva a dar un paso más en esta cuestión, en los modos en cómo el significante afecta al parlêtre. El libro de Maleval retoma la cuestión de cuando nos referimos al autista como sujeto por los efectos que encontramos en los sujetos que no se identificaron con un significante-amo. Es decir que la cuestión que ha estado abierta en el Campo Freudiano es si podemos referirnos al autista como un sujeto cuando lo que encontramos son los efectos de no haberse identificado con ese significante-amo. Hablamos entonces desde hace algunos años de «efectos de sujeto», por ejemplo, cuando no creemos poder decir con todas las letras sujeto. Y en ocasiones escuchamos hablar a efectos de sujeto para referirnos a algunos fenómenos o algunos cambios que acostumbran a ser observables en ellos: cuando un autista comienza a decir palabras, por ejemplo; o de repente deja de decirlas; o cuando sus aprendizajes se producen en un cierto desplazamiento de un discurso inicial restringido del signo a pasar al uso del significante y otros fenómenos.

Ésta es una cuestión central, por ejemplo, por su repercusión sobre las cuestiones relativas a las emociones y a los afectos. Es un tema tratado por Maleval de manera muy interesante en este libro. Quiero subrayar el modo excelente en cómo Maleval lo aborda en La diferencia autística. Encontrarán el desarrollo que hace en concreto en la página 180 de la edición francesa. Trabajando este capítulo donde aborda la cuestión de las emociones y de los afectos -que para Lacan no eran la misma cosa-, me di cuenta de que lo que encontramos como efectos del trabajo con algunos sujetos autistas no es ni más ni menos que a lo que Lacan se refiere en “Televisión”, es decir a la relación del significante y el afecto. Podríamos decir que si el autista se protege de los afectos -primero de los afectos del otro, después de los propios- es por la posición que ese sujeto mantiene en relación con el significante. Lacan dice en “Televisión”: “Así, el afecto va entonces a un cuerpo de lo que lo propio sería habitar el lenguaje”. Es muy interesante esta manera de Lacan de decirlo. No es que un sujeto se apropia del significante, sino que el afecto va a un cuerpo de que lo propio de ese cuerpo sería habitar el lenguaje. Es decir que el afecto se produce en tanto se habita el lenguaje. No hay afecto si no hay el efecto de significante.

Ahora, para entrar con más detalle en el prefacio de Jacques-Alain Miller, diría que la inscripción del autista en el lenguaje y, por ende, en el campo de la palabra deben ser estudiadas en términos de posición respecto del significante. Es lo que pensé después de leer este texto de Miller. Creo que hay un trabajo por hacer en los casos que llamamos de autismo para estudiar ahí, en cada caso, qué posición toma el autista toma el autista en relación con el significante. Hay en el trabajo de Maleval una tesis fuerte, rigurosamente desarrollada y es que la especificidad del autismo se encuentra en el congelamiento del significante-amo. Hay muchas cuestiones muy interesantes desarrolladas en el trabajo de Maleval, pero una que tiene un relieve en particular y en la que Miller se detiene es ésta: la especificidad del autismo vendría por el congelamiento del significante-amo.

Esto permite a Maleval sostener la tesis ampliamente discutida desde los trabajos de los Lefort de una estructura autística como tal, una estructura autística diferenciada de la psicosis. Y estos son los tres elementos clínicos que Maleval destaca para sostener una estructura autística diferenciada de las psicosis:

Primero, una retención inicial de los objetos de la pulsión dice Maleval.

Segundo, un retorno del goce emparejado por el borde. Es un poco difícil traducir a appareillé. Digamos, como Laurent lo diría después haces unos años, el retorno del goce sobre el borde. Es la tesis que Laurent en 1992 sostuvo según la cual el borde apareja el goce del sujeto, que lo pega -si se puede decir así-.

El tercer elemento es una alienación retenida contigua a un congelamiento del significante-amo.

Otra vez, Maleval recuerda en su libro el modo como Jacques-Alain Miller se refería al significante-amo en su curso Un esfuerzo de poesía del 2002-2003. Allí Miller decía: “Lo que Lacan llama el significante-amo es lo que hace la juntura de un lado con el sujeto y del otro con el conjunto de los significantes”. Y sigue diciendo:

“Lo que Lacan llama el significante-amo es de un lado el sujeto, como por lo que el sujeto se representa como teniendo un valor en discurso universal y, de otra parte, es lo que ordena, lo que marca el conjunto de los significantes. Es el mediador entre el sujeto y el conjunto de los significantes.”

Esto lo encontrarán en Un esfuerzo de poesía.

Entonces, conviene leer con atención los desarrollos de Maleval en estas cuestiones por lo que Jacques-Alain Miller la ha llamado una «obra magna». Los elogios de Jacques-Alain Miller al trabajo de Maleval no son cualquier cosa. Están dichos de una manera muy contundente. Me parece una toma de posición política muy importante en lo que se ha denominado «la batalla del autismo». Quería señalar el interés que Jacques-Alain Miller añade a este trabajo de Maleval problematizando justamente esta cuestión del congelamiento del significante. Lo interesante de este texto de Miller es que realiza el prefacio del libro al estilo clásico -digamos- presentando las virtudes del trabajo que se prologa para después añadir lo que llama un postfacio. Dice: “Ahora voy a hacer el postfacio del libro”. Y lo que hace Miller es introducir algunas cuestiones que promuevan un debate, sobre todo un debate entre nosotros, debate que es antiguo, pero que no ha habido tantas ocasiones -me parece- en el conjunto de la AMP para hacer explícito ese debate y sacar mayores consecuencias.

Una de las problematizaciones que hace Miller en este postfacio es sobre la cuestión de este congelamiento del significante-amo. Es cierto que Lacan se refiere una única vez al congelamiento en el autismo, el gel en francés del autismo, concretamente en su “Conferencia de Ginebra” cuando, contestando a su interlocutor, dice -lo cito aquí a Lacan-: “Se trata de saber por qué hay algo en el autista o en el llamado esquizofrénico que se congela. Pero ustedes no pueden decir que no hablan”. Y la referencia es ésta exactamente, dice Lacan que hay algo que se congela. De ahí que Maleval sostenga que este efecto de congelamiento, de detención recae sobre el significante-amo sin posibilidad, entonces, de que el S1 se enlace con un S2 en lo que sería la cadena discursiva. Miller, en el momento de discutir esta cuestión, cuestiona a Maleval y se pregunta: “¿Está bien pensado aplicar el término congelamiento al significante-amo?”, a la vez que dice que si no es más preciso abordar la cuestión del autismo desde la forclusión del significante-amo. Es decir, no desde el congelamiento del significante-amo sino desde la forclusión del significante-amo. Así, entonces le seguirían entonces las consecuencias sobre el sujeto. En palabras de Miller: “El efecto sujeto permanece inhibido, congelado”. Es decir, lo que hace Miller es situar el efecto de congelamiento no sobre el significante-amo, sino sobre los efectos-sujeto a partir de la forclusión del significante-amo. Me parece una cuestión de un calado epistémico fundamental.

Como verán los que todavía no han podido trabajar este prefacio de Miller, se trata de una puntualización con incidencias mayores en el abordaje del autismo. Y estas incidencias mayores vienen dadas por la orientación que Miller extrae de la más última enseñanza de Lacan. Me parece que esta puntualización, este cuestionamiento de la tesis de Maleval no podría hacerse sino a partir d la enseñanza de Lacan de los años ’70. En realidad, esta cuestión la encontramos en este prefacio de Miller, pero es algo que Miller viene desarrollando en los últimos cursos en relación con los finales de análisis y a los testimonios de los AE.

Así, en este punto, Miller arriesga un matema que tiene todo su calado para el final de los análisis y para el dispositivo del pase. Voy a citar un pequeño párrafo que me parece interesante sobre todo para los que no hayan podido leer el texto. Dice Miller:

“El significante-amo en tanto que significante está mortificado y es mortificante. No es del orden de lo vivo. No es susceptible de estar congelado o descongelado. ¿No parece más indicado situarlo como forcluido? Es por otra parte lo que hacen los Lefort, citados por Maleval. La clavija del significante-amo inicial, S1, está forcluido, dirían los Lefort”.

Y sigue Miller: “¿No es la matriz ausente que retorna bajo la forma pluralizada de las reglas absolutas y ordenamientos rígidos a los cuales todos los testimonios manifiestan que el autismo aspira?”. Es decir que a falta de una matriz sobre la incidencia sobre el significante-amo, se produce la pluralización de las reglas absolutas y los ordenamientos rígidos que aparecen en los testimonios de los llamados autistas. Y sigue Miller: “En esta óptica, la forclusión del S1 tendría por efecto su metamorfosis multiplicativa en un enjambre. Arriesguemos este matema: (S1)0 à S1S1S1S1…”. Metamorfosis multiplicativa en un enjambre de S1. Miller dice: “Esto es lo que produce en el autista, dirá Maleval, una lengua particular, esto es una lengua de S1-todos-solos”.

Este punto me interesó especialmente ahora que estoy estudiando la cuestión de la lalengua en el autismo, un tema apasionante y complejo. Me parece muy interesante encontrar en esta frase de Miller cómo la lengua particular del sujeto autista estaría constituida de S1-todos-solos dado por el hecho de que el significante-amo está forcluido. Es decir, no hay lengua común. Hay la lengua del sujeto en la radicalidad en lo que lo plantea el autismo. Entonces, noten ustedes como la referencia al S1-todo-solo adquiere con este prefacio/postfacio un alcance mayor después de lo que trabajó Jacques-Alain Miller en el curso que llamó El ser y el Uno. En ese curso dice: “La inexistencia del Otro será un modo de decir de Hay el Uno, de que lo que se trata en el inconsciente real de lo que se trata es del Uno del significante, que el significante Uno no está necesariamente implicado a un S2”. Es lo que encontramos aquí. “Y que este S1 real, este S1-todo-solo no se produce más sino por el vaciamiento que produce su marca, es decir, a condición de pasar primero por su inexistencia”. Si ustedes recuerdan en este curso, lo que sostiene Miller ahí es que la producción de un S1 no viene dada de entrada. El S1 se sostendrá a partir de haber podido introducirse una falta sobre ese S1 para que puedan venir otros significantes, S2, a hacer serie con ese S1. Pero la pregunta es: ¿no es éste el esfuerzo al que se consagra el autista? ¿A hacer de la iteración de goce una marca y a la vez la inexistencia de ella para a su vez poder pasar a otra cosa, para poder pasar al S2? En concreto, esto lo encontrarán en las clases del 23 y del 30 de marzo del 2011 del curso El ser y el Uno cuando Miller dice:

“El goce repetitivo, aquel que se llama de la adicción, lo que Lacan llama el sinthome, se sitúa al nivel de la adicción. No tiene relación más que con el significante Uno. Esto significa que ese goce no tiene relación con el S2, lo que representaría al saber. Este goce repetitivo está fuera del saber. Es un autogoce del cuerpo por medio del S1 sin S2. Lo que hace función de S2 es la materia, es el cuerpo mismo”.

Pues bien, esto es lo que podemos decir -lo que yo diría- que queda sin efecto para muchos de los casos de autismo por el hecho de esta forclusión del S1.

Me detendré aquí puesto que la propuesta para hoy es más bien la de conversar con ustedes sobre estas u otras implicaciones que se puedan encontrar en el texto de Miller al trabajo de Maleval. Para mí esta invitación de Jacques-Alain Miller al debate es realmente una oportunidad única para verificar en nuestra práctica -sea en el consultorio, sea en la institución- qué hay del Uno, de este S1 en los casos llamados de autismo, incluso en aquellos que se resisten a incluirse en este diagnóstico. Esto requiere de cada uno situarse en una posición de humildad -diría- frente al real en juego que cada uno de los sujetos con los que trabajamos. Y es el modo -creo- de que las instituciones que se orientan por la enseñanza de Lacan puedan sostener la pregunta una y otra vez de cómo hacer que la institución sea permeable a la lalengua del autista.

Hasta aquí. Entonces, si les parece podemos pasar a conversar.

Carlos Márquez:

Muchísimas gracias, Iván. Tengo dos preguntas para iniciar la conversación y después abrimos el debate. En primer lugar, tiene que ver con la cuestión política que queda subrayada en tu comentario del prefacio del libro de Maleval. Esto es un elemento que desde la NEL-Bogotá en el marco de la semana del autismo está abierto. ¿Por qué es importante para los psicoanalistas hoy este tema más allá de la categoría del autismo, es decir, en el psicoanálisis hoy? ¿Por qué pensar, por qué teorizar, por qué avanzar, por qué practicar el psicoanálisis con autistas hoy? ¿Qué nos enseñan de cómo funcionamos los que hablamos?

Y la segunda pregunta tiene que ver con algo de formación en la Escuela. Me parece que -y lo has subrayado tú suficientemente- que el gesto de Miller de hacer un prefacio que interrogar de manera radical las tesis de alguien como Maleval -que lo tuvimos aquí en un momento también- quien tiene un desarrollo de décadas y a quien interroga desde los fundamentos lacanianos nos abre la posibilidad de mirar que nosotros tenemos debates que hacer; que el hecho de que tengamos unos conceptos en común no nos exime de las aperturas que esos conceptos no pueden cerrar -respecto a la práctica y otras cosas-. Quería tu perspectiva sobre eso. Por esa sorpresa de Miller de un prefacio a un libro de alguien que respeta como clínico y respeta como teórico. Sin embargo, se lanza a cuestionar profundamente muchas de sus elaboraciones de tiempo. Era eso para comenzar.

Iván Ruiz:

Y aquí yo ya puedo responder a partir de lo que yo he entendido hasta ahora. La cuestión del autismo es muy compleja. Creo que si es una cuestión política en estos momentos que la AMP ha tomado a su cargo desde hace ya bastantes años es porque es en la clínica del autismo -en la que me parece a mí- se verifica una y otra vez la tesis más fuerte de Lacan sobre lo real y es que lo real fracasa siempre. Los colegas que trabajan con sujetos autistas, pero no solamente los colegas psicoanalistas, sino la gran diversidad de profesionales que trabajan con autistas lo pueden decir una y otra vez. Siempre fracasa, pero es un real que fracasa más allá de la perspectiva teórico-clínica que tenga el practicante. No podemos decir que el real del autista fracasa excepto para los psicoanalistas. ¡No! ¡No! Si realmente las instituciones orientadas por el psicoanálisis lacaniano, las instituciones que conocemos en el Campo Freudiano, sostienen un trabajo continuado de discusión, de debate, de puesta en juego de la división subjetiva que produce trabajar con sujetos autistas es porque allí no hay manera de esconderse. Lo real va a venir para fracasar y la cuestión es ver qué posición tomamos los que nos orientamos en la enseñanza de Lacan para hacer de ese real algo nuevo, para producir algo que no solamente permita soportar ese real en juego que aparece, sino que se pueda producir algo que atraviese la institución.

Si uno lee casos de instituciones -estoy pensando en muchas de lo que es el mundo de la AMP- de Le Courtil o de Nonette, por ejemplo, hay textos especialmente interesantes donde se ve bien cómo ese real que apareció en un sujeto que puso patas arriba la institución permitió -el trabajo sostenido del equipo en esa institución- algo que inscribió a ese sujeto en un simbólico propio de esa institución. En una ocasión visité Nonette y Jean-Pierre Rouillon me explicaba los diferentes espacios que existen. Es una institución muy interesante para estudiar y para visitar. Y había en un módulo de la institución había unos cuantos pasillos con agujeros en las paredes, en el techo. Y pregunté que qué pasaba, si había reformas. Me dijo que eso era el efecto del trabajo preliminar con un sujeto por más de 2 años que para poder inscribirse en la institución necesitó agujerear todas las superficies en las que él habitaba en la institución. ¿Qué institución no orientada por el psicoanálisis es capaz de soportar un proceso de acogida o de aceptación así en la institución? No hay institución que pueda soportar eso. Incluso para una institución como Nonette tuvimos que hacer un trabajo muy importante de soportar esto, de encontrar lo que ahí estaba en juego y seguramente algo -estaría bien conversarlo con Rouillon- de inscribir un S1 por parte de este sujeto.

Entonces diría, para abreviar, que la práctica con el autismo en estos momentos -que puede fascinar, puede crear efectos de idealización incluso- se trata de rescatar lo que está debajo del ideal y eso es el objeto. El objeto es ahí lo que se juega en sujetos que están en una posición de objeto reducto rechazo del Otro. Eso se ve en estas manifestaciones, en todas estas conductas denominadas disruptivas. Entonces, el trabajo en una institución con sujetos autistas -cuando eso se produce- lo que vemos es que esos sujetos se ven reenviados a su propio análisis. Y eso me parece que es una verificación de que la cuestión de lo real que presenta el autismo. No solamente se trata solamente del trabajo en equipo, de la construcción de casos, de lectura de textos, sino que eso reenvía a cada uno a su propio análisis.

Comentamos ayer con Lizbeth [Ahumada] y con Maité [Russi] en la cena un efecto que es curioso. A mí me parece curios que en los últimos años bastantes AEs nombrados sostienen un trabajo en instituciones orientadas por el psicoanálisis en Bélgica y Francia que trabajan con el autismo. Me parece un hecho a señalar.

Y sobre esta intervención de Miller en este prólogo, me parece que aquí presenciamos la posición que Jacques-Alain Miller ha sostenido y sostiene como más-Uno en el trabajo en este caso en relación con el autismo. No sé si alguien más podría haber escrito un prefacio como éste señalando cuestiones que han aparecido: la cuestión del congelamiento o forclusión del significante-amo y después la cuestión de la estructura propia para el autismo. Me parece que tenemos la suerte de poder aprovechar este debate que está sostenido en esta posición de más-Uno de Jacques-Alain Miller.

Carlos Márquez:

Muchísimas gracias. Ahora vamos a abrir la palabra aquí. Por supuesto, la gente que está conectada puede escribir sus preguntas por el chat.

Lizbeth Ahumada:

Quisiera saber, Iván, si me podrías ayudar a pensar algo respecto a un matiz diferencial que encuentro en la causa propuesta por Laurent como la forclusión del agujero y este avance de Miller al plantear la forclusión del S1. Lo pensaba en la siguiente manera. Pensaba que no hay agujero sin borde y pensaba que, si tomamos el S1 como el borde del agujero, esa forclusión implica una mayor radicalidad que introduce el S1 en ello. También, en una conversación que sostuvimos con François Ansermet acá en este local de la NEL-Bogotá respecto al consentimiento al S1. Es decir, recuerdo que él planteaba que algo del S1 se puede verificar, pero cuando no se consiente a él -lo que leo como la forclusión- significa justamente no consentir a una marca -que el parlêtre no consiente a esa marca- y eso tiene efectos justamente en el orden de la estructura.

Algo que también quería tu opinión a propósito de esto que conversábamos con esto que introducía Carlos Márquez respecto al tema político. ¿Cómo no pensar la carretera para el porvenir del psicoanálisis no son las instituciones? Es decir, nosotros vemos el embate de la manada cognitivo-conductual, neurológica, farmacológica y lo podemos ver concretamente en la clínica del autismo. Pero hay que pensar que esto es una granada que no se va a detener. Entonces, las trincheras institucionales donde América Latina son escasísimas, ¿cómo no pensar que es una necesidad política desde dónde el psicoanálisis podría intercambiar con los otros saberes de una manera -en todo caso atrincherada- con su propio terreno de verificación?

Iván Ruiz:

La primera cuestión. Debo pensar. No la había pensado la cuestión de la forclusión del significante-amo. Hay que hacer ahora un esfuerzo de teorización en relación con la forclusión del agujero planteada por Laurent. De entrada, diría que no están demasiado lejos una cosa de la otra porque si no hay marca del S1 no sé cómo pensar la definición del agujero y de su borde. La forclusión del S1 toca directamente con la forclusión del agujero, entonces. Pero no sé qué más decir ahora. Es un tema para trabajar y te agradezco que lo plantees. Es un tema de alto calado.

La segunda cuestión, la del no-consentimiento al S1. Me parece muy interesante. No lo había escuchado de verdad, pero creo que esto es lo que nos encontramos en la clínica con sujetos autistas. Cuando hablamos del consentimiento del sujeto en el encuentro con los maestros, hablábamos de cómo saber si un sujeto consiente al acto educativo. ¿Cómo podemos localizar el sujeto a trabajar con él, a hacernos partenaires de ese sujeto? No es tan evidente. Esto no viene dado por el hecho de que el sujeto autista entra en el consultorio y permanece ahí 30-45 minutos o esté inscrito en una institución. El consentimiento no es entrar al edificio o a la sala el consentimiento es otra cosa. Y quizá se puede pensar más así: el consentimiento al S1. Y vemos casos en los que -como dice Di Ciaccia- el trabajo del autista, los resultados que obtiene, no están a la altura del trabajo que emplea en ellos. Es decir que hay un trabajo enorme por inscribir un S1. Pero tiene que ser un S1 que a la vez inscriba su falta para poder dar lugar a otro significante, a otra cosa. Vemos sujetos autistas para los que no hay un objeto conformado. La forma del objeto no está. Son los casos más graves. No se puede producir un S1 amo si no hay una negativización sobre el goce. Es un goce que está en el cuerpo, está atrapado en el cuerpo. Si no hay una negativización de ese goce que se busca por medio de una palabra, un significante, un objeto o del doble, etc., creo que no se puede producir.

Entonces, aquí es donde yo estoy ahora trabajando la cuestión de la lalengua. No he encontrado sujetos autistas que no usen la palabra que no produzcan sonidos. Yo no los he encontrado. Si ustedes han encontrado alguno sería para estudiarlo. Es decir, hay siempre esta verificación de lo que Lacan dice con relación al autista de que se escucha a sí mismo. Hay siempre una producción sonora en el autista, aunque no haya ningún significante que podamos identificar como tal. Entonces, me parece que el no-consentimiento del S1 va de la mano de la producción de una lengua propia que habría que estudiar.

Después, la última cuestión. Totalmente de acuerdo contigo Lizbeth. Me atrevo a decirlo así porque como me marcho el lunes no recibiré demasiadas enemistades. Pero voy a decir lo que pienso. El futuro del psicoanálisis en el autismo pasa por la creación de nuestras propias instituciones. Es la única manera de abrir un trabajo posible al sinthome del autista. En cualquier otra institución que no sostenga una orientación desde la última enseñanza de Lacan, el síntoma del autista va a necesitar ser borrado porque no hay instituciones que puedan soportar este real que fracasa en el autista y sobre todo en los casos donde no hay lenguaje, pero también en otros. Para mí esto es muy claro y, por eso en un momento dado, tuve la necesidad de crear una institución avanzando en las dificultades a nivel administrativo, financiero, etc., pero creo que el futuro del psicoanálisis pasa por la creación de nuestras propias instituciones.

Carlos Márquez:

Muchas gracias. Hay una pregunta de María Isabel Uribe, colega de la NEL-Medellín. Ella pregunta acerca de la diferencia de la estructura autista con la psicosis, específicamente lo que considera de la forclusión del significante-amo. Me parece que es algo que está en el centro del debate que plantea Miller. Si alguien quiere intervenir, está abierta la palabra. Marlon.

Marlon Cortés:

Dos preguntas pensando en los dos grandes apartados del prefacio. Un apartado político y el otro -creo- que epistémico. Comienzo con el político y lo articulo a lo que acabaste de decir acerca de las instituciones psicoanalíticas. Me parece que en el tono que estás diciendo, ¿cómo hacer que esto que eso que estás diciendo -el discurso psicoanalítico como lo único- cómo hacer posible una conversación con otras instituciones que no tienen el corazón psicoanalítico? Y sé que lo haces, que lo hiciste hace dos horas con estas profesoras en el trabajo que hicimos con docentes. Al interior de la Escuela podemos decirnos eso, pero quisiera que abordes un poco más cómo conversar con instituciones que no son explícitamente psicoanalíticas y con disciplinas diferentes al psicoanálisis porque precisamente en el prefacio Jacques-Alain Miller hace un elogio de Jean-Claude Maleval porque Maleval lo que hace es leerse a todas las otras corrientes. Entonces, conversa con él. Es una pregunta política.

Y la segunda, pregunta epistémica, juntando varias frases que dices. El autista está en el lenguaje, pero no en la cadena significante. Entonces, intento deducir que el lenguaje no solo es la cadena significante. Intento deducir que, además de la cadena significante, hay otra cosa. Y entonces lanzo la hipótesis de que si esa otra cosa donde está el autista es lalengua.

X:

Yo creo que un cálculo de la letra y de cómo se articula la inscripción de la letra con lo que consiente. ¿Hay posibilidad para hablar de articulación del goce o no hay eso en el autista?

Lo otro no recuerdo. ¡Ah, sí! Era sobre la sonoridad. Era sobre la materialidad sonora de lalengua era la materialidad sonora que resuena en el cuerpo. Es decir que el problema del autista -pregunto- estaría en ese paso de la lalengua al lenguaje. Y ahí me surge otra pregunta sobre el significante-amo que, en realidad, de acuerdo con la primera enseñanza y la segunda, el significante-amo era aquel que tiene que ver con la cadena significante. Y Miller en El ser y el Uno llama al significante Uno de la lalengua lo llama «uniano» y no unario. El significante Uno-completamente-solo sería el rasgo uniano. Ahí me queda más claro. Cuando hablamos de significante Uno amo forcluido, eso se relaciona con el rasgo unario.

Iván Ruiz:

Para mí se relacionan con el matema que propone Miller. No es tanto la forclusión de este S1 amo porque no se trata de eso. Además, Miller lo dice muy claramente que en el autismo no se trata de la forclusión como tal. Lo interesante creo que está en los efectos en los sujetos autistas, es decir, nuestra serie de S1 solos…

X:

Enjambre…

Iván Ruiz:

Lo interesante de estos S1 es que no son los de la primera enseñanza de Lacan. Son S1 reales. El S1-todo-solo es el S1 real. Es lo que propone Miller en el curso de El ser y el Uno. Me parece que el interés de este matema de Miller es este conjunto de S1-todo-solos. Hay una oportunidad para el estudio de la lalengua en estos sujetos. Como decía Marlon, es una paradoja: el autista está en el lenguaje, lo que verificamos cuando un sujeto autista puede entender perfectamente lo que se le dice, pero no hay producción de cadena significante como tal. Esa paradoja me parece muy bien vista. Me parece que lo interesante ahora recae ahora sobre el hecho de que no haya producción de cadena significante no impide la producción de la lalengua, de una lalengua que es absolutamente particular. Si no hay una identificación al discurso común, lo que hay es una producción de una lalengua que es absolutamente propia, privada.

La cuestión política que planteabas, Marlon. Me parece que tanto el trabajo de Maleval como el de tantos otros colegas -como el texto La batalla del autismo de Laurent como el propio prefacio de Jacques-Alain Miller- demuestran que no es incompatible conversar con otros discursos, extraer el real alrededor del cual giran los otros discursos. Eso no es excluyente de la producción de un trabajo epistémico propio, sacando de la enseñanza de Lacan todas las consecuencias. Entonces, esto mismo creo que es perfectamente aplicable a la existencia de las instituciones. Cuando yo decía una institución orientada por el psicoanálisis como el único lugar para alojar el síntoma del sujeto a partir de lo que la última enseñanza de Lacan plantea no es totalizar la orientación lacaniana, no es totalizar la institución. Para nada. Es asegurarse un trabajo en el que se reúnan las consecuencias para un trabajo de alto calado como el que está planteando Maleval en este libro con Jacques-Alain Miller. Y eso, por supuesto, necesita de una conversación con los otros. Es una conversación que pueda hacerse y no creo que precisamente sean los psicoanalistas los que se oponen a esa conversación. En las conclusiones del libro, Maleval explica cómo la asociación más importante de Francia, Autisme France, ha elaborado una lista negra -llamada así- de autores y textos que no deben ser leídos. Seguramente -dice Maleval-, ya están añadiendo a este listado a este libro. Maleval lo dice de manera muy claro. El discurso del amo produce la segregación y la ceguera sobre esta misma segregación. Entonces, estoy de acuerdo con Marlon que el trabajo riguroso sobre la última enseñanza de Lacan y cómo eso puede posibilitar una existencia de instituciones orientadas por la última enseñanza es absolutamente compatible con la existencia de otras instituciones y otros discursos. Es el ecumenismo vs el sectarismo -como lo dice aquí Miller-.

Carlos Márquez:

Es el primer punto del prefacio este de ecumenismo vs sectarismo. Maleval toma datos de cualquiera que le sirva.

Hay un par de preguntas en la audiencia. Una de ellas es si habría algunas diferencias en la dirección del tratamiento a partir de la diferencia de postura entre Miller y Maleval. Es una pregunta interesante de Patricio Moreno.

Y hay otra pregunta que plantea Daniel Barrios sobre la aplicabilidad del matema de Miller para el tratamiento de los autistas. No sé si tienes algunas ideas sobre eso.

María Elena Lora:

Simplemente como comentario a lo que planteas y señalaba Marlon en este punto político, digamos, y que tiene que ver el poder trabajar la última enseñanza de Lacan. Es el marco de referencia que nos permite abrir -no solamente para la temática del autismo- todas las temáticas, todos los conceptos que vamos trabajando en la clínica. ¿Es posible pensarlo como un nuevo marco referencial? Me parece que esa es la enseñanza en este texto de Maleval.

Y, por otro lado, la cuestión de las instituciones. No es solo el tema de la institución, sino del futuro del psicoanálisis el que se estaría jugando si no abrimos un debate en función de la última enseñanza de Lacan, abrir una discusión sobre la interpretación y otro tipo de conceptos.

Iván Ruiz:

El debate, entiendo, es entre nosotros mismos.

María Elena Lora:

Exactamente.

Iván Ruiz:

Claro, porque yo creo -digo mi opinión- que somos mucho más habilidosos para conversar con otros -con otros discursos, otras escuelas, para debatir con ellos, otros profesionales que trabajan en las instituciones con otras orientaciones- en general en estos debates que en los debates propios entre nosotros.

María Elena Lora:

Y en eso estarían los debates de Escuela.

Iván Ruiz:

Claro. Debates de Escuela, por supuesto. La cuestión de la especificidad de la estructura autística. Bien, debatámoslo abiertamente. Para mí hay algo que me ha llegado mucho la atención y que esté dicho de pasada por Miller en este prefacio y es precisamente en relación con esto. Hay una apuesta a perder el temor por discutir, por debatir. Miller incluso acepta la tesis de Maleval de una estructura propia para el autismo. De hecho, es un debate antiguo con los Lefort.

Sería interesante hacer un recorrido de los debates que ha habido desde los Lefort. De hecho, hacer la historia sería interesante. Pero hay un momento en el que, a pesar de aceptar esta estructura propia para el autismo, Miller dice “¿no hay lugar para preguntarse si el autismo o los autismos no comportarían también una cara psicótica?”. Lo hace en referencia al comentario que hace Lacan cuando evoca la «cara psicótica» -subraya esta expresión de Stoller en relación con el transexualismo, la cara psicótica del transexual-. Retoma eso para preguntarse si no sería posible tomar la cara psicótica en el autismo. Me parece muy sutil esto y muy interesante. En la práctica, si me guio por mi práctica en el consultorio, en la institución que dirijo, hay una serie de casos que podemos encontrar el «núcleo autístico» -permítanme decirlo así- del caso, pero también una cara psicótica, una cierta tendencia hacia lo esquizofrénico, una cierta pendiente hacia la mirada persecutoria. Quizá la cuestión del delirio, de los fenómenos elementales es algo más extraño, más discutible, pero yo respondería ahora mismo a esta pregunta que la estructura psicótica -tomando el matema de Lacan- queda establecida y delimitada como tal, pero creo que eso no puede ir sin esta cara psicótica para los autismos.

Clara María Holguín:

Yo quería retomar un poco la cuestión que dejas abierta un poco ahora en relación con la Escuela. ¿Qué podrías decirnos un poco a partir de esta experiencia que tienes y este trabajo que vienes haciendo sobre el autismo sobre lo que es la relación con la Escuela? Es decir, si pudiésemos pensar ya no los instituciones de orientación analítica, sino la institución analítica tocada por este Uno, es decir tocar la formación analítica. Creo que esto nos alienta: discutamos entre nosotros entonces qué pasa en las instituciones analíticas; o incluso lo que decías antes, que qué curioso que los AE trabajen en instituciones con orientación analítica con autismo. Entonces, me parece que hay algo sobre la formación que tenemos que extraer de esto. Y me parece que ésta es una propuesta inicial, cuando dices que esto es un trabajo de Escuela. Me parecería muy interesante poder escucharte algo sobre qué podemos extraer para la formación de los analistas y si la institución analítica puede ser maleable a este Uno, a este real que fracasa.

Iván Ruiz:

Bueno, es compleja esta cuestión. Lo que yo he ido elaborando hasta este momento y entendiendo sobre lo que es la Escuela para Lacan, esta Escuela fundada en torno a un vacío, el vacío que es qué es un psicoanalista.

De entrada, lo que entiendo es que la formación del analista la entiendo cuando Lacan dice: “La formación del analista son las formaciones del inconsciente”[1], es decir su análisis. Después, la Escuela puede extender esto más allá, pero la cuestión que creo que no debemos perder de vista es que la formación analítica son las formaciones del inconsciente, es decir el propio análisis. Esto es una cuestión que para mí ahora es mucho más clara después de años.

La otra cuestión. Este debate sobre los principios epistémicos, sobre la clínica del autismo, ¿son las Escuelas de la AMP las que deben tomarlo a su cargo? Yo diría que sí y que no. Diría que sí porque efectivamente hay, por un lado, la posibilidad de extraer todas las consecuencias posibles de la enseñanza de Lacan y eso creo que es una cuestión de Escuela. Pero hay otra cuestión también a nunca perder de vista y es que el riesgo de situar el debate, la reflexión sobre los casos clínicos, los casos de autismo en las Escuelas es justamente taponar la pregunta sobre lo que es un analista. En muchas de instituciones -yo diría en todas- el psicoanalista no está como tal. Hay el discurso analítico, pero no el psicoanalista. Hay muchas de instituciones cuyo trabajo está conformado por intervinientes, por «analizantes civilizados» como diría Laurent, pero no por analistas. Puede ser que haya un analista que reciba a un paciente en el consultorio, pero la práctica entre varios no es entre varios analistas. Es entre varios sujetos -sujetos que llamamos neuróticos, psicóticos y autistas- y los varios analizantes civilizados que están ahí para hacerse partenaires de esos sujetos.

Entonces, por eso digo que es muy importante la existencia de instituciones que sostengan su trabajo en la enseñanza de Lacan y en la transferencia hacia la Escuela. Pero que el debate sobre los casos se produzca en estas instituciones y en los encuentros del marco del Campo Freudiano, en los encuentros con otras instituciones, etc. ¿Por qué? Porque yo diría que el único caso clínico para la Escuela es el AE. Entonces, si trasladamos el debate de los casos clínicos a la Escuela, corremos el riesgo de obturar el agujero sobre qué es un psicoanalista y, además, el peligro de situar al mismo nivel el caso clínico que es el AE con los casos clínicos que podemos estudiar. Por eso digo que conviene que nosotros creemos nuestras propias instituciones. Esto para asegurar justamente el lugar donde poder analizar los casos clínicos a partir de los avances que hacemos a nivel epistémico.


[1] Cfr. Lacan, J., “La experiencia del pase”, in Revista Lettres de L’École freudienne, nº 15, junio 1975, p. 185: “No hay formación del analista. Hay formaciones del inconsciente”.

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